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viernes, 18 de enero de 2019

El joven Napoleón se hubiera apuntado a Segurmania


Solamente tenía 36 años, pero aquel 1805 sería recordado para siempre y por toda la humanidad, por la gloria de Napoleón Bonaparte.

Aquel 2 de diciembre, a media tarde, Napoleón se sentó en su tienda cansado, pero satisfecho, tras derrotar contra todo pronóstico y con fuerzas muy inferiores en número, a....

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El joven Napoleón se hubiera apuntado a Segurmania

jueves, 8 de noviembre de 2018

Eduerne Errazti, un trabajo esencial invisible para los ojos




Esta es la 7ª de las 7 entradas que publicaremos conjuntamente en este formato y en la nueva web a la que nos trasladamos. 
Para leer esta misma entrada en su nueva ubicación puede pinchar aquí: [Blog de AVEQ-KIMIKA] Eduerne Errazti, un trabajo esencial invisible para los ojos.
A pie de cada entrada encontrará un mini formulario para volver a suscribirse al blog en la nueva plataforma. Mucho nos tememos que la nueva regulación de la gestión de datos de carácter personal así nos lo exige.

Equipo AVEQ-KIMIKA

“—Adiós —le dijo.
— Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.
— Lo esencial es invisible para los ojos —repitió el principito para acordarse.
— Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante"

El Principito - Antoine de Saint-Exupéry


No sé si les he explicado alguna vez una de nuestras líneas estratégicas básicas: la de sectorializar, lo sectorializable e integrar, todo lo integrable, que viene a decir que, una de nuestras fortalezas esenciales como organizaciones, es la posibilidad de trabajar nosotros, directamente, como AVEQ-KIMIKA, los temas esenciales de nuestro sector e incorporarnos a los temas más generales con las asociaciones de ámbito intersectorial.

Me explico con un ejemplo: a una empresa química le interesa y le preocupa, de la misma forma que a cualquier otra empresa, posibles cambios en el impuesto de sociedades. Sin embargo, es muy difícil que una organización intersectorial organice un curso de formación sobre los cambios en los requisitos de etiquetado de productos químicos que han entrado en vigor con el Reglamento CLP, por la sencilla razón que el porcentaje de empresas de esa organización al que un tema como este preocupa, es muy bajo y, claro, los recursos que nosotros, como asociación sectorial, no dedicamos a organizar el curso sobre el impuesto de sociedades, los podemos dedicar a un hacer cursos sobre el Reglamento CLP.

Uno de los temas en los que llevamos trabajando muchos años de forma coordinada con la Confederación Empresarial de Bizkaia (CEBEK), con la que compartimos sede, es todo lo asociado a la introducción en las empresas de Tecnologías de Información y Comunicación (TICs). Tanto tiempo llevamos trabajando en el tema que todavía recuerdo cuando, el fax era el rey y entre Edurne Errazti, responsable de este tema en el área de proyectos de CEBEK, y yo convencíamos a las empresas de lo importante que era que tuvieran una página web de presentación.

Desde entonces, si todos los temas empresariales, la fiscalidad, los recursos humanos o el medio ambiente han cambiado, las TICs lo han hecho de forma dramática y no sólo no han perdido importancia relativa frente a otras cosas, sino que la han incrementado. Las empresas que pierdan el tren de las TICs, perderán también el de la competitividad.

La frase de El Principito que aparece en el título de esta entrada se ha usado hasta el aburrimiento, a veces de forma muy cursi, especialmente en publicidad. Yo, cada vez que la oigo, me acuerdo de la forma de trabajar de Edurne Errazti.

Edurne no es informática, ni falta que le hace, pero tiene una habilidad mucho más importante que saber escribir código de programación: sabe escuchar y, de lo que escucha, sabe extraer lo esencial, lo que interesará a las empresas. A partir de ahí, con dedicación de artesano, prepara cada evento con gran cuidado.

Llevo años acudiendo a las jornadas informativas o los cursos que organiza CEBEK en materia de TICs y no recuerdo haber salido de ninguno sin nuevos conocimientos y cuatro o cinco ideas para poner en marcha en mi trabajo. Eso es mérito de Edurne y del cuidado que pone en todo los proyectos que organiza y es que el tiempo que pasa organizando cada jornada, es lo que las hace importante.

