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jueves, 25 de mayo de 2017

En Defensa de la Química



No me digan que no resulta triste que la Química, es este caso no la industria, la Ciencia Química necesite defensa.... pues sí, la necesita.

Lo cierto es que, no sé si por tener un enemigo común, en este caso llamado "Ignorancia", en ningún otro sector industrial hay una comunión tan fuerte entre la ciencia, la universidad, los colegios y asociaciones profesionales y la propia industria en defender la ciencia, algo que, de por si, no debería necesitar defensa alguna.

Es que, permítanme, ¿cómo alguien puede ser tan ignorante como para considerar negativo el agua, la sal o el aire?... todo son productos y mezclas químicas: la comida, la sangre... la oxitocina (C43H66N12O12S2), la hormona que permite a una mujer dar pecho a su hijo, es pura química.

Y claro, es en ese punto de la conversación en el que alguien afirma: "no, el problema no es la química, el problema es la química artificial"...  no hace mucho, en un anuncio televisivo, una voz en off anunciaba las bondades de una leche completamente "natural" y "enriquecida con calcio únicamente procedente de la leche"... vale, vamos a suponer que así sea. Obviemos el proceso para extraer el calcio de la leche para preguntarnos: ¿dónde estaba el calcio antes de estar en la leche?, ¿en la vaca? y.... ¿antes de estar en la vaca?... ¿no les parece canalla aprovecharse de la ignorancia de la gente para publicitarse?... es algo que roza un pelín la estafa.

Contra esa acusada tendencia, contra el absurdo intelectual que supone contraponer "natural" o "artificial"... cuando en realidad, lo que se quiere decir es "conocido" frente a "desconocido", la única arma efectiva es expandir el conocimiento.

Para que me entiendan: si decimos que tal alimento utiliza como conservante ácido acético al 5% (C2H4O2), a un químico o a una química, contrariamente a lo que parece ser la percepción social más generalizada, no les sonará como algo artificial o incluso peligroso, serán conscientes de que es solamente otra forma de llamar al vinagre. Cuando todo el mundo sepa que es indiferente si el calcio procede de la leche o de una roca para cumplir su función en nuestro cuerpo, los charlatanes quimifóbicos no podrán engañarnos.

La conclusión es clara: Si nuestro enemigo es la ignorancia, combatámosla expandiendo el conocimiento.

El catedrático de la Escuela de Ingenieros de Bilbao, Ángel Valea, que lleva la química en las venas (y lo digo en el doble sentido con toda la intención), que ha sido presidente de la Asociación de Químicos de Bizkaia durante bastantes años, también tiene esa inquietud y, en fin, ha tenido el detalle de invitarme a aportar mi granito de arena en un curso al respecto que organiza, en el marco de los Cursos de Verano de la UPV-EHU y que ha llamado: "Quimiofobia o Quimiofilia: Productos químicos de uso cotidiano" (aquí pueden consultar el programa completo)

Del 19 al 21 de julio, en el paraninfo de la UPV-EHU en Abandoribarra, el profesor Valea ha reunido un muy variopinto grupo de personas, procedentes de diferentes ámbitos, que solamente coincidimos en considera que defender a la química no es solamente una cuestión de justicia con la realidad, con la evidencia, es también una muestra de agradecimiento a los hombres y mujeres que a lo largo de la historia han estudiado la composición íntima de la materia y han dilucidado cómo aplicar ese conocimiento para mejorar nuestra vida.

La imagen que preside esta entrada es solamente un ejemplo: los avances en la medicina y la farmacia, en la agricultura y la conservación de los alimentos, en el saneamiento, el tratamiento de aguas, en las comunicaciones, en realidad, en todos los aspectos de nuestra vida cotidiana han contribuido a transformar el mapa de África de forma tan radical.

¿Cómo es posible que alguien rechace eso?

Es una labor enorme, pues enorme es la ignorancia, pero el profesor Valea hace bien en no acobardarse, en no limitarse a lamentar la realidad social, y se ha puesto manos a la obra para cambiarla.

Allí estaremos, ayudando en lo que podamos.... ¿nos echan una mano?


www.aveq.kimika.es




viernes, 3 de junio de 2016

Matar



Para comenzar suave, ganando audiencia, una pregunta filosófica de difícil respuesta: ¿matar es siempre algo "malo"? o, formulada la pregunta de forma más seria: ¿el acto de matar es siempre intrínsecamente negativo?.

Creo que obvia decir que no me estoy refiriendo, por supuesto, a seres humanos y, desde ya advierto, que me niego a debatir sobre la pena de muerte, una de las más horrendas barbaries que ha conocido la humanidad.

Respecto a los animales, confieso mis dudas y aceptó mis defectos y contradicciones. Durante mucho tiempo me negué a matar ningún animal, insectos incluidos. Si una mosca entraba en mi casa, me limitaba a atraparla con vida y expulsarla. Sin embargo, nunca he dejado de comer carne y, siendo realistas, lo único que realmente hacía, era delegar en otros la acción de matar, disfrutando yo de sus beneficios.

Pero soy consciente de que mi negativa a matar animales, a utilizar insecticidas en mi casa, se aprovechaba del hecho de que, durante muchos años, Europa ha sido ampliamente fumigada y tratada con ellos, desterrando enfermedades, antes endémicas en nuestro ámbito y hoy, por suerte o por esos esfuerzos más bien, desaparecidas.

Entre julio y diciembre 1821, por un brote de fiebre amarilla transmitida por un mosquito, murieron más de 6.000 personas en Barcelona. Hasta la proliferación del DDT, con toda la polémica que su uso ha supuesto, la malaria era común en los países de la Europa mediterránea y no fue hasta 1964 que la OMS declaró erradicada la enfermedad en España.

Mi actitud personal, infantil, contradictoria y un tanto egoísta, comenzó a resquebrajarse cuando mi hija era un bebé. Después unas cuantas mañanas de despertarla con unos terribles habones en la cara, provocados por picaduras de mosquitos, a modo de venganza, comencé a matar con saña a cada uno de aquellos malvados bichos que tenía la desgracia de cruzarse conmigo, dentro de mi casa.

