viernes, 31 de mayo de 2013

¿De verdad queremos reindustrializar Euskadi?



Llevo unos días un poco liados pero no, no me quejo, están resultando muy interesantes.

En estos últimos días de mayo se concentran las asambleas generales de muchas asociaciones, federaciones y confederaciones y, aunque, salvo a la de AVEQ-KIMIKA voy de invitado, son días completos perdidos... bueno, o quizás, con más propiedad, días "ganados".

Esa sensación, la de dedicar un día fuera de la oficina a algo útil e interesante, se acrecentó la semana pasada cuando asistí, como todos los años, a la asamblea general de la Confederación Empresarial de Bizkaia, por todos conocida como CEBEK.

Año tras año, por muy altas que sean mis expectativas, la organización de la asamblea de CEBEK no deja de superarlas. Se trata de un evento complejo, en el que pueden surgir muchos imprevistos, con los tiempos siempre muy medidos y cada año, el programa se cumple a la perfección y los asistentes se olvidan completamente del continente y pueden centrarse al 100% en el contenido. Creo que no se puede decir nada mejor de la organización de un evento.

Como es tradicional, desde hace ya algunos años, CEBEK organiza un "encuentro empresarial", una fórmula mixta ente un conferencia y una mesa redonda en la que, un ponente de fuera de Euskadi y otro local, responden a una única pregunta durante uno 25 minutos para luego pasar a un debate que siempre cuenta con un moderador de prestigio.

El tema de este año no podía ser más interesante: "¿Es posible reindustrializar Euskadi?". Los que son habituales de este blog ya sabrán que el planteamiento ya me tenía ganado desde su formulación.

Es obvio que no soy objetivo en la percepción de este tema pero yo entendí la pregunta como una superación del absurdo debate entre la Euskadi industrial y la Euskadi "de los servicios", que parece por fin rebasado: el único camino que tiene Euskadi para garantizar el futuro de los que aquí vivimos y no abocarnos a ser un país de emigración, es la industria... ahora toca debatir como volvemos a impulsarla.

A mi indudable interés sobre el tema en abstracto se sumó una acertada elección de los ponentes: como "local" saltó al terreno de juego Josu Jon Imaz, presidente de Petronor y ex-consejero de Industria del Gobieno Vasco. Josu Jon es brillante y claro y, sobretodo, responde de forma directa a las preguntas que se le plantean. La última vez que asistí a una conferencia suya fue en el marco del IV Encuentro del Sector Químico en el IESE en Barcelona en el que, ante un público muy exigente y esta vez "jugando fuera de casa", hizo una exposición magnífica sobre el futuro de la Industria Química del grupo Repsol.

Como visitante jugaba Juan José Toribio, profesor precisamente del IESE y asesor de la Asociación Española de Banca (AEB). Confieso que era la primera vez que le escuchaba en público, si bien había oído hablar mucho de su capacidad de análisis y lo fino que hila en las exposiciones, así como de su fama de acérrimo liberal y de cierta capacidad de provocación, pues expresa puntos de vista muy alejados de los "políticamente correcto", al menos en el ámbito social y de los medios de comunicación, a lo cual creo que también se ve empujado por su papel, en los tiempos que corren, de defensa del sector bancario.

Como moderadora, CEBEK tuvo el tino de invitar a una apuesta segura: Mª Carmen Gallastegui catedrática de Teoría Económica de la UPV/EHU que ha sido Consejera de Economía del Gobierno Vasco. Allí coincidí con Joxean Calvo, de Acorde Consulting, uno de los mejores expertos con los que cuenta Euskadi en gestión empresarial y excelencia, y una referencia fundamental en EFQM en toda Europa, que me dijo con rotundidad: "La mejor profesora que tuve yo en todo mi paso por la facultad de económicas de Sarriko".

Tras la presentación del nuevo presidente de CEBEK, Iñaki Garcinuño y una introducción por parte de la moderadora, tomó la palabra Josu Jon Imaz y fue directo al grano: la pregunta clave que debemos hacernos para saber si es posible o no una reindustrialización en Euskadi es "¿De verdad queremos reindustrializar Euskadi?" y planteó la cuestión de forma muy cruda: "Preparen un proyecto industrial de alcance, una acería, una papelera, una fundición, tengan lista la financiación, el plano constructivo, el plan de negocio.... y, entonces, busquen un municipio en Euskadi para implantarlo..." y ligó esta circunstancia, este dominio social del "no, por sistema" con las oportunidades que está abriendo la explotación del gas no convencional en Estados Unidos, lideradas por la Industria Química.

