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jueves, 6 de julio de 2017

Los costes de la normativa


La Comisión Europea publicó, hace ahora un año, un informe llamado "Evaluación del Coste Acumulativo" (Cost Cumulative Assessment CCA) según el cual, el coste económico derivado de la implementación de las principales regulaciones que afectan a la Industria Química Europea, se ha duplicado entre 2004 y 2014, hasta alcanzar un valor equivalente al 12% del valor añadido del sector. Y recalco que estos datos no los dice la industria, los publica la Comisión Europea.

En el caso de la Industria Química Española, FEIQUE estima un impacto económico anual de unos 1.000 millones de Euros, siendo de 10.000 millones para el conjunto del sector en Europa.

Este estudio de la Comisión forma parte del proceso de mejora de la regulación (Better Regulation Process) en el que llevan tiempo trabajando las instituciones europeas, orientado a simplificar la normativa de la UE y reducir los costes que ésta ocasiona a sus empresas y, a la postre, establecer un marco regulatorio menos complejo, más estable y más previsible.

Es evidente que el marco regulatorio europeo para los productos químicos, junto con los propios esfuerzos desarrollados por la Industria, juega un papel esencial de palanca de innovación para garantizar la protección de la salud de las personas y del medio ambiente, pero también ha generado una excesiva carga económica y burocrática que impacta negativamente en las empresas implantadas en Europa y reduce su capacidad de competir en mercados exteriores.

Los paquetes legislativos sobre Emisiones Industriales, Productos Químicos (evaluación, registro, clasificación y etiquetado) y Seguridad de los Trabajadores generan casi el 86% del coste regulatorio estimado. Creo que el Director General de FEIQUE, Juan Antonio Labat, explicó correctamente la cuestión en su momento: “el problema no es que exista una regulación en estos ámbitos, que debe existir y que apoya el propio sector, sino que debe elaborarse de modo que no genere un coste económico que reduzca la competitividad de nuestras empresas, algo que no ha ocurrido en la última década. La sucesión de tasas y otras figuras impositivas, así como las cargas administrativas y los costes de operación e inversión que supone la legislación actual y su continua modificación, está afectando negativamente a nuestra capacidad de competir”.

Se debe tener en cuenta que los costes recogidos en el estudio constituyen sólo una parte de los costes totales que se derivan de la regulación a la que está sometida la Industria Química, y por tanto, no corresponden a la totalidad. Los costes imputables a la legislación horizontal de toda la industria y la actividad económica, que lógicamente también afectan al sector, o a la legislación específica nacional, no han sido incluidos en este estudio.

A pesar de que el informe indica que los costes se duplicaron entre 2004 y 2014, no arrojó todavía, en esta primera fase, conclusiones firmes acerca de su impacto sobre la competitividad global del Sector Químico Europeo, más allá de la estimación de su coste. Supuestamente, a este informe seguirá una segunda fase de validación, en el que la Comisión Europea elaborará un benchmarking comparativo de estos costes con respecto a otras regiones del mundo, lo que permitirá realizar una valoración del impacto sobre la competitividad a una escala más amplia.

Estamos aún a la espera de esa segunda parte del trabajo. De todas maneras, aquí puede descargarse el informe en su estado actual: Cumulative Cost Assessment for the EU Chemical Industry - Final Report

La Industria Química Europea, Española o la Vasca no trabajan por capricho. Funcionan porque los productos que salen de sus instalaciones son imprescindibles para nuestra calidad de vida.

Es evidente que, como toda actividad humana en mayor o menos medida, y nadie puede negarlo, la actividad industrial implica afecciones sobre el medio ambiente y genera riesgos. Es responsabilidad de las empresas gestionar ambos aspectos con la máxima diligencia y cuidado y es perfectamente legítima la aspiración de la sociedad, que transmite a sus gobiernos democráticamente elegidos, de que la legislación que regula esas actividades sea exigente, muy exigente si me apuran, si está dispuesta a pagar el precio que ese nivel de exigencia supone.

Porque sucede que las reglas del mercado son muy claras y suponen que el coste de una medida adicional de protección, aplicada sobre todo un sector por igual, elevará los precios pero no afectará a la competitividad de las empresas. Si aplicamos un sobre-coste igual a todos los, por ejemplo, productos para la limpieza de las piscinas, dado que es imprescindible limpiar las piscinas y depurar el agua para poder utilizarlas y no queremos dejar de hacerlo, todos los usuarios pagaremos un poquito más, si la legislación que se aplica a los fabricantes de los productos es más rigurosa.

Hay un par de matices a este respecto. Uno de ellos, en el que incidió Juan Labat en su día en su comentario, es que ni la Industria Química Europea, ni la Vasca se quejan por la rigurosidad de la normativa, ese no es el problema. Nos quejamos del cambio constante, de la improvisación y de la cara de asombro que se nos queda cada vez que leemos una nueva Directiva, un nuevo Reglamento o un Real Decreto.

Nos quejamos de que, después de haber hecho un esfuerzo muy grande para adaptarnos a una norma, dos días antes de entrar en vigor definitivamente, nos cambien las reglas. Y esto es algo que ha sucedido, tal cual. Nos quejamos de que la Ley IPPC estableció 8 años de plazo para renovar las Autorizaciones Ambientales Integradas, y antes de que terminara ese plazo, antes de poder llegar decir con cierto criterio si el sistema funcionaba o no, la Unión Europea ya nos había cambiado las reglas y los 8 años ya no contaban.

Exigencia, sí, por supuesto; nivel de protección muy elevado, sí, claro, por supuesto; pero... con planes a largo plazo y una evolución previsible de dicha exigencia.

Un segundo matiz, del que está muy de moda hablar últimamente, se sitúa en la palabra "mercado". La cuestión es que, en el mundo actual, de mercados globalizados, en el que personas, mercancías e inversiones viajan a tanta velocidad, ese incremento uniforme de costes asociados a normativa que afecta a todos por igual, si deriva de una norma de la Unión Europea, no es uniforme, ni es universal.

Todos los comercializadores de productos químicos de la Unión Europea, por ejemplo, destinados a los procesos de tratamiento superficial de una pieza, como dar el acabado brillante y lucido de la manilla de una puerta, tienen reglas comunes y, ya sea por su fabricación dentro de Europa o por importación, deben asumir unos costes muy elevados de registro y evaluación de los productos químicos utilizados.

Sin embargo, la importación de las manillas de las puertas, ya tratadas y listas para instalar, no tiene que asumir ninguno de esos costes, ni los de registro de los productos químicos utilizados, ni las cargas medioambientales y de seguridad que asumen las fábricas que realizan el tratamiento.

La experiencia nos dice que, para afrontar este problema, fragmentar y cerrar mercados, poner aranceles, no funciona a largo plazo y que la única solución esta en elevar el nivel de exigencia que los competidores globales aplican en su propia legislación. Unificar y armonizar la exigencia técnica de la normativa ambiental, de seguridad, de protección de los consumidores y un largo etcétera.

Y es para eso, precisamente para eso, para lo que se ha firmado el acuerdo CETA (Comprehensive Economic and Trade Agreement) con Canadá y se está (o estaba, ahora con la administración Trump no lo sabemos) negociando el TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership) con los Estados Unidos.