Yo he aceptado mis contradicciones y las reconozco pero... ¿ustedes lo han hecho?, ¿la sociedad urbana occidental lo ha hecho?. Y digo "urbana" porque mi abuela, en su caserío, siempre tuvo clara cuál era la función y el último fin de los animales que criaba con tanta dedicación y cariño y, de crío, siempre me asombraba la sencillez con la que, cuando había que matar una gallina o un conejo, simplemente, los mataba.

Pero en este blog ya he hablado de los derecho de los animales, y ya me he llevado mis capones por ello, así que, hoy voy a ir un poco más allá y voy a insistir en mi incorrección política y provocadora al afirmar, con rotundidad, que matar es un hecho natural y que la naturaleza nos ha concedido la inteligencia y el derecho a usarla para proteger a nuestros hijos y protegernos a nosotros mismos matando.

- "Luis, tío, ¿ de qué vas?"

¿Me he pasado?... ¿en serio?.... ¿y si atempero un poco la afirmación diciendo que todo derecho implica una responsabilidad y que, para ejercerlo es imprescindible tener en cuenta el respeto estricto a la Sostenibilidad y al Desarrollo Sostenible?... ¿ni aún así?.

En fin, no se lo reprocho. Es básicamente mi postura respecto a las vacas y los chuletones: no quiero enterarme ni, por supuesto, verlo. Alguien mata por mí. La misma que adopta tanta gente cuando se habla sobre cómo funciona la Industria Alimentaria: "Es mejor no saber porque, si sé cómo se hace, dejaré de comer salchichas". Una postura cómoda. Infantil, pero cómoda.

Dicen los expertos, los que de verdad saben de estas cosas, que el cambio climático va a convertir el sur de Europa, en breve plazo, en una zona propicia para el desarrollo de mosquitos tropicales, vectores básicos de transmisión de enfermedades como zika, la malaria, el dengue o la fiebre amarilla.

Pues bien, la política europea de biocidas parece diseñada para acelerar este proceso.

"Biocida" un neologismo que no viene aún en el Diccionario de la Academia pero que, como han deducido perfectamente proviene de "bios" - "vida" en griego y que se agrupa con la misma terminación que homicida, parricida, genocida, suicida, regicida...  bonita compañía, ¿verdad?

Las pymes europeas se enfrentan al hecho de que, para registrar una formula con efecto "biocida" hay que presentar un expediente ante el Ministerio de Sanidad, que puede alargarse durante años, y cuyo coste, entre ensayos y tasas, supera los 100.000 €.

Entre otras pruebas hay que presentar ensayos normalizados de eficacia. Es decir, no solamente hay que demostrar que el producto es compatible con el Desarrollo Sostenible y que "no mata demasiado"... hay que demostrar que mata lo suficiente.... vamos, casi, casi, como lo que le piden a la homeopatía.

Supongo que la Unión Europea no querra ver casos de malaria en su territorio pero se ha metidos desde 1998 en una espiral que me recuerda a mi perfil de carnívoro con mala conciencia.

Mientras África y Latinoamérica luchan en una guerra a muerte contra los mosquitos incluso, con una práctica auspiciada por la OMS como la de distribuir mosquiteras impregnadas con el malvado DDT, los europeos no queremos mirar, no queremos saber: otros matarán por nosotros.

Espero que esos otros lo hagan bien y sea suficiente.

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miércoles, 1 de mayo de 2013

¿Qué hay detrás de las revoluciones?



Bien que lo siento pero creo que le voy a aguar la fiesta del 1º de Mayo.

No sé si habrá algún antropólogo entre la audiencia de este modesto blog que pueda explicarme porqué los seres humanos nos movemos y nos conmovemos mucho más por los sentimientos, por la música, por el heroísmo y el romanticismo que por la razón.

Hace bien poco tuvimos un ejemplo muy evidente en España que, al menos para mí, resultó muy revelador: Los mineros leoneses que marcharon sobre Madrid, hace menos de un año, fueron recibidos en la capital por miles de personas, aclamados como héroes de una lucha contra un sistema injusto que oprime a los débiles y da más poder a los ya poderosos.

Las imágenes de la evocación colectiva de las revoluciones obreras eran evidentes: banderas rojas al viento, cantos revolucionarios, una vanguardia (los propios mineros) fuerte y cohesionada… solamente faltaron las barricadas.

Sin embargo, el análisis razonado de la situación no tenía nada que ver con la lucha obrera ni con la ocupación de los medios de producción por parte de la clase obrera… ¡que va!: los mineros marchaban sobre Madrid para reivindicar el mantenimiento de las subvenciones y subsidios públicos…. ¡para sus patrones!

En el fondo siento mucho pensar así. Siento mucho tener la manía de mirar detrás del cartón-piedra y ser un aguafiestas… los mineros, lo que atacaban con su marcha no era al sistema y a la burguesía en pro de la clase obrera… defendían sus propios privilegios, sus coeficientes reductores y su derecho a jubilarse antes que todos los demás.

Si se fijan, ninguna de las reivindicaciones de la marcha estaba dirigida a reivindicar las necesarias inversiones en infraestructuras para el desarrollo de alternativas económicas viables para las comarcas mineras. Si cerraran las minas, cierre al que tarde o temprano están abocadas por el necesario declive del carbón en defensa del clima, se desarrollaran alternativas reales en las comarcas mineras y todos los mineros tuvieran empleo, se verían obligados a jubilares con 65 años (o tal vez 67 años, al ritmo que van las cosas), como todos los demás y esa perspectiva bien merecía una marcha sobre Madrid… ¿ustedes no lo harían?

Esta triste y fría visión de la realidad, tan poco romántica, tan antipática me supone un conflicto interno. Por un lado quiero pensar en el asalto al Palacio de Invierno de San Petersburgo, de octubre de 1917, como un acto de rebeldía en el que el pueblo, por fin organizado, cantando “La Internacional”, asaltó el poder en el primer gran triunfo contra la injusticia.

La realidad es cruel y no tiene banda sonora. Los bolcheviques, un grupo muy pequeño de personas en un inmenso país como es Rusia, con aquel acto, dieron un golpe de estado contra una incipiente, débil y muy imperfecta democracia e instauraron un régimen totalitario y opresivo que reprimió la libertad durante 70 años y asesinó a millones de personas.

