viernes, 12 de diciembre de 2014

Maestros


No hay como vivir un tópico por dentro para darte cuenta cuanta mentira y cuanta estupidez encierran sus afirmaciones, siempre categóricas. Y dice el tópico que la negociación de un convenio es un lucha sin cuartel entre avaros egoístas, caraduras y aprovechados.

Mi aventura en la Asociación de Empresas Químicas comenzó en septiembre de 1997. La Junta Rectora buscaba a alguien joven, con cierta experiencia en gestión y en derecho de la industria para sustituir a Claudio Rodríguez, que había sido la columna de la industria química vizcaína durante muchos años.

Me contrataba una asociación empresarial que, obviamente, nació por y para negociar convenios colectivos, pero en aquellos días José Mª Urquiola, representante de Sun Chemical en la Junta, sacaba tiempo de donde buenamente podía y acudía a Madrid en representación de toda la asociación y mi era un tema que me rozaba de lejos.

José Mª, que en 2008 recibió el premio Korta a su trayectoria empresarial precisamente, por su enorme y desinteresado esfuerzo en favor de la Asociación durante más de 35 años, acudía a las reuniones de FEIQUE de la Comisión Socio Laboral, las reuniones internas de preparación del convenio, a las reuniones de la Comisión Mixta, el foro conjunto, de reuniones casi mensuales, entre sindicatos firmantes y FEIQUE, para resolver conflictos de interpretación del texto que ellos mismos firmaron y que tanto y tan bien ha funcionado en el sector químico y, por último, con especial intensidad, a la serie de reuniones de negociación de cada nueva edición del convenio que, concentradas en periodos cortos, de entre 3 y 6 meses, exigían, y exigen, acudir a Madrid prácticamente cada 15 días durante la negociación.

José Mª, como les digo, restaba tiempo de su bien merecido descanso o de estar con su familia para ir a Madrid y, puntual, durante la tarde del día siguiente, se acercarse a mi despacho para preparar conmigo la circular, el informe o la presentación a la Junta o al Grupo de Trabajo Socio Laboral. Lo que correspondiera. Mucho aprendí en aquellas tardes y sigo aprendiendo cada vez que coincidimos.

En primavera de 2006, José Mª, ya jubilado en su propia empresa, comunicó a la Junta que debía someterse a una operación quirúrgica y a un largo proceso de rehabilitación, y que, lamentándolo profundamente, no se sentía con fuerzas para seguir viajando a Madrid representando a la asociación.

Y la Junta me dio a mí el mandato.

La primera reunión de la Comisión Socio Laboral de FEIQUE a la que asistí se celebró en Huelva, a finales de junio de 2006 y tenía como objetivo preparar la negociación del XV Convenio General que empezaría el siguiente mes de enero.

Hacía las veces de anfitrión de un grupo muy intimidante de profesionales, un sabio tranquilo llamado Ramón Oliva, director de recursos humanos responsable de negociar los convenios de FMC Foret. Un grupo de enorme experiencia en materia de recursos humanos, negociación de convenios y en el propio Convenio General, formado, entre otros (y lamento olvidarme de alguno), por Fabian Marquez y Daniel Macho, de Analistas de Relaciones Industriales, Laureano Albán de CEPSA, Gustavo Alonso, director de RRHH de BASF, Luis Hervella, de Solvay, Joaquín Juan, de Novartis, Daniel Vilalta, de Bayer, Teresa Duarte, de Linde Gas, Luis García-Orea, del Consorcio del Caucho, Juanjo Meca, secretario general de la Federación Catalana de Industria Química y dos maestros inolvidables, históricos del convenio, que por desgracia nos han dejado hace no mucho tiempo como Ramón de la Mora, que acudía en representación de la Asociación Española de Fabricantes de Pinturas y Tintas de Imprimir (ASEFAPI) y Juan Salvador, que lo hacía en nombre de ANAIP, la asociación de empresas del plástico. Sinceramente, no pensaba, es más, estaba seguro de no estar al nivel.

Pues bien, desde el primer día me sentí bienvenido y aceptado como uno más, y no sólo eso, gracias a tales maestros, en poco tiempo, pude manejarme bastante bien con el complicado texto del convenio.

Estamos ya trabajando en el XVIII Convenio y después de ocho años les puedo asegurar que todos los tópicos sobre las negociaciones de los convenio son falsos.

No hay disputas, egoísmos, ni peleas. No hay divergencia entre capital y trabajo.

El nivel profesional e intelectual de los representantes de las empresas y los sindicatos, al menos en el convenio de químicas, es muy alto y ambas partes se esfuerzan en encontrar soluciones y en hacer compatible la competitividad de las empresas, la calidad del empleo y de las condiciones laborales... aunque en realidad, todo forma un único objetivo porque unos trabajadores satisfechos con su trabajo y su nivel de vida son un factor esencial de competitividad.

En algo a lo que, por desgracia, algunos con su actuación no permiten que nos acostumbremos en Euskadi, en el convenio de químicas nos dedicamos a buscar soluciones, en lugar de dedicarnos a señalar culpables.

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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Una pequeña corrección, Luis. Ramón Oliva no era el Director de Recursos Humanos en FMC Foret (ese era Pere Maneja) sino el responsable de negociar los convenios.
Un cordial saludo

Luis Blanco Urgoiti dijo...

Mil gracias por la aportación. Corrijo.