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jueves, 21 de febrero de 2019

Derecho para químicos


Una de las cosas que intento explicar en el Curso de Derecho para Químicos/as que impartimos en AVEQ-KIMIKA es que el respeto a los procedimientos es la única garantía de derechos. Son una pesadez, son un rollo… pero no queda más remedio.

El imperio de la ley, por ejemplo, en la imperiosa necesidad de que se respeten los procedimientos de reforma de constituciones y estatutos, es garantía de que la convivencia democrática no se convierta en el abuso del más fuerte, incluso aunque el más fuerte lo sea por ser mayoría.

Por muy insatisfactorio que sea el gobierno, por muy injusto que nos parezca, por mucho que alguien se “sienta” respaldado por enormes manifestaciones en la calle, nunca será legítimo que se autoproclame presidente de nada, si no respeta el procedimiento democrático.

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Derecho para químicos



jueves, 19 de octubre de 2017

Recuerdo que aquel día llovía en Bilbao



Recuerdo que aquel día llovía en Bilbao. Había pasado el mes de agosto con mucho calor y la gente comentaba que ya era hora, que se echaba de menos la lluvia.

Jonkar, como llamaba todo el mundo a Juan Carlos, vino con su hermano a verme a la oficina. Su hermano Andoni era bastante más joven que él, yo le conocía hace tiempo, pues era un abogado al que recurría de vez en cuando CCOO para negociar convenios de empresa y mediaciones en conflictos colectivos. Un tipo serio, y cuyo conocimiento y coherencia se habían ganado el respeto de todos, en el siempre complicado ambiente de las relaciones laborales en Euskadi.

Jonkar me había llamado la noche anterior al móvil y me había pedido que habláramos por la mañana temprano. Le ofrecí tomar un café en algún sitio de Bilbao o desplazarme yo hasta su fábrica, en el Duranguesado. Por su negativa tajante – “si no te importa, prefiero un sitio más discreto”-, la urgencia y por el color de su cara cuando nos encontramos, diría que pude imaginarme de qué se trataba.

En el despacho, Jonkar apenas habló.

- Este es muy burro, – me decía Andoni - ya recibió una carta a principio de año y otra antes de verano y no se lo dijo a nadie. Las rompió y se fue a Medina con la mujer y los nietos en agosto, como si tal cosa.

Jonkar se limitaba a asentir con la mirada perdida en ninguna parte.

- Ahora le han mandado otra carta, pero esta a su hija, que vive en Bilbao - siguió Andoni -  y en ella citan los nombres y el colegio de los dos nietos y, claro, Teresa, la mujer, se ha enterado y anda mal de salud... Le dio un ataque y lleva dos días en Cruces ingresada. Con la tensión por las nubes y una ansiedad cada vez que se acuerda del tema que... en fin.

Andoni tragó saliva y continuó:

- Dicen que ya es el tercer aviso y piden 200.000 €.

- No los tengo - interrumpió Jonkar - no los tengo. ¿Tengo que pedir un préstamo para pagarles?

Jonkar empezó Bachillerato, pero no lo terminó. Huérfano de padre unos años antes, renqueó en los estudios, sobre todo por no disgustar a su madre, hasta que no pudo más.

Se apuntó a una FP de informática, pero tampoco era lo suyo. Lo que siempre se le había dado bien era la gente. Ser simpático y abierto. En todos los pueblos del Duranguesado, no sólo en el suyo, todo el mundo le saludaba por la calle. Todos le conocían cuando entraba en cualquier bar.

Y precisamente por eso, comenzó a vender. Y era un comercial muy bueno. Empezó vendiendo tornillos, después herrajes para puertas y, durante bastantes años, trapos y cotones para recoger grasas y aceites en las fábricas. Vendió casi de todo.

Allá por el año 2000, un conocido suyo de Valencia le propuso asociarse como autónomos, en un negocio: había comenzado a importar unos lavavajillas de Hungría muy compactos, para lavar en ciclos muy cortos vasos, copas y tazas en los bares, muy baratos y extraordinariamente resistentes. Duraban una eternidad y no tenían averías.

Jonkar se hizo cargo de Cantabria, Euskadi, Navarra y La Rioja y, tipi-tapa, tipi-tapa, a ello se puso, a hacer kilómetros, a visitar bares, restaurantes y asociaciones de hostelería.

Transcurridos unos años, las ventas no podían ir mejor. Su amigo valenciano se había retirado y ahora trataba directamente con los húngaros, que etiquetaban el producto con su marca. Libre de las limitaciones territoriales iniciales, había hecho bastante ventas en Aragón, en Burgos y en Asturias, pero la verdad es que apenas alcanzaba a servir los pedidos que tenía en Euskadi.

Tenía ya cuatro empleados. Dos chicos en el almacén, una administrativa muy eficaz y un comercial, que fue compañero suyo de curso en el colegio, que le ayudaba. Los cuatro eran del pueblo, o casi, y se los encontraba habitualmente tomando txikitos, comprando el pan o en la fiesta de la ikastola.

Las cosas iban bien y, sin embargo, Jonkar no terminaba de estar contento. Pensaba que, una vez hecha la venta, como el producto era tan estupendo, lograba un cliente muy satisfecho, al que ya no vendía nada más.

Dando vueltas al problema, se le ocurrió distribuir también el detergente para el lavavajillas pero, haciendo muchos números vio claro que no compensaba, que el margen era muy pequeño.

Una noche de fiestas, hablando durante la cena en la sociedad con un amigo del pueblo, un químico jubilado que había trabajado en una fábrica en Galdakao, le explicó que los proveedores de productos químicos para fabricar detergentes le podían dar toda la información de formulas y equipos necesarios. Que la instalación no era muy compleja y que él mismo le echaría una mano.

Se puso en marcha, pero no se detuvo en el detergente y presentó a sus clientes la línea completa de productos químicos que un local de hostelería puede necesitar: jabón lavamanos, desengrasantes, ambientadores, friegasuelos…

Fue entonces cuando se asoció a AVEQ-KIMIKA, pues las licencias y permisos, el registro de productos, las obligaciones de transporte de mercancías peligrosas, la normativa de etiquetado le superaba y necesitaba ayuda para ponerse al día con la normativa.

Y la idea funcionó. Tanto es así que a los pocos meses de superar la pesadilla burocrática de poner en marcha una actividad empresarial, había tenido que contratar a dos chicos más y a un químico, cuya tarea inicial era la de poner en marcha un pequeño laboratorio para análisis e ir pensando nuevos productos.