Ni el CETA, ni el TTIP reducen la exigencia, ni van a reducir los costes asociados a la normativa que asume la Industria Química Europea. De hecho, los aspectos asociados al Reglamento REACH y a los costes de registro y evaluación de sustancias químicas se han quedado fuera de los acuerdos porque el nivel de exigencia europeo es mucho más elevado que el que se aplica al otro lado del Atlántico.

Sin embargo, las exigencias del Reglamento CLP, de etiquetado y envasado de productos químicos, han entrado plenamente y, con algún ligero matiz, la idea es que tanto Canadá, como Estados Unidos, apliquen la misma sistemática de identificación que se aplica ya en Europa, a partir del proyecto GHS, patrocinado por Naciones Unidas.

Quedan muchos, muchísimos años, para poder firmar con China, con el Sudeste Asiático, con India, con Latinoamérica o con Oriente Medio acuerdos similares al CETA y el TTIP, que hoy por hoy solamente son posibles en el ámbito del G8 (o G7, mientras Rusia siga suspendida). Básicamente porque el salto normativo que tendrían que dar esos mercados para alcanzar a Europa, Canadá o EEUU es demasiado grande, pero ojalá fuera posible hacerlo y unificar un elevado nivel de protección de la seguridad y el medio ambiente a nivel global, que dé el mismo amparo, los mismos derechos sociales y de protección de su salud que tiene un trabajador de la industria química de Zierbena y los de una trabajadora de la industria textil de Dhaka. La seguridad alimentaria que disfrutan los ciudadanos y ciudadanas de Hamburgo o los de Managua.

"De eso va" el CETA y el TTIP. No de otra cosa. Qu no les engañen.


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domingo, 13 de noviembre de 2016

Divulgación indignada y mentiras sobre el TTIP


Cada día estoy más convencido de que me hubiera gustado ser químico... o ingeniero. Estoy casi seguro que, si en 2º de BUP (4º de ESO para los más jóvenes) hubiera tenido un profesor de física y química y uno de matemáticas que hubieran sabido motivarme en ese momento crítico de la adolescencia, hubiera ido "por ciencias"... seguro.

Y es que la ciencia, en concreto la química, cada día me gusta más... y cada día, desde mi modestia, me gusta más divulgar: explicar a personas no expertas, tratando de llevarlas a palabras sencillas, las maravillas de la ciencia y de la técnica que cada día veo que se hacen en la industria.

Al hacerlo, cuando me invitan a dar una charla o escribo alguna colaboración, no puedo evitar sentirme un poco intruso... al fin y al cabo, ni soy científico, ni soy comunicador.

Es quizás por ello que sigo con devoción los blogs y las publicaciones de muchos y muy buenos divulgadores, tanto científicos como periodistas, y aprendo mucho de ellos y de ellas todos los días. No puedo nombrar todos, ni quiero aburrirles con ello, pero me permitiré recomendarles el Blog del Búho de Yanko Iruin, Cóctel de Ciencias de América Valenzuela,  Magonia de Luis Alfonso Gámez, Dimetilsulfuro de Deborah García Bello Tomates con Genes de J.M.Mulet.

Leyendo muchos de sus artículos, aún me llama la atención cuando, en ocasiones, la indignación del autor o de la autora con, por ejemplo, el uso despectivo de la química en la publicidad o una campaña de una empresa de homeopatía, hace que se eleve el tono del artículo, hasta llegar a parecer incluso agresivo.

Por ejemplo, me llamaba especialmente la atención el tono de denuncia de que utiliza J.M.Mulet contra esa multinacional llamada Greenpeace: "Greenpeace y el arroz dorado: historia de una infamia" o contra organizaciones más cañís "Facua y el Dalsy, ¿error o mala fe?" o lo elevado del tono de algunos titulades de Luis Alfonso Gámez: "El 8 de noviembre, Día Mundial sin Wifi y del Periodismo Gilipollas"

Yo, desde mi ignorancia, pensaba que exageraban. Que, en fin, todo sería cuestión de posturas científicas y de opiniones contrapuestas... no entendía el tono indignado en el debate.

Y en estas estaba yo, en favor de la moderación, un tanto asombrado, cuando las mismas organizaciones que indignan a mis admirados divulgadores, comienzan una campaña contra algo en lo que yo trabajo. En un ámbito en el que, si me permiten la presunción y la falta de modestia, puedo considerarme "experto": los acuerdos internacionales y el Derecho Europeo. Comenzó la campaña contra el TTIP, el Acuerdo Trasatlántico de Comercio e Inversión.... y, se lo confiseo, me han hecho falta dos conversaciones sobre el tema con enemigos del acuerdo para entender, perfectamente, a los divulgadores científicos indignados.

El TTIP es un acuerdo entre la Unión Europea y los Estados Unidos que pretende extender la esencia de la construcción original del Mercado Común Europeo a la relación con los Estados Unidos: unificar las exigencias técnicas y de homologación de productos e inversiones, de modo que la unidad de mercado vaya un paso más adelante de la eliminación de aranceles y los mismos productos, exactamente los mismos, puedan venderse en Bilbao, Varsovia, Berlín.... o en Los Ángeles.

¿Eso es bueno o es malo?... pues como toda persona adulta sabe, nada es absolutamente bueno o absolutamente malo. La globalización de las relaciones económicas, la cada vez mayor unificación global de la cultura y la comunicación, nos uniformiza culturalmente. Basta visitar un centro comercial en Pamplona o en Sao Paulo y encontrarnos las mismas tiendas, con la misma ropa... sin embargo, esa misma uniformidad cultural, esa evidencia de que todos los seres humanos nacen iguales en derechos, nos ha llevado a que nunca en la historia hayamos sido más solidarios y, por ejemplo, nos movilicemos masivamente y de forma inmediata, cuando una catástrofe natural afecta a una comunidad humana a miles de kilómetros de nuestro hogar.

La ciencia, la tecnología, la industria y, sí, la globalización del comercio, han conseguido que la esperanza de vida, que el bienestar de la humanidad en todo el planeta, sea más elevado que nunca en toda la historia y eso que hemos superado todos los precipicios y alarmas de superpoblación que vaticinaban los peores augurios de Maltus. Nunca los números absolutos y, por supuesto el porcentaje, de personas en situación de pobreza han sido más bajos. Nunca hemos sido capaces de ofrecer alimentos, medicinas, atención sanitaria o agua potable a tantas personas. Nunca la mortalidad infantil ha sido más baja en todos los países del mundo.

Hace 30 años, el hambre asolaba regularmente la India. Hace 40, campaba a sus anchas en Latinoamérica. Hace 50, en China... hoy, el hambre se limita a ciertas zonas de África y casi siempre asociada a zonas en guerra y conflictos armados.

Hoy, los reportajes periodísticos de denuncia se centran en la evidente injusticia que subyace en las malas condiciones laborales y el escaso salario que cobran las trabajadoras de la industria textil en Vietnam y el contraste con nuestra occidental cultura de "usar y tirar" que alimenta esa situación... pero, cuando se les pregunta a ellas, a esas mismas trabajadoras, no quieren ni oír hablar de volver a la situación anterior a la existencia de ese contraste. Su situación anterior era mucho peor.

