viernes, 13 de julio de 2018

¿Es la arena de playa cancerígena?




Esta es la tercera de las 7 entradas que publicaremos conjuntamente en este formato y en la nueva web a la que nos trasladamos. 
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Equipo AVEQ-KIMIKA


En una próxima entrada de este modesto blog, les contaré, una vez más, la modesta opinión, de una modesta asociación empresarial como la nuestra, sobre la deriva que está tomando la clasificación de peligrosidad de los productos en Europa y cómo, la sobre-clasificación, la sobre-advertencia y el sobre-etiquetado, no aumentan la protección, sino que la empeoran. Algo que debimos aprender con el cuento de "Pedro y el lobo".

Últimamente, derivado de procesos de reclasificación, incluso de intentos o de rumores de reclasificación, la gestión de la higiene laboral en las fábricas se está complicando, especialmente con una legislación, anquilosada e ineficaz, según la cual, una clasificación determinada implica, inflexiblemente, una serie de medidas determinadas, sin posible alternativa.

El caso es que, en las últimas semanas, la ahora abandonada propuesta europea de clasificar la sílice cristalina respirable como carcinogénica, categoría 1B, ha provocado que a la normativa que regula estos temas se le vean un poco las vergüenzas.

En el curso de "Derecho para Gentes de Ciencias", ese que tanto juego me da para contarles anécdotas, hay algunos momentos de esgrima verbal muy divertidos. Me gusta provocar y, cuando se trata de defender la profesión de cada uno, la gente suele entrar al trapo.

El caso es que, en mi defensa, delante de una descreída audiencia técnica y científica, suelo explicar que el Derecho es un tema especialmente entretenido, incluso divertido, y, como prueba, pongo como ejemplo la inmensa cantidad de novelas, relatos, películas o series que tratan de temas legales, protagonizadas por jueces, fiscales y abogados. Y, cómo contraste, la escasez de obras de ficción sobre asuntos químicos y, especialmente, la inexistencia de alguna de ellas sobre temas de ingeniería.

Pero, debo reconocer que hago trampa y que, a pesar de ello, hasta la fecha, nadie se ha dado cuenta de ello: hay un genero completo de novelas, de películas y de series que tratan de ingeniería. Se denomina Ciencia Ficción. Eso sí, nunca, nadie me ha llevado la contraria con este argumento, no sé si por vergüenza, hay mucho mito sobre que es un género para "frikis", o porque en la actualidad   identificamos el género con  la Guerra de las Galaxias, una obra maestra del género fantástico, una maravillosa obra de ficción, pero que poco tiene de "ciencia".

Y es que, en realidad, de la misma forma que el Derecho no trata de leyes, la ingeniería no trata de cifras y de fórmulas, que son solamente herramientas. El Derecho trata de cómo se regulan las relaciones entre los seres humanos, la ingeniería, de cómo solventar retos o problemas que se les plantean y, para ello, la innovación, la imaginación si me apuran, son fundamentales.

El pasado 22 de mayo, la Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA) publicó la renuncia al intento de clasificar la sílice cristalina como sustancia cancerígena en el Reglamento CLP. La razón aludida por la agencia y por las autoridades francesas, ponentes de la propuesta, es que, como "el trabajo que implica la exposición al polvo de sílice cristalina respirable" ha sido incluido en la Directiva UE/2017/2398, la autoridad francesa considera que la necesidad de proponer una clasificación como carcinógeno solamente tendría un efecto positivo para la protección  de la salud humana en los usos de consumidor final. Sin embargo, no se ha identificado ningún uso del consumidor que conduzca a una exposición significativa a la sílice cristalina por inhalación. Por lo tanto, han decidido retirar la intención de presentar un informe de clasificación para esta sustancia.

Si me lo preguntan, yo creo que se han acobardado con las consecuencias de la propuesta. La clasificación de la sustancia como carcinogénico 1B implicaría la prohibición de venta a particulares de cualquier mezcla que la contuviera en más de un 0,1% en peso. ¿Les hago un lista?: cualquier cosas que contenga cuarzo,  artículos de limpieza, cosméticos, arcillas y esmaltes para arte, arenas que los gatos hagan pipí y caca, talco (sí, talco, polvo de talco), masilla y pintura... se daría la situación que un particular no podría comprar arena para poner de sustrato en su jardín... y, sí, efectivamente, la arena de la playa sería oficialmente cancerígena.

Esa medida, que implicaría la aplicación automática del Real Decreto 665/1997 de exposición a agentes cancerígenos y, entre otras cosas, la prohibición de contratar trabajadores de ETT para puestos con riesgo de exposición (RD 216/1999, art. 8.g), no se ha tomado, pero hay una que sí.

La exposición de los trabajadores a la sílice cristalina respirable se ha relacionado estadísticamente con índices elevados de cáncer de pulmón. El vínculo más fuerte entre el cáncer de pulmón en seres humanos y la exposición a la sílice cristalina respirable se ha determinado en estudios con trabajadores de canteras y granito y con personas que trabajan con cerámica, alfarería, ladrillos refractarios y ciertas industrias de explotación minera.

El Real Decreto 257/2018, por el que se modifica el cuadro de enfermedades profesionales en el sistema de la Seguridad Social y se establecen criterios para su notificación y registro, se añade, en el anexo 1. cuadro de enfermedades profesionales (codificación), grupo 6, enfermedades profesionales causadas por agentes carcinógenos, un nuevo agente "R, polvo de sílice libre", subagente 01, cáncer de pulmón, que atañe a una lista de 14 actividades:
  • Trabajos en minas, túneles, canteras, galerías, obras públicas.
  • Tallado y pulido de rocas silíceas, trabajos de canterías.
  • Trabajos en seco, de trituración, tamizado y manipulación de minerales o rocas.
  • Fabricación de carborundo, vidrio, porcelana, loza y otros productos cerámicos, fabricación y conservación de los ladrillos refractarios a base de sílice.
  • Fabricación y manutención de abrasivos y de polvos detergentes.
  • Trabajos de desmoldeo, desbardado y desarenado de las fundiciones.
  • Trabajos con muelas (pulido, afinado) que contengan sílice libre.
  • Trabajos en chorro de arena y esmeril.
  • Industria cerámica.
  • Industria siderometalúrgica.
  • Fabricación de refractarios.
  • Fabricación de abrasivos.
  • Industria del papel.
  • Fabricación de pinturas, plásticos y gomas.
¿Todo esto qué consecuencias prácticas puede tener? Pues, para empezar, más que un pronóstico, es un deseo, la necesidad de implementar la Directiva UE/2017/2398 (aquí la circular que mandamos al respecto en enero), debería ser la ocasión ideal para modificar la regulación de la exposición a cancerígenos en España. Eliminar las medidas higiénicas obligatorias, que en la actualidad hay que aplicar, sean o no adecuadas para la naturaleza del compuesto concreto que preocupa en cada instalación y volver al espíritu original de la Ley de Prevención, en la que la innovación a medida de cada instalación, es la forma más eficaz para solventar los problemas.

