Mostrando entradas con la etiqueta XVI Convenio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta XVI Convenio. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de noviembre de 2011

XVI Convenio de la Química y la honradez


En la sede del PSOE en Madrid, en la calle Ferraz, existe un busto del fundador de dicho partido, Pablo Iglesias, que tiene una curiosa historia.

Al parecer, dicha escultura era parte de un monumento que el ayuntamiento de Madrid erigió en el Parque del Oeste en su honor antes de la guerra civil, obra de cierto mérito artístico del escultor Emiliano Barral (que por cierto, murió en el frente defendiendo Madrid), y que fue dinamitada por los franquistas una vez terminada la contienda.

El material resultante se trasladó al Parque del Retiro con la intención de ser utilizado en la mampostería del la valla del parque que actualmente recorre la calle Menéndez Pelayo. Al parecer, el arquitecto y periodista Gabriel Pradal, ayudado por dos militantes de la UGT, ocultaron los restos de la escultura durante la noche, arriesgando con ellos sus vidas, y los enterraron en los jardines de Cecilio Rodríguez, la zona más oriental del Parque del Retiro.

Pradal elaboró un plano del lugar, la familia de este lo conservó durante los años del franquismo y finalmente, una vez recuperada la democracia, fue entregado al PSOE que procedió a desenterrar los restos de la escultura el 7 de febrero de 1979.

Alfonso Guerra, por entonces secretario de organización del PSOE, al respecto de los daños que presentaba el busto en el rostro y la posibilidad de restaurar la escultura dijo, con bastante acierto: “Lo mejor es no restaurar, porque estos dos mazazos también son historia de España

Pablo Iglesias Posse nació en Ferrol en 1850. Su padre, un empleado del ayuntamiento, murió cuando él tenía 9 años, dejando a su viuda y a sus dos hijos en la más absoluta pobreza, dado el desamparo que en aquellos días una situación como esa producía. Emigrado a Madrid, se crió hasta los 12 años en el hospicio de caridad de San Fernando y logró, con gran mérito, estudiar y alcanzar cotas intelectuales y políticas muy notables.

Hay una cita de Pablo Iglesias que me gusta especialmente: "Por mucho que valgan las ideas, no pueden prosperar en el grado que deben si sus sostenedores, y principalmente los que ocupan las primeras filas, no son enteros, serios y morales. No sólo hacen adeptos los partidos con sus doctrinas, sino con los buenos ejemplos y la recta conducta de sus hombres"… y mujeres, añadiría yo.

El pasado 18 de octubre de 2011, AVEQ-KIMIKA, como parte de la representación de FEIQUE, firmó el XVI Convenio General de la Industria Química con FITEQA-CCOO como único sindicato. Dada la negativa de UGT a firmar el texto, alegando su desacuerdo con la modificación introducida en la cláusula de revisión salarial y con el sistema del cálculo de absentismo (entre ustedes y yo, dos materias muy menores para las implicaciones que tiene dejar a 200.000 trabajadores sin renovar el convenio), el convenio ha nacido con naturaleza de no-estatutario… es decir, con naturaleza de contrato en lugar de norma y, por lo tanto, quedando su eficacia limitada a las partes que lo suscribieron, necesitando de la adscripción de los trabajadores y de las empresas no representados por las organizaciones firmantes (FITEQA-CCOO y FEIQUE).

Estamos en un período complicado. El Convenio entró en vigor ayer, 2 de noviembre, y las empresas están tratando de aplicarlo de la forma más pacífica y sencilla posible. Los trabajadores deberán decidir si quieren o no, ver incrementados sus salarios en un 1,5%... porque aquellos trabajadores que no quieran aplicar el nuevo convenio no tendrán subida salarial alguna, ni revisión en enero, ni ninguna modificación sobre la situación económica que queda tras la 15ª edición del texto.