- Y dicen que contactemos “con los círculos habituales de la Izquierda Abertzale de su municipio”… ¿entramos al Herriko y preguntamos por alguien?... ¡esto es ridículo!

- ¿Quién les habrá ido con el cuento?... aunque en el pueblo nos conocemos todos… y desde hace tiempo ya notaba yo que había miradas raras. ¿No habrá sido alguien de la fábrica?.... - se preguntó Jonkar, y volvió a ensimismarse, mirando la pared.

- Y se compra un coche nuevo en marzo y va a enseñarlo en la plaza del pueblo a todo el mundo. – reprochó Andoni. - Ahora, la mitad del pueblo no nos habla y, por supuesto, hay bares a los que ya no entramos.

- ¿Y qué quieres?, ya estaba encargado… por fin, después de tantos años de esfuerzo, de reinvertir y reinvertir y reinvertir, estoy teniendo una cierta holgura y me di un capricho. Y no quise Mercedes para que no hablaran... ¡si es para trabajar!, le hago casi 200.000 km al año.

Se hizo el silencio un segundo.

- ¿Qué nos aconsejas que hagamos?

- Bueno, ya sabéis que esto no es mi especialidad - respondí - pero el único consejo que puedo daros, y que damos desde las asociaciones, es no pagar y acudir a la Ertzaintza cuanto antes. Te acompañaremos para hablar con ellos. Si pagas ahora, además de ceder a un chantaje, estarás pagando siempre.


En noviembre, alguien pintó su nombre dentro de un punto de mira con spray rojo en la persiana de la nave.

En diciembre, una noche de kale borroka por todo el pueblo, quemaron un cajero frente a su casa y lanzaron un cóctel molotov contra su portal. Teresa tuvo un ataque de nervios y esa noche la pasaron en casa de la hija, en Bilbao.

En enero, tras una visita rutinaria, el médico les dijo que, probablemente no fuera nada, pero que había que hacer una biopsia al bulto que tenía la hija en el pecho.

Teresa, sentada junto a su hija, apenas dijo entre dientes “¿Cáncer?”, se desvaneció y cayó al suelo.

La ingresaron de inmediato con un diagnóstico de infarto cerebral. Murió tres días más tarde sin haber recuperado la conciencia.

Jonkar cayó en una profunda depresión. La empresa cerró, tras casi un año de desconcierto, unos meses antes del anuncio del “cese de la actividad armada”. Sus lavavajillas siguen funcionando en decenas de bares de todo Euskadi.

Según creo, el comercial y uno de los operarios de almacén, aunque han tenido algún trabajo breve en estos años, siguen en el paro.

Hace un par de años me encontré con Andoni en una fábrica. Me dijo que, gracias a la medicación, su hermano había salido del pozo negro en el que estuvo casi tres años metido, que incluso le llevó a estar ingresado en Zamudio. Vivía con la hija, pero apenas hablaba y nunca salía de casa.

Le di un abrazo, algo que sorprendió mucho tanto a los representantes de la empresa, como a los miembros del comité de empresa que nos vieron. Fue una mediación tranquila que se resolvió con un buen acuerdo.


Mañana, viernes, 20 de octubre, las asociaciones que representamos al empresariado vasco, agrupadas en torno a Confebask, ADEGI, CEBEK y SEA, hemos organizado un acto homenaje a los hombres y a las mujeres que tuvieron que soportar la violencia y el infierno de un chantaje mafioso, especialmente duro por ser justificado e inclusión apoyado por una buena parte del círculo social de sus víctimas. Un homenaje a los que lo resistieron y a los que, como Jonkar, no fueron capaces.

Hace un par de días, un renombrado líder de los “círculos habituales de la izquierda abertzale” se mostraba entre sorprendido e indignado porque Confebask no le hubiera invitado a dicho acto.

¿Qué quieren que les diga?... supongo que llegará el día que podamos superar todo aquello, un día en el que el olvido nos lleve al perdón. Pero, es pronto. Ese día aún no ha llegado.


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miércoles, 2 de diciembre de 2015

En la Villa de CORUSCANT




Corte Suprema Imperial de Justicia. Sala de lo Contencioso. Coruscant.
Nº de recurso: 4-9668/22
Procedimiento: RECURSO CASACIÓN
Ponente: Siteth Kiolis
Tipo de Resolución: Sentencia


SENTENCIA

En la Villa de CORUSCANT, a tres de abril del año 23 del Nuevo Orden Imperial.

Visto por la Sección Cuarta de la Corte Suprema Imperial de Justicia el recurso de casación núm. 4-9668/22, interpuesto por el Procurador de los Tribunales don Otsis  Pathnénz, en nombre y representación de INGENIERÍA ESPACIAL GEONOSIS, S.A., y don Orbin Gubius, en nombre y representación de CONSTRUCCIONES SITH, S.A., contra la sentencia, de fecha 7 de marzo de 20, dictada por la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Yavin, en el recurso de dicho orden jurisdiccional núm. 11929/19, en el que se impugnaba resolución del Consejo de Gobierno Planetario del Sistema Yavin, de fecha 9 de abril de 19, por la que se imponía a las sociedades recurrente, de forma solidaria, sanciones pecuniarias por valor de 123.512.000.000 créditos imperiales, por infracciones en materia de prevención de riesgos laborales. Ha sido parte recurrida el Gobierno Planetario del Sistema Yavin, representada por la Procuradora de los Tribunales doña Fais Jumen.

ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO.- En el recurso contencioso administrativo núm. 10/19 seguido ante la Sala de dicho orden jurisdiccional del Tribunal Superior de Justicia de Yavin se dictó sentencia, con fecha 7 de junio de 21, cuyo fallo es del siguiente tenor literal: "Que, rechazando la causa de inadmisibilidad opuesta por la representación procesal de la Administración demandada, debemos desestimar y desestimamos el Recurso Contencioso-Administrativo interpuesto por las entidades INGENIERÍA ESPACIAL GEONOSIS, S.A. y CONSTRUCCIONES SITH, S.A., contra resolución de fecha 9 de Julio de 19, dictada por el Consejo de Gobierno del Sistema Planetario del Sistema Yavin, confirmatoria del Acta de Infracción no. S- 589/19-8H, declarándola ajustada a Derecho y manteniéndola en su contenido; sin costas".