Es materia de Sostenibilidad esta dicotomía también está presente. Nuestro lado romántico nos empuja a ver la realidad distorsionada y de forma parcial, emocionados con la belleza de unas pocas flores y perdiendo la capacidad de ver todo jardín.

En octubre de 2012 murió Barry Commoner. Uno de los primeros y, casi seguro, más grandes pensadores del ecologismo… o, más propiamente, del ecosocialismo. Digo ecosocialismo porque que Commoner no se limitó a ver el mundo con una visión conservacionista y limitada, sino que desarrolló sus teorías en la percepción de que el ser humano y la Tierra son compatibles y pueden vivir en armonía.

Commoner es el autor de “El Circulo se Cierra”, escrito en 1971, y que se adelanta en muchos años a las hoy asentadas tesis de la Sostenibilidad y el equilibrio entre tecnología y todas sus ventajas y la preservación del medio natural.

En ese libro, Barry Commoner enunció lo que, quizás, es su teoría más citada y conocida, las cuatro reglas de la ecología:

1. Todo está conectado con todo lo demás. Hay una sola ecosfera para todos los organismos vivos y lo que afecta a uno, afecta a todos.

2. Todo debe ir a parar a alguna parte. No hay "residuos" en la naturaleza y no hay un "afuera" adonde las cosas puedan ser arrojadas.

3. La naturaleza es la más sabia. La humanidad ha creado tecnología para mejorar la naturaleza, pero los tales cambios en el sistema natural usualmente han sido en detrimento de tal sistema.

4. No existe eso de la "Barra Libre". En la naturaleza, ambos miembros de la ecuación deben estar equilibrados, para cada ganancia hay un coste, y las deudas al final se pagan.

La aplicación de esta teoría a la Sostenibilidad es evidente. Todas las esferas de nuestra vida como seres vivos están conectadas y, nos guste o no, todo tiene un trasfondo, una trastienda… unos bastidores que los sujetan.

Y es ahí, precisamente ahí, donde el romanticismo y los actos de heroísmo se acaban, donde los activistas colgándose de arneses desde chimeneas desplegando pancartas son una mera anécdota, un mal chiste, donde la humanidad se la está jugando.

Y sí, lo siento, esa tramoya se mueve con dinero.

Y no estoy hablando de avaricia, en estos últimos meses se ha hablado mucho de la llamada “pobreza energética”, la situación económica que supone la imposibilidad de pagar el coste de la calefacción. Pues bien, si nos dejáramos llevar por el romanticismo aplicado a la Sostenibilidad, ¿no sería una buena idea prohibir los combustibles fósiles y abrazar, de una vez por todas, las energías renovables?... ¿saben a cuanto tendría que subir el precio de cada kilovatio para que cuadraran las cuentas?. Alguien dirá que lo que necesitamos es investigar y desarrollar nuevas tecnologías en el mundo de las renovables para que sus costes sean asumibles… pues para eso, también hace falta dinero.

Por ello que esta entrevista a Connie Hedegaard, comisaria europea de Cambio Climático, me ha preocupado mucho.

Aplicando lo que dice la 1ª ley de Commoner, en estos momentos, castigar aún más a la industria europea sólo servirá para favorecer la producción fuera de Europa, especial y obviamente en China, y allí no utilizan energías renovables, ni siquiera gas natural, allí utilizan directamente carbón. Carbón al que habrá que sumar las miles de toneladas de carbono necesarias para el transporte. Y sólo tenemos una atmósfera.

Y, aplicando lo que dice la 4º ley, ¿cómo es posible que alguien, con capacidad, responsabilidad y conocimiento, diga que “Sé que España lo ha hecho muy bien en las renovables”?... España ha aceptado una factura en renovables que no puede pagar y que no podrá pagar en muchos años.

Eso sería tanto como decir que “lo ha hecho muy bien” un gestor de un equipo de fútbol que compra jugadores que no puede pagar, gana títulos que con una gestión adecuada nunca habría alcanzado provocando la quiebra y desaparición del club… una situación que supongo que les suena. Y mucho me temo que no hay una diputación o un ayuntamiento que pueda salvar al sector de las renovables en España… aunque, para el futuro de nuestros hijos, sería mucho más importante haberlo salvado antes que a toda una liga de fútbol.

Alguno de ustedes, sufridos lectores, podrá decir, “¡Cómo eres!, estamos hablando del aire, las olas, las ballenas, de la gloria del triunfo de la copa de Europa, de luchar contra la injusticia y del futuro de nuestros hijos… y tú te pones a hablar de sucio dinero”.

Bien que lo siento pero… ¿no les había dicho que venía dispuesto a aguarles la fiesta?

lunes, 30 de abril de 2012

La ciencia y "la convicción de lo que no se ve"

Seis galardonados con el premio Nobel en Estocolmo en 1962. De izquierda a derecha: Maurice Wilkins (Medicina), Max Perutz (Química), Harry Crick (Medicina), John Steinbeck (Literatura), James Watson (Medicina) y John Kendrew (Química)


Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. (Hebreos 11:1) 


El 25 de abril de 1953, el biólogo estadounidense James Watson y el biofísico británico Francis Crick publicaron en la revista Nature el que posiblemente sea el artículo científico más importante de la historia. Ambos recibieron el Premio Nobel de Medicina en 1962: "por sus descubrimientos concernientes a la estructura molecular de los ácidos nucleicos y su importancia para la transferencia de información en la materia viva" Por descubrir y entender la estructura del ADN, la esencia misma de la vida.

Lo recibieron conjuntamente con Maurice Wilkins pues Watson y Crick se basaron en las observaciones que aquel y Rosalind Franklin habían realizado experimentalmente. La no concesión del premio a Rosalind Franklin no fue un nuevo caso de machismo, se debió a que aquella brillante biofísica inglesa murió, con tan solo 37 años de edad en 1958 y el reglamento de los Premios Nobel no permite su concesión a personas ya fallecidas.

En los presupuestos generales del Estado para 2012 está prevista una nueva reducción en el presupuesto que España, como país, dedica de su presupuesto público a financiar la Investigación. Será, el tercer año consecutivo que dicho presupuesto desciende acumulando, desde 2010, una rebaja de un 30%.

