viernes, 15 de enero de 2010

¿En qué nos mintió El Señor de los Anillos? (o aberraciones de la responsabilidad objetiva)


Tengo un grave disgusto para aquellos de ustedes que, como yo, disfruten de su condición de friki irreductible: Peter Jackson traicionó gravemente a J.J.R. Tolkien en su adaptación de “El Señor de los Anillos” y nos mintió como un bellaco porque, en realidad, en la película, los elfos... no eran inmortales.

Como han visto, hoy he empezado con garra aunque me imagino que, a estas alturas, muchos de ustedes se estarán preguntando que puñetas es un "elfo" y, sobre todo, qué rayos tiene que ver el Señor de los Anillos con un blog de temática industrial... No, no me he vuelto loco. Al menos, todavía no... aunque no descarto que en 2010, dado el panorama que se avecina, esta circunstancia cambie radicalmente.

John Ronald Reuel Tolkien fue un lingüista y escritor inglés de mediados del siglo XX. En el desarrollo de sus investigaciones teorizó sobre la características básicas de los idiomas y sobre la creación de idiomas artificiales (algún día habrá que dedicar una entrada a la absurda dicotomía artificial/natural... ¿no creen?... ¿existen idiomas “naturales”?...).

Tolkien diseñó varios lenguajes, con distintos grados de desarrollo, pero los más completos, con gramática, alfabeto, sintaxis, pronunciación y hasta literatura propias fueron el “quenya” y el “sindarin” que imaginó como las lenguas de una raza de seres de la mitología nórdica y germánica con forma humana. Semidioses de indescriptible belleza, inaccesibles al mal, a la corrupción o a la muerte y, por lo tanto... inmortales: los elfos.

A partir de esa idea, y tomando prestados casi todos los seres de la mitología germánica, Tolkien imaginó una saga completa de historias mitológicas, haciendo gala de una imaginación apabullante, que comenzó con una pequeña novela llamada "El Hobit" y que culminó con la obra cumbre de la literatura fantástica: "El Señor de los Anillos" (y no me digan que no han visto alguna de las 3 películas que no me lo creo).

Pues, como les decía, sintiéndolo en el alma, les diré que Jackson mintió como un bellaco cuando, a pesar de haber traicionado a Tolkien en ello, siguió afirmando que los elfos eran inmortales... O bien, es que, sencillamente, Jackson no tiene ni idea (ni tiene por qué tenerla) de prevención de riesgos laborales...

Me explico: Básicamente, la historia de El Señor de los Anillo es una lucha entre el bien el mal. Una guerra en la que ejércitos de seres feos, sucios y malvados capitaneados por el “señor oscuro” se enfrentan a la alianza del bien (los paralelismos con la Segunda Guerra Mundial son inevitables...) en la que combaten hombres, fácilmente corruptibles pero en el fondo “buenos”, enanos, magos, hobits.... y elfos.

No me digan... tener un guerrero inmortal en un ejercito sería un chollo... ¿no?, pues claro... pero en las películas, los elfos, tan ajenos a las enfermedades, mueren en batalla como todo hijo de vecino.

En la batalla del Abismo de Helm, final de la segunda película "Las Dos Torres", Peter Jackson, decidió mostrar una escuadra de elfos del bosque, liderada por un elfo llamado Haldir de Lorién, que acude en ayuda de los hombres en la batalla... batalla en la que Haldir muere..... Este ejército, así como la muerte de Haldir, son invenciones del cineasta y no existen en el libro de Tolkien.

Y aquí viene la deducción y el problema... si muere en batalla quiere decir que es susceptible de morir violentamente y por lo tanto, también en un accidente... Pues bien, al calcular la probabilidad de sufrir un accidente mortal, uno de los factores de la multiplicación es el tiempo... y si en una multiplicación uno de los factores es infinito.... el resultado siempre será infinito... es decir, que tardará mucho o poco, vivirá muchísimos años, pero al final, morirá en un accidente... seguro, con lo cual, lamentablemente, no será inmortal.

¿Y todo esto que tiene que ver con la responsabilidad objetiva?, se preguntarán ustedes acertadamente.

Muy sencillo: regular por Ley casos de responsabilidad objetiva me parece un claro desprecio a la justicia. La Ley parte del hecho de que, independientemente de mi conducta, yo siempre seré responsable de los daños y eso se contradice con los principios básicos de la justicia más elemental.

Otra cuestión son las interpretaciones, más o menos forzadas, que puedan hacer los jueces para asegurarse que aquellos que realmente han sufrido los daños cobren una indemnización, dando por hecho que la empresa, con un seguro detrás, tienen dinero para afrontarlo.

En estas circunstancias, y con la Responsabilidad Objetiva explicitada en la Ley de Responsabilidad Ambiental, la industria tendrá que asegurarse de que la probabilidad de sufrir un accidente se alargue más allá de la vida útil de la empresa, es decir, que la fábrica cierre antes de sufrirlo, porque si la existencia de la fábrica tiende al infinito, la probabilidad de sufrir un accidente, por muy bien gestionada que esté, tenderá también a la totalidad. Y eso me parece una clarísima injusticia.


Volver al Índice

2 comentarios:

RAKEL dijo...

TE HAS SALIDO LUIS!
Podrias hacer algo parecido con El Padrino.

Luis Blanco Urgoiti dijo...

Gracias, Rakel, muchas gracias... me parece buena idea, pero... ¿a quién atribuiríamos el papel de Don?...