Al parecer, en esta pugna por la aplicación o no, hay algún Delegado de algún sindicato no firmante difundiendo inexactitudes (que si se hace a sabiendas solamente pueden calificarse de “mentiras”) entre los trabajadores sobre el alcance del nuevo texto haciendo afirmaciones como “si estás de baja más de 20 días te pueden despedir”, lo que es absolutamente falso, y se ha tratado de liar a la gente con el contenido del artículo 52 del Estatuto de los Trabajadores (ET) que es el que regula el despido objetivo por absentismo excluye expresamente del cómputo del mismo a las bajas superiores a 20 días, por no decir que además lo vincula también un porcentaje de absentismo colectivo del 2,5%.

Dicho artículo dice claramente que la causa sería “Por faltas de asistencia al trabajo, aún justificadas pero intermitentes, que alcancen el 20 % de las jornadas hábiles en dos meses consecutivos, o el 25 % en cuatro meses discontinuos dentro de un periodo de doce meses, siempre que el índice de absentismo total de la plantilla del centro de trabajo supere el 2,5 % en los mismos periodos de tiempo.

No se computarán como faltas de asistencia, a los efectos del párrafo anterior, las ausencias debidas a huelga legal por el tiempo de duración de la misma, el ejercicio de actividades de representación legal de los trabajadores, accidente de trabajo, maternidad, riesgo durante el embarazo y la lactancia, enfermedades causadas por embarazo, parto o lactancia, paternidad, licencias y vacaciones, enfermedad o accidente no laboral cuando la baja haya sido acordada por los servicios sanitarios oficiales y tenga una duración de más de veinte días consecutivos, ni las motivadas por la situación física o psicológica derivada de violencia de género, acreditada por los servicios sociales de atención o servicios de Salud, según proceda
”.

Nada ha cambiado al respecto con el nuevo Convenio… y el que diga lo contrario está faltando a la verdad. El único cambio relacionado con el Convenio es que esas bajas de más de veinte días podrían suponer que se retire el complemento de la prestación por IT en enfermedad común que, en cualquier caso, no generará ningún "ahorro" a la empresa pues ese dinero nunca iría a su bolsillo, sino a una especie de fondo común cuyo destino debe pactarse con los representantes de los trabajadores, es decir, nada que ver con que si estás más de 20 días de baja te pueden despedir, despido que en cualquier caso viene regulado por el Estatuto al margen del convenio.

Pablo Iglesias lo enunció con mucho acierto… si en la legítima defensa de una postura sindical o política se recurre a mentir o engañar a los trabajadores, a largo plazo la organización que recurra a esas tácticas perderá la confianza de su propia gente.

Se puede engañar a todos poco tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.” Abraham Lincoln

Texto completo del XVI Convenio General de la Industria Química


Volver al Índice

viernes, 28 de enero de 2011

(Mis) Visiones del Convenio General de Industria Química




Estimado Sr. Molis,

No tengo el placer de conocerle personalmente, pero he oído hablar de usted (muy bien, por cierto…) y, trabajando con quien trabaja no puedo más que expresarle mi consideración y respeto (puede apreciar mi sutil estilo para el peloteo….).

Mi nombre es Luis Blanco Urgoiti, soy el secretario general de AVEQ-KIMIKA y…. miembro de la Comisión Negociadora del Convenio General de la Industria Química en representación de la Industria Química Vasca, de modo que, en algún modo, soy en parte responsable de algunas de sus tribulaciones.

He leído su nota y me aventuraré a decirle cruda y llanamente mi más sincera opinión: tiene usted razón.

Tiene usted razón porque negociar los lógicos y necesarios incrementos salariales en función de un indicador como el IPC resulta absurdo, anti-económico e injusto en los tiempos que corren.