Entre tanto, el RD 257/2018 ha plasmado en una norma una relación causa-efecto que, de hecho, podía ser declarada en cualquier otro caso. De hecho, casi obvia decirlo, esa posible relación causa-efecto (exposición a sílice cristalina --> cáncer de pulmón) puede ser declarada en otras actividades no incluidas en el listado aprobado, lo que exige una revisión, a aún más a fondo si cabe, de la evaluación de riesgos y de la vigilancia de la salud.

Para ese fin hay fuentes de información e informes abundantes y muy interesantes, disponibles, por el amplio recorrido que el trabajo en la prevención de la silicosis, en los sectores en los que esta enfermedad, asociada a las minas y las canteras desde hace más de un siglo. ("Guía para el Control del Riesgo por Exposición a sílice cristalina respirable", Instituto Nacional de Silicosis o, por ejemplo, la "Guía de Buenas Prácticas para la Protección de la Salud del Trabajador para la Adecuada Manipulación y Uso de la Sílice Cristalina y de los Productos que la contengan", NEPSI)

Ahora bien, esta revisión de la evaluación es una oportunidad para que los higienistas trabajen con margen para innovar, porque la no-clasificación de la sustancia provoca que, la inflexibilidad del RD 665/1997 no sea de aplicación obligatoria y la prohibición de contratar ETTs tampoco.

La normativa que regula la exposición a agentes cancerígenos en el puesto de trabajo necesita una actualización, una puesta al día urgente. Espero que, juristas, químicos e ingenieros, cuando trabajen en ello, se plateen el tema con visión y favorezcan una adaptación real de la gestión de la higiene laboral al puesto.






miércoles, 4 de julio de 2018

Déjà vu con la Igualdad




Esta es la segunda de las 7 entradas que publicaremos conjuntamente en este formato y en la nueva web a la que nos trasladamos. 
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Equipo AVEQ-KIMIKA


Siempre que puedo, reservo un hueco para a asistir a las sesiones que organiza con tanta eficiencia Nieves Gámiz para CEBEK, en el marco del proyecto Enpresan Bardin.

Los motivos por los cuales hacemos un hueco en nuestro trabajo diario para acudir a convocatorias que quizás no se ajusten exactamente a nuestras obligaciones y cometidos diarios suelen ser variados, pero, aunque no es este mi caso pues la igualdad es uno de los ejes esenciales de trabajo de AVEQ-KIMIKA, estoy convencido de que yo asistiría igualmente.

Entre esa combinación de razones que me motivan, hay una un poco particular, que me da un poco de vergüenza explicarles, pero que es bastante humana: me hace sentir más joven. Y es que, cada vez que voy, cada vez que escucho los debates y los argumentos que se intercambian, me siento transportado a finales de los 90, cuando tenía 20 años menos. Aunque entonces no hablábamos de igualdad, sino de medio ambiente.

Veinte años han pasado y, en 2018, todos tenemos muy claro que la gestión medioambiental es un eje esencial de la industria, que la gestión medioambiental, no sólo no "cuesta" dinero, sino que lo ahorra. Y mucho.

Por aquel entonces, hablábamos de las dificultades de concienciar a las empresas y a las gerencias no concienciadas, hablábamos de cómo explicar a esas gerencias que no se trataba de gastar, sino de invertir, que no hay que elegir entre dos males a corto plazo, sino pensar en los réditos que se obtendrán a largo.

Dentro de 20 años, cuando la chicas y los chicos que hoy tienen 15 años, tengan 35, no entenderán por qué discutíamos, por qué tenemos que concienciar a alguien de lo evidente.

Entenderán que la productividad no se mide en horas de presencia, sino en eficiencia. Entenderán que, cuando das a la gente, a tu gente, confianza, respeto y comprensión, recibes compromiso, responsabilidad y talento.

Pensarán que es absurdo que si yo soy un hombre blanco, heterosexual de mediana edad, licenciado en Derecho y del Athletic y solamente contrato hombres blancos, heterosexuales de mediana edad, licenciados en Derecho y del Athletic, solamente pensaremos como un grupo de hombres blancos, heterosexuales de mediana edad, licenciados en Derecho y del Athletic, que siempre pensará igual, que estará anclado en el "esto siempre lo hamos hecho así" hasta el fin de los tiempos, que no logrará innovar y que sonará tan bien como sonaba la orquesta del Titanic mientras el barco se hundía, sin llegar a entender, qué pudo salir mal.

Es cierto, no puedo negarlo, que la sociedad tiene que acompañarnos. Que la igualdad en el mundo del trabajo necesita de la educación, de las familias, del compromiso de los hombres con aquellos ámbitos que han sido tradicionalmente "cosa de mujeres", porque, como sucedía en la visión a corto de las inversiones medioambientales, la competencia desleal debilita los avances. Pero esto también sucedía hace 20 años con el medio ambiente, y la sociedad y la industria han hecho el camino de la mano hasta hoy y cuenten con que la vigilancia social se va a incrementar y la discriminación será cada vez menos tolerada socialmente.

Pero no basta con concienciarse y no poner los medios y, si algo hemos aprendido de la calidad, del medio ambiente, de la prevención en todos estos años es que, además hay que sistematizar y medir, hay que planificar.

Mañana, 5 de julio, si nada se tuerce, firmaremos la XIX edición del Convenio General de la Industria Química, a cuya comisión negociadora me honra pertenecer. El pre-acuerdo se firmó el 20 de junio.

Las dos grandes apuestas de la industria química en este convenio han sido la formación y la igualdad, facilitando aún más la apuesta del sector por la formación continua, por la integración laboral de los jóvenes y por convertir a las fábricas del sector en espacios generadores de oportunidades para todos y todas.

Se incrementa la Implantación de Planes de Igualdad pues, si bien la Ley y el propio Convenio, contemplaban desde hace años  la obligatoriedad de negociar dicha planificación en las empresas con más de 250 empleados, esta nueva edición aumenta esta obligación en empresas con más 150 trabajadores.