¿Quiere decir eso que debemos conformarnos?, ¿que el hambre en África debe parecernos "normal"?. No, en absoluto. Solamente quiere decir que el modelo con el que avanzamos funciona. Que debemos corregir sus ineficiencias y equilibrarlo aún más. Debemos lograr la transición hacia una economía baja en carbono, promover la reutilización y el reciclaje y conseguir una verdadera economía circular a nivel global, equilibrando recursos y productos, alcanzando un verdadero Desarrollo Sostenible para todos.

Por favor, si tienen dudas de los que les digo, comprueben en esta herramienta: Gapminder. Elijan el indicador que quieran, los países que quieran, pinchen en la barra inferior para el año de partida y pinchen en "play".... ¿de verdad que piensan que lo estamos haciendo tan mal como dicen? Y, sí, para avanzar en esos objetivos, el comercio es una herramienta fundamental.

Pero, más allá de mi convicción personal en que las bondades de la ciencia, de la tecnología o del comercio, superan con mucho a sus inconvenientes, mi indignación se basa en que todos los argumentos que he escuchado en su contra se basan en abiertas mentiras o en la ignorancia culpable de su emisor:

"Es un tratado secreto que pone en riesgo el espíritu fundacional de la Unión Europea" ¿secreto?, en esta página web la Comisión Europea publica todos los documentos relativos al acuerdo. De hecho, hay demasiada documentación...  y, en fin, "el espíritu fundacional de la Unión Europea", fue poner en común el comercio del acero y del carbón... ah, y favorecer la investigación y el uso de la energía nuclear... ¡qué cosas!.

"Esa estandarización que pretende el acuerdo va a rebajar el nivel europeo de protección del medio ambiente y de los consumidores" Pues el texto del acuerdo dice exactamente lo contrario. De hecho, el hermano pequeño del TTIP, el acuerdo con Canada y cuyas 1.650 páginas pueden consultar en el Diario Oficial de la Unión Europea, dice, literalmente en su artículo 24.5.2:

"Ninguna de las Partes podrá dejar de aplicar su legislación medioambiental o hacer excepciones de la misma, o bien ofrecer que no se aplique o que se hagan excepciones, para fomentar el establecimiento, la adquisición, la expansión o la retención de una inversión en su territorio."

Y, en fin, si leen todo el capítulo 24, podrán ver que reproduce el espíritu con el que se redactan todas las exposiciones de motivos de la normativa de la Unión Europea: favorecer la unidad de mercado manteniendo un elevado nivel de protección del medio ambiente y prohibiendo expresamente cualquier rebaja por parte de cada uno de los países de esos niveles de protección.

"Sí, vale... pero ningún estúpido pondría lo contrario en un tratado" pero... ¿entonces el problema son los tratados o es otra cosa?...

"La multinacionales americanas nos van a obligar aplicar las normas de los Estados Unidos y comer carne con hormonas y peligrosos aditivos" Vayamos por partes: las multinacionales, americanas o de cualquier otro país, no tendrán más remedio que cumplir la normativa que las autoridades europeas impongan. ¿Va el TTIP a modificar la normativa europea?: No. Es absolutamente imposible que los reglamentos y directivas europeas que regulan la seguridad alimentaria se modifiquen sin un proceso regulatorio público en la Comisión, el Consejo y el Parlamento Europeo... es decir, es imposible que el TTIP modifique la normativa europea sin que nosotros, los europeos, queramos modificarla a través de nuestros representantes, con luz y taquígrafos.

Pero, quizás lo que más me llama la atención de esta afirmación, es la absoluta ignorancia del nivel de la regulación americana en este tema. Cualquiera que haya estudiado o trabajado en el campo de la seguridad alimentaria, de los medicamentos o de los cosméticos... sabe que la referencia mundial en este campo es la "regulación FDA"... sí, efectivamente, las normas que emanan de la agencia americana que regula esta materia, la Food & Drugs Administration.

"La multinacionales americanas van a poder opinar sobre proyectos normativos europeos y oponerse a ellos si van en contra de sus intereses" y, para sostener dicha afirmación, hasta enlazan este documento: "TTIP- EU proposal for Chapter: Good Regulatory Practices" que, si lo leen con detalle, no es más que un procedimiento de transparencia bastante estándar en la producción normativa que asegura que cualquiera con un interés legítimo pueda opinar sobre los borradores normativos y que sus opiniones sean escuchadas... lo que no quiere decir que las partes del acuerdo, la Unión Europea y los Estados Unidos, vayan a hacer necesariamente lo que los emisores de esas opiniones digan.

Hoy en día, con la excusa del TTIP o sin ella y gracias a las facilidades que ofrece Internet, todos podemos opinar sobre proyectos normativos. Nosotros lo hacemos constantemente en el proceso regulatorio del Gobierno y el Parlamento Vasco (y hasta, en ocasiones, nos han hecho caso). Lo hace Greenpeace y lo hace FACUA. Lo ha venido haciendo el "poderosísimo" lobby de la industria del tabacom oponiéndose a todas las prohibiciones que la normativa europea y estatal ha ido introduciendo... y fíjense cuanto caso le han hecho.

"La multinacionales podrán demandar a los gobiernos ante tribunales privados si toman decisiones contrarias a sus intereses" y, una vez más, para sostener dicha afirmación, suelen poner como ejemplo titulares como este: "España suma su demanda número 27 por los recortes a las renovables". No deja de ser curioso que, precisamente, se ponga como ejemplo una decisión política que, es evidente perjudica los intereses de los inversores pero, además, parece claro que es perjudicial para el medio ambiente...

En este tipo de acuerdo, las partes no consienten en que los conflictos que puedan surgir de su aplicación los resuelvan los tribunales de una de las partes y suelen crear, o bien acogerse a sistemas ya creados de arbitraje.

Por ejemplo, el CETA entre Canada y la UE, el artículo 8.27 establece cómo se creará el tribunal de arbitraje:

"8.27.2.    En el momento de la entrada en vigor del presente Acuerdo, el Comité Mixto del AECG (CETA) nombrará a quince miembros del tribunal. Cinco de los miembros del tribunal serán nacionales de un Estado miembro de la Unión Europea, cinco serán nacionales de Canadá y cinco serán nacionales de terceros países."

Comité Mixto del CETA que, según se recoge en el apartado 5 de la exposición de motivos: "el Comité Mixto del AECG no es un organismo independiente, y [...] formulará sus decisiones y recomendaciones únicamente por acuerdo entre la UE y Canadá. No restringirá de ningún modo la capacidad de decisión de los reguladores de la UE ni de los Estados miembros de la UE, ni de sus instituciones autorizadoras." y estará formado por representantes autorizados de la UE y de Canada.

¿Privado?, representantes nombrados por los gobiernos...  no sé de dónde sale eso de considerar el arbitraje "privado"... quizás se debe a una confusión con el uso más habitual del término arbitraje, en Derecho Privado Civil y Mercantil... pero, ¿es una confusión excusable o esa afirmación se realiza de mala fe?

Y, entonces llegamos al cenit del debate, cuando alguno te dice:

- "Para entender el TTIP no basta con leer el texto. Interpretarlo con expertos es clave, así como observar dinámicas pasadas." -  a lo que yo, sorprendido, contesto:

- "Dinámicas a las que me dedico profesionalmente desde hace 19 años... ¿soy suficientemente experto?"