El modelo creado por el Estatuto de Trabajadores para solucionar un problema, las evidentes diferencias de poder, la falta de igualdad, entre dos partes obligadas a una convivencia muy próxima como eran los trabajadores y las empresas, se basan en dotar de capacidad normativa general a los representantes de ambas partes, de ambas partes en igualdad de condiciones, de modo que las diferencias entre el indefenso trabajador individual y la enormidad de la empresa se atemperaban y corregían.

Esta dinámica ha funcionado razonablemente bien durante mucho años…. Pero ha entrado en una grave crisis, como dice siempre mi amigo y maestro Daniel Vilalta, el “modelo está agotado”.

¿Es ese agotamiento del modelo mérito de los sindicatos, de tantos años negociando convenios?…. pues es posible. Es posible que lo hayan hecho demasiado bien y que hayan dejado de ser necesarios.

España es un país con un índice de afiliación a sindicatos muy bajo… y yo auguro que seguirá bajando. El problema es que los órganos de dirección sindicales debían pensar en realizar una profunda reflexión sobre su propia existencia, sobre su último fin vital, dado que los trabajadores hace mucho que no “quieren líos” y que, colectivamente, piensan que conseguir un punto más o un punto menos en una subida salarial no merece discusiones, movilizaciones, huelgas y malos ratos.

En realidad, los sindicatos (no todos, por suerte) necesitan crear los problemas para justificar su propia existencia. Generar sensación de agravio de injusticia aunque no la haya para seguir siendo importantes, para seguir, sencillamente, sobreviviendo.

La divergencia de intereses entre empresas y trabajadores fue genialmente formulada por Karl Marx en su teoría de la plusvalía: si comparamos una empresa cooperativa y una empresa propiedad de una sociedad de capital y ambas producen el mismo bien, sus factores de coste (energía, materias primas…) son iguales y el beneficio que obtiene el capitalista procede, en realidad, de aprovecharse ilegítimamente el trabajo y esfuerzo de la clase trabajadora.

Durante muchos años la respuesta a esta teoría se basaba en alegar el riesgo que corría el capital y la posibilidad de perderlo en la ventura del negocio…. aunque si el negocio fracasaba, los trabajadores también perdían su sustento.

Pero en pleno siglo XXI todos estos argumentos se han difuminado. Los capitalistas ya no son ricos y orondos hombres de negocios de prominentes barrigas, bigotes encerados, chalecos floreados y gruesas y doradas correas de reloj y los trabajadores ya no son desheredados que viven en chabolas y que si fueran despedidos quedan abandonados a la miseria.

Las ansias revolucionarias de los trabajadores quedaron atrás hace mucho tiempo. La revolución, la toma del poder por parte de la clase obrera debían protagonizarla los desheredados, los que nada tenían que perder… hoy en día, casi cualquiera de los trabajadores de una fábrica tiene piso en propiedad (con la inevitable hipoteca, eso sí), coche, casa en el pueblo, vacaciones en la playa y sus hijos pueden estudiar hasta la universidad.

En plena crisis por el accidente de la plataforma Deepwater Horizon de British Petroleum en el Golfo de México, muchos medios de comunicación especularon sobre la posibilidad de que la empresa se colapsara y quebrara… sólo algunos medios vieron la importancia de hacer ver que 1 de cada 6 libras de los fondos de pensiones británicos depende de las acciones de BP… si al empresa quebraba, a una anciana maestra jubilada de las afueras de York no le alcanzaría la pensión para pagar la calefacción durante este invierno… de modo que el malvado capitalista que afana el honrado esfuerzo de los trabajadores de BP resulta ser una gran multitud de maestras jubiladas.

En esa tesitura, la negociación de los convenios es esclava de las negociaciones anteriores. Los trabajadores se vuelven conservadores (aunque parezca un contrasentido) y aunque reclaman cambios, siempre son cambios cuantitativos (más dinero, menos horas, más horas sindicales, más delegados…) y desconfían de los cambios cualitativos que solemos proponer nosotros.