Tras él fue el turno del profesor Toribio que se centró en aspectos puramente económicos y en tratar de convencernos de que no estamos tan mal como dicen. Hizo algunas afirmaciones que, académicamente son correctas, pero que han generado mucha polémica por el foro en el que las hizo y la hipersensibilidad actual que hay en esta materia. De hecho, he recibido algunos email de directivos de empresas asociadas, presentes en la sala, con alguna queja y preguntas incisivas como "¿Se identifica CEBEK con las afirmaciones del profesor Toribio?" o "Se perdió una buena oportunidad para rebatir las teorías ultraliberales de Toribio. La única que saco un poco la cara fue Mari Carmen Gallastegui". Se referían, por ejemplo, a cuando dijo: "Lo que los sociólogos llaman conquistas sociales y lo que los juristas llaman derechos laborales, nosotros lo llamamos distorsiones del mercado de trabajo. Eso es lo que son en lenguaje económico" o cuando proponía que los territorios y países compitieran entre ellos por atraer inversiones industriales mediante, por ejemplo, la eliminación del Impuesto de Sociedades para empresas que no repartan beneficios y los reinvierten. Y me enlazaban algunos artículos muy críticos, como este de Imanol Zubero.

Evelyn Beatrice Hall, biografa inglesa de Voltaire, para resumir el pensamiento del gran filósofo francés de la Ilustración, dijo: "Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo". Es evidente que CEBEK no se identifica con las afirmaciones de todos los conferenciantes que pasan por sus actos y eventos (que son muchos y muy variados), pero con este evento concreto, pretendía abrir un debate, llevar una pregunta al primer plano social y ese objetivo se logró con creces. Las visiones de cómo llevar a cabo ese imprescindible proceso de reindustrialización son muchas y muy variadas y todas deben ser, al menos, escuchadas.

Pero, más allá de que CEBEK no se identifique con sus teorías, el profesor Toribio no propuso en ningún momento eliminar los derechos laborales. Se limitó a una afirmación de carácter académico. Del mismo modo, en este modesto blog, cuando me refiero a los efectos ambientales de las actividades y a su denominación en teoría económica como "externalidades", no estoy proponiendo en absoluto eliminar la regulación medioambiental.

Si me lo permiten, me quedaré con lo esencial: Europa, la industria europea, compite en mercados globales llevando en la mochila algunas necesarias, imprescindibles, irrenunciables, esenciales, medulares, básicas, elementales, primordiales, indispensables... sin duda, pero, al fin y al cabo distorsiones del mercado, pues en otros países no existen y las autoridades europeas, españolas y vascas deberían aportar y promover aquellas condiciones que favorezcan la competitividad de la industria y compensen dichas distorsiones.

Una política seria, continuada y estable de inversiones en I+D+i, en formación reglada y continuada, un programa decidido de infraestructuras bien planificadas, sin "faraonismos" pero sin escatimar en todo aquello que sea necesario, una política fiscal favorable y un largo etcétera de aspectos y medidas que los gobiernos, y los ciudadanos al elegir aquellos, deberían favorecer si de verdad queremos reindustrializar Euskadi.


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8 comentarios:

Anónimo dijo...

que envidia no haber podido estar. Siempre es enriquecedor escuchar tan diversos puntos de vista para tener un criterio y una mente más abiertos.

Anónimo dijo...

Hola Luis,

Si me lo permites, en algunas cosas coincido pero en otras no:

Coincido:
- en que cada uno tiene derecho a expresar lo que quiera y además creo que es bueno que haya un contraste sano de ideas. Lo demás sería muy aburrido.

- coincido en que en ocasiones Toribio mezclaba su visión académica de la realidad de la situación económica (no sería entendible sino la situación de salida de la crisis que nos pinto respecto de España)


Pero no coincido en varias cosas:

- JJ Imaz hablo del reconocimiento social del empresario, aspecto con el que coincido. Creo que durante mucho tiempo al empresario se le ha considerado un outsider y alguien que explotaba a otros y discrepo totalmente de esa visión. Pero el empresario, como cada uno en su profesión, también tiene que ser ejemplo de ética y honestidad. Las palabras de Toribio además de fuera de lugar y poco éticas (por ahí creo que interpreto MC Gallastegui el asunto de la equidad en economía), sitúan al empresario en una figura cuyo único objetivo es hacer todo lo necesario (sin límite social, laboral, derechos humanos..) por obtener la productividad y eficiencia de la actividad. Los comentarios mencionados por tu parte en el blog y otros muchos que se escucharon de su boca ( a los que estamos trabajando nos importan poco los 6 millones de parados, los minijobs son una buena solución,,), reflejan una visión del empresario en una empresa como alguien sin escrúpulos y sin otro parámetro que el meramente recaudatorio. Lo siento pero creo que en este país hay referencias empresariales suficientes para cargarse esta teoría.

