miércoles, 1 de julio de 2015

Lo siento Jordi Évole pero Varoufakis no ha demostrado nada…




… salvo, quizás, una buena capacidad didáctica.

He disfrutado de una semana de vacaciones que, sinceramente, necesitaba y, como siempre, la lectura ha sido una de las actividades de las que más tiempo he dedicado.

El caso es que entre los libros que me he llevado estaba “Economía sin Corbata. Conversaciones con mi hija” de Yanis Varoufakis, actual ministro de economía de Grecia (Destino, 2015) que me compré hace unos días en el aeropuerto de Madrid.

Pensarán, “¡hay que ser muy friki para llevarse un libro de economía como lectura de vacaciones!” pero, tengo excusa: se trata de un libro muy cortito, de divulgación sobre las teorías económicas del autor, dirigido a su hija adolescente de modo que las expone de forma muy didáctica y comprensible.

Estoy completamente de acuerdo con las dos conclusiones principales de Varoufakis en el libro: en la primera, que la democracia occidental, imperfecta pero democracia y la economía de mercado, necesitan una estructura estatal fuerte que modere, controle y guié a ésta en beneficio de aquella, pero que son los únicos sistemas de organización social que han demostrado funcionar, y, en la segunda, cuando recomienda a su hija que no acepte ninguna afirmación solamente porque alguien la diga, cuando le invita a rebelarse contra el pensamiento establecido, a analizar cada afirmación que escuche y a pensar si merece la pena creerla o no. Cuando le sugiere que tenga sus propias ideas.

Pero hay algunas cosas por el camino en las que Varoufakis se equivoca.

Uno de los axiomas básicos del libro (“Proposición tan clara y evidente que se admite sin necesidad de demostración”) y que, por lo tanto el autor no se molesta en demostrar, es que la humanidad es actualmente esclava de la tecnología y de las máquinas y que vive “peor” y es “más infeliz” de lo eran sus antepasados antes de la revolución tecnológica, de la revolución industrial e incluso antes de la aparición de la economía de mercado en Europa hacia el siglo XVIII. Y, además, que la sociedad actual es más injusta de lo que era entonces.

Desazones espirituales a parte, sobre las cuales no puedo opinar, todos los datos objetivos niegan esas afirmaciones. Nunca, jamás en la historia de la humanidad, los seres humanos han vivido tanto y con tan elevada calidad de vida. Nunca, jamás en la historia de la humanidad, un porcentaje tan amplio y, por supuesto, un número absoluto tan grande de personas, han tenido acceso a la alimentación, la educación, la sanidad…

Cuando murió Johann Sebastian Bach en 1750, uno de los grandes genios de la historia de la música, solamente 9 de sus 20 hijos le sobrevivieron. Cuando yo nací en 1971, en Euskadi el índice de mortalidad infantil rondaba el 28 por 1000… hoy roza el 7 y seguimos avanzando.

En 1800 los dos territorios en el mundo con una esperanza de vida al nacer más alta eran Bélgica y Holanda con 40 años. En Alemania, Gran Bretaña y Estados Unidos se situaba en 39. Hoy en día, respecto a los dos países más poblados del mundo, que hace tan solo 30 años era periódicamente arrasados por hambrunas terribles, en la India se alcanza un índice de 66 años. En China, 77.

¿Que tenemos que seguir trabajando por la igualdad y el desarrollo de toda la humanidad?... seguro, siempre… pero hemos avanzado… y mucho, pero es falso e injusto decir que estemos peor que nunca.

Insiste Varoufakis en una afirmación un tanto absurda, al despreciar el trabajo de las empresas por la competitividad pues, dice, los productos que fabrican o comercializan, los servicios que proveen, se van depreciando por ello y su valor tiende a cero y pone como ejemplo las empresas tecnológicas.

Es cierto que la curva de obsolescencia de los productos tecnológicos es vertiginosa pero esas mismas políticas de reducción de costes y competitividad, aplicadas, por ejemplo, a la alimentación, han provocado que cada vez más estratos sociales tengan acceso a alimentos que, hace no muchos años, les resultaban inaccesibles. Y eso no suena tan mal.

Además, en la industria tecnológica, o en la propia industria química, los productos son sustituidos por nuevos lanzamientos gracias a la I+D+i y, por ejemplo, las prestaciones del teléfono móvil más avanzado de hace 10 años son ridículas frente a las que hoy dispone un adolescente en el suyo. Lo que contamina un coche de hoy, no tiene nada que ver con el impacto ambiental de un coche de hace 10 años.