El concepto “IPC previsto” hace mucho que desapareció. El Gobierno va no publica oficialmente una previsión de inflación y el 2% tomado como referencia en los últimos años es en realidad el “objetivo de inflación” que se fija siempre en esa cifra pues los economistas consideran que un 2% es un “IPC sano”.

Esa cantidad nada tiene que ver con la buena o mala marcha de las empresas. En 2009 las industrias afiliadas a AVEQ-KIMIKA, que habían subido el sueldo “a cuenta” un 2,6% a sus trabajadores en enero, cerraron el año con un descenso de facturación del 27%... ¿es lógico?, ¿hay proporción? y muchas de estas empresas no son más que pequeñas pymes con su propietario trabajando a pie de máquina día tras día.

Además, la cláusula de revisión retroactiva es injusta con sus propios fines. Se supone que trata de compensar las desviaciones de la inflación y, así, evitar la pérdida de poder adquisitivo. Pero aplicar un porcentaje alcanzado gradualmente a lo largo de 12 meses a todas las nóminas del año no es económicamente correcto.

Para entenderlo mejor, permítanme que les enseñe un gráfico:


Imaginemos que mi nómina son 100 € al mes y, como no soy muy ahorrador, me gasto exactamente 100 € al mes. Se aprueba la subida “a cuenta” del salario en el convenio y mi nómina pasa a ser, de unas sola vez, 102,6 €. Sin embargo, la inflación no sube “de golpe” al 2,6% en enero. Sube progresivamente, en enero el 0,1%, en febrero el 0,3%... con lo que, si sigo comprando exactamente las mismas cosas, en enero habré gastado 10o,1 € quedandome un margen de 2,5 € a mi favor. El balance fina del año es que habré ahorrado 9,1 € gracias a este diabólico sistema… pero he aquí que las partes negociadoras se vuelven a reunir y acuerdan aplicar la cláusula de reivisión a todas las nóminas del año y… me dan además una “paga extra” de 7,2 € adicionales.

El problema es que, en cada edición del Convenio se lo decimos a los representantes sindicales: hay que cambiar el referencial de cálculo de subida salarial. Hay que ir a IPC pasado o tal vez a que la pérdida de poder adquisitivo (como ven más teórica que real) se tenga en cuenta para la subida del año siguiente, sin efecto retroactivo… hay que hacer algo porque este sistema es injusto y, además, provoca más inflación.

Pero, en fin, ¿qué quiere que le diga?. si se cree usted capaz de convencer a los sindicatos de estas premisas y a la Junta Rectora de AVEQ-KIMIKA le parece bien, claro, estoy dispuesto a cederle mi puesto en la mesa negociadora del convenio.

Aunque no crea que ese cambio sería ningún favor. Muy posiblemente su furstración aumentaría porque vería con impotencia algo que está mal, que no puede cambiar y que, además, tiene que firmar en aras de las consabida paz social.


Volver al Índice

jueves, 18 de febrero de 2010

Un año de 24 meses


Empecemos por el contenido informativo: Se ha convocado la Comisión Negociadora del Convenio General de la Industria Química para el día 26 de este mismo mes. Al parecer, tanto FIA-UGT, como FITEQA-CCOO y como FEIQUE han llegado a la misma conclusión: que la única salida viable a la actual situación del sector es firmar una prórroga, un tanto especial, pero prórroga al fin y al cabo, del XV Convenio General de la Industria Química, por el plazo de 1 año, dejando la negociación del XVI Convenio para 2011.

Aún no tenemos todos los detalles, de hecho no hay nada cerrado y se ha invitado a la constitución de la comisión negociadora, como es preceptivo, a los sindicatos con implantación autonómica suficiente CIG (Confederación Intersectorial Gallega) y a ELA.... la verdad es que nunca han firmado el convenio pero esperamos que esta vez se sumen al consenso que de esa reunión pueda salir y aporten su granito de arena a la sostenibilidad de nuestras empresas.