- Después de lo que mucha gente esta sufriendo no se puede decir frívolamente que el esfuerzo ha merecido la pena, porque probablemente lo ha merecido para unos pocos, pero la mayoría de las clases bajas y bastantes medias tienen dificultades para llegar a fin de mes. Luis, soy de los que pienso (podrá sonar drástico) que no estamos tan lejos de las luchas sociales que en otros tiempos ha dado lugar a enfrentamientos violentos entre diferentes estamentos sociales. Alimentar debates como este, sin enfrentarse a ellos, alimenta más mi sensación de que no somos realistas con el sufrimiento que todos (más directa o indirectamente) observamos a diario.

(SIGUE)

Anónimo dijo...

- Me sorprendió que nadie de Cebek, matizara (educadamente) sus palabras, alejandose al menos de esa visión ultra liberal. Hubiera sido una buena forma de marcar distancia. También perdió esa oportunidad JJ Imaz, con quien también discrepo en el planteamiento que hizo del Fracking. Sobre este asunto, decir que empezó muy duro hablando de poner toda las políticas sectoriales al servicio de la política industrial, dejando el recado de que lo ambiental solo es una traba o una carga para un proyecto industrial, para finalmente acabar reculando (tras la incisiva pregunta de MC Gallastegui) y hablar de la burocracia de la administración (coincido). Pero el Fracking de momento debe estar sometido al principio de precaución (incertidumbre, desconocimiento de afección ambiental.) y sólo podremos ir avanzando en la medida en que se despejen esas dudas.

- Hubiera sido interesante reproducir un debate directo con el público, quienes (al menos yo, solo nos vimos reflejados en la visión de MC Gallastegui) asistimos (algunos) atónitos a semejante ejemplo de falta de ética y humildad.

Que cada uno tenga derecho a decir lo que quiera, no obsta a que quien en un momento dado escucha comentarios aberrantes se posicionado clara y dignamente en contra. El otro día todos los presentes en la conferencia perdidos una oportunidad de posicionarnos.

A la pregunta de sí queremos re industrializar Euskadi, la respuesta es rotunda SI (coincido en tu reflexión sobre la Euskadi del sector servicios) pero a la pregunta de sí queremos reindustrializar Euskadi al cualquier precio, mi respuesta es NO (coincido con el concepto coste benefició expresado por MC Gallastegui).

Disculpa por la perorata, pero salí indignado de la conferencia del otro día y verdaderamente me hubiera gustado una respuesta más contundente de quienes nos representaban (en la medida en que ni había debate) en la mesa.

Un saludo y gracias

Julen

Anónimo dijo...

Pues, Luis, yo estoy de acuerdo contigo. Creo que los ponentes tienen derecho a decir lo que dicen aunque a veces, por lo que parece, tienden a buscar charlas efectistas sin aportar soluciones realistas/aceptables para una gran parte de la población. Por otra parte quizás también abusan de la falta de un diálogo/debate potente en entornos como el del otro día.

Luis Blanco Urgoiti dijo...

Hola Iñigo,

En primer lugar, gracias por el comentario. No recibo muchos, la verdad, pero el hecho de que una persona de tu nivel profesional (y, lógicamente, con el correspondiente nivel de saturación de agenda) me mande un comentario así de extenso y razonado, me enorgullece y me lleva a pensar que los profesionales de la industria le prestáis a este modesto foro más atención de la que yo pensaba.

Lo segundo, si te parece bien, voy a seguir el esquema clásico que usamos los juristas para el análisis: forma y fondo (tú de esto ya sabes un rato…)

En cuanto a la forma:

Ya lo he dicho en el blog, pero insistiré: CEBEK no se identifica necesariamente con las opiniones que puedan expresar los conferenciantes que invita. Se trataba de contrastar pareceres y, si sólo se invita a los que piensan como el organizador, no hay contraste posible.

Pero, más allá de eso, es que el formato elegido por CEBEK para el evento no permite que el público o un representante de la organización, de forma espontánea, tome el micrófono y contradiga a los ponentes. Esa labor es, precisamente, la que corresponde a la moderadora... quizás, en tu opinión, es posible que Mª Carmen Gallastegui pudiera haber estado más contundente... o incluso haberse puesto "borde"... Bueno, yo no lo creo.

Se logró el contraste que se buscaba y se evidenciaron diferencia, si partimos de la base que el Sr. Torobio hablaba exclusivamente en su propio nombre y que la moderadora puntualizó correctamente sus afirmaciones, no creo necesario mayor correctivo. El Sr. Toribio tiene todo el derecho del mundo a pensar como piensa y a expresarlo.

Respecto al fondo:

No comparto, en absoluto, la sensación de que Imaz puso sobre el atrio una propuesta de desarrollismo económico a cualquier precio. Obviamente, se centró en responder a la pregunta de la charla y pidió lo que todos los que trabajamos en la industria pedimos siempre (tú y yo, incluidos): equilibrio y proporcionalidad.