SEGUNDO.- Notificada dicha sentencia a las partes, por la representación procesal de INGENIERÍA ESPACIAL GEONOSIS, S.A. y CONSTRUCCIONES SITH, S.A. se preparó recurso de casación y, teniéndose por preparado, se emplazó a las partes para que pudieran hacer uso de su derecho ante esta Sala.

TERCERO.- Dicha representación, por escrito presentado el 1 de septiembre de 21, formaliza el recurso de casación e interesa se revoque o case la sentencia recurrida, dictándose otra en su lugar por la que: "a) Anule las sanciones impuestas, muy particularmente, las 123.512 calificadas como muy graves en su grado máximo por importe de 1.000.000 de créditos imperiales cada una, totalizando 123.512.000.000 créditos imperiales, por resultar patentemente contrarias a Derecho. b) Subsidiariamente, califique como meramente grave la infracción considerada como muy grave por la resolución impugnada. c) De forma subsidiaria respecto a las pretensiones anteriores, imponga en grado mínimo las sanciones, apreciándolas a su vez en el tramo mínimo. d) Condene al Gobierno del Sistema Yavin a estar y pasar por las anteriores declaraciones y a dictar los actos necesarios o convenientes, para su total efectividad y en particular ordenar la devolución a las entidades sancionadas el importe que corresponda, al encontrarse abonadas las sanciones impuestas".

CUARTO.- La representación procesal de la Administración recurrida formalizó, con fecha 27 de febrero de 22, escrito de oposición al recurso de casación interesando sentencia por la que se desestime el recurso formulado y confirme la dictada en instancia.

QUINTO.- Por providencia de 14 de julio de 22, se señaló para votación y fallo el 28 de octubre siguiente, en cuya fecha tuvo lugar el referido acto.


FUNDAMENTOS DE DERECHO

PRIMERO.- El Acuerdo del Consejo de Gobierno del Sistema Yavin, objeto de impugnación en la instancia, resolvió el expediente sancionador incoado a las empresas INGENIERÍA ESPACIAL GEONOSIS, S.A. y CONSTRUCCIONES SITH, S.A. como consecuencia de la explosión de la estación espacial conocida como “Estrella de la Muerte”, el 26 de agosto de 19, que produjo el fallecimiento de toda su tripulación y trabajadores subcontratados, compuesta por 502.312 personas, de los cuales, 123.512 trabajadores fallecidos pertenecían a  CONSTRUCCIONES SITH, S.A., como subcontratista del servicio de mantenimiento adjudicado a INGENIERÍA ESPACIAL GEONOSIS, S.A. por parte de la flota imperial. Trabajadores que en dicha fecha desarrollaban trabajos propios de su actividad en la instalación referida.

SEGUNDO.- Se fundamentan las sanciones recurridas en el incumplimiento de las obligaciones de información en materia de coordinación de actividades empresariales y en el tipo sancionador descrito por el artículo 13.8.a) del Decreto Legislativo Imperial 5/2000, de 4 de agosto, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social, al no haber podido demostrar las empresas sancionadas haber satisfecho la obligación de informar y dar a sus trabajadores las instrucciones necesarias en el caso de actividades reglamentariamente consideradas como peligrosas o con riesgos especiales.

TERCERO.- Respecto a las alegaciones presentadas por las recurrentes, la primera de ellas debe ser rechazada pues, el hecho de que la completa destrucción de la estación espacial por el ataque de una sola nave monoplaza se haya debido a un error de diseño de aquella, ya fue rechazado en instancia y, en trámite de casación, no pueden discurse hechos probados. A pesar de ello, conviene advertir que, en primer lugar, dicha alegación puede considerarse una acto de traición a la autoridad imperial, pues es bien sabido que la destrucción de la Estrella de la Muerte se debió un accidente provocado por un fallo de diseño tal como estableció en su momento la investigación oficial. Además, esta circunstancia no eximiría de su responsabilidad a las empresas recurrentes del conocimiento y adecuada gestión de las instalaciones y, por lo tanto, del alcance exacto de los riesgos que sus trabajadores asumían haciendo uso de las mismas y, más aún teniendo en cuenta que la empresa adjudicataria del servicio de mantenimiento, ahora recurrente, participó en la concepción y diseño original de la instalación.

CUARTO.- Respecto a la segunda alegación, el argumento debe rechazarse por ser la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de prevención de Riesgos Laborales aplicable al personal civil que presta servicios en instalaciones militares y no puede considerarse en ningún caso las circunstancias que condujeron a la destrucción de la estación como eventos en el marco de un conflicto armado en ningún caso, tal como ha quedado asentado en el fundamento anterior. Es más, aunque los hechos descritos por las recurrentes fueran ciertos, tendrían en todo caso la consideración un mero ataque de cariz terrorista.

QUINTO.- Por último, debe decaer la tercera alegación, ya rechazada en instancia, según la cual la documentación acreditativa de la entrega del cumplimiento de las obligaciones de información de los riesgos quedó destruida en la explosión. De ser cierta esta circunstancia, que no pudo ser demostrada en instancia, sería inexcusable por parte de la empresa principal y la contratista, el haber utilizado algún sistema de almacenamiento adicional de la documentación intercambiada de total seguridad como, por ejemplo, el archivo electrónico "en la nube" de la documentación.

Por lo expuesto, en nombre del Emperador y por la potestad de juzgar que, emanada del pueblo galáctico, nos confiere la Constitución Imperial.

FALLAMOS

PRIMERO.- Desestimar el recurso de casación interpuesto por las recurrentes contra la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Yavin, con fecha 7 de junio de 21 , que se confirma en todos sus términos, sin costas.

Así por esta nuestra sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos D. Siteth Kiolis,  D. Janel Mithlin, Dª. Faint Soamis, Dª. Huelin Velco, D. Janto Onteo, Dª. Mar-Mar Mon y D. Jonz Minco.

PUBLICACION.- Leída y publicada ha sido la anterior sentencia, por el Excmo. Sr. Magistrado Ponente de la misma, Don Siteth Kiolis, hallándose celebrando audiencia publica en el mismo día de su fecha, ante mi la Secretaria. Certifico.

martes, 3 de noviembre de 2015

La naturaleza es cruel... por naturaleza.