- "No. Dinámicas comerciales que involucra la cooperación reguladora desde 1985."

Signifique lo que signifique esta última afirmación.... pero, lo que venía a decir mi interlocutor, es que él, un periodista que presume de llevar un año siguiendo el proceso del TTIP, sí tiene autoridad para afirmar que es el demonio hecho texto legal y yo, un pobre ciudadano, no la tengo para llevarle la contraria...  impresionante.

Voy concluyendo que me he dejado llevar por la indignación...  La oportunidad que abre el CETA y el TTIP es para las pymes. Y esta oportunidad es especialmente importante en nuestro sector. Los costes de lanzamiento de un producto, que incluyen, entre otras muchas cosas, diseño de tipos, homologación, registro, tasas, analíticas, diseño de envases y etiquetas y un largo etcétera, son prácticamente los mismos, vendas 100 toneladas o vendas 100.000. Pero, resulta obvio que repercutir esos costes en el coste unitario de cada una de esas toneladas, no va a ser igual.

Si los costes de lanzamiento habituales y, en fin, no digamos ya si hubiera un sistema de reconocimiento mutuo de registros de sustancias químicas, que ni siquiera el TTIP se atreve a proponer, no deben repetirse en cada mercado, una pyme mejorará su capacidad competitiva de forma sustancial. No permitan que les engañen: la compartimentación técnica de los mercados favorece a las empresas más grandes.

Supongo que, como le sucede a los divulgadores científicos más reputados de este país, estoy dispuesto a debatir con quien quiera sobre el TTIP y estaré encantado de escuchar todos los argumentos contrarios al tratado y a la globalización en general que quieran... pero, en fin, que traten de engañar a la opinión pública, difundiendo mentiras, resulta muy indignante.


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jueves, 16 de octubre de 2014

¿Somos "pyme"?


Tengo un amigo filólogo, un poco vacilón y algo bocazas, que está pensando en montar una sentada contra la actual dirección de la Real Academia Española:

- "Toda a vida metiéndome con mi suegra porque decía 'almóndiga" en lugar de 'albóndiga" y va la RAE y lo mete en el diccionario..."

Este tipo de inclusiones, que muchas veces extrañan o incluso escandalizan, es la forma que tienen los académicos de mantener el diccionario actualizado. La lengua la hacemos las personas hablando y las formas de hablar cambian y las normas, sobre las bases que permitan el entendimiento y, al fin y al cabo, el uso final de la lengua que es la comunicación, cambian con aquellas.

En la 23ª edición del diccionario, publicada hoy 16 de octubre de 2014, se incluyen al parecer términos como "tuit", "tuitear", "tuiteo" o "hacker" con lo que nadie podrá extrañarse que "pyme" forme parte del diccionario hace ya bastante tiempo.

pyme.
(Acrón. de pequeña y mediana empresa).
1. f. Empresa mercantil, industrial, etc., compuesta por un número reducido de trabajadores, y con un moderado volumen de facturación.

Creo que ya les he contado alguna vez cómo el Derecho solamente tiene palabras para trabajar y que el diccionario es para los juristas la fuente básica de definiciones. Sin embargo, en este caso preciso, el diccionario no es de mucha ayuda. Contiene dos términos jurídicamente indeterminados: "reducido" y "moderado".

Lo que para un territorio o incluso sector puede ser "reducido" para otro puede resultar "descomunal". En nuestra propia asociación se da esa circunstancia, una empresa de fabricación de piezas de caucho de 50 trabajadores en Euskadi es una empresa "moderada"... una industria química de base con 50 trabajadores puede ser calificada de empresa "no reducida". Todo depende de con qué se compare.

En los últimos meses, la definición de "pyme" ha aflorado en bastantes temas en los que trabajamos.

Todas las empresa que llevaron a cabo registros de sustancias en la ECHA abonando las cuantías de las tasas señaladas para pymes, han recibido notificaciones reclamando la justificación documental de dicha condición. Hemos ayudado con la gestión a una docena de empresas (asociadas y no-asociadas) y, lamentablemente, alguna que no nos pidió ayuda se enfrenta ahora a una sanción de la ECHA de 37.500 € por retrasarse en dicha justificación.

Además, la jornada que hemos convocado para el día 23 de octubre sobre eficiencia energética, en colaboración con CREARA y el Ente Vasco de la Energía, parte del reto normativo que impone la Directiva 2012/27/UE relativa a la eficiencia energética y que impondrá, tras su implementación, la obligación de realizar auditorías energéticas periódicas o bien contar con un sistema de gestión de energía certificado, a todas las "grandes empresas", eximiendo de dichas obligaciones a:

"... las PYMES, es decir, aquellas que, de  acuerdo con el título I del anexo de la Recomendación 2003/361/CE de la Comisión,  de 6 de mayo de 2003, entran en la definición de microempresas, pequeñas y medianas empresas."

Et volià... ya tenemos una referencia básica en la que compararnos. Pues bien, desde que convocamos la jornada, en la que, por cierto aún queda alguna plaza (no muchas, no esperen demasiado), me han llamado no menos de 7 ú 8 empresas con idéntica pregunta: "¿somos pyme?"... lamentablemente, en la mayoría de los casos, he tenido que responder que no y que la jornada les interesaba, no solo por el ahorro energético que iban a lograr, sino por la obligación legal que les llegará en 2015.

Para saber si nuestra empresa es una pyme tenemos que tener en cuenta tres parámetros cuantitativos aplicables a la persona jurídica titular de la fábrica y, finalmente, el más difícil, un criterio de vinculación con otras empresas. Como no podía ser de otra forma, la Unión Europea tiene publicada una guía (de unas moderadas 50 páginas) para aclarar la definición...

Así, para empezar, califiquen a su empresa en estos parámetros:

Micro-empresa:
  • Plantilla: < 10 
  • Volumen de negocios: ≤ 2 millones de euros 
  • Balance: ≤ 2 millones de euros 
Pequeña empresa:
  • Plantilla: < 50
  • Volumen de negocios: ≤ 10 millones de euros
  • Balance: ≤ 10 millones de euros

Mediana empresa:
  • Plantilla: < 250
  • Volumen de negocios: ≤ 50 millones de euros
  • Balance: ≤ 43 millones de euros

La norma está redactadas de modo que debe tener, en todo caso, menos del número de empleados señalado y uno de los otros dos parámetros por debajo de las cifras indicadas.

- "Bueno, en nuestro caso es que la fábrica es muy pequeña. La que tiene volumen es la actividad de comercial que, además de nuestros productos, distribuye productos que importa de fuera..."

Si ambas actividades están incluidas en la misma razón social, en la misma S.L. o S.A., son la misma empresa, no hay diferencia... si son razones sociales distintas, siga leyendo.

Con esta cifras, así sin mayores consideraciones, casi todas las empresa de AVEQ-KIMIKA serían pymes. Las fábricas de más de 250 trabajadores no abundan mucho en el País Vasco pero hay un factor adicional a tener en cuenta.

Esos patrones en los que compararse son para "empresa autónomas", es decir independientes, para el resultado de un calculo en el caso de "empresas asociadas" y para el total de compañías ligadas en lo que el Reglamento llama "empresas vinculadas".