Tanto es así, tanto me he enredado en este tema, que Felipe Rebollo, Sales Manager de Ideable, me ha invitado a moderar una mesa redonda sobre los retos de la Industria 4.0 el día 27 de noviembre en el Hall BEAZ, Sabino Arana 8, Bilbao, en un formato moderno de desayuno, de 09:00 h a 10:30 h. El plantel de ponentes es sin duda imponente, pero yo solamente me llevaré mi curiosidad y mis ganas de aprender. Espero que, como Edurne, sepa extraer lo esencial... aunque sea invisible a los ojos.

www.aveq-kimika.es


jueves, 19 de octubre de 2017

Recuerdo que aquel día llovía en Bilbao



Recuerdo que aquel día llovía en Bilbao. Había pasado el mes de agosto con mucho calor y la gente comentaba que ya era hora, que se echaba de menos la lluvia.

Jonkar, como llamaba todo el mundo a Juan Carlos, vino con su hermano a verme a la oficina. Su hermano Andoni era bastante más joven que él, yo le conocía hace tiempo, pues era un abogado al que recurría de vez en cuando CCOO para negociar convenios de empresa y mediaciones en conflictos colectivos. Un tipo serio, y cuyo conocimiento y coherencia se habían ganado el respeto de todos, en el siempre complicado ambiente de las relaciones laborales en Euskadi.

Jonkar me había llamado la noche anterior al móvil y me había pedido que habláramos por la mañana temprano. Le ofrecí tomar un café en algún sitio de Bilbao o desplazarme yo hasta su fábrica, en el Duranguesado. Por su negativa tajante – “si no te importa, prefiero un sitio más discreto”-, la urgencia y por el color de su cara cuando nos encontramos, diría que pude imaginarme de qué se trataba.

En el despacho, Jonkar apenas habló.

- Este es muy burro, – me decía Andoni - ya recibió una carta a principio de año y otra antes de verano y no se lo dijo a nadie. Las rompió y se fue a Medina con la mujer y los nietos en agosto, como si tal cosa.

Jonkar se limitaba a asentir con la mirada perdida en ninguna parte.

- Ahora le han mandado otra carta, pero esta a su hija, que vive en Bilbao - siguió Andoni -  y en ella citan los nombres y el colegio de los dos nietos y, claro, Teresa, la mujer, se ha enterado y anda mal de salud... Le dio un ataque y lleva dos días en Cruces ingresada. Con la tensión por las nubes y una ansiedad cada vez que se acuerda del tema que... en fin.

Andoni tragó saliva y continuó:

- Dicen que ya es el tercer aviso y piden 200.000 €.

- No los tengo - interrumpió Jonkar - no los tengo. ¿Tengo que pedir un préstamo para pagarles?

Jonkar empezó Bachillerato, pero no lo terminó. Huérfano de padre unos años antes, renqueó en los estudios, sobre todo por no disgustar a su madre, hasta que no pudo más.

Se apuntó a una FP de informática, pero tampoco era lo suyo. Lo que siempre se le había dado bien era la gente. Ser simpático y abierto. En todos los pueblos del Duranguesado, no sólo en el suyo, todo el mundo le saludaba por la calle. Todos le conocían cuando entraba en cualquier bar.

Y precisamente por eso, comenzó a vender. Y era un comercial muy bueno. Empezó vendiendo tornillos, después herrajes para puertas y, durante bastantes años, trapos y cotones para recoger grasas y aceites en las fábricas. Vendió casi de todo.

Allá por el año 2000, un conocido suyo de Valencia le propuso asociarse como autónomos, en un negocio: había comenzado a importar unos lavavajillas de Hungría muy compactos, para lavar en ciclos muy cortos vasos, copas y tazas en los bares, muy baratos y extraordinariamente resistentes. Duraban una eternidad y no tenían averías.

Jonkar se hizo cargo de Cantabria, Euskadi, Navarra y La Rioja y, tipi-tapa, tipi-tapa, a ello se puso, a hacer kilómetros, a visitar bares, restaurantes y asociaciones de hostelería.

Transcurridos unos años, las ventas no podían ir mejor. Su amigo valenciano se había retirado y ahora trataba directamente con los húngaros, que etiquetaban el producto con su marca. Libre de las limitaciones territoriales iniciales, había hecho bastante ventas en Aragón, en Burgos y en Asturias, pero la verdad es que apenas alcanzaba a servir los pedidos que tenía en Euskadi.

Tenía ya cuatro empleados. Dos chicos en el almacén, una administrativa muy eficaz y un comercial, que fue compañero suyo de curso en el colegio, que le ayudaba. Los cuatro eran del pueblo, o casi, y se los encontraba habitualmente tomando txikitos, comprando el pan o en la fiesta de la ikastola.