En muchas ocasiones, los seres humanos que vivimos en sociedades avanzadas, no parecemos saber muy bien qué es exactamente lo que queremos y lo que deseamos.

Sabemos, aunque no siempre lo reconozcamos, que la ciencia y tecnología nacieron y han avanzado hasta hoy, con el propósito de mejorar nuestra vida, reduciendo cada vez más nuestra exposición a la crueldad de la naturaleza.

A pesar de ello, nuestra añoranza de "lo natural", nuestra idea de "renunciar a todo y volver a vivir en armonía con la naturaleza" es recurrente en la sociedad y gana cada día más adeptos. Esta añoranza es tramposa y fingida porque hemos idealizado la naturaleza hasta tal punto que la imagen que de ella tenemos no se parece en nada a la realidad y se basa en clichés falsos que, al ser repetidos una y otra vez, terminamos por creernos.

Nos engañamos a nosotros mismos y queremos imaginarnos a la “madre naturaleza” como un entorno idílico en el que seríamos felices, conviviendo con hermosos paisajes y majestuosos animales… viviendo en armonía como un elegante tigre de bengala o un bello oso polar…. y ninguno de los dos dudarían un segundo en despedazarnos para servirles de alimento, en cuanto estuviéramos a su alcance, o bebiendo agua de un cantarín arroyo… cuyas bacterias nos provocarían una infección intestinal mortal.

Este proceso de autoengaño alcanza cotas estratosféricas cuando pensamos en los aditivos alimentarios. Oímos constantemente, desde frases publicitarias hasta conversaciones de bar, en las que se pondera un producto por no incluir "aditivos" e identificamos, artificial con “malo” y natural con “bueno”. Y el caso es que nuestra salud, y el acceso de la generalidad de la población mundial a la alimentación, dependen de los conservantes… sí, de los malvados conservantes.

Entre ellos, son, sin ninguna duda, “aditivos artificiales”, por ejemplo, el azúcar o el vinagre, pero sus nombres nos resultan familiares y no nos producen rechazo… sin embargo, de otros aditivos, tan naturales o tan artificiales como aquellos,  no nos gusta ni siquiera conocer su origen.

Por ejemplo, el colorante alimentario E-120, conocido como ácido carmínico (C22H20O13) es un producto obtenido del cultivo y procesado del insecto Dactylopius coccus también conocido por su nombre común: cochinilla.

Aunque otras especies de cochinilla se utilizaron para el mismo fin en Europa desde la Edad del Hiero, el insecto que se utiliza en la actualidad procede de México y vive colonizando determinados tipos de cactus. Se cultiva de forma mayoritaria en Perú, Chile, el propio México y las Islas Canarias.

Solamente se utilizan las hembras que tardan en alcanzar la edad adulta unos 3 meses. De hecho, los machos solamente viven 3 días y carecen de la capacidad de alimentarse. Una vez cumplida su función reproductora, mueren.

Para la obtención del pigmento, denominado carmín, los insectos se recogen, se secan y se hierven con agua ligeramente ácida. Se precipita el sólido, añadiendo alumbre y cal, para que, al combinarse con aluminio y calcio se genere el intenso color rojo característico. Hace falta aproximadamente 1 kg de insectos para obtener 50 g de este valioso pigmento.

Es el colorante de referencia para cosméticos, embutidos, productos lácteos y bebidas, aunque en los últimos tiempos se ha ido sustituyendo por otros colorantes sintéticos más baratos.

¿Nos parece el E-120 suficientemente "natural" para excluirlo de la categoría colorantes “artificiales"?, ¿dónde está el límite?, ¿es más o menos "natural" que el yogur al que da color?.... ¿es usted consciente de que, cada vez que se pinta los labios, está extendiendo jugo de cochinilla con parafina de petróleo en la boca?... ¿es eso lo suficientemente “natural”?...

Creo que lo peor de todo este movimiento social, desagradecido con la ciencia, es que puede provocar efectos catastróficos: rechacen, por favor, a cualquiera que quiera convencerles de que vacunar a sus hijos es “malo”. Insulten, por favor, de mi parte, a cualquiera que les intente convencer de que el cáncer se cura con zumos de fruta “naturales”. Son unos irresponsables.

Traten con algo más de cariño a aquellos que se hacen llamar “animalistas”. Siempre me verán en contra de cualquier acto de crueldad con los animales pero, en fin….hablar de los “derechos de los animales”, es una forma de pensar totalmente incoherente. Pregúntenles: ¿por qué debe tener más derechos un perro o un gato que una cucaracha?... ¿o un tigre de bengala que el parásito de la malaria?

Yo no renuncio a nada de lo que nos ha dado la ciencia y la tecnología. No quiero renunciar a poder beber agua del grifo de mi casa y, para ello, necesito que alguien fabrique el cloro con la que tratarla.

Espero y confío (en mi caso, de hecho, lo sé y lo atestiguo) que la empresa que fabrica ese cloro lo hace con las mejores garantías de seguridad y el máximo respeto al medio ambiente posible pero, como ciudadano del siglo XXI, en la parte alícuota de la naturaleza que como tal me corresponde, soy firme partidario de que las empresas que fabrican, distribuyen, transportan y aplican el cloro sigan trabajando... sigan defendiéndome de la crueldad de la naturaleza.

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miércoles, 1 de julio de 2015

Lo siento Jordi Évole pero Varoufakis no ha demostrado nada…




… salvo, quizás, una buena capacidad didáctica.

He disfrutado de una semana de vacaciones que, sinceramente, necesitaba y, como siempre, la lectura ha sido una de las actividades de las que más tiempo he dedicado.

El caso es que entre los libros que me he llevado estaba “Economía sin Corbata. Conversaciones con mi hija” de Yanis Varoufakis, actual ministro de economía de Grecia (Destino, 2015) que me compré hace unos días en el aeropuerto de Madrid.

Pensarán, “¡hay que ser muy friki para llevarse un libro de economía como lectura de vacaciones!” pero, tengo excusa: se trata de un libro muy cortito, de divulgación sobre las teorías económicas del autor, dirigido a su hija adolescente de modo que las expone de forma muy didáctica y comprensible.