Resulta un tanto redundante decir que "empresa autónoma" será toda aquella empresa que no sea "empresa asociada" o "empresa vinculada".

Son "empresas asociadas", sociedades que son "propietarias de" o "poseídas por" otras en un porcentaje de capital significativo pero que no concede capacidad de dominio. La UE señala entre un 25% y un 50% del capital.

El cálculo necesario para determinar si una empresa con ese tipo de vinculaciones, es o no pyme, para por incluir en sus propios datos un porcentaje equivalente de las sociedades asociadas a los suyos propios. Así, si su empresa tiene una participación del 30% en otra empresa, tendrá que añadir a sus propias cifras el 30% de la plantilla, el volumen de negocios y el balance general de esa otra empresa. Pero solamente de las empresas inmediatamente "por encima" o inmediatamente "por debajo" de la suya.

Sin embargo, el caso más frecuente en AVEQ-KIMIKA es el de "empresas vinculadas". Este tipo de relación corresponde a la situación económica de empresas que forman un grupo mediante el control directo o indirecto de la mayoría de los derechos de voto de una empresa por parte de otra o recurriendo a la capacidad de ejercer una influencia dominante sobre una empresa. Un clásico ejemplo de una empresa vinculada es el de la filial al 100 %.

Pues bien, para establecer si una S.L.U domiciliada en el País Vasco, cuyas acciones pertenecen en un 100% a una empresa de otra nacionalidad europea, deberán sumar sus datos para establecer su condición de pyme o no de forma conjunta. Básicamente, por muy pequeña que sea la planta en Euskadi, si está controlada en situación de dominio por una gran empresa, no será pyme a los efectos de esta normativa. Tendrá que pagar tasas de "gran empresa" y está obligada por la disposiciones de la Directiva de eficiencia energética.

Adicionalmente, se consideran "empresas vinculadas" aquellas que, aún no teniendo una relación directa entre sí, tiene posición dominante en ambas la misma persona, física o jurídica, y actúan en el mismo mercado o "mercados contiguos", es decir, que pudieran llegar mantener una relación de cliente-proveedor.

En fin... espero que, si se acaban de dar cuenta de que no les corresponde disfrutar de la condición de pyme, no me guarden rencor....


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Imagen cortesía de «Academia de la Lengua» por J.L. De Diego - Madripedia - http://www.madripedia.es/wiki/Imagen:Academia_de_la_Lengua.jpg
Disponible bajo la licencia Public domain vía Wikimedia Commons.

viernes, 19 de abril de 2013

Conceptos sencillos, palabras complicadas en el aire




He puesto a Izaskun Bilbao presidiendo esta entrada porque hacia tiempo que no me sentía tan bien representado por un o por una parlamentaria. Sabía de su capacidad pero me ha sorprendido muy gratamente comprobar, al leer su blog esta entrada (a partir del octavo párrafo), lo bien que ha preparado un tema tan técnico y complejo para una votación sobre un asunto concreto que, supongo yo, para un parlamentario no especialista en temas ambientales, le parecerá lejano y abstracto. Mi enhorabuena.

El pasado martes tenía lugar en el Parlamento Europeo una votación que, sin ser ni mucho menos “crucial” (pues la medida que finalmente fue rechazada puede volver a ser presenta por al Comisión más adelante), sí que me parecía importante como indicador de cuánto hay de sinceridad en las instituciones europeas y en los países miembros en la protección del medio ambiente y, hasta que punto, esa voluntad de protección se puede ver "contaminada" con intereses que nada tienen que ver con la naturaleza, la salud y la atmósfera pero que terminan por perjudicar a la capacidad competitiva de la industria europea, a su capacidad para crear empleo.

Como jurista, no puedo dejar de admitir que el sistema de comercio de derechos de emisión es el sistema más avanzado, más justo y, teóricamente, eficiente de internalización de costes ambientales y, como tal, la herramienta perfecta para poner al mercado a trabajar eficazmente en favor del medio ambiente.

Se supone que la existencia de un mercado líquido concede a las empresas eficientes la posibilidad de vender “derechos de emisión” y por lo tanto, ser premiadas por sus mejoras, y que obliga a las empresas menos eficientes a gastar dinero en comprarlos, castigando su competitividad en el mercado. Es el sistema definitivo para que las empresas se muevan y con ellas el I+D+i en pro de tecnologías más amigables para el medio ambiente.

Los principios teóricos se supone que ya están en marcha y que el mercado funciona. Pero un mercado, para que se consolide y funcione, necesita algo más, algo que solamente se lo da una actividad estable durante un periodo de tiempo: necesita seguridad jurídica.

Se trata de que el mercado no esté sometido a decisiones arbitrarias (básicamente derivadas de decisiones administrativas) que impidan la planificación a largo plazo.

¿Cuál es el objetivo del mercado de derechos de emisión de gases de efecto invernadero?: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, lo demás son efectos secundarios, buenos o malos, pero secundarios.

Parece ser que algunos estados miembros y la propia Comisión están preocupados por la efectividad de algunas de las políticas que se pretendían desarrollar colateralmente con la puesta en marcha del mercado de derechos de emisión y es que, al parecer, la exigencia optima para las empresas en la mejora de procesos, que a su vez provocaría una decidida apuesta por la I+D, estaba calculada por las autoridades europeas en un precio del derecho fluctuando en torno a 30,00 €/tm

Pero, en el camino se ha cruzado la dichosa crisis. La producción de la industria ha descendido dramáticamente y sectores clave para el mercado de derechos de emisión como la producción eléctrica, el refino de petróleo o la producción de cemento, han dejado de demandar derechos de emisión saturando el mercado de oferta y situando el precio en torno a los 5,00 €/tm habiendo marcado esta semana un mínimo histórico de 2,63 €/tm, el mismo día de al votación.

Independiente de los motivos, el caso es que los objetivos de reducción de emisiones de CO2 se están cumpliendo pero, claro, los derechos que las empresas compran y venden. En esta fase ya madura del desarrollo de la directiva, se van poniendo en el mercado por emisión de los estados miembros mediante subastas y, evidentemente, las expectativas de recaudación distan mucho de ser las esperadas.

Esta información del Parlamento Europe y, en concreto las explicaciones de los dos ponentes de las posturas enfrentadas en la votación, Matthias Groote y Herbert Reul, resumen la cuestión bastante bien.
Es en esta situación, peculiar pero previsible sin duda y que, como tal, debió ser contemplada en el diseño del sistema, en l que la Comisión Europea propone al Parlamento una medida que viene a decir: la libertad (en este caso la de mercado) me gusta, siempre y cuando haga lo que al regulador (económicamente) interesa... porque el fin jurídico de la norma esta, de hecho, cumpliéndose.

Además, no seamos ingenuos, cargar aún más las espaldas de la industria europea, con esta especie de "ayudas de estado invertidas", compitiendo en un mercado global, no sólo no beneficia a la atmósfera, sino que la perjudica seriamente pues cada neumático que dejemos de fabricar en Europa será sustituido por uno hecho en China, con tecnología mucho menos eficiente. No olvidemos que el problemas del calentamiento... es global.