El nuevo convenio crea la Delegación de Igualdad, primer convenio que la incluye, y cuyas competencias estarán adscritas a los planes de igualdad que se establezcan en las empresas y favorece la transparencia en materia de igualdad salarial, pues el texto contempla que la información de los salarios que debe entregarse a la representación legal de la plantilla, además de segregada por grupos profesionales, deberá ser diferenciada entre hombres y mujeres.

Acérquense a alguna de las convocatorias de Enpresan Bardin y descubrirán un ámbito de gestión con inmensas posibilidades para la sostenibilidad de sus empresas. Descubrirán a profesionales muy interesantes, por ahora inmensa mayoría mujeres. Y verán algo que ya nos hubiera gustado tener a finales de los noventa cuando arrancamos con el medio ambiente, el absoluto y militante compromiso de la presidencia de una institución tan importante como CEBEK, porque yo es posible que tenga que perderme alguna sesión, pero Iñaki Garcinuño hace magia con su seguro complicada agenda para no fallar nunca.

En 2038 hablamos y verán cómo tengo razón.

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martes, 19 de junio de 2018

Los datos personales de Patricia



Esta es la primera de las 7 entradas que publicaremos conjuntamente en este formato y en la nueva web a la que nos trasladamos. 
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Equipo AVEQ-KIMIKA



Estimada Patricia,

Seguro que has oído hablar de la LOPD (Ley Orgánica de Protección de Datos) y que habrás recibido algún mensaje últimamente sobre el nuevo Reglamento Europeo que regula esta cuestión.

Aunque el tema parece complicado, por los muchos mensajes que todos hemos recibido últimamente, unos diciendo una cosa y otros la contraria, es una cuestión relativamente sencilla: gracias a los ordenadores y especialmente a Internet, algo tan poco concreto, como nuestros datos personales, se ha convertido en algo valioso, que se compra y se vende… y la normativa viene a decir que, para que alguien comercie con algo que es de nuestra propiedad, necesita nuestro permiso.

Como empleada de esta empresa, es evidente, necesitamos tener datos tuyos y de todos tus compañeros y compañeras, para poder funcionar: nombre y apellidos, domicilio, DNI, teléfono, edad, estado civil, número de hijos, email, número de cuenta bancaria…  son datos personales que recabamos para poder abonar las nóminas y hacer las declaraciones de Hacienda.

Tu imagen personal, mediante la foto para el carnet de acceso a las instalaciones o las imágenes tuyas que captan nuestras cámaras de seguridad, tu huella dactilar para los fichajes y entrar a zonas restringidas o la matrícula de tu coche, son necesarios para controlar el acceso a las instalaciones y con ello la seguridad.

Tus circunstancias personales, que pueden condicionar la evaluación de riesgos laborales, el hecho, por ejemplo, de que estés o no embarazada, es un dato muy personal, pero lo necesitamos para adaptar el puesto a tus circunstancias y eliminar los riesgos que pudieran llegar a afectarte.

Todos esos motivos son lo que la normativa llama un “fin legítimo”, es decir, no recabamos más datos tuyos que los estrictamente necesarios y siempre con un determinado, concreto y justificado fin.

La empresa es responsable de la captación y del tratamiento de tus datos. Aunque ya lo sabes, tenemos que informarte específicamente, de que la empresa que custodia los datos se llama Industrias X, S.A., con el CIF A42324342y que, tanto en nuestra propia sede social, en Polígono Industrial Y, código postal 012048 Municipio, como por email lopd@industriasx.como por teléfono 555.55.55.55, puedes dirigirte a Txema Muñoz, que ha sido nombrado Delegado de Datos Personales, que puede infórmate de todo y al que le puedes pedir ejercer los siguientes derechos que tienes al respecto:

Tienes derecho:
  • A saber si estamos tratando tus datos o no (aunque ya te decimos que sí).
  • A ver tus datos personales y consultar cuáles tenemos.
  • A solicitar la rectificación de tus datos si son inexactos.
  • A solicitar la supresión de tus datos, si ya no son necesarios para los fines para los que fueron recogidos, o si nos retiras el consentimiento para custodiarlos.
  • A solicitar la limitación del tratamiento de tus datos, en algunos supuestos, en cuyo caso sólo los conservaremos de acuerdo con la normativa vigente.
  • A que te copiemos tus datos en un archivo de uso común (un PDF, por ejemplo) y grabártelos en un Pendrive o similar, para poder estudiarlos.
  • A presentar una reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos o autoridad de control competente, si crees que no te hemos atendido correctamente.
  • A revocar el consentimiento para cualquier tratamiento para el que hayas consentido, en cualquier momento.

Por supuesto, si modificas algún dato, por ejemplo, te mudas de casa, te agradeceremos que nos lo comuniques, para mantenerlos actualizados.

Nuestra empresa, por supuesto, no vende los datos de sus empleados a nadie, obvia decirlo, pero sí que tiene que cederlos a terceros en ocasiones: a la gestoría que se encarga de confeccionar las nóminas, al Servicio de Prevención Ajeno, a la Mutua de Accidentes… todos ellos firman un acuerdo de confidencialidad de los datos que les confiamos y se comprometen a que únicamente los usaran para los fines concretos para los que se los entregamos. Por ejemplo, el SPA no podría entregar los emails de nuestra plantilla a una empresa de su grupo, que comercializa seguros de salud, para enviaros publicidad.

En el tablón de anuncios tenéis el listado completo de entidades a las que se han entregado datos y con qué fines. En el futuro, cuando se realice una nueva entrega, se os informará específicamente.

En resumen, todas las personas que trabajan en esta empresa tenemos que firmar un consentimiento expreso autorizando la gestión de nuestros datos. Sin ese permiso, para empezar, no podrían pagarnos la nómina.

Tendrías que firmar:

Mediante la firma del presente documento, me doy por informada de que Industrias X, S.A. custodia datos de carácter personal de mi propiedad y concedo consentimiento expreso, libre e inequívoco para que dicha empresa los gestione para los fines declarados.

 En Municipio, a 19 de junio de 2018


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jueves, 1 de marzo de 2018

Técnica de leyes y leyes técnicas (a vueltas con la IPPC)





Imaginen una situación. Una en la que yo, por suerte o por pericia, nunca me he encontrado y en la que espero no encontrarme.