Estoy completamente de acuerdo con las dos conclusiones principales de Varoufakis en el libro: en la primera, que la democracia occidental, imperfecta pero democracia y la economía de mercado, necesitan una estructura estatal fuerte que modere, controle y guié a ésta en beneficio de aquella, pero que son los únicos sistemas de organización social que han demostrado funcionar, y, en la segunda, cuando recomienda a su hija que no acepte ninguna afirmación solamente porque alguien la diga, cuando le invita a rebelarse contra el pensamiento establecido, a analizar cada afirmación que escuche y a pensar si merece la pena creerla o no. Cuando le sugiere que tenga sus propias ideas.

Pero hay algunas cosas por el camino en las que Varoufakis se equivoca.

Uno de los axiomas básicos del libro (“Proposición tan clara y evidente que se admite sin necesidad de demostración”) y que, por lo tanto el autor no se molesta en demostrar, es que la humanidad es actualmente esclava de la tecnología y de las máquinas y que vive “peor” y es “más infeliz” de lo eran sus antepasados antes de la revolución tecnológica, de la revolución industrial e incluso antes de la aparición de la economía de mercado en Europa hacia el siglo XVIII. Y, además, que la sociedad actual es más injusta de lo que era entonces.

Desazones espirituales a parte, sobre las cuales no puedo opinar, todos los datos objetivos niegan esas afirmaciones. Nunca, jamás en la historia de la humanidad, los seres humanos han vivido tanto y con tan elevada calidad de vida. Nunca, jamás en la historia de la humanidad, un porcentaje tan amplio y, por supuesto, un número absoluto tan grande de personas, han tenido acceso a la alimentación, la educación, la sanidad…

Cuando murió Johann Sebastian Bach en 1750, uno de los grandes genios de la historia de la música, solamente 9 de sus 20 hijos le sobrevivieron. Cuando yo nací en 1971, en Euskadi el índice de mortalidad infantil rondaba el 28 por 1000… hoy roza el 7 y seguimos avanzando.

En 1800 los dos territorios en el mundo con una esperanza de vida al nacer más alta eran Bélgica y Holanda con 40 años. En Alemania, Gran Bretaña y Estados Unidos se situaba en 39. Hoy en día, respecto a los dos países más poblados del mundo, que hace tan solo 30 años era periódicamente arrasados por hambrunas terribles, en la India se alcanza un índice de 66 años. En China, 77.

¿Que tenemos que seguir trabajando por la igualdad y el desarrollo de toda la humanidad?... seguro, siempre… pero hemos avanzado… y mucho, pero es falso e injusto decir que estemos peor que nunca.

Insiste Varoufakis en una afirmación un tanto absurda, al despreciar el trabajo de las empresas por la competitividad pues, dice, los productos que fabrican o comercializan, los servicios que proveen, se van depreciando por ello y su valor tiende a cero y pone como ejemplo las empresas tecnológicas.

Es cierto que la curva de obsolescencia de los productos tecnológicos es vertiginosa pero esas mismas políticas de reducción de costes y competitividad, aplicadas, por ejemplo, a la alimentación, han provocado que cada vez más estratos sociales tengan acceso a alimentos que, hace no muchos años, les resultaban inaccesibles. Y eso no suena tan mal.

Además, en la industria tecnológica, o en la propia industria química, los productos son sustituidos por nuevos lanzamientos gracias a la I+D+i y, por ejemplo, las prestaciones del teléfono móvil más avanzado de hace 10 años son ridículas frente a las que hoy dispone un adolescente en el suyo. Lo que contamina un coche de hoy, no tiene nada que ver con el impacto ambiental de un coche de hace 10 años.

Pero lo que me ha resultado más llamativo es que Varoufakis se olvida de un factor, que es la principal causa de la grave crisis que afecta a su país en estos momentos y que, lamentablemente, no es solamente una cuestión de políticas de austeridad o no austeridad.

El problema de Grecia, que se explica magníficamente en este artículo de la revista Vanity Fair de fecha tan lejana como 2010 pero que ya adelantaba lo que iba a suceder irremediablemente, tiene que ver con la generalización de la corrupción social. Y eso no se soluciona con referéndums.

No me entiendan mal. Soy firme partidario de consultar al pueblo las veces que haga falta pero, en una negociación bilateral entre estados soberanos, la voluntad de una de las partes no puede imponerse al resto. No es cuestión de legitimidad.

El derroche generalizado, los trapicheos en la concesión de pensiones, en las contrataciones publicas y la evasión fiscal extendida a todos los ámbitos sociales lastran el país, y lo seguirán haciendo mientras no se produzca un cambio social y normativo muy profundo.

Varoufakis tiene razón en muchas cosas. Por ejemplo, en que no deberíamos perder los valores de experiencia de las cosas (valorar los bienes de los que disfrutamos) y remitirlo todo a valores de cambio (cuanto cuestan) o que la humanidad tiene aún que demostrar que tiene capacidad de desplegar un verdadero Desarrollo Sostenible en el planeta pero, en política económica, las teorías se demuestran poniéndolas en prácticas y, sinceramente, el gobierno griego aún no ha demostrado nada.

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jueves, 2 de enero de 2014

¡Qué gordos están los patos!





Esta mañana he leído un “tuit” de alguien que no conozco y que se hace llamar Mr. Pink, que invita a la reflexión: “España es un señor dando de comer a los patos, apoyado en el cartel de prohibido dar de comer a los patos, quejándose de lo gordos que están”

La frase es sencilla, lúcida y muy gráfica.

En la última encuesta del CIS que preguntaba a los españoles: ¿cuáles son los tres problemas principales que existente actualmente en España?, fechada en noviembre de 2013, las cuatro respuestas más citadas fueron: El Paro (77,7%), La corrupción y el fraude (31,8%), Los problemas de índole económica (31,1%) y Los políticos en general, los partidos políticos y la política (29,7%).

Ambas cosas, frase y encuesta, me han llevado a recordar algunas experiencias y anécdotas de estos últimos meses.

Hace unos días, un joven empresario me contaba cómo contrató la página web de su empresa, hace ya algún tiempo: “Un conocido, con el que coincidíamos en el parque con el niño, se había puesto por su cuenta como diseñador de páginas webs. No es que lo conociera demasiado pero, en fin, un poco por solidaridad entre emprendedores, le pedí un presupuesto para renovar la web de la empresa.

Me envío un documento muy bien cuidado, con una imagen corporativa muy seria, en PDF. El presupuesto era muy económico y las referencias de otras webs diseñadas por él me gustaron mucho.