El gran reproche que como sociedad deberíamos haber realizado a nuestros gobernantes desde que comenzara la bonanza económica, allá por 1996, es que hicieran gala de una cortedad de miras y un cortoplacismo escandaloso: En lugar de invertir en tiempos de abundancia en la ciencia, en la base del conocimiento y que poco a poco, con el paso del tiempo, la riqueza derivada del ladrillo fuera siendo sustituida por la generada por actividades más sostenibles en el tiempo y que produjeran otros beneficios en sanidad, salud o bienestar social.

En lugar de tener esa visión a largo plazo, de pensar en que sucedería dentro de 15 años, nuestros elegidos, subidos en la ola de la abundancia que proveía la burbuja inmobiliaria, se dedicaron a pensar en qué les garantizaría la reelección en 4 años. En infraestructuras, en muchos casos sobredimensionadas, cuando no directamente superfluas y en eventos de relumbrón.

Las empresas, el sector privado sigue trabajando en I+D+i, pero a una empresa no se le puede pedir que invierta en investigación básica. Póngase usted en el lugar de un accionista y piense en un esfuerzo económico importante para una inversión que, puede que sí o puede que no, recuperará, en el mejor de los casos, 20 ó 25 años más tarde. ¿Usted lo haría?

Ese es el papel que debemos hacer como sociedad y que debemos encargar a dirigentes capaces y con visión. Pensar en cómo será el mundo dentro de 20 años y que sin invertir en ciencia, nuestra sociedad será más pobre y, como tal, menos sana, menos próspera y mucho más infeliz.

Si en 1953, en Gran bretaña nadie hubiera tenido fe en que la investigación básica era importante, Crick, Franklin, Watson y Wilkins tendrían que haberse ganado la vida de otra forma. Ellos eran (Watson lo sigue siendo...) personas inteligentes y capaces, como muchos de los investigadores españoles en la actualidad, y no creo que hubieran tenido problemas para encontrar puestos remunerados en otros ámbitos, quizás en las propios centros de investigación privados, fuera de la universidad, y haberse dedicado a temas más prosaicos. Hubiera sido la sociedad, la humanidad si me apuran, la que no podría habérselo permitido y los miles de personas que han vivido más y mejor gracias a que alguien, una vez, tuvo fondos para investigar el ADN, son la prueba de ello.

La austeridad, la disciplina fiscal y financiera, que dirían unos, los recortes que dirían otros, deberían acotarse en ciertos límites: aquellos que ponen en cuestión el futuro y la Sostenibilidad de nuestra sociedad.

Supongo que la referencia inicial a la fe puede sonar extraña y hasta contradictora para muchos de mis amigos científicos, algunos profundamente irreligiosos, pero esa convicción en que la ciencia nos traerá un futuro mejor puede parecerse un poco....aunque, solamente se parecen “un poco”, porque la fe es la “evidencia de lo que no se ve” y que la inversión en ciencia es esencial, sí que se ve. Sólo hay que mirar con algo más de detenimiento.

En 1975 en el País Vasco 18,56 niños de cada 1000 nacidos morían antes de cumplir 1 año de vida. En 2010 esa cifra se había reducido a 2,60. ¿Se han fijado en que ahora conocemos a muchos más niños con enfermedad celiaca que hace 20 años?... claro, porque entonces se morían antes de cumplir un año… pues fueron Crick, Franklin, Watson y Wilkins y la inversión en ciencia los que, casi 60 años más tarde, gracias a los diagnósticos genéticos, han salvado la vida a todos esos niños.

Si nuestros dirigentes políticos no son capaces de verlo, al menos espero... al menos me gustaría que tuvieran fe.

CARTA ABIERTA POR LA CIENCIA EN ESPAÑA



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jueves, 16 de diciembre de 2010

Reflexiones de Gonzalo Artiach


Hace un par de días asistí a la presentación de un libro escrito por Gonzalo Artiach, empresario, ex-presidente de CEBEK, cuando aún no se llamaba Confederación Empresarial de Bizkaia y todavía mantenía el clásico nombre de Centro Industrial, y cofundador de Confebask y de CEOE, con la co-autoría de Pedro Gumuzio. El libro se llama, sencillamente, "Tambor".

El caso es que al finalizar, me encaminé al metro con el libro en la mano y, con la curiosidad derivada de un acto breve y muy emotivo, esperando para cruzar en un semáforo, lo abrí por la primera página y comencé a leerlo... no pude dejarlo hasta terminar sus 250 páginas.

En "Tambor", Gonzalo Artiach cuenta su vida pero no es una autobiografía al uso... ni se le parece. Es más bien un compendio de reflexiones y recuerdos, coleccionados sin un orden estricto, en los que, a veces en formato de entrevista o de diálogo más bien, a veces en forma de textos, el protagonista piensa en voz alta sobre temas tan variados como la educación, la política, el nacionalismos, la transición, la empresa, la crisis económica, ETA, el diálogo social, Confebask, la gastronomía, los sindicatos...

Con una clara visión de empresario (o de trabajador-empleador, como a él le gusta decir), con la valentía, sencillez y sinceridad que tanta veces me he encontrado en los empresarios de esta tierra, aporta pensamientos muy esclarecedores a problemas rotundamente complejos.

Por darles un ejemplo, un pasaje que me ha hecho pensar a mí mismo (que es lo máximo que le pido yo a un buen libro…): Resalta Gonzalo Artiach el dato objetivo e innegable que las crisis económicas en España se ajustan por la vía de la destrucción de empleo en lugar de hacerlo por la disminución de salarios. Según su reflexión, este hecho tiene una causa próxima en la extrema rigidez del mercado de trabajo y esta característica, tan propia del mercado de trabajo español, está causada a su vez porque los sindicatos no defienden los intereses de los trabajadores como clase… sino, únicamente, de los trabajadores que tienen empleo.

Aporta un dato interesante para apoyar esta tesis, a pesar de tener un mercado laboral tan rígido, tan protegido y, por lo tanto supuestamente en el que los sindicatos han conseguido tantos avances, el porcentaje de sindicación es bajísimo entre los trabajadores en España, ínfimo en comparación con el de otros países europeos, lo que achaca a esa falta de visión de clase por parte de los propios sindicatos.

