martes, 23 de marzo de 2010

Ofensas y discrepancias



Hay algo con lo que en este blog intento ser muy cuidadoso... Aunque al parecer no siempre acierto. Pretendo ser muy escrupuloso en evitar, por todos los medios, que nadie pueda sentirse ofendido en su esfera estrictamente personal, por las reflexiones que vuelco en estos bits... y, además, no tengo el más mínimo reparo en disculparme públicamente si alguien se ha sentido personalmente molesto o agraviado.

Si se han fijado alguna vez, en este blog, todas las referencias que se realizan a personas concretas son, o intentan ser positivas, destacando aspectos que me parecen admirables. Alguien me dijo una vez: "Siempre que citas a alguien en el blog es para ponerlo por las nubes, ¿nunca tropiezas con alguien que no te guste?", y respondí una máxima que intento aplicar también en mi vida personal:"es que, para hablar mal de alguien, prefiero no hablar".

Si se han fijado, en todo momento, me he referido al ámbito personal, a cuestiones propias de su persona, eso no puede aplicarse a cuestiones profesionales.. si creo que un determinado proyecto o una determinada decisión es, en mi opinión, equivocada, si la creo perjudicial para el Desarrollo Sostenible de la Industria Vasca (y con ella de nuestra sociedad entera, no lo olvidemos...) lo diré aquí y donde haga falta... en democracia, tomar decisiones implica el riesgo de ser criticado por ello, implica que quien discrepe lo pueda decir y que del contraste de opiniones, de esa dialéctica, surjan soluciones y equilibrios.

Me revelan especialmente los adjetivos otorgados a colectivos, las generalizaciones que, por desgracia, no suele traer referencias positivas. Tópicos injustos, usados casi siempre con mala intención... y el motivo de esta rebeldía creo que no necesita mucha explicación: trabajo codo con codo con la industria y, hasta ahora, no me he encontrado al malvado y sin escrúpulos industrial avaricioso que busca el beneficio económico a cualquier precio y que tanto sale en las películas... ¿será porque quizás es que no existe?...

Hay un colectivo especialmente maltratado en cualquier conversación de sobremesa, especialmente zaherido por los siempre agudos (y divertidos, todo hay que decirlo...) chistes de Forges. Colectivo al que yo he defendido, en público y en privado, ante quien haya hecho falta, con el que he compartido muchas horas de reuniones, discusiones y peleas y que forman los funcionarios públicos.

Por cada ejemplo de funcionario indolente y pasota yo ofrezco 100 de abnegados trabajadores, motivados, con escasos medios, que pelean día a día por hacer las cosas cada vez mejor. Por cada funcionario ignorante yo señalaré 100 capaces y preparados, que pueden sostener (y de hecho han sostenido) elevadas discusiones con algunos de nuestros mejores técnicos... y eso es mucho decir...

Tras 15 años (o casi) dedicado al Derecho Administrativo, 13 años largos dedicado el Derecho Industrial, puedo decir que he conocido funcionarios y funcionarias de todos los perfiles, de todos los niveles de motivación, trabajando hora tras hora, batallando dentro de (y también “contra”) una organización muy ineficiente y extremadamente difícil de cambiar que no empuja, precisamente, a la implicación personal.

Si alguna persona de este colectivo se ha sentido ofendida por el contenido de este blog, humildemente, le pido que me perdone.

Eso sí, reclamo mi derecho a discrepar. Reclamo mi derecho a decir lo que pienso. Reclamo mi derecho a decir que una medida es desacertada, que un programa no está bien planteado, que un política no es correcta. Reclamo mi derecho a defender nuestra visión del Desarrollo Sostenible y no creo que nadie se pueda sentir ofendido por ello.

Reclamo mi derecho a decir que, de la misma forma que la industria más eficiente, también es la más limpia, la sobre-exigencia no conduce más que a la pérdida de competitividad, a la ilegalidad, a la competencia desleal y al subdesarrollo y, no lo olvidemos, el subdesarrollo y la contaminación están íntimamente ligados, de modo que esa sobre-exigencia, de la que algunos incluso presumen, perjudica el Desarrollo Sostenible, perjudica la salud y perjudica el medio ambiente.

De la discusión, de la dialéctica entre una Administración preparada y motivada y una industria innovadora y proactiva, surge, de la mejor manera posible, el Desarrollo Sostenible que tanto necesitamos y que la historia nos ha enseñado no se puede planificar en planes quinquenales.

Si alguien se ofende en lo personal porque diga y aplique esto en mi trabajo, lo siento enormemente, pero será esa persona la que tenga que hacer propósito de enmienda.


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2 comentarios:

ALyCie dijo...

... especialmente los adjetivos otorgados ...
¡Qué suerte tienes! En mi sector, los adjetivos son arrojadizos, termino no recogido -aún- por la RAE, pero que con el tiempo se andará.
Me alegra leerte de nuevo.

Luis Blanco Urgoiti dijo...

Gracias, ALyCie, estaba por aquí, pero ultimamente ya no escribo ni en el metro... a ver si recupero ritmo....