Le encargamos el trabajo y estuvo entregado en la fecha acordada. Plenamente satisfecho le dije:

-       Conforme, mándame la factura y te la pagamos en 30 días.
-       No, no puedo mandarte factura. Es que no me he dado de alta en Hacienda porque me cuesta dinero… me tendrías que pagar en metálico.
-       ¿Cómo?, pero… - acerté a decir incrédulo y, tratando de salir del paso con una broma, le dije - … yo no manejo yo billetes de 500 € y ando escaso de maletines…
-       Oye, perdona, me estás ofendiendo… - respondió el diseñador en tono airado - ¿me estás llamando defraudador? …

Hace un par de meses me llamó una empresaria asociada. Sinceramente creo que con el único fin de desahogarse. Es una empresa pequeña, especializada en un producto de muy alto valor añadido, con una plantilla de 6 personas, de las cuales 5 son titulados superiores o doctores.

“Una de las licenciadas, que lleva trabajando conmigo casi 4 años, lleva casi un mes cabreadísima conmigo y saboteando todo en lo que participa.

Todo empieza con que me dice que, después de Navidad, su novio se traslada a trabajar a Madrid y que han decidido que ella se irá también, dejará el trabajo y que hará un máster de 2 años que le interesa mucho.

La verdad es que, hasta ahora, estaba muy contenta con su trabajo y le dije que lo lamentaba mucho, que le deseaba toda la suerte del mundo y que le daba las gracias por avisar con plazo suficiente para tratar de buscarle una sustitución.

Entonces me propuso lo siguiente:

-       Podrías, si no te importa, hacerme un favor: haces como que me despides, hacemos el trámite y acordamos una indemnización, que no me pagas, claro, pero así puedo cobrar el paro durante el tiempo que esté haciendo el máster.
-       Disculpa pero parece mentira que lleves trabajando aquí tanto tiempo. Aquí no hacemos ese tipo de cosas…
-       Pues lo hace todo el mundo. Y me ha dicho mi novio que la indemnización que te desgrava de Hacienda como gasto, te la quedas tú para gastártela en lo que quieras.
-       Pues será que yo no soy “todo el mundo”. Sal de mi despacho y ve a trabajar. Si quieres marcharte, de verdad que lo siento, tu trabajo es excelente, pero yo no hago cosas raras.

Un amigo me contaba el otro día:

Hace unas semanas hicimos una obra en casa. Se trataba de renovar dos cuartos de baño. Cambiar azulejos y sanitarios.

Más que nada, con el afán de justificar los ruidos que iba a provocar la obra, colgamos un aviso en el portal junto con una copia de la licencia de obras municipal.

A los pocos días me encontré a un vecino en el ascensor:

-       ¿Y habéis pedido licencia de obras y todo?..  si eso no lo hace nadie…


Hará un par de meses, me llamó una empresa no-asociada:

-       Hola, sí, perdona, me habían dicho que tú nos podías ayudar.
-       Bueno, si está en mi mano, claro.
-       Es que hemos ampliado el pabellón y el vecino, un casero, nos dice que hemos elevado la pared demasiado alta y demasiado cerca de su parcela.
-       Bueno, eso opinará él, siempre que hayáis respetado lo que diga la licencia de obras y la licencia de actividad, ya puede decir misa.
-       Es que no pedimos licencia de obras… ni esa otra. Ya de paso, ¿ tendríamos que hacer algo de eso?


Estoy casi seguro que, todas esas personas, el vecino, el empresario que no pide licencias, el trabajador que quiere cobrar el paro fraudulentamente o el diseñador de páginas webs defraudador, verán está noche el informativo de la televisión y, cuando hablen de Bárcenas o del enésimo concejal detenido por corrupción, dirán con la lógica indignación:

“¡Qué vergüenza!, ¡qué asco de país!, ¡qué gordos están los patos!”… o algo similar.

miércoles, 23 de octubre de 2013

¿Y... te vas a meter en política...?



Gilen se ha levantado pronto este domingo y no ha sido ni para ir al monte, ni para salir con la bici.

Mientras los mellizos y su mujer duermen, se ha sentado en la cocina, se ha puesto un café y mira al vacío, hacía el cielo, aún oscuro tras la ventana. El iPad yace olvidado sobre la mesa. Lo ha cogido pensando en echar un vistazo a la prensa pero ni siquiera lo ha encendido.

Lleva dos noches durmiendo regular. No para de darle vueltas a una decisión que le preocupa. No se lo ha contado a Cristina, su mujer, porque sabe perfectamente lo que va a decirle y, antes de hablarlo con ella, quiere tener claro cuál es su propia opinión.

La vida no le va mal, piensa que no puede quejarse. Se ha esforzado mucho y, aunque reconoce que tampoco es que haya tenido que superar grandes dificultades en la vida, está bastante orgulloso de haber correspondido al esfuerzo que hicieron sus padres pagándole los estudios.

Gilen vive en su pueblo. En el pueblo de sus padres al pie del Gorbea. Él suele decir, medio en serio medio en broma, que es un privilegiado porque siendo su mujer de la costa es muy raro habérsela traído tan lejos del mar.

Cristina hizo un curso con la Fundación Novia Salcedo cuando terminó la carrera y se quedó a trabajar, después de las prácticas, en el departamento de gestión de personas de una cooperativa de Amorebieta que hace piezas para coches. Metódica, inteligente, eficiente, muy ordenada.... ahora lleva el departamento y el coordinador general de la cooperativa dice que no puede vivir sin ella... a Gilen no le extraña en absoluto, piensa, a él le pasa lo mismo...

Se conocieron en Deusto. Ella tenía los ojos más bonitos de segundo de Psicología y él la cara más dura de primero de Derecho. Se casaron hace 8 años y los mellizos, Julene y Odei, han hecho 6 hace bien poco.

Pues sí, las cosas no le van mal. Al terminar el máster, con más ganas que prudencia, puso en marcha un despacho en Durango con un compañero. Se especializaron en Derecho Laboral pero, como ellos mismos dicen, tenían pocas opciones para hacerle ascos a nada. Al principio se instalaron en un piso muy necesitado de reforma que alquilaron, en el que se turnaban cada semana para limpiar el baño y pasar la aspiradora por no gastar en servicio de limpieza y, tras asentarse, patear mucho taller y mucha fábrica, se han trasladado, hace ahora 3 años, a unas oficinas nuevas, muy bien equipadas, en Iurreta. Acaban de contratar a Uxue, una abogada que ha hecho las prácticas del máster con ellos y están pensando que, el siguiente o la siguiente que venga a hacer las prácticas, si es tan eficaz como Uxue, se quedará también.