¿Les explico cuál creo será contenido de la reunión y cuál podría ser el acuerdo final?:

Algún día tengo que escribir una entrada sobre el grupo de profesionales que forman la Comisión Negociadora de FEIQUE... bueno, casi se podría escribir una entrada sobre cada una de las personas que allí colaboran... en realidad, cada uno de ellos y ellas podrían escribir su propio blog completo y resultaría, probablemente, mucho más interesante e instructivo que este.

Eso sí, tengo la firme intención de escribir una entrada sobre dos personas concretas, si ellos me dan permiso: Ramón de la Mora, asesor laboral de ASEFAPI, la Asociación de Fabricantes de Pinturas y Tintas de Imprimir y Juan Salvador, asesor laboral de ANAIP. Ramón es catalán, del mismo centro de Cataluña y Juan madrileño, del mismo centro de Madrid… aunque la entrada no sería tanto sobre ellos como sobre sus conversaciones, sus peleas y discusiones, sus mutuas puyas y, por supuesto, sus experiencias y batallas que son material de primera para escribir una entrada… les pediré permiso.

El caso es que Juan Salvador, en el proceso de desarrollo de esta propuesta de “prórroga sui géneris” fue capaz de encontrar la frase exacta para definirla. Breve y con gancho, como todo buen eslogan: “Un año de 24 meses”.

El panorama que nos encontrábamos al plantear la negociación la 16ª edición del instrumento de regulación de las relaciones laborales del sector químico era francamente desolador para tratar de mejorar su texto. El cierre de la inflación real de 2009 en un 0,8%, lo que supone un 1,2% menos del referencial de IPC previsto tomado en enero de 2009, daba lugar a una situación paradójica: en aplicación de la cláusula de revisión salarial prevista en el convenio, correspondía rebajar, teóricamente, los salarios un 1,2% antes de calcular una nueva subida correspondiente a 2010.

Los sindicatos eran conscientes de que la negociación no iba a ser fácil. En 2009 el sector industrial que aplica el Convenio General en la Comunidad Autónoma Vasca bajó un 29% en facturación. Las caídas de producción y los descensos de precios sumados dan esas terribles cifras. Casi un tercio de los trabajadores de la química en Euskadi se vieron afectados por algún tipo de ERE en 2009… aunque, de éstos, poco más de 100 trabajadores lo fueron por expedientes de extinción, lo que, de algún modo, es un esfuerzo muy meritorio de empresas y empresarios.

Los sindicatos sabían que el margen para negociar era estrechísimo. Con una deflación previa del 1,2%... ¿Qué subida salarial podían reivindicar para que, al menos, los trabajadores no vieran que su nómina era menor con el nuevo convenio que con el viejo?, sabían que con la situación de crisis global y con la situación de calamitosa del sector, cada décima les iba a costar una batalla, cada cuartillo un triunfo.

Pero claro, los sindicatos siempre pueden hacer huelga... aunque también sabían que plantear medidas de presión tampoco iba a ser efectivo: una huelga en una empresa en situación de ERE es una bendición… (cosa que, por cierto, los sindicatos nacionalistas no vieron, o no quisieron ver, cuando convocaron la huelga general de mayo de 2009… que, por supuesto, no fue general… vamos, casi no fue ni huelga...).

Y, en estas estábamos, cuando UGT y CCOO firman con CEOE y CEPYME, el Acuerdo de Negociación Colectiva 2010 y fijan una subida salarial referencia para 2010 en todos los convenios de un 1%... es decir que, agotando su margen de negociación en un nuevo convenio todavía no se habría alcanzado lo descontado por la cláusula de revisión, aún faltaba un 0,2%… ¿qué posibilidades había de, en esas condiciones, negociar un convenio creativo e innovador que mejorara la relaciones laborales?... me temo que ninguna.