Decían los chicos y chicas de Factor CO2, la consultora de referencia en este complejo mundo en España y una de las más importantes del mundo (y no lo digo porque sean de Bilbao), en su boletín semanal emitido, precisamente, el mismo día 16: "Día nefasto para el comercio europeo de derechos de emisión"... es posible, pero fue un buen día para la seguridad jurídica y para la atmósfera, que es de lo que se trata.


domingo, 2 de diciembre de 2012

Oh, Señor, tu mar tan grande y mi barco tan pequeño...



Aunque yo no he sido capaz de identificarla en ninguna foto, se cuenta que el almirante Hyman G. Rickover regaló al presidente John F- Kennedy una placa de bronce con esa oración, "Oh God thy sea is so great and my boat is so small", que Kennedy colocó sobre su escritorio en el Despacho Oval, idéntica a la que entregó a cada uno de los capitanes de los submarinos nucleares que iban poniéndose en servicio.

Hyman Rickover, uno de los más condecorados almirantes de la historia de la armada de los Estados Unidos, no destacó por su valor en combate, ni por su capacidad estratégica... Rickover fue uno de los más grandes ingenieros de todos los tiempos que, apenas una década después de descubrirse el potencial de la fisión del átomo de generar ingentes cantidades de energía, fue capaz de diseñar un reactor nuclear que cupiera en un submarino.

El almirante temía que aquellos submarinos, que de repente eran capaces de permanecer sumergidos durante semanas y lanzar misiles contra objetivos a miles de kilómetros, provocaran un exceso de confianza en sus comandantes y trató con aquella frase, atribuida según la tradición anglosajona a los pescadores bretones cuando se hacían a la mar, hacerles recordar que, por mucha tecnología que el hombre ponga de su lado, la fuerza de la naturaleza debe ser siempre respetada.

Estoy seguro que nadie regalo placas similares a la Comisión Europea, ni a los miembros del Parlamento Europeo que no sabían a lo que se enfrentaban cuando pusieron en marcha el Reglamento REACH, allá por diciembre de 2006.

Las pretensiones del Reglamento son enormes, descomunales incluso para un país tan grande y unificado en cultura, tradición jurídica, normativa e idioma como los Estados Unidos... pero además, en una institución como la Unión Europea esa dificultad se multiplica hasta el infinito.

La Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA) está corriendo el gravísimo riesgo de que cualquiera de sus resoluciones sea impugnada por una cuestión de procedimiento pues están incumpliendo flagrante y clamorosamente la normativa comunitaria de lenguas oficiales.

La industria, al menos hasta ahora, ha asumido su responsabilidad y ha sido comprensiva. Ha puesto buena voluntad y ha aceptado de buen grado que todas las tramitaciones deban hacerse obligatoriamente en inglés. Digamos que ha antepuesto su propia responsabilidad y sus ganas de hacer las cosas bien, a las posibilidades que resistirse a la aplicación de una norma exigente (y que le cuesta un considerable esfuerzo humano y económico) por un aspecto procedimental.

Al poco tiempo de firmarse el Tratado de Roma, los países creadores de la Comunidad Económica Europea se dieron cuenta de que las nuevas instituciones deberían contar con una norma que regulara los idiomas en los que los ciudadanos podían dirigirse a las mismas y en los que emitirían sus normas.

De hecho, el Reglamento nº1 de la CEE, publicado en el también recién creado Diario Oficial de las Comunidades Europeas el 6 de octubre de 1958, fue el dedicado a establecer que las lenguas oficiales y de trabajo de la Comunidad eran el alemán, el francés, el italiano y el holandés.

Ese Reglamento nº1 sigue vigente. Se ha reformado en 9 ocasiones y dónde entonces eran 4, ahora son 23:

Artículo 1: “Las lenguas oficiales y las lenguas de trabajo de las instituciones de la Unión serán el alemán, el búlgaro, el castellano, el checo, el danés, el eslovaco, el esloveno, el estonio, el finés, el francés, el griego, el húngaro, el inglés, el irlandés, el italiano, el letón, el lituano, el maltés, el neerlandés, el polaco, el portugués, el rumano y el sueco.”

Lo que dicho en finés viene a sonar algo como:

1 artikla: “Unionin toimielinten viralliset ja työkielet ovat bulgarian, englannin, espanjan, hollannin, iirin, italian, kreikan, latvian, liettuan, maltan, portugalin, puolan, ranskan, romanian, ruotsin, saksan, slovakin, sloveenin, suomen, tanskan, tšekin, unkarin ja viron kieli.”

Pero el Reglamento nº1 dice algo más:

Artículo 2: “Los textos que un Estado miembro o una persona sometida a la jurisdicción de un Estado miembro envíe a las instituciones se redactarán, a elección del remitente, en una de las lenguas oficiales. La respuesta se redactará en la misma lengua.”

Y remata:

Artículo 3: “Los textos que las instituciones envíen a un Estado miembro o a una persona sometida a la jurisdicción de un Estado miembro se redactarán en la lengua de dicho Estado.”

Pues bien, a pesar de estas normas y de lo dispuesto en el artículo 13 del Código de Buenas Prácticas Administrativas del Personal de la ECHA en sus relaciones con el público (que por cierto, solamente he sido capaz de encontrar en inglés):

Article 13 – Reply to letters in the language of the member of the public.
“Unless otherwise specified in the applicable rules, the staff shall ensure that any member of the public who writes to the Agency in one of the Community official languages receives an answer in the same language unless the author of the request agrees on receiving an answer in a Community language that had been agreed by and between him/her and the Agency”

En la práctica es imposible recibir un documento de la ECHA que no venga en perfecto inglés de Shakespeare. Absolutamente imposible.

Insisto: el punto débil de esta situación es que, como alguna empresa se le cruce el cable puede bloquear el trabajo de la Agencia durante semanas, si no meses.


Y el problema no son los idiomas, el problema es que, tal vez, las instituciones europeas no fueron conscientes de la inmensidad del mar que querían conquistar... se hicieron a la mar con un barco grande y bien equipado... pero cargado con 23 idiomas distintos.

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lunes, 12 de marzo de 2012

Limoneno




Verónica se ha escapado un par de horas para ir a hacer alguna compra. Los gemelos no le dejan mucho tiempo. En realidad, son bastante buenos, pero con tres meses ya se sabe.

Los ha dejado en casa, a cargo de su madre y se ha acercado a una tienda de juguetes a San Sebastián para comprarle algo a su hija Ainara por su cumpleaños. La semana que viene hace cinco… ¡qué barbaridad!,¡cinco!, ¡cómo pasa el tiempo!.  Ainara es un cielo de niña. Siempre ha sido madura para su edad y se muestra muy cariñosa con los gemelos. Parece llevarlo muy bien. A veces, en el momento de subirse al autobús del cole, alguna lágrima le asoma en los ojos. “Me voy solita”, le dijo a su madre el otro día desde la escalera y Verónica, una vez sola, no pudo evitar que las suyas propias le cayeran a borbotones por la mejillas.

Ainara apenas ve la tele. Tampoco tiene muchas oportunidades para hacerlo. Se ha apuntado a música, a ballet, a teatro y a no sé qué más cosas y no le alcanza el tiempo. Sin embargo, en el cole se ha puesto muy de moda una serie de dibujos animados japoneses y se ha contagiado de la fiebre.