El viernes por la tarde le llamó su padre al móvil para ver si podía quedar un rato con él y con Joselu, el alcalde, a tomar un zurito en el batzoki. Tras saludarse y las cuatro frases de rigor sobre el tiempo y el Athletic, el alcalde fue directo al grano:

- "Hay elecciones municipales en algo más de un año y me gustaría contar contigo para la lista como segundo. Está será mi última legislatura. Hemos hablado en la ejecutiva y hemos pensado que, en las próximas te presentes tú. Todo el mundo se acuerda cuando estuviste de presidente de la ikastola y en la junta del equipo de fútbol. Todo el mundo te conoce en el pueblo y todos te aprecian." - decía Joselu, mirándole a los ojos - "Estamos casi seguros de que, si no te presentas tú en estas elecciones, las va a ganar la cuadrilla del herriko, con el inútil de Boni al frente, o "Potato" como le llamáis, cuyo único mérito es haber pasado 6 meses en la cárcel por tirarle piedras a la Ertzaintza. Ya sabes lo ajustadas que quedaron hace 3 años".

- "Bueno... Potato estuvo conmigo en el fútbol y es muy listo y trabaja duro... cuando algo le interesa." - acertó a responder Gilen, no sabiendo qué decir... "... tendría que hablar con Cristina, claro".

- "Claro, claro... pero tened en cuanta que llevamos 10 años seguidos perdiendo gente en el pueblo poco a poco. Los jóvenes se están marchando a Durango o Galdakao que están aquí al lado y donde los precios de las casas han bajado. Aquí no han bajado ni un duro... y  tú lo debes saber bien porque te compraste el caserío de Urtegi , ¿no?..."

Gilen asintió y pensó en el esfuerzo que les había supuesto comprar la casa y arreglarla, y lo apurados que andaban para pagar la dichosa hipoteca. ¿No se habrían pasado?, ¿y si Cristina se quedara sin trabajo?, ¿y si sucediera algo?, ¿y si...?... no podía dejar de pensarlo.

- "... como sigamos así, nos vamos a quedar sin médico y sin niños para la Ikastola. ¿Y qué propone tu amigo Potato para solucionarlo?: Parar la reparcelación de la finca de Aldapa y no hacer los pisos nuevos, liquidar el proyecto del polígono del ZATI, con lo que nos costó implicar a la Diputación y al Gobierno Vasco, bien que lo sabe tu padre, y salirnos del consorcio para implantar el sistema de recogida de basuras puerta-a-puerta... vamos, justo lo que necesitamos..."

Gilen, veía a su padre asentir con orgullo y siguió oyendo al alcalde hablar, aunque hacía rato que había dejado de escucharle. Tiene carnet del partido y paga sus cuotas, claro, pero nunca había participado mucho más allá de las fiestas, en las que siempre echaba una mano en la txozna de EGI y, eso sí que era casi un rito sagrado, al menos lo fue hasta que nacieron los mellizos, acompañando a sus padres a cada Aberri, en primavera, y cada Alderdi en septiembre... pero poco más...

- "Perdona, Joselu..." - interrumpió las argumentaciones del alcalde - "...pero tengo que ir a recoger a los niños a margolaritza, donde Margari. Prometo hablarlo con Cristina y decirte algo la semana que viene sin falta. Sabes que siempre he querido y he estado dispuesto a ayudar, pero esto es muy gordo y tengo que pensarlo con calma. Aita: ¿pagas tú la ronda?... te llamo luego para quedar mañana para el cumpleaños de ama... agur y gracias."

En realidad, Cristina recogía a los niños todos los viernes pero Gilen necesitaba una excusa para salir y respirar un poco de aire fresco. De todos modos, se dirigió a la salida de margolaritza para encontrarse con su familia.

Por el camino, se cruzó por la calle con Potato y con Rakel, su pareja, y les saludó de lejos. La hipoteca daba vueltas en su cabeza una y otra vez... el teniente-alcalde cobrar menos del 50% de lo que ingresaba ahora con el despacho y el alcalde cobra más... pero no mucho más. Compatibilizar el despacho con una concejalía era relativamente factible, con ser el segundo del ayuntamiento, difícil, pero con la alcaldía, era imposible.

- "¿Pasa algo?..." - le preguntó Cristina al verle llegar y darle un beso
- "Luego te cuento..."

Pero los niños se entusiasmaron con la sorpresa de ver a sus padres juntos a la salida del taller de pintura y se fueron los cuatro juntos a los columpios de la plaza. Y en la ronda de juegos, meriendas, baños, cenas y cuentos, comidas familiares, primos, zorionak, regalos para amama y velas de cumpleaños, no encontró el momento de pensar con calma y hablarlo con su mujer.

El ruido de la puerta del pasillo interrumpió sus pensamientos. Cristina entró en la cocina por su espalda y se agachó sobre su hombro para abrazarle a la altura del cuello un segundo y darle un beso en la mejilla.

- "Parece que hoy esos dos tiene sueño." - dijo soñolienta.
- "No me extraña, con la paliza que se dieron ayer".
- "¿Qué te pasa?... desde el viernes te veo pensativo... ¿algún problema en el despacho?"
- "No, no... que va... además quería contártelo... ¿por dónde empiezo?..."


martes, 4 de septiembre de 2012

¿Tan "malos" son "nuestros" políticos?


En la última entrada  les planteaba un dilema que pudo haberle surgido a un político cualquiera, en un municipio cualquiera hace escasamente cuatro años. Muchos de ustedes me han preguntado cuál es el final de la historia, qué decidió el alcalde y, en realidad, la historia no tiene final.

Es esta una historia ficticia aunque basada en la cruda realidad. Los políticos de entonces, que son básicamente los mismos de ahora, optaron masivamente por el camino fácil, por el relumbrón cortoplacista... optaron por asegurarse la reelección en cuatro años y no pensar en nada más.

Es posible que muchos de aquellos cargos públicos ni siquiera llegarán a tener ningún dilema... “la gente quiere polideportivo, aeropuerto, estación del AVE o puente de Calatrava... pues démosles lo que quieren". En el fondo, los ciudadanos somos niños mimados, no aceptamos responsabilidades ni obligaciones, queremos todos los caprichos y los queremos rápido y no somos capaces de aceptar que las cosas cuestan un esfuerzo.