Reunión en Lakua, edificio III, planta baja. Una sala de reuniones demasiado grande para las 5 personas que se han encontrado en el hall y que tratan de acomodarse en una mesa para más de veinte, sin quedar demasiado lejos unos de otros.

- Es que, con el nuevo equipo del Departamento, en nuestra planta nos hemos quedado sin salas...- se excusa con rostro serio, Julián, el jefe de servicio. Un técnico muy competente y entregado que, después de casi 12 años gestionando algunos de los procesos más complicados del Departamento de Medio Ambiente, se ha ganado el respeto de la industria.

Una vez acomodados, habiendo sacado papeles, cuadernos de notas y algún ordenador portátil en mitad de un escrupuloso y un tanto incómodo silencio, Guillermo, el responsable de medio ambiente de la nueva fábrica, cuya construcción está a punto de finalizar, se atreve a iniciar la conversación:

- Bueno. Pues os hemos pedido la reunión porque estamos en un pequeño... en realidad, gran apuro, y queríamos ver cómo podíamos arreglarlo.

Traga saliva y continua:

- Resulta que nuestra casa matriz en Alemania hizo mal los cálculos y, en fin, con el actual diseño de planta es imposible llegar a los límites de vertido que nos habéis puesto en la autorización y, además, no hay tecnología de depuración asumible que pueda ni acercarse... claro, así la planta no es viable y habría que hacerla entera de nuevo. Son casi 23 millones de euros invertidos y ahora no podemos tirarlo todo abajo y empezar de nuevo. La única solución que se nos ocurre es que nos reviséis la autorización y nos aumentéis los limites de la DQO en un 200%, la de sólidos en una 150%.... y, bueno, todos los límites, además de autorizar 7 nuevas sustancias que no están recogidas....

Guillermo levanta la mirada del papel que ha estado consultando y, antes de pasárselo a los técnicos del Gobierno Vasco, alza la vista, nervioso, para ver su reacción.

Julián, María y Julen, los tres representantes del Gobierno Vasco, cogen el papel con un mohín de desagrado y, antes de consultarlo, se miran entre ellos con incredulidad. Y Julen, el técnico más joven del servicio y de sangre más caliente que su jefe, no puede evitar intervenir:

- ¡Un error de diseño de 23 millones de euros!... ¡Vaya papelón que os toca a vosotros dando la cara!... ¿tenemos que creernos que es un “error de diseño” o es un intento de vuestra central de tomarnos el pelo?

Guillermo no dice nada. Su puesto de trabajo depende del resultado de esa reunión. “Podría ser peor”, piensa “si hubiéramos contratado ya las 110 personas que necesitamos, sería mucho peor”.

Pues bien, a día de hoy, parece que los papeles se han invertido y que Julián, María y Julen se sienten en la necesidad de utilizar alguna excusa para justificar a su multinacional... y de verdad que en la industria creemos que no es necesario.

¿No saben a qué puedo referirme....?, si me lo permiten, se lo explico:

Todos los años, en nuestro plan de formación, incluimos un curso el que llamamos “Derecho para Químicos e Ingenieros”. Ya les he contado que responde a la filosofía de “si le das peces a alguien, comerá un día. Si le enseñas a pescar, comerá todos” pues explicamos, muy brevemente (8 horas) cómo leer, interpretar y aplicar la normativa (si les interesa, aún tenemos plazas libres para la convocatoria de abril).

Uno de los pilares de ese curso es explicar que el Derecho es mucho más que las leyes. El Derecho es la ciencia que estudia las relaciones humanas y, también, la técnica con la que las normas se redactan. La analogía es clara: la química estudia cómo las moléculas orgánicas se encadenan formando polímeros, la ingeniería química diseña una fábrica para, aplicando esos conocimientos, modificar la realidad y mejorarla.

La responsabilidad de los técnicos que diseñan una fábrica es equivalente a la de los redactores de una norma: antes de poner nada en marcha, debe estar perfectamente diseñada para que funcione y mejore la realidad, en pro de la Sostenibilidad, no la empeore.

En 1996, una “multinacional” europea con sede en Bruselas, conocida por sus siglas "UE", diseña un proceso llamado Prevención y Control Integrado de la Contaminación, conocido por todos como IPPC.

El nuevo proceso, que debe ser obligatoriamente implementado por todas sus filiales en cada país y aplicado y controlado por las delegaciones en cada comunidad autónoma que son, al fin y al cabo, las que tienen que dar la cara ante los clientes, fija un plazo límite de 8 años para que los nuevos “productos”, llamados Autorización Ambiental Integrada (AAI), estén funcionando en las fábricas de  todos aquellos.

Para ello, y para que los productos estén lo más ajustados posible a las necesidades y posibilidades de los clientes, prevé un complejo proceso de diseño y desarrollo, del cual saldrán unos prototipos unificados a nivel europeo llamados BREFs. El nuevo proceso prevé una duración de los productos suministrados (las AAI) de otros 8 años.

Sin embargo, apoyados en una ventajosa situación de monopolio, en 2010, la dirección decide cambiar radicalmente el proceso y, sin haber dejado pasar el tiempo suficiente para valorar si los productos suministrados (las AAIs) funcionan o no y, por supuesto, sin oír la voz de los clientes (¿para qué?, si tenemos el monopolio…), y decide cambiar los productos de nuevo y diseñar un proceso diferente pero, eso sí, firma un contrato con los clientes que dice, literalmente:

(Directiva 2010/75/UE, artículo 21: Revisión y actualización de las condiciones del permiso por la autoridad competente.)
[...]
3.  En un plazo de cuatro años a partir de la publicación de decisiones sobre las conclusiones sobre las MTD (los documentos llamados BREFs) [...], relativo a la principal actividad de una instalación, la autoridad competente garantizará que:

a) se hayan revisado y, si fuera necesario, actualizado todas las condiciones del permiso [...]

Pero claro, la multinacional pone en marcha el proceso y, pasados unos años, se da cuenta de que lo ha diseñado mal y de que los plazos de revisión de los productos que dan servicio a los clientes, las AAIs, se van a alargar mucho más de lo razonable y pone en circulación un par de directrices a filiales nacionales y delegaciones que, referidas específicamente al Sector Químico, que viene a decir que ese compromiso... como que no.

Resulta que de todos los BREFs de la Industria Química, hasta la fecha de hoy, superando todas las previsiones de diseño de la multinacional citada, solamente se han revisado dos sectoriales (estos sí, "relativos a la principal actividad de las instalaciones") que son CAK, de cloro-álcali, y el LVOC, química orgánica de gran volumen y uno horizontal, el CWW, de sistemas de tratamiento de aguas residuales.