En los tiempos de la globalización, en los que, de una forma u otra todos los capitales invertidos en empresas terminan en acciones en bolsa o en grandes fondos de pensiones, la dialéctica marxista capital-trabajo se ha vuelto un tanto difusa.

En plena vorágine del vertido de petróleo en la plataforma de British Petroleum en el Golfo de México, cuando se barajaba incluso la posibilidad de que BP llegará a quebrar por el incidente, leí en los medios británicos un dato significativo: 1 de cada 6 libras de los fondos de pensiones británicos dependen de las acciones de BP…. Si la empresa quebraba no sólo dejaría sin empleo a miles de trabajadores, es que, lógicamente, dejaría de tener beneficios… y una señora viuda, maestra jubilada que nunca ha visto un pozo de petróleo o una refinería, que vive a las afueras de Glasgow, tendría serias dificultades para pagar el gas de la calefacción este invierno.

Al día siguiente de la presentación, tuve la visita del director de recursos humanos de una de nuestras empresas asociadas. Estuvimos hablando de lo que, en principio, y dados los tiempos que corren, debería ser un motivo de inmensa alegría para todos: están comenzando a construir una nueva fábrica, casi tres veces más grande que la anterior, a unos 5 ó 6 kilómetros de la vieja, para trasladar las actividades y seguramente, aunque tendrán que ver cómo evoluciona la situación, ampliar considerablemente la plantilla de trabajadores en un futuro no muy lejano.

El caso es que me contaba que el comité de empresa se está planteando incluso acciones de movilización si la empresa no paga “algo” por el cambio a los trabajadores… un cambio que no implica traslado de domicilio de nadie y que no modifica sustancialmente las condiciones de los desplazamientos al trabajo, pues en un cruce donde antes se giraba a la derecha, ahora se gira a la izquierda…. Y yo sólo pude preguntarle: “…pero… ¿los sindicatos no leen el periódico?, ¿no saben lo que está pasando?”

Estoy personalmente convencido de que es una lástima que la humanidad haya fracasado rotundamente en el intento de poner en marcha sistemas de convivencia basados en la creencia de que los seres humanos somos capaces de trabajar altruistamente para la colectividad y olvidarnos de nosotros mismos. Sistemas que necesitaron de enormes y sostenidos baños de sangre para imponerse y permanecer.

En este mundo moderno, globalizado y confuso, al que no nos queda más remedio que adaptarnos, para encauzarlo sí, pero contra el que no podemos enfrentarnos, las empresas que no obtienen beneficios, grandes o pequeños, simplemente cierran y con esa premisa, en mi modesta opinión, los sindicatos deberían ser capaces de mirar más allá de un cruce a la derecha o la izquierda y pensar en aquellos que, en un futuro próximo, podrían girar en ese mismo cruce.

PD: Háganme el favor de leer el libro… y háganse un favor a ustedes mismos comprándolo. Yo no he querido hacer referencia a la circunstancia que me lleva a hacerles esta última recomendación porque el libro, en sí mismo, merece mucho la pena, pero si visitan cualquier información de prensa sobre la presentación entenderán rápidamente por qué se lo digo.

El Correo, El Mundo, ABC, columna de Ignacio Marco-Gardoqui

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jueves, 9 de diciembre de 2010

Introducción a la Industria Química Vasca (1º Bachiller)

Esta es la presentación de esta mañana que he llevado para dar una charla a alumnos de Ciencias del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachiller en Azkorri Ikastetxea en Getxo.

La verdad es que preparar estas charlas, dentro del gran esfuerzo de AVEQ-KIMIKA en su compromiso con el fomento de las vocaciones de ciencias en secundaria, es un pequeño esfuerzo adicional, pero debatir con los chavales un rato sobre Sostenibilidad resulta un soplo de aire fresco muy beneficioso y, por mucho que haya voces que lo nieguen, cuando se les plantean temas interesantes, la gente joven se interesa... y se interesa mucho.

Pues eso, que un gustazo.

martes, 23 de noviembre de 2010

It’s time for SMGs (Small and Medium sized Governments)?


OK, you are aware. This is another boring entry with complains about how hard is to work for (and almost live on) an industrial Small and Medium sized Enterprise (SME) inside the European Union. Yes, I know, this is a recurrent topic in this blog but the closeness of end limits dates of the new European Chemicals Regulations makes clear and present a problem that very few people want to talk about.

Yesterday, as every Monday, we had our weekly programming briefing. Our Product Stewardship specialist and attorney at law, Borja Fernández-Almau reported about the project he has been dealing with for last weeks: help the last effort of one of our clients that has been working hard for five years preparing a long list of registrations on REACH Regulation with date limit on December 2010.

The main technician on Environment, Safety and Quality of this SME and Borja has been living in the factory for the last two weeks and they're planning they will have to stay there almost the weekends until December.

No, never mind, it is not the traditional “Spanish way” to leave everything to the last moments. Not at all. The European consortium has hired a very big and important consulting firm, a world class one, but every company members of it, from Czech Republic to Germany, from Denmark to Italy, is on the same dire situation.

Last week I had the chance to attend to conference imparted by Josu Jon Imaz, CEO of Petronor, the biggest oil refinery in Spain, titled “Energy and Sustainability” organized by the Official Chemical College of the Basque Country.

The conference was very interesting in deed but the debate at the end was even more fascinating. There were opinions and questions from every point of view in this polyedric matter that Sustainability is. From those who complain about the vicious circle of consume, production and environment devastation to those others who complain about the European leadership in environmental matter and the differences in regulation level among countries inside WCO, differences that, in their opinion, generate unfair competition.

Mr. Imaz answered to this last question with a very sharp and undeniable argument: we don’t have to complain about the European legislation because is a strong force to push our companies toward the innovation and, in a medium term, improve the competitiveness. He used a very old motto of AVEQ-KIMIKA: “The cleanest factory is the most competitive one”.

It was a little bit odd and very remarkable this kind of answer coming from a CEO of a very important oil company. He broke all clichés… but there is a question that kept unanswered: are there legal tools to protect the European SMEs, people who are “sleeping in the factory” to fulfill its legal commitments on time, of the external competitiveness that are free of that “strong force of innovation”?

And we are not talking about long and medium term… we are talking about next month, when the first date limit of REACH Regulation finish.