“Huerto de frutas” se llama la serie y cuenta las aventuras de unas niñas, habitantes de un mundo imaginario, vestidas con llamativos trajes de colores y delantal, dedicadas a cultivar frutas. Ainara dice que su favorita es Citronella, porque le gustan mucho los caramelos de limón y porque, “Ama, mi color favorito siempre ha sido el amarillo”, dice muy resuelta.

Verónica ha encontrado lo que buscaba. En la tienda de juguetes tienen “Huerto de Frutas: la casa de Citronella”. Por si las moscas se lo había apuntado en la agenda en el mismo instante que Ainara se lo enseñó, señalándolo en el folleto de unos grandes almacenes que apareció, como tantas veces, en su buzón.

Lo cierto que es Verónica está muy contenta. En la tienda lo tienen abierto en un mostrador y el juguete es una preciosidad de diseño y de colores. Tiene dos figuritas, Citronella y su mascota, un ratón muy gracioso, y un huerto con lo que parecen ser seis limoneros y todo el juguete desprende un agradable aroma a limón…. “le va a encantar” piensa y le pide a la dependienta que le traiga uno y se lo envuelva para regalo.

La dependienta saca una caja del almacén. Es un poco grande pero no pesará más de dos o tres kilos. El diseño de la caja es una preciosidad, con vivos colore entre los que predomina el amarillo, el verde y el violeta…. Y, entonces, Verónica ve algo extraño. Mientras la dependiente corta el papel de envolver, se ha fijado en un leyenda en el lateral de la caja y ha perdido la sonrisa. Encuadrado, entre las indicaciones de seguridad y el domicilio del fabricante valenciano (“qué raro, un juguete que no es made in China” - piensa), se puede leer: “Contiene fragancias que pueden causar alergias: d-limoneno

- "Espera, perdona…” – le pregunta a la dependienta – “esto que pone aquí, ¿qué significa?”

-  "Pues…. no lo sé. Es la primera vez que veo una indicación como esa. Digo yo que, con ese nombre, algo tendrá que ver con el olor a limón… ¿no?”

“Sí, es de suponer….” – y tras dudar un momento Verónica, dice – “... pero será algún producto químico…. Mira, igual me llevo el otro, el puzle grande de Disney, la verdad es que mi hija nunca ha tenido alergias pero... ¡uf!, mejor no arriesgarse, ¿te importa cambiármelo?.”

- "En absoluto. Ahora mismo” – y, al instante, regresa al almacén a cambiar el juguete.


A unos cientos de kilómetros de allí, en un pueblo en los alredores de Valencia. En las oficinas de una nave industrial se está celebrando una reunión. Sofía, la directora de I+D+i y  responsable de registros de una empresa de juguetes, asiste a una reunión con Mercedes, la directora de marketing y Vicente, el director gerente, Arturo, director de compras, Fran, jefe de producto y responsable de la licencia de "Huerto de Frutas" con los japoneses y Juanjo, el jefe de producción. Las ventas de uno de los modelos de “Huerto de Frutas” no va nada bien, de uno en concreto. Mercedes tiene muy claro el porqué y, como nunca ha sido un dechado de diplomacia, interviene señalando directament a Sofia:


- "Todos los modelos están funcionando a las mil maravillas menos la casa de Citronella y es por culpa de la indicación esa que te empeñaste en poner en la caja."


- "Discúlpame, pero yo no me empeñé en nada. Si quieres echar la culpa a alguien, se la puedes echar a la Unión Europea.

- "A ver un momento, haya calma..." - interviene Vicente - "Sofia, explícanos eso del limón porque no termino de entenderlo"

- "Esto ya lo discutimos hace año y medio, pero en fin.... Entre las especificaciones de la licencia, en el manual de producción, se dice expresa y claramente que el aroma indicado para el modelo Ct-129e, corrígeme Fran sin me equivoco, que la esencia debía ser d-limoneno (n°CAS: 5989-27-5) a razón de 800 mg por cada kilo de espuma de poliestireno. 


La indicación en la caja es porque lo dice expresamente la Directiva 2009/48/CE sobre seguridad de los juguetes y, desde este verano el Real Decreto 1205/2011. Cuando el juguete contiene más de 0,01% en peso de una serie de esencias hay que indicarlo en el etiquetado y así quedó por la desviación en la auditoría del marcado CE del modelo."

- "¿Pero ese aroma es peligroso?, ¿no comentamos que no es un producto químico que es una esencia natural que se saca de la piel de las naranjas.. o eran limones?"

- "Bueno, ambas cosas son correctas. Es, efectivamente, un producto químico que, como todos los productos químicos, tiene un origen natural... a fin y al cabo, hasta el petróleo lo creó la naturaleza. Esta esencia se extrae de la piel de las naranjas, en una fábrica en Silla. Lo del aroma a naranja o a limón es solamente una cuestión de isomeros." 

- "¿De iso...qué?.... deja, deja. pero, ¿produce alegias o no?"

- "Sí, las producirá a personas que sean alérgicas a los cítricos... si es que esa alergia existe, digo yo. He leído varios estudios de la OMS y no dicen nada de alergias.... es esencia de naranja muy concentrada."

- "... osea que, en realidad, el zumo de naranja debería llevar una indicación similar..."

- "En pura teoría, sí. De hecho, el d-limoneno lo ingerimos, no sólo en cítricos, sino en todas las frutas y está muy presente en el aire de cualquier bosque... y no te digo nada en el de un huerto de naranjos"

- "Pero, entonces.. si el ayuntamiento pone el parque ese nuevo al lado de los naranjos allí en mi pueblo, donde huele a naranjas fenomenal todo el invierno... ¿tendrá que poner un cartel indicando que puede producir alergias jugar allí?...." - Vicente, que no esperaba una respuesta, le hizo un gesto a Mercedes para que aguardara cuando se disponía a intervenir y él mismo preguntó - "¿podríamos indicar algo así como "esencia natural de limón"?... al fin y al cabo, si se tiene alergia a los cítricos esa indicación será más efectiva que poner limoneno o como se llame".

- "Lo preguntamos y no, Sanidad nos dejó claro que había que poner esa frase" - respondió Sofia.

- "Ya..... Fran... ¿qué han hecho los alemanes y los franceses con esto?"


- "Pues, he hablado con ellos esta mañana... ya sabes que ellos tiene la fábrica en Marruecos y por no sé que otro reglamento, el REACH creo que me dijeron, distribuyen el 'Huerto de Citronella' sin aroma"


- "Pues... si nadie tiene ninguna pega haremos lo mismo....  Fran, habla con los japoneses y diles que vamos a quitar el aroma, a ver qué pega se inventan para subirnos el royalty.... Juanjo, ¿tenemos mucho de eso en stock?... Arturo, hablad con el proveedor a ver si se hacen cargo. Fran, tomad las medidas necesaria para que tengamos listos los lotes nuevos para la campaña de Navidad. No hay tiempo que perder."