Resulta que las referidas directrices vienen a decir que, además de los 4 años desde la publicación de los resúmenes de CAK y LVOC, para todo el resto de la química, darán plazo de 4 años a partir de la publicación del resumen de CWW (09/06/2016).... asumiendo que la "principal actividad" de una muy avanzada y extremadamente eficiente fábrica de polímeros es... tratar aguas residuales.

Y es ahora, que a Julián, a María y a Julen, les toca mandar una carta a los clientes justificando esa decisión de la multinacional. Y el caso es que ese "contrato" del artículo 21 de la Directiva, reproducido tal cual en el artículo 26 del RDL 1/2016, no dice eso y la firma de las condiciones con los clientes se llama "seguridad jurídica".

Ninguna empresa va a alegar nada al proceso de revisión, ni quieren, ni pueden enfrentarse a la Autoridad Ambiental pero, si me lo permiten Julián, María y Julen, yo les diría que no necesitan excusas, que los motivos de revisión que aparecen en el citado artículo 26 les dan margen discrecional suficiente para decidir, por su cuenta y riesgo, por su autoridad, que ha llegado el momento de revisar tales o cuales AAIs.

Al recibir las cartas, en AVEQ-KIMIKA hemos pensado algo parecido a lo que dijo Julen en aquella ficticia reunión... pero nosotros no lo decimos en voz alta, al fin y al cabo, solamente somos los "clientes" y asumimos la evidencia que los plazos de revisión a los que llevaba el mal diseñado proceso, no eran razonables.

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* Foto cortesía de Irekia (bajo licencia CC)

lunes, 12 de febrero de 2018

Proporción en la coordinación





Hola Luis,

Tengo un caso de una empresa que viene de parte de la Confederación Hidrográfica que nos recoge muestras de agua en los piezómetros que tenemos en todo el suelo de la fábrica.

Entiendo que sí es necesario meterla en Koordinatu porque, aunque no la contratamos nosotros, pues viene de parte de la CH, está por fábrica y hace un trabajo recogido en permiso de trabajo.

La duda que me entra es si le ocurre un incidente, como tal no tenemos contrato con ellos, quien es el responsable legal de esta empresa y si debería de contar como una incidencia, no siendo un contratista al uso.

Me surgen también las mismas dudas con las empresas transportistas que nos traen suministros al almacén de repuestos, empresas de formación que vienen a dar un curso de formación, una copistería que viene a entregarnos pedidos que le hacemos.

¿Con este tipo de empresas deberíamos de hacer coordinación?, ¿hay base legal que obligue a ello?, ¿si hay contrato o no de por medio hay diferencia?

Un saludo. Gracias

Miguel

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Hola Miguel, antes de nada, mil perdones,

Como la pregunta es interesante y cuestiones parecidas nos llegan de vez en cuando desde otras empresas, pensé en contestarte mediante una entrada en el blog... pero llevo una temporada que no consigo reunir 15 minutos tranquilos para escribir una entrada. De hecho, el rato del viaje en metro que antes aprovechaba para escribir en el móvil, ahora lo aprovecho para quitarme 5 o 6 emails de la bandeja de entrada. En fin, que eso, que mil perdones por el retraso.

Una de las claves de la coordinación bien hecha es la proporcionalidad de los medios utilizados para dicha coordinación y los riesgos que las contratas puedan generar. Así lo dice expresamente el artículo 5 del RD 171/2004.

De hecho, yo mismo, cuando he ido a vuestra fábrica a hablar de cualquier cosa estoy trabajando y, por lo tanto, deberíamos (y, de hecho, hacemos) un trabajo de coordinación.

Un mensajero, un contratista que viene a ver dónde va a ser la obra, un formador, un auditor de cuentas o de ISO-9001, también están trabajando, haciendo un trabajo para el centro que visitan y debe realizarse una labor de coordinación antes de que empiecen a trabajar.

Nosotros agrupamos esas labores de coordinación en 4 niveles: obras de construcción, contratas del RD171, conductores de camiones y visitas. Aunque, como bien sabes, deslindar claramente unas categorías de otras no es nada fácil.

Para obras de construcción y para contratas del RD171 tenemos elaboradas sendas guías con recomendaciones para gestionar la coordinación y es en estos niveles donde trabaja el proyecto Koordinatu.

Entendemos que son contratas de "Obras de Construcción" todas aquellas que desarrollan una actividad con carácter temporal, que estén referidas a trabajos intrínsecamente asociados a actividades de edificación e ingeniería civil y se ejecuten con tecnologías propias de este tipo de industrias, con algunos ejemplos que indicamos en el anexo de la guía-procedimiento: excavación, construcción, rehabilitación, reparación, reforma o demolición de un edificio, montaje y desmontaje de elementos prefabricados, acondicionamiento de un vial o una carretera, rehabilitación de edificios antiguos u abandonados, desmantelamiento de un falso techo, de una instalación de aire acondicionado, etc. Por debajo de ese nivel, toda actividad que se haga en planta que abarque hasta los riesgos que pueden asumir los conductores de camiones de transporte, las consideramos contratas del RD171.

Ya sabes que, en su momento, decidimos obviar el debate entre "propia actividad" o no, y clasificamos las exigencias del procedimiento en función de los riesgos que suponían el trabajo concreto de cada contrata, con una evaluación individualizada de cada uno de ellos. Ya comentamos que, con ese sistema, es seguro que estaremos tratando a contratas que no son de propia actividad como si lo fueran, pero obviar un debate jurídico es a lo que lleva.

Para nosotros un conductor de un camión de transporte, que venga a cargar o a descargar en planta, debe recibir instrucciones, a ser posible por escrito y en un idioma que entienda (algo que, en la práctica, tiene su complicación...) para que respete las normas de circulación en el interior de las instalaciones, conozca las principales recomendaciones de seguridad y las instrucciones básicas del plan de emergencia, conduzca el camión hasta el punto de descarga y lo deje en condiciones de ser cargado o descargado (apertura de puertas, tapas, válvulas, etc.) de modo que nuestro personal, nunca el propio conductor, pueda proceder a la operación de carga/descarga.

Tenemos en este procedimiento un punto que no tenemos bien resuelto: usualmente las cisternas que recibimos en nuestras instalaciones no cumplen el Real Decreto 1215/1997. Son un equipo de trabajo y, como tal, deberían proporcionar un uso seguro del mismo independientemente de dónde estén ubicadas. Es un problema importante porque en el mercado no hay apenas cisternas que no tengan este problema.