The company Borja is working with produces a chemical substance essential to the steel and aluminum industry. It is not directly used in steel factories, it is previously processed and transformed in articles (following vocabulary of REACH Regulation ).

If this SMEs sector fail in fulfilling their obligations before December 1st they will lost their permit to put on the market this strategic substance…. But, don’t worry, the European steel industry will not have to stop the production because they always can import the final articles they need from third countries… and articles are not affected by REACH… Probably, this imported articles will be low quality, environmentally worse and surely more expensive… but the production must go on.

European Union has got an strong and very detailed legislation on toys safety. The Council Directive 88/378/EEC of 3 May 1988 on the approximation of the laws of the Member States concerning the safety of toys and its amending acts applies to any product or material intended for use by children under 14 years old.

Is a very tough regulation that secures an harmonized high level of safety of the toys in every country of EU, symbolized with compulsory CE conformity marking in every article, that means the conformity with the provisions of these Directives.

It is not conceivable an European toys producer putting in to market any article intended to be used by children without a complete and exhaustive safety evaluation to reach the conformity assessment which permits the producer to stamp the CE marking in his products… but the CE marking is stamped by the producer himself.

Any person versed on the requirements of these Directives must go blind in a variety store … thousand of toys coming from Far East countries, every one of them marked with CE capital letters that clearly break almost every provision of the EU regulation are putting every day in to market, coming trough European customs… will be a different regime for articles that break REACH?... I don’t think so.

EU regulation signs checks that European Governments are no able to pay…. Law must be compulsory, giving to the executive branch resources to detect and punish those who break the law… if not, it will be a big load for honest professionals and a competitive advantage for dishonest buccaneers.

Big companies always has the resort to call their attorneys if they detect a competitor breaking the law… but, one of the main belief of the democracy and of the Rule of Law is that law and justice is equal for everyone and it must not depend of the money each one has…

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jueves, 14 de octubre de 2010

En lo más crudo de la naturaleza…


7 de enero de 29.100 antes de Cristo. Eyia ya tiene 14 años. Es una mujer hecha y derecha del clan de Oute, de la especie Cro-magnon, y ahora descansa recostada en la pared de la cueva, recibiendo el tenue calor que le proporciona la hoguera, ya casi extinguida, a escasos pasos de la salida. En sus brazos duerme el pequeño Uri, que con apenas un mes de vida, reclama el pecho de forma constante y que, tras quedarse satisfecho, ha cerrado plácidamente los ojos para alegría y descanso de su madre.

Fuera, comienza a amanecer. A lo lejos, hacia el oeste, a través de los escasos claros que dejan los árboles, puede entrever la ría que forma en su desembocadura el río que, dentro de muchos años, se llamará Oka, y a la que suelen bajar a pescar y recolectar moluscos y crustáceos que complementan muy bien las ya escasas bayas, raíces y hierbas que pueden recoger en el bosque. Además, claro, de la caza que los hombres consiguen, básicamente ciervos, gamos y algún jabalí.

Eyia está contenta. El invierno está siendo duro, casi no ha dejado de nevar desde hace 20 días, pero los hombres, a pesar de la escasez, han tenido buenos resultados en la caza. De hecho, el último ciervo que cazaron les permitió tener proteínas abundantes durante al menos un par de semanas, lo que hace que los pechos de Eyia estén bien llenos y Uri, con su espeso pelo negro y sus curiosos ojos verdes (un buen augurio según dijo Yuhi, el viejo chamán), esté creciendo fuerte y sano.

A pesar de la tranquilidad Eyia no baja la guardia. La dureza del invierno hace que otros clanes de Nearthentales, o de los propios Cro-Magnones se aventuren lejos de sus territorios para aplacar su hambre. Y el canibalismo, que el clan de Oute también ha practicado en alguna ocasión, es una fuerte tentación.

La caza escasea para todos y las fieras, desesperadas, son más agresivas y peligrosas en esta época del año. Por suerte, los grandes osos han comenzado ya su hibernación, hace apenas dos meses, todavía en otoño, Eyia estuvo a punto de caer en las garras de un gran oso pardo cuando, estando ya muy embarazada, bajó a recoger conchas a la ría… pero todavía merodean los leones cavernarios y, especialmente, los astutos y peligrosos lobos.

Hoy los cazadores han salido temprano. La carne de ciervo se está terminando y hay un fuerte olor a podrido en la caverna. Una vez se caza y se traslada hasta la cueva, la pieza se eviscera y son los ojos y los intestinos lo primero que se come pues es lo primero que se pudre, el resto de la carne se almacena en un lugar fresco dentro de la cueva (lo que en ésta época del año no es demasiado problema), porque no se puede dejar a la intemperie ya que desaparecería rápidamente por la acción de alimañas y carroñeros. Un ciervo grande puede durar semanas y el clan come la carne del mismo incluso cuando ya huele intensamente y tiene gusanos. Nada puede desperdiciarse.

De repente, algo llama la atención de Eyia. Algo se ha movido entre la maleza. Su corazón se acelera y sus músculos se tensan en un reflejo involuntario. Al marcharse los cazadores, en la caverna solamente quedan los ancianos, como Yuhi el chamán que tiene ya casi 45 años, las mujeres y algunos niños. Bueno, también está Kilre, el hermano pequeño de Eyia, que tiene 11 años y al que los cazadores todavía no permiten salir con ellos.

Sí, algo se ha movido. Eyia llama a Gana, su madre, le entrega al niño y le dice que se retire hacia el fondo. Echa algunos troncos al fuego, coge uno ellos a modo de tea y se encamina a la salida de la cueva.

De repente, un lobo grande, gris como una tormenta, con el lomo plateado, surge de la maleza y en posición de atacar, gruñe y enseña los dientes mientras mantiene una prudente distancia. Eyia se pone en guardia y blande su tea encendida frente al lobo mientras avanza para alejarlo de la entrada de la cueva.

En ese instante, Eyia siente un fuerte golpe en la espalda que la tira al suelo. Un lobo marrón algo más joven que el primero, que estaba agazapado sobre la salida de la cueva, ha saltado sobre ella en cuanto se ha asomado lo suficiente. Siente un intenso dolor en el hombro derecho pues el lobo le ha mordido y le ha arañado al caer sobre ella.