Pero lo que me ha resultado más llamativo es que Varoufakis se olvida de un factor, que es la principal causa de la grave crisis que afecta a su país en estos momentos y que, lamentablemente, no es solamente una cuestión de políticas de austeridad o no austeridad.

El problema de Grecia, que se explica magníficamente en este artículo de la revista Vanity Fair de fecha tan lejana como 2010 pero que ya adelantaba lo que iba a suceder irremediablemente, tiene que ver con la generalización de la corrupción social. Y eso no se soluciona con referéndums.

No me entiendan mal. Soy firme partidario de consultar al pueblo las veces que haga falta pero, en una negociación bilateral entre estados soberanos, la voluntad de una de las partes no puede imponerse al resto. No es cuestión de legitimidad.

El derroche generalizado, los trapicheos en la concesión de pensiones, en las contrataciones publicas y la evasión fiscal extendida a todos los ámbitos sociales lastran el país, y lo seguirán haciendo mientras no se produzca un cambio social y normativo muy profundo.

Varoufakis tiene razón en muchas cosas. Por ejemplo, en que no deberíamos perder los valores de experiencia de las cosas (valorar los bienes de los que disfrutamos) y remitirlo todo a valores de cambio (cuanto cuestan) o que la humanidad tiene aún que demostrar que tiene capacidad de desplegar un verdadero Desarrollo Sostenible en el planeta pero, en política económica, las teorías se demuestran poniéndolas en prácticas y, sinceramente, el gobierno griego aún no ha demostrado nada.

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5 comentarios:

Anónimo dijo...

Este blog me gustaba mucho, pero no sé porqué hay que hablar de política en un espacio dedicado a la industria química, especialmente cuando el tema de Grecia está tan candente.Tus opiniones políticas respecto al tema griego han quedado muy claras y las respeto, pero no sé qué pintan aquí.
Yo pensaba que este blog era imparcial y apolítico. Como veo que no es así cancelo mi suscripción.

Luis Blanco Urgoiti dijo...

Vaya... esto es un "zas, en toda la boca"....

Respeto y lamento su decisión, querido anónimo y no puedo más que darle la razón. Me he permitido muy poco "off-topics" en este blog (así lo indico en las etiquetas de la entrada) y creo que es el primero en el que no pido perdón por adelantado.

Pero si matizaré algo. Este blog siempre ha sido "parcial" y siempre ha sido "político"... porque represento a una parte, a la Industria Química Vasca, y porque es imposible no ligar la competitividad y la sostenibilidad de la industria con las decisiones políticas de los gobiernos.

En fin, sirvan mis disculpas. Por aquí seguiremos, a su disposición.

Jose Luis PV dijo...

Yo por mi parte te agradezco los comentarios que haces y que me parecen sensatos y cautos.

Cesar dijo...

Suelo leer tu blog porque soy de otro mundo, la investigación "básica" en Química, y vivo algo desconectado de la industria. Por ello me aportas ciertos puntos de vista.
Este offtopic me parece muy bien y expones tu análisis (somero, un blog no da para mucho extenderse) del texto de Varoufakis con sensatez, argumentos y respeto. "Anónimo" se ha autodefinido con su mensaje, cancelando su subscripción por que lo que has escrito (que yo creo que no era sobre opiniones políticas, sino sobre temas mas objetivables) probablemente no encajaba en su visión del mundo. Es una pena ver que, actualmente, la sensatez deja paso a los "bandos" mas propios de los años 30 del siglo XX. Yo no veo por qué disculparse, ¿estamos llegando a un punto en el que la gente sensata tiene que disculparse a la hora de hablar o escribir?. Eso es lo que preocupa.

Luis Blanco Urgoiti dijo...

Bueno, muchas gracias por el apoyo pero creo que sí debo disculparme por algo.

Ya definí "off-topic" como el fenómeno que se da cuando el ego del autor de un blog con cierta audiencia, sube tanto que piensa que los lectores del mismo seguirán leyéndole escriba de lo que escriba... lo que se contradice con la esencia misma de un blog temático como este y que, naturalmente, nunca sucede.

Como excusa diré que me he permitido muy pocos "off-topics" y que suelen coincidir con época de vacaciones. Trato, y seguiré tratando de no caer en la tentación... pero no puedo prometer que no vuelva a suceder...

De todos modos, se agradecen las opiniones, las favorables y las desfavorables.