Este factor es crítico en el momento en el que el conductor tiene que subir al domo de la cisterna, a casi 3 metros de altura, a abrir las tapas que es, como te decía según nuestro criterio, parte de la labor del conductor de "dejar el vehículo listo para la carga/descarga". La falta de medidas adecuadas de seguridad en las propias cisternas la hemos suplido instalando líneas de vida fijas en los puntos de descarga a las que tienen que engancharse los conductores antes de subir.

Esto es un defecto claro en el procedimiento de coordinación porque el uso de un sistema de seguridad de la propia instalación debería implicar instrucciones sobre su uso o, por ejemplo, comprobar que el arnés, que normalmente trae el propio conductor, es suficiente… algo que se está haciendo de manera más o menos formal, pero no con la suficiente trazabilidad… de todos modos, esto se solucionará cuando las cisternas disponibles en el mercado cumplan con la normativa, algo para lo que estamos presionando, pero que tardará aún un tiempo en llegar.

Cuando yo he ido a vuestra fábrica hemos hecho coordinación. Para una visita, un auditor o el director general de nuestro principal cliente, que en caso de acceder a la fábrica lo hará en todo momento acompañado, es suficiente con entregarle información escrita de seguridad en un tríptico, que incluya información suficiente del plan de emergencia, EPIs obligatorios en planta y todo aquello que una visita debe tener en cuenta.

Los ejemplos que pones del almacén de repuestos o del mensajero de la copistería, incluso un mensajero que lleva documentación a la oficina tienen que tratarse en función de los riesgos que supone su trabajo.

Si el conductor del camión que trae repuestos conduce el camión hasta el almacén, abre las puertas y lo deja listo para que vuestra gente descargue, el procedimiento será el de conductor. Si trae su propia transpaleta y él mismo descarga y conduce los materiales al almacén, deberá hacerse coordinación del RD171 y, por lo tanto, deberá estar en Koordinatu.

Si el mensajero que lleva un encargo de la copistería a la oficina aparca fuera del torno y va andando hasta la oficina con una caja en las manos, será más propio tratarlo como una visita.

Un inspector de una OCA/ECA que viene a tomar muestras en nuestra chimenea, para lo que tiene que subir a una plataforma: RD171, completo.

Si el formador se limita a impartir una clase en el aula de formación, será una visita. Si el formador accede a planta e imparte una formación práctica, operando un equipo o algo similar, será una contrata de RD171, con todos sus condicionantes.

En todo caso, con todas estas figuras, incluso conmigo, hay un contrato. Puede ser un contrato oral o escrito, pero es un contrato al fin y al cabo.

Si la Asociación dejara de ingresar mi retención de IRPF en Hacienda, ¿serías subsidiariamente responsables de la cantidad correspondiente al tiempo que yo he estado trabajando en vuestra fábrica?, pues en realidad, no… salvo que se considere que mi trabajo en vuestra instalación es de "propia actividad". Pero, aunque así fuera, si bien esa responsabilidad puede evitarse pidiendo un certificado tal y como se recoge en la Ley 58/2003, General Tributaria, artículo 43.1.f), teniendo en cuenta que he estado 4 horas y que mi sueldo es "proporcionado", la cantidad es irrisoria y no merece la pena ni preocuparos por pedirlo, ni recibirlo, ni archivarlo… ni nada, además de que tampoco nadie os la va a reclamar.

Respecto a la toma de muestras que comentabas, requiere un tratamiento un poco especial: Para empezar, aunque ya sé que no es el caso, si se tratara de inspectores de la propia Confederación Hidrográfica, funcionarios, son Autoridad Pública en el ejercicio de sus funciones y, como tal, la Ley de Prevención no se les aplica. Actúan bajo su propia responsabilidad. En este caso, yo seguiría el sentido común y la aplicaría el procedimiento de visitas, incluyendo la entrega de EPIs… pero ¡ojo!, así como, si una visita normal, incluido un cliente, se niega a usar los EPIs, puedes denegarle la entrada a la planta, si un funcionario no los quiere usar, no se le puede impedir el acceso.

Respecto a un trabajador de una empresa subcontratada por la Confederación Hidrográfica la responsabilidad respecto a su seguridad es, esencialmente, de su propia empresa y de la Confederación que les subcontrata, pero, es evidente, que se trata de una concurrencia de coordinación con vosotros.

Obvia decir que no tenéis responsabilidad alguna respecto a los asuntos "administrativos": Seguridad Social o Hacienda, pero sí que debéis informaros mutuamente de los riesgos. Para ello, aquí una vez más, la palabra "proporción" vuelve a ser clave: ¿consideras que con la información que se proporciona a las visitas, trayendo sus propios EPIs y estando en todo momento acompañados por la gente de medio ambiente de vuestra fábrica a modo de recurso preventivo "ad-hoc", será suficiente?... en todo caso, a este tipo de concurrencia no se puede aplicar Koordinatu, sin crear un puesto nuevo… lo que sería una desproporción. Además de que, teóricamente, estos inspectores pueden presentarse en la instalación sin avisar.

Tenemos plantas asociadas que tienen prácticas de excelencia en materia de visitas. Por ejemplo, fábricas en las que las visitas tienen que ver un vídeo antes de acceder y aprobar un examen tipo test con 10 preguntas sobre el contenido del mismo. Es un aprobado que dura un año, pues transcurridos los 12 meses, hay que volver a ver el vídeo y volver a pasar el examen… te contaré que en la fábrica de Arkema de Alonsotegi/Zaramillo, yo pasé el examen 3 veces… y siempre saqué muy buena nota.

En fin, lo que te decía, en todo este proceso la clave es la lógica y la proporción.

Un saludo y, de nuevo, mil perdones.

Luis

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jueves, 4 de enero de 2018

Los “Traidores” Espacios Confinados



La noche del 5 de noviembre, en muchos lugares del Reino Unido y algunos países de la Commonwealth, se celebra la Bonfire Night, con hogueras y fuegos artificiales. Hace muchos años, desde mediados del siglo XIX, que esa fecha no es oficialmente fiesta, pero la tradición sigue, aunque muchos hayan olvidado el origen de la misma y se haya desprendido de su espíritu original, fervorosamente anti-católico.