Rueda unos metros sobre sí misma. Sabe que debe levantarse y recuperar la tea porque el gran lobo gris se abalanza también sobre ella y no durará mucho si no puede levantarse y enfrentarse a las dentelladas de los dos lobos.

Eyia tiene mucha suerte. Alcanza la tea que, milagrosamente no se ha apagado, y tras ponerse en pie de un salto, golpea con ella en la cabeza al lobo marrón que gime por el impacto. En el regreso de ese primer golpe, blandiendo la incandescente madera del revés, acierta sobre el costado del lobo gris que retrocede un par de pasos y, tras unos instantes, huye hacia el interior del bosque, acompañado por el lobo más joven que sangra de la herida que el golpe le ha provocado encima de la oreja.

Eyia resopla aliviada y se gira hacia la cueva al oír los gritos que de allí proceden…. y acierta a ver salir de la misma, sorteando la hoguera, tres lobos en plena carrera… uno de los cuales cuáles, un lobo grande y negro, lleva en la boca, mordido por el abdomen, el cuerpo inerte de su hijo… el cuerpo de Uri.

Eyia solamente puede seguirlos con la mirada y, tras un instante de duda, correr con desesperación al interior de la cueva.

En el suelo yace Gana. Es evidente que está muerta. Tiene heridas en los brazos y una gran hemorragia en el cuello. Además, un mordisco le ha arrancado medio rostro. Junto a ella, Kilre grita de dolor. Los lobos le han alcanzado el costado y por el desgarro asoma parte de su intestino. No tardará en morir. Los demás parecen estar bien.

Eyia cae de rodillas y gime entre dientes un canto que le enseñó el chamán. No llora. No tiene lágrimas. La vida es así para un Cro-magnon. Pronto regresarán los cazadores. Enterrarán a Gana y a Kilre y en pocas semanas ella volverá a quedar embarazada y alumbrará una nueva vida… sólo puede esperar que la naturaleza sea un poco menos cruel esta vez. Por ello reza.



¿Les ha parecido cruel el relato?, ¿a qué viene esto?, pensarán ustedes, ¿Le ha dado a Luis por la literatura en plan Oso Cavernario?, ¿así, de repente?... pues viene a que me empieza a preocupar y mucho la añoranza infantil y absurda de la naturaleza como arcano feliz en la que el hombre vivía armoniosamente. Este relato improvisado es la naturaleza a la que se enfrentaban nuestros antepasados… ¿de verdad que esa es la vida que queremos?...

Pongamos el debate en sus justos términos porque el desarrollo, la ciencia y la industria sirven para protegernos. Sí, para protegernos de la naturaleza. Porque, y esto lo digo mucho, la naturaleza es cruel…. por naturaleza.

A ver si escribo otra entrada sobre enfermedades y otra sobre agricultura para complementar esta. No creo que convenza a nadie, pero creo que debo intentarlo.


Mis disculpas por el “off-topic”.


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miércoles, 12 de noviembre de 2008

Perspectiva histórica de la sostenibilidad de la Industria Química de la Ría de Bilbao


Me ha quedado un título muy académico y no era mi intención...En la sesión de ayer del Curso REACH para recién titulados que ya comenté en la entrada del lunes, y como final de la fase introductoria, Ramón Vitorica, vicedecano del Colegio de Químicos del País Vasco y un servidor, realizamos una presentación conjunta sobre las lecciones de sostenibilidad que se deducen de la historia del nacimiento y evolución de la Industria Química en los márgenes de la ría del Nervión.

Una larga historia, que para mí resulta apasionante y que creo que interesó bastante a los alumnos del curso... al menos, ninguno se durmió...

Contamos la historia de las minas y de los Montes de Triano, explicamos cómo se bajaba el mineral de hierro del monte a la ribera y cómo se traía el carbón de León en el tren de La Robla.

Hablamos de por qué se intalaron los altos hornos en el margen de la ría, qué productos salían de un alto horno y cómo se aprovechaban.

Hablamos de la baterías de coque, del gas de agua, del amoníaco, del nítrico y del sulfúrico, de los fertilizantes. Hablamos de las piritas, del lavado de mineral, de la metalquímica.

Nos entretuvimos en explicar cómo se aprovechaba el alquitrán de hulla de las baterías y qué se hacía con las escorías del alto horno, qué era el arrabio y cómo terminaba convertido en barcos y aviones.

Hablamos de la refinería de Muskiz, de qué se hace con cada fracción de la destilación, cómo se asfaltan las carreteras, qué se hace (y qué se hará en el futuro) con el fuel, el gasóleo, el keroseno, las naftas o los gases...

Y tratamos de explicar por qué han desaparecido muchos de aquellos gigantes y por qué otras empresas, grandes o pequeñas, siguen día a día creando empleo y riqueza. Detallamos cómo, estas últimas, han logrado conciliar los tres pilares de un Desarrollo Sostenible: la competitividad económica, el respeto al medio ambiente y la responsabilidad social y cómo es el equilibrio la clave de esa subsistencia.


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viernes, 10 de octubre de 2008

Razones para apoyar la URF de Petronor


El pasado mes de mayo la Asociación publico un número especial del boletín KIMIKA argumentando su apoyo al proyecto de la nueva unidad URF de Petronor. Recibimos varios mensajes de e-mail pidiéndonos más información sobre nuestros motivos. Esta es una de las respuestas que enviamos.


Estimado Sr. ,

En primer lugar debo pedirle disculpas por el retraso de esta respuesta. Desde AVEQ-KIMIKA tratamos de responder las preguntas o preocupaciones que cualquier persona nos quiera hacer llegar sobre la industria, con el mayor detalle del que somos capaces y la verdad es que somos muy poquitos y los mensajes muchos.

En segundo lugar quiero agradecerle especialmente su interés por nuestra modesta publicación y su curiosidad por este tema en concreto. Soy de la opinión de que hoy en día, en este tipo de temas en concreto, la sociedad en general y los medios de comunicación en particular, suelen acudir a prejuicios y tópicos muy manidos y no se suelen preocupar de los fundamentos de los mismos, de si se basan en verdades científicas o meras suposiciones.