¿Cuál puede ser la solución?,… pues “un año de 24 meses”, es decir, se amplia la vigencia del XV Convenio a todo el año 2010 considerando, a efectos de la cláusula de revisión salarial, que 2009 y 2010 fueran un solo año, de modo que si el IPC de 2009 más el IPC de 2010 sumaran más del 2% correspondería realizar una revisión (con efecto retroactivo exclusivamente desde enero de 2010, ojo), y si todavía quedará por debajo de 2%, la diferencia se tendría en cuenta para la negociación de la subida en 2011… aunque es de esperar que esa posible diferencia no será tan terrible como 1,2%... en los tiempos que corren. De este modo, los trabajadores no verán modificada su nómina en 2010 y las empresas tendrán un año de tranquilidad para concentrarse en lo más importante en estos momentos: salir vivos y de una pieza de la zanja de la crisis.

Obviamente no se lo voy a contar todo. Los asociados recibirán el mismo día 26 una circular explicativa del acuerdo, con todos los detalles y de cómo aplicarlo…. Los que no estén asociados… tienen una solución muy sencilla, siempre pueden asociarse… o esperar a que se publique en el BOE.


Volver al Índice

miércoles, 18 de febrero de 2009

Seminario KIMIKA sobre el XV Convenio de la Industria Química en Bilbao


Es obvio que una de las funciones básicas de una asociación empresarial, y para la cual nació la Asociación de Químicas, es la representación de las empresas asociadas en la negociación del Convenio Colectivo y la provisión a los responsables de éstas de información y asesoramiento para su aplicación.

El Convenio General de la Industria Química es un texto complejo. En su aplicación práctica, las dudas y dificultades de aplicación son muy habituales. En temas, tan fundamentales como, el cálculo de la masa salarial bruta o la clasificación de los trabajadores en los grupos profesionales, las empresas siguen encontrando obstáculos.

El texto del XV Convenio General de la Industria Química es el fruto de un delicado equilibrio negociador tanto entre sindicatos y empresarios, como entre las propias empresas, entre las grandes corporaciones y las pymes que lo aplican.

Es un texto lleno de posibilidades, si se saben aprovechar, pero que también necesita de una cuidada aplicación, pues los errores, en materia socio laboral, son difíciles y, sobre todo, costosos de subsanar.

Como es tradicional, AVEQ-KIMIKA convoca a los responsables de esta gestión en las empresas del sector, para, en formato abierto, tratar estos o cualquier otro aspecto relacionado con la aplicación del Convenio General de la Industria Química.

También como cada año, en el formulario de inscripción, se abre un espacio para ir adelantando preguntas y temas de interés, aunque, obviamente, el orden del día es abierto a todos aquellos temas relacionados con la aplicación del convenio y que cualquiera de los asistentes quiera poner sobre la mesa.

Los objetivos de la jornada: Aclarar cualquier duda de aplicación o interpretación del Convenio General que puedan tener las empresas; Conocer las experiencias de otras empresas en la aplicación del Convenio y presentar la planificación de AVEQ-KIMIKA preparatoria de la negociación del XVI Convenio y poner en común las expectativas de las empresas al respecto.

Es difícil reunir un elenco de expertos en esta materia del nivel del que atenderán a los asistentes: Daniel Macho de Quevedo, abogado del despacho Analistas de Relaciones Industriales que es, a la sazón, el bufete de Apoyo Técnico a la Comisión Negociadora Convenio General, es probablemente el mayor especialista en el Convenio de la Industria Química que hay ahora mismo en España.

Cristina Vázquez, Directora del Área Socio Laboral de la Federación Empresarial de la Industria Química Española (FEIQUE), coordinadora de su comisión socio-laboral, de la comisión negociadora del Convenio y de la Comisión Mixta del mismo.

A los que hay que sumar a nuestros abogados Matías Gómez y Mikel Anderez, si lugar a dudas, los dos abogados que más saben de nuestro Convenio en Euskadi.

Hoy hemos enviado la circular.

Volver a www.aveq-kimika.es