La Bonfire Night, también llamada Guy Fawkes Night o simplemente Guy Night, tiene su origen en el fracaso de la Conspiración de la Pólvora, un complot para asesinar al rey protestante Jacobo I y su mujer, que fracasó cuando, el 5 de noviembre de 1605, el propio Fawkes fue descubierto en los sótanos del Palacio de Westminster, bajo la Cámara de los Lores, con los barriles de pólvora que los conspiradores habían acumulado en aquel lugar para volar el edificio al día siguiente, coincidiendo con la visita del rey.

Guy Fawkes, el más conocido de los conspiradores, convertido al catolicismo en su juventud y que había luchado, enrolado en los Tercios Españoles, durante las Guerras de Flandes, es desde entonces el arquetipo de traidor en la cultura inglesa. Fue torturado y condenado a ser ahorcado, decapitado y descuartizado y a que sus restos, llevados a las cuatro esquinas del reino, fueran exhibidos para servir de alimento a las aves carroñeras y de ejemplo del destino que esperaba a los traidores.

Desde aquello, cada noche del 5 de noviembre, declarada oficialmente festiva como acción de gracias por la salvación del rey, se asentó la costumbre de lanzar fuegos artificiales, encender hogueras y quemar a Guy Fawkes en efigie, de modo que, aquellos muñecos, pasaron a denominarse implemente guys y la palabra ha terminado siendo utilizada coloquialmente, especialmente en plural, para decir amigos, compañeros, chicos, sinónimo de fellows, bros, dudes, chaps….

También se hizo popular la costumbre de que los niños recorrieran las casas, llamando a las puertas para pedir dinero, para gastarlo en los fuegos artificiales, en pólvora, al fin y al cabo, ataviados con la característica máscara de Guy Fawkes. La costumbre, y la propia máscara, habían caído en desuso, superadas por la popularización de Halloween, pero, a raíz de su uso en el cómic de tendencia anarquista de los años 80 “V de Vendetta” y la adaptación de éste al cine en 2005,  se ha popularizado como símbolo de grupos activistas antisistema.

De hecho, la película termina con (¡¡Aviso, SPOILER!!) una trepidante escena  en la que la pólvora hace explosionar el Palacio de Westminster, Big Ben incluido, mientras suena el final de la Obertura 1812 de Tchaikovsky, reivindicando a los “traidores” para convertirlos en “rebeldes”.

Y, ¿por qué les contaba yo todo esto?... ah, sí… era por la palabra “traidor” aunque, en realidad, por la tercera acepción del diccionario, la que dice:

3. adj. Que implica o denota traición o falsía.

Y porque yo siempre he identificado el riesgo asociado a los “espacios confinados” con la traición.

La NTP 223 define “espacio confinado” como “cualquier espacio con aberturas limitadas de entrada y salida y ventilación natural desfavorable, en el que pueden acumularse contaminantes tóxicos o inflamables, o tener una atmósfera deficiente en oxígeno, y que no está concebido para una ocupación continuada por parte del trabajador.”

Se trata de un riesgo muy habitual, demasiado habitual de hecho, en la industria y la construcción, que se materializa en pozos, fosas sépticas, alcantarillas, tanques de almacenamiento, cisternas de transporte y un largo etcétera,  a los que hay que acceder por mantenimiento, limpieza o cualquier otra labor.

Siempre me ha parecido un “riesgo traidor” porque es difícil percibirlo. Las personas tienen el instinto natural y se ponen en guardia ante riesgos más evidentes, como la altura, o el fuego… o incluso menos primigenios como la tensión eléctrica, sin embargo, el acceso a espacios confinados no se percibe instintivamente como un riesgo. Es más, desde la infancia tendemos a identificar los espacios cerrados como refugio y protección.

Es por ello que, periódicamente y por desgracia, llegan a los medios de comunicación noticias de dos o más personas afectadas, incluso muertas, en un accidente laboral, producido por un espacio confinado, en los que un primer trabajador accede a un espacio de este tipo sin las adecuadas precauciones y, en el intento de salvarlos rápidamente, se exponen al riesgo sus propios compañeros.

El aire que habitualmente respiramos, contiene un 21% de oxígeno. Por debajo del 18% comienzan problemas de coordinación y se acelera el pulso, si bien, los síntomas no se advierten fácilmente y no son de fiar, excepto para personas preparadas. La mayoría son incapaces de reconocer el peligro hasta que ya están demasiado débiles para escapar por sí mismas.

Por debajo del 17% se produce con inusitada rapidez la pérdida de conciencia. Por debajo del 16%, el desmayo tarda menos de un minuto. Por debajo del 10%, la pérdida de conciencia es casi inmediata, las secuelas de la hipoxia en el cerebro pueden ser muy graves y se tarda en morir entre 6 y 8 minutos.

Además de la ausencia de oxígeno, en un espacio escasamente ventilado pueden acumularse gases tóxicos, gases como CO2 y metano, o incluso nitrógeno, que desplacen el oxígeno, elementos generadores de atmósferas explosivas y, todo ello, pueden estar presente antes de comenzar el trabajo o acumularse durante el desarrollo del mismo.

Para prevenir este riesgo, es necesario implantar un sistema de permisos de trabajo, acompañado de intensa formación e información, mediante el que nos aseguremos que se identifiquen rápidamente y nadie acceda a un espacio confinado sin el conocimiento previo de la estructura de prevención de la empresa y sin haber realizado todas las comprobaciones necesarias y tomado todas las medidas de prevención.

Entre éstas, estarán las mediciones previas y simultaneas a los trabajos de oxigeno o de gases peligrosos, según proceda. La instalación de ventilación forzada de carácter colectivo, el uso de EPIs de respiración individuales, la vigilancia externa continuada mediante la presencia del llamado “recurso preventivo” o el diseño y utilización de arneses, cuerdas y sistemas de sujeción óptimos para poder evacuar a una persona inconsciente por la apertura de acceso disponible, entre otras muchas posibilidades.

Contrariamente a lo que ha sucedido con Guy Fawkes, la traición que esconden los espacios confinados nunca se va reivindicar. Ser “rebelde” a las medidas de seguridad nunca es conveniente, pero, en el caso de los espacios confinados, dejarse embaucar en su traición puede llevarnos al desastre… a nosotros y a nuestros compañeros que intenten salvarnos. Piénselo.

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lunes, 27 de noviembre de 2017

¿Es el Rubius "sospechoso" de ser "un particular"?