Quizás como ejemplo (y anécdota) pueda contarle el caso de una empresa química de la margen izquierda de la que algunos vecinos decían, con tono despectivo: "fíjate, que harán ahí que no lo han mandado a hacer aquí y dejan hacer en ningún otro sitio de Europa". Esa "porquería" es el gas propelente para los inhaladores farmacéuticos contra el asma (tipo Ventolín) y, efectivamente, nadie más lo puede hacer en Europa porque nadie lo hace con suficiente calidad y seguridad.

La cuestión concreta de la Unidad de Reducción de Fuel de Petronor es especialmente interesante para los estudiosos de esta nueva ciencia llamada "sostenibilidad" donde son necesarios conocimientos científicos y sanitarios, pero también sociológicos y políticos y por supuesto, económicos.

La necesidad de la inversión desde el plano económico no parece estar en cuestión. El fuel, que se va a producir necesariamente siempre que se destile petróleo, tiene cada vez menos salidas pues su único uso, como combustible de barcos y centrales térmicas, se está abandonando debido a que es poco eficiente en materia de emisión de gases de efecto invernadero. Cuando el fuel no lo quiera nadie se convertirá en un residuo y habrá que pagar porque alguien se lo lleve lo que abocará a las refinerías que no estén preparadas al cierre en muy poco tiempo. No sólo Petronor, todas las refinerías que no cuenten con unidades de reducción de fuel cerrarán.

Esta conclusión incontestable nos lleva a pensar que, sociologicamente la URF es necesaria. No es solamente el tema de los impuestos que paga la propia empresa, tampoco es sólo el IRPF que pagan cada uno de los trabajadores gracias a (o por culpa de, según se mire) que tienen empleo. No son solamente los 1000 empleos directos más otros 1000 de contratas fijas (seguridad, comedor, limpieza, mantenimiento...) es sobre todo las decenas de empresas y los miles de trabajadores distribuidos por Euskadi y Cantabria que tienen a Petronor como principal cliente de modo que si la refinería cerrara se produciría un grave crisis social y no sólo en la Margen Izquierda.

¿Todo esto significa que, dada su importancia social y económica, Petronor puede hacer lo que quiera en materia ambiental? Por supuesto que no.

Además de la conciencia ambiental y al gran trabajo profesional de los hombres y mujeres que trabajan en Petronor (de las que yo respondo, aunque, claro, usted no tiene por qué creerme), no creo que exista una empresa tan controlada como la refinería de Muskiz.

No es ya que el Gobierno Vasco sea especialmente exigente al aplicar la legislación más exigente del mundo (la de la Unión Europea), es que la empresa y el propio Gobierno hacen (y publican www.eper-euskadi.net) miles de mediciones anuales, tanto de lo que emite la refinería como lo que puede recibirse en los alrededores, se hacen inspecciones oficiales, auditorias voluntarias, controles de las compañías aseguradoras (que lógicamente tienen un enorme interés en que la refinería sea lo más eficiente y segura posible). Se hacen miles de pruebas y comprobaciones para asegurarse de que la empresa cumple a rajatabla la legislación.

La inversión en la nueva URF es, sin ninguna duda, beneficiosa para el medio ambiente globalmente considerado. El fuel no se puede "desulfurar" de modo que cuando se quema se emiten óxidos de azufre, el principal culpable de la "lluvia ácida". Al eliminar el fuel y convertirlo en, por un lado, keroseno para aviones, del cual el azufre se elimina como de la gasolina, y por otro coque, que al usarse para fabricar cemento el azufre se queda confinado en este, se eliminan estas emisiones. Además de que lo productos que se generan serán menos problemáticos que el fuel para la emisión de gases de efecto invernadero.

En materia de medio ambiente local el balance tampoco es malo. Las dificultades de comercialización fuel fuerzan a las refinerías que no tienen planta de coque a utilizarlo como combustible en sus propios procesos térmicos (al fin y al cabo, refinar petróleo es calentar una mezcla para enfriar por separado los distintos productos). Al convertir el fuel en un producto tan valioso, la refinería no tiene más remedio que utilizar gas natural y con ello mejoran sensiblemente las emisiones atmosféricas mejorando en parámetros como CO, CO2, partículas o SOx.

Como en una evaluación de impacto ambiental hay que tener en cuenta todos los factores, las personas que trabajan en Petronor han tenido especial preocupación con el tema de los camiones.

No sé si sabe que Petronor genera muy poco tráfico de camiones a pesar de su importancia porque la inmensa mayoría de sus productos salen de la refinería por tubería, o bien hacia las instalaciones de CLH en Santurtzi o bien hacia Valladolid o bien directamente a la terminal de Punta Lucero para su embarque. Sin embargo, el coque, al ser un material sólido deberá transportarse en camiones hasta la misma terminal de Punta Lucero.

Se han barajado muchas medidas y alguna se ha tenido que descartar por razones medioambientales (por ejemplo, construir un transporte neumático o con cintas transportadoras implicaría hacer un larguísimo túnel a través del monte).

Las medidas que se van a tomar pasan por abrir una salida nueva de las instalaciones de la refinería en el lado opuesto a los núcleos habitados, utilizar la tecnología más avanzada del mundo para evitar que se genere polvo en la carga y descarga de los camiones (sistemas de presión inversa) y, por supuesto, camiones completamente cerrados.

Por último, el incremento de la presión ambiental derivada del tráfico en la zona es una gota de agua frente al océano que ya está. El paso de los camiones bajo el puente de la Arena no es apenas nada frente al tráfico que transcurre por encima (y al que puede generar un gran centro comercial, por ejemplo).

En fin, ya me he extendido demasiado, pero he tratado de explicarle nuestra postura; en estas cuestiones lo más importante es el equilibrio entre los tres factores: económico, social y medioambiental y, en este caso, ese equilibrio se asegura con creces.

Es muy posible, así lo dicen los científicos, que el petróleo tenga los “años contados”. La sociedad sigue trabajando sin descanso en buscar alternativas y el hecho de que el petróleo esté tan caro favorece esa búsqueda. Mientras tanto, debemos asumir que el refino de petróleo es imprescindible para nuestra sociedad y, si en Bizkaia, tenemos la ventaja de contar con una de las mejores refinerías de Europa debemos aprovecharla y beneficiarnos todos social y económicamente.

En fin, espero no haberle aburrido y le confieso mi interés en conocer su propia opinión al respecto.

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