Los ciudadanos de aquel pueblo debían aceptar que un pueblo con ese número de habitantes no podía permitirse un polideportivo más grande y el alcalde debía haberles explicado que si no conseguían atraer más habitantes al pueblo con, por ejemplo, el polígono industrial, nunca podrían hacerlo. Pero claro,  decirle a la gente lo que no quiere escuchar suele ser muy duro.

Un "político bueno" debe ser un buen líder. Líder, no en el sentido mesíanico de la palabra tradicional en la política, más bien en el sentido que solemos usarla en el mundo de la empresa, alguien que recibe la confianza de su grupo, que trata con respeto a todos y que les dice siempre la verdad, por fea que esta sea. Alguien capaz de hacer que cada uno de lo mejor de sí mismo en beneficio de la comunidad. Y, sobre todo, alguien con visión de futuro y que sea capaz de transmitir esa visión al grupo: ¿Traemos una carrera de la Fórmula-1 a la comunidad autónoma o construimos tres parque tecnológicos con sendos viveros de empresas en colaboración con la universidad en áreas científico-tecnológicas con ayudas potentes para emprendedores y un servicio para la obtención (y defensa, sostenida en el tiempo) de patentes europeas?...la Fórmula-1 asegura titulares de periódico días y días durante meses, lo otro asegura empleo para cientos de personas durante años y, escasamente, una columnita en el área de economía de algún periódico despistado... ser capaz de tomar la decisión correcta y, especialmente, convencer a los ciudadanos de que es la correcta, es tener visión.

En este punto del discurso surge siempre el tópico de estos tiempos... "es que los políticos son muy malos". Maticemos: como en todo colectivo, hay de todo. Hay políticos magníficos y políticos malísimos, hay políticos muy honrados y chorizos con diploma... los políticos no son una raza marciana son un extracto de la sociedad en la que viven y de la que surgen, ni más ni menos. Conozco muchos funcionarios excelentes, comprometidos y trabajadores, conozco liberados sindicales que trabajan de sol a sol con el único afán de defender los derechos e intereses de sus compañeros, conozco empresarios, la mayoría de ellos en realidad, que respetan las leyes al milímetro y que se desviven por no tener que prescindir de uno solo de sus trabajadores. Hay de todo en todas partes, no se dejen engañar por el tópico.

De todas maneras, en esta sociedad nuestra es muy difícil ser político. Sí, no me miren así, es muy difícil. Un "político" es, al fin y al cabo, alguien que se presenta para ser elegido por un colectivo al que pertenece para gestionar un bien común. El concejal de pueblo que, por supuesto no cobra más que una exigua dieta por acudir a los plenos (a veces ni eso) y que saca tiempo de donde puede para organizar las fiestas o gestionar el arreglo de la acometida de aguas, también es "político" y también lo somos, en cierta medida, los que nos hemos presentado voluntarios alguna vez para gestionar la comunidad de vecinos, o para ser vocales de la junta del centro social del barrio, o del club de las piscinas de la urbanización, o del AMPA del colegio... ¿Se han presentado alguna vez?... ¿no se han dado cuenta de que, en las reuniones de las asambleas los voluntarios no suelen abundar, más bien todo lo contrario, que cuando alguno se presenta el colectivo tiende a mirarlo con sospecha y que, por supuesto, es objeto de las más despiadadas críticas en cuanto toma la primera decisión?... pues esta es la sociedad que tenemos.

Es básicamente por eso que la reacción lógica en la sociedad en la que vivimos ante el dilema que se planteaba en la entrada anterior es el comentario que aportó Jon: "Yo sin duda dejaría el cargo y solicitaría un puesto de mantenimiento, bien en el complejo polideportivo, bien en la empresa de aerogeneradores." El "sentimiento social" que tenemos es que, si de verdad eres un tipo honrado, si no está ahí para "forrarte", si no tienes ningún interés personal, ¿qué haces "metido" en algo tan sucio como la política?

Hace ya algún tiempo, un Viceconsejero de Medio Ambiente del Gobierno Vasco me contaba que una asociación ecologista, en la primera reunión en la que estrenaba cargo, en su primera semana en Lakua, le dijo que le iban a interponer una querella criminal... "Aún no me ha dado tiempo a hacer nada, ni bueno ni malo... y ya me dicen que me van a poner una querella"... y claro, alguno de ustedes estará pensando... "Bueno, para eso les pagamos".

Pues... sí y no.. que todo debe tener un límite. Pero es verdad que hay que diferenciar y acotar. Si nos limitamos a mirar a los profesionales de la política, a aquellos que por su nivel de responsabilidad y dedicación tienen que ocupar su jornada de trabajo completa... pues, una vez más hay de todo, como en todas partes, pero me voy a atrever a contradecir una corriente de opinión bastante generalizada: la remuneración económica de las personas que ocupan cargos públicos no sólo debe ser digna, debe ser competitiva... ¿quién queremos que sea el Director o Directora de I+D+i de nuestra comunidad autónoma? necesitamos a alguien que, además de la satisfacción por ayudar  a su comunidad y por la satisfacción personal que eso le reporta, debe poder pagarse la hipoteca con su remuneración... y no sólo eso, debe ser alguien al que las empresas privadas, con mayor capacidad de remunerar a sus gestores, estén deseando contratar por lo buen gestor que es. Al menos a mí me gustaría que así fuera.

Pero, abundando en el argumento (y es aquí donde ustedes comenzarán a lanzarme los tomates...) dado que vía presupuesto, en salario contante y sonante, la Administración Pública tiene escasa capacidad de competir con la empresa privada, me parece una buena idea privilegiar las cotizaciones a la Seguridad Social de los cargos públicos, de forma que un muy competente y escrupulosamente honrado profesional se plantee seriamente dejar una empresa privada y gestionar el fomento de la I+D+i, la Educación, la Sanidad o el fomento de la Internacionalización de nuestra industria.

En fin, se ha acabado el verano y se han acabado, al menos por ahora, los "off-topics". A partir de la próxima entrada hablaremos de Seveso III, de REACH, de CLP, de Responsabilidad Ambiental y todas esas cosas por las que ustedes leen este modesto blog... aunque me temo que alguna alusión a las elecciones del 21 de octubre tendremos que hacer. Ya les contaré.

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