¿No saben quién es el Rubius?... definitivamente, se han hecho mayores. Si me lo permiten, yo se lo cuento y es que soy muy fan de las nuevas formas de comunicación que ha traído Internet... Aún recuerdo la cara de alguno de mis jefes cuando pusimos en marcha el blog, va para 10 años: “... pero, ahí, en los comentarios, ¿cualquiera puede escribir lo que quiera?... pero... ¿lo que quiera?

La comunicación por Internet va tan rápido que decir que algo es la “última moda” es muy arriesgado pero, entre las últimas tendencias, sin duda, está el fenómeno “YouTuber”, que a casi todos ustedes ya les sonará.

Son, básicamente, personas jóvenes, algunas muy jóvenes, que se graban en vídeo a sí mismos diciendo o haciendo cosas y suben el resultado a la plataforma YouTube.

¿Y eso lo ve alguien?... pues sí. Requiere una cierta habilidad para la comunicación pero, en general, la espontaneidad y la falta de un guión encorsetado, contribuyen a un lenguaje muy fácil y próximo, que engancha, sobre todo cuando eres joven.

Dado que YouTube paga a los generadores de contenido un porcentaje de los ingresos obtenidos por publicidad en sus publicaciones concretas y un considerable número de estos llamados YouTubers pueden vivir de esos ingresos, su profesión es ser, precisamente, Youtuber.

Yo ya no soy tan joven, pero hay algunos canales de YouTube a los que estoy suscrito. Me gusta mucho, por ejemplo, aprender con los vídeos de Jaime Altozano, que divulga sobre música clásica o culta y música nada clásica, pero igual de culta, o me sorprende Ter cada semana, que puede relacionar intelectualmente la arquitectura racionalista, Kandiski, la Iliada y el amor entre Justin Bieber y Selena Gómez en el mismo vídeo y hacerlo con total coherencia y soltura.

Un caso interesante es el de Deborah García Bello, química y gran divulgadora, que escribe un blog desde hace tiempo, que sigo fielmente, pero que ha visto la necesidad de adaptar su lenguaje a los nuevos tiempos. Recomendaría especialmente sus vídeos sobre química y alimentación y sobre química y arte, pero casi cualquiera resulta interesante.

Uno de los YouTubers con más éxito a nivel mundial, en concreto el segundo más seguido del mundo en lengua castellana y el tercero de todos los idiomas, es un chaval de málaga, mitad español, mita noruego, llamado “el Rubius”... y ¿de qué habla en sus vídeos?... pues es difícil de decir. Comenzó jugando a videojuegos y comentando la partida sobre la marcha, pero, cada vez más...  de lo que se le ocurre en cada momento.

Es ingenioso, ocurrente, habla muy, muy rápido y consigue mantener la atención de la audiencia vídeo tras vídeo aunque reconozco que para mí ya es demasiado y no los veo nunca.

Pero, hace un par de semana, consiguió llamar mi atención cuando Deborah García Bello comentó uno de sus vídeos en un artículo, "El Rubius hace un vídeo de química y la lía parda", en el Cuaderno de Cultura Científica de la UPV/EHU,  que dirige Juan Ignacio Pérez,* otro grande de la divulgación científica.  Como se imaginarán, efectivamente trataba de química... en una serie que el Rubius denomina “Experimentos 100tificos”.

[Corrección 09:31 h: Me indican que, si bien Juan Ignacio Pérez dirige la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU, los Cuadernos están al cargo de César Tomé, químico y también divulgador de altura. Mil persones por el desliz...]

Aquí tienen el vídeo que, a día de hoy, lleva 7.972.000 de reproducciones y en el artículo las explicaciones químicas del mismo, por parte de Deborah. Yo no voy a intentar explicarlas cuando ella lo hace mucho mejor pero, básicamente, se trata de aprovechar la espectacularidad de algunas reacciones red-ox.

Pero, yo, a lo mío: aparte de un defecto en el etiquetado que se aprecia en el peróxido de hidrógeno al 12% (a aquellos que me digan cuál es el defecto o defectos, están invitados a pintxo de tortilla y zurito o café, la próxima vez que se pasen por Bilbao) , el uso por parte del Rubius de ese producto me viene al pelo para compartir algunas dudas que tenemos por aquí con el Reglamento (UE) n° 98/2013, sobre la comercialización y la utilización de precursores de explosivos y la recién publicada Ley 8/2017, de 8 de noviembre, sobre precursores de explosivos  y que, espero que podamos plantear en la jornada que tenemos prevista para este mismo viernes.

Es este un tema muy serio y dice la Ley que las empresas que comercialicen productos químicos recogidos en el Anexo I del Reglamento (entre ellos, el peróxido de hidrógeno por encima del 12%), deben informar a la autoridad de cualquier petición “sospechosa” de los mismos.... no hacerlo es considerado “infracción muy grave” y está sancionado con una multa de entre 10.001 € y 60.000 €.

No es fácil saber a ciencia cierta qué es una transacción o demanda “sospechosa” pero, el sentido común nos lleva a pensar que lo mejor es informar ante cualquier mínima duda.

Ya, en diversas circulares hemos dado pautas, pero el tema puede complicarse y mucho. Por ejemplo, ¿hasta qué punto puede saber una pyme (o no pyme), ante un cliente nuevo, si se encuentra ante una empresa seria o alguien que está suplantando su identidad?

Pero la normativa va un poco más allá: Se crea una licencia, aún sin nombre, para que los particulares puedan adquirir los productos del Anexo I. Y las empresas que los comercializan deberán anotar en un registro, que deberán llevar, toda transacción en la que se entreguen dichos productos a particulares con licencia... porque la norma prohíbe taxativamente vender a particulares sin licencia.

En la práctica, este alambique jurídico es una prohibición de vender a particulares. No se me ocurren muchos motivos para que alguien que no es profesional tramite esa licencia... ¿algún tipo de hobby?... ¿no ha pensado la Comisión Europea que, si de verdad hay demanda, va a proliferar la venta de peróxido de hidrógeno al 12,00% pelado?

Y claro, viendo el vídeo de El Rubius, no pude evitar hacerme las preguntas que dan título a la entrada... "sospechoso", en el sentido que pretende esta normativa al menos, no parece serlo pero... ¿es "el Rubus" un particular?... yo tengo mi opinión, que espero poder contrastar este viernes:


JORNADA KIMIKA: SEGURIDAD CIUDADANA Y PRODUCTOS QUÍMICOS: PRECURSORES EXPLOSIVOS
AVEQ-KIMIKA (Gran Vía, 50 - 5º  - 48011 Bilbao)
01/12/2017 - 9:30 - 13:30
Entrada gratuita
Programa completo 


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