¿Es absolutamente impensable instalar un acería nueva en Euskadi hoy en día?... lo es, absolutamente… ¿por qué?...

Y, para acabar, si me permites un segundo que comente el tema del fracking… No sé si eres asiduo lector de este blog o no y, por lo tanto, no sé si has leído anteriores veces que hemos tratado este tema en el mismo.

El fracking, como tantas otras iniciativas, oportunidades y retos que se le plantean a la sociedad, debe analizarse, estudiarse y sopesar sus ventajas e inconvenientes desde el punto de vista de la Sostenibilidad, en régimen de perfecta igualdad con cualquier otra iniciativa.

¿Es que, acaso, instalar aerogeneradores es una acción inocua?, hay que estudiarlo a fondo y si, finalmente, en el balance coste/beneficio (y no hablo sólo de dinero, obviamente, pero hay que incluir el dinero, la creación de industria, riqueza y empleo que puede generar...) llevarlo adelante. El " principio de precaución" no puede ser el freno definitivo a nada. Debe ser una llamada de atención a extremar el cuidado con el que se estudian las cosas.

Pues bien, la polémica sobre el fracking en Álava ha empezado cuando se están realizando las primerísimas exploración. Aún no sabemos si la explotación tiene o no posibilidades y, de tenerlas, no sabemos qué pondríamos, en la triple balanza de la Sostenibilidad, en el “platillo” económico y en el “platillo” social.

Lo único que se oye públicamente es hablar del peso que tendría la parte ambiental… y, para más “inri”, la inmensa mayoría de las informaciones son opiniones sesgadas cuando no, directamente, un compendio de burdas exageraciones y mentiras.

Imaz puso el ejemplo de los Estados Unidos y pidió que se diera una oportunidad al gas no convencional para ser estudiado con rigor como una opción más hacia la que encaminarse. En eso, estoy completamente de acuerdo con él: seamos rigurosos… pero no militantes de un fundamentalismo absurdo que nos arruine como sociedad.

Anónimo dijo...

Seguiremos el debate en cualquier otro lugar jejeje, aunque no sé si será conmigo…. porque estoy casi seguro de que me contestas a mí aunque me hayas cambiado el nombre….
Un par de aproximaciones:

El principio de precaución exige fiabilidad absoluta sobre los efectos y medidas preventivas/correctoras sobre los impactos. En el caso del fracking, de momento no se conocen ninguna de esas dos vertientes. Los molinos generan impacto pero no es equivalente al impacto que genera en aguas subterráneas y suelo en el caso del fracking. La sensación del riesgo ambiental es otra diferente. No me vale el ejemplo.

El análisis coste-beneficio es siempre necesario, pero la pregunta es quien toma la decisión y con que criterio a partir de ese análisis. Si se tiene una visión exclusivamente desarrollista, es igual el análisis coste beneficio que hagas, siempre se podrá interpretar de otra manera.

Un saludo

Julen

Luis Blanco Urgoiti dijo...

(uppps!, me he liado con los nombres…. mil perdones… estaba pensando un cosa y he puesto la otra….barkatu)

Sí, yo prefiero las charlas con cerveza o café de por medio. Invito yo como compensación por la confusión "nominal".

No estoy para nada de acuerdo con el alcance que le das al principio de precaución (bueno, el que le das tú y muchos autores…)… el riesgo cero absoluto no existe y nunca ha existido y, por lo tanto, la certeza absoluta es imposible… si lo aplicamos así, nunca podremos hacer nada de nada.

No soy experto en hidrogeología, tectónica, etc. etc… pero si las "grandes" amenazas del fraking en todos esos aspectos son tan "enormes", tan "descomunales" como las que se anuncian, acompañadas de un coro de trompetas del Apocalipsis, en la clasificación de los aditivos que se utilizan en el fluido de fracturación… pues, en fin, que los argumentos son de risa.

Estás formalmente invitado.

Anónimo dijo...

Cuando hablo de riesgo ambiental, soy consciente de que imposible y una quimera llegar al riesgo 0, pero es que estamos una fase preliminar no conocemos los riesgos reales y sus impactos existentes. En segundo lugar, sería bueno que nos pongamos de acuerdo sobre lo que cada uno consideramos un riesgo bajo, medio y alto, porque probablemente en ese punto es donde podremos discutir. Pero insisto para llegar a eso, debemos conocer los riesgos e impactos exactos del fracking y creo que todavía el conocimiento no está suficientemente avanzado en este ámbito. Siendo así, el principio de precaución obliga a no actuar, al menos de momento.

Por cierto, acepto café cuando quieras.

Un saludo, Julen