Esa misma tarde, en unos oficinas parecidas en la localidad de Silla, en una fábrica dedicada al aprovechamiento de los restos derivados de exprimir naranjas para zumo, Bernardo, uno de los dos comerciales cuelga el teléfono y hace girar su silla 90 grados para mirar directamente a su compañera de departamento:

"Que cosas.... Raquel, ¿sabes los 600 litros de limoneno que teníamos comprometidos para la fábrica donde trabaja el amigo de Paco en Paterna?.... pues nada, que ya no los quieren y que nos devuelven 250 litros que les han sobrado. Me ha dicho una cosa muy rara de alergias..."


- "Jo... pues sí que estamos buenos... porque los de las gominolas naturales no terminan de arrancar y los de los cosméticos con 'esencias de la naturaleza', esos nuevos de Madrid, tampoco... no sé como leches vamos a cerrar este año... oye, esos de Paterna, ¿no hacían juguetes?"


- "Sí, por eso me parece raro. Un producto que se pone en cremas cosméticas y en los chicles y que no se pueda usar en juguetes... que raro, ¿verdad?"


- "Pues sí... sí que es raro....


(Esta historia no ha sucedido nunca. De hecho, todos los pesonajes son ficiticios. Sin embargo, todos los datos técnicos y jurídicos son reales... nunca ha sucedio, pero podría suceder).


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domingo, 5 de febrero de 2012

The greatnesses and miseries of the European Union (peace and translation of MSDS)





Not everybody is aware that on May, 9th is celebrated the Day of Europe. It is the anniversary of the "Schuman Declaration" made in Paris in 1950.

That day, against the background of the threat of a new World War, a few month after Berlin blockade by the USSR, the French Foreign Minister Robert Schuman read to the international press a declaration calling France, Germany and other European countries to pool together their coal and steel production as "the first concrete foundation of a European federation": the European Community of Coal and Steel (CECA).

The declaration, written principally by Jean Monnet, that later became first president of CECA, declares in its very first lines what is the main goal of the whole european project: avoid Europe falling in another war, as it had been happening every 30 or 40 years since the Middle Age.

He said: "La contribution qu'une Europe organisée et vivante peut apporter à la civilisation est indispensable au maintien des relations pacifiques" (The contribution which an organized and living Europe can bring to civilization is indispensable to the maintenance of peaceful relations).

Along this 62 years, in the media or in the public opinion has been very easy to read or hear declarations about "the failure of Europe" or "the failure of the European Union". The alibi to such kind of declarations has changed along the years. It may be the Margaret Thatcher speech "No. No. No" in the House of Commons in 1990, the non-acceptance of the European Constitution by France in 2005 or nowadays the debt crisis of the Euro zone. But in front of such stuff, small stumbling in a long way, we can be proud to say that the menace of war in Europe never has been so far than in our days.

Robert Schuman, French Foreign Minister, was born German. He was born in Luxembourg but his roots where located in Metz, his hometown, in the disputed territory of Lorraine.

He was born German, and made the first World War as German, because Lorraine become part of the German Reicht for 47 years, between the armistice of the Franco-Prussian War and the armistice of the Great War.

Robert Schuman, Jean Monnet and the rest of the oficially declared "founding fathers" of the European Union: Konrad Adenauer, Winston Churchill, Alcide de Gasperi, Paul-Henri Spaak, Walter Hallstein and Altiero Spinelli understood that over almost every thing, people came together by commerce.

And "commerce" may be understood as a very comprehensive matter because almost every aspect of human life is affected and, in the other hand, affects to trade competition, its equally and fairness.


One of the most challenging piece of legislation araised by the European Union to rule trade in recent times has been Reach Regulation, that came into force on June, 1st, 2008. The main aims of such regulation is to ensure high level of protection of nature and human health from the risk that can be posed by chemicals... and promote the free circulation of chemicals within the European Union, and enhancing the competitiviness and innovation of Chemical Industry, one of the main pilars of European trade, economy... and employment.

In this last vector, in employment, the importance of the big amount of SMEs in European Chemical Industry worth to be taken with a little bit more of tenderness. The Directive, very ambitious in aims and scope, seems has forgotten to think over them and ignores the diference between fixed cost and variable cost, and how the competitiviness of SMEs, in front of the big transnational companies, critically depends of a controled ratio of fixed cost per tonne.

But let me present you an example. The challenge that European small and medium sized enterprises are confronting nowadays. Something that is a very minor problem for a big company producing millions of tonnes per year but a serious issue for small bussiness.
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Hello Luis.

Listen, do you have any reference of any company dedicated to translating safety data sheets (MSDS with the exposure scenarios) into French, German and Italian? We have them in English, from the consortium, and we've already made translation into Spanish but we have some customers in France, Germany and Italy.

How much would be the budget to translate 20 MSDS with 30 or 40 pages each? ( Please find attached a sample).

Greetings and happy new year.

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Hello Javier,

Let me explain how we have organized this issue and the rates we have found for this service.
Since the start of the deep reviews of the MSDS and the onset of exposure scenarios, we have had constant demands for translation assignments ... but mainly translations from English to Spanish.

In the market, we found technical translation rates in wide range with diferent prices depending of languages,tariffed by words ... the problem is that the results of some of this translations have not been satisfied and reviews we've done of the work performed by professional translators have had to be some depth.

Furthermore, given the fact that translate scenarios is actually simpler than it seems. Whenever you are familiar with the document and you know how it is structured so that, despite being much longer in reality the effort to translate it is considerably less.

The rates we have seen in the market by professional translators, applied to the sample you sent me, 3818 words for MSDS and  9981 words for scenarios would leave these figures:

Lowest bid (€/word)
MSDS
words
Scenarios
words
TOTAL
French
0.06
3818
229.08 €
9981
598.86 €
827.94 €
Italian
0.08
3818
305.44 €
9981
798.48 €
1103.92 €
German
0.09
3818
343.62 €
9981
898.29 €
1241.91 €
Total
3173.77 €

3173.77 € x 20 MSDS = 63.475,40 €

After thinking a lot about it and make a couple of experiments, we decided that knowledge about REACH, CLP, and the MSDSs themselves are far more important than knowledge of language and that Borja and I, with our knowledge of English, French, German, Italian and Portuguese, are able to do the translation and then, included in our price, sent them to a professional translator to review the style and grammar. 

We are able to do a technically correct translation and more than enough to understanding but, especially in German, we prefer to review them and avoid failing in a declination or make a misspelling.



Since we only translate MSDS and scenarios, we decided not tariffed by words and apply a standard price because, in addition, the MSDS and the scenarios are very similar in all companies. 
In short, we charge 400 € per MSDS/ language and 250 € more for the scenario.

I'm very sorry but we haven't been able to find a sure enough but cheaper way to address this matter.

Kind regards
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Jean Monnet had a story of that momentous May 9th, that explains clearly how the declaration itself was a bet on the future:

Robert Schuman, who was in a hurry to take the train to London, skillfully dodged specific questions about the future of his plan from the journalists in his way out of the palace of Quai d’Orsay, site of the Minister,  until one of them exclaimed: "So this is a leap into the unknown?". "That is" replied Schuman confidently "a leap into the unknown" 

When our SMEs start his journey into de REACH process they where only sure of one thing: it was a jump into the future, it was a leap into the unknown... we only can hope present European authorities have a vision as correct as Schuman and Monnet had in that time, and they are aware that competitiveness increases with the rise of supply, not with its reduction. 

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