Las cosas iban bien y, sin embargo, Jonkar no terminaba de estar contento. Pensaba que, una vez hecha la venta, como el producto era tan estupendo, lograba un cliente muy satisfecho, al que ya no vendía nada más.

Dando vueltas al problema, se le ocurrió distribuir también el detergente para el lavavajillas pero, haciendo muchos números vio claro que no compensaba, que el margen era muy pequeño.

Una noche de fiestas, hablando durante la cena en la sociedad con un amigo del pueblo, un químico jubilado que había trabajado en una fábrica en Galdakao, le explicó que los proveedores de productos químicos para fabricar detergentes le podían dar toda la información de formulas y equipos necesarios. Que la instalación no era muy compleja y que él mismo le echaría una mano.

Se puso en marcha, pero no se detuvo en el detergente y presentó a sus clientes la línea completa de productos químicos que un local de hostelería puede necesitar: jabón lavamanos, desengrasantes, ambientadores, friegasuelos…

Fue entonces cuando se asoció a AVEQ-KIMIKA, pues las licencias y permisos, el registro de productos, las obligaciones de transporte de mercancías peligrosas, la normativa de etiquetado le superaba y necesitaba ayuda para ponerse al día con la normativa.

Y la idea funcionó. Tanto es así que a los pocos meses de superar la pesadilla burocrática de poner en marcha una actividad empresarial, había tenido que contratar a dos chicos más y a un químico, cuya tarea inicial era la de poner en marcha un pequeño laboratorio para análisis e ir pensando nuevos productos.

- Y dicen que contactemos “con los círculos habituales de la Izquierda Abertzale de su municipio”… ¿entramos al Herriko y preguntamos por alguien?... ¡esto es ridículo!

- ¿Quién les habrá ido con el cuento?... aunque en el pueblo nos conocemos todos… y desde hace tiempo ya notaba yo que había miradas raras. ¿No habrá sido alguien de la fábrica?.... - se preguntó Jonkar, y volvió a ensimismarse, mirando la pared.

- Y se compra un coche nuevo en marzo y va a enseñarlo en la plaza del pueblo a todo el mundo. – reprochó Andoni. - Ahora, la mitad del pueblo no nos habla y, por supuesto, hay bares a los que ya no entramos.

- ¿Y qué quieres?, ya estaba encargado… por fin, después de tantos años de esfuerzo, de reinvertir y reinvertir y reinvertir, estoy teniendo una cierta holgura y me di un capricho. Y no quise Mercedes para que no hablaran... ¡si es para trabajar!, le hago casi 200.000 km al año.

Se hizo el silencio un segundo.

- ¿Qué nos aconsejas que hagamos?

- Bueno, ya sabéis que esto no es mi especialidad - respondí - pero el único consejo que puedo daros, y que damos desde las asociaciones, es no pagar y acudir a la Ertzaintza cuanto antes. Te acompañaremos para hablar con ellos. Si pagas ahora, además de ceder a un chantaje, estarás pagando siempre.


En noviembre, alguien pintó su nombre dentro de un punto de mira con spray rojo en la persiana de la nave.

En diciembre, una noche de kale borroka por todo el pueblo, quemaron un cajero frente a su casa y lanzaron un cóctel molotov contra su portal. Teresa tuvo un ataque de nervios y esa noche la pasaron en casa de la hija, en Bilbao.

En enero, tras una visita rutinaria, el médico les dijo que, probablemente no fuera nada, pero que había que hacer una biopsia al bulto que tenía la hija en el pecho.

Teresa, sentada junto a su hija, apenas dijo entre dientes “¿Cáncer?”, se desvaneció y cayó al suelo.

La ingresaron de inmediato con un diagnóstico de infarto cerebral. Murió tres días más tarde sin haber recuperado la conciencia.

Jonkar cayó en una profunda depresión. La empresa cerró, tras casi un año de desconcierto, unos meses antes del anuncio del “cese de la actividad armada”. Sus lavavajillas siguen funcionando en decenas de bares de todo Euskadi.

Según creo, el comercial y uno de los operarios de almacén, aunque han tenido algún trabajo breve en estos años, siguen en el paro.

Hace un par de años me encontré con Andoni en una fábrica. Me dijo que, gracias a la medicación, su hermano había salido del pozo negro en el que estuvo casi tres años metido, que incluso le llevó a estar ingresado en Zamudio. Vivía con la hija, pero apenas hablaba y nunca salía de casa.

Le di un abrazo, algo que sorprendió mucho tanto a los representantes de la empresa, como a los miembros del comité de empresa que nos vieron. Fue una mediación tranquila que se resolvió con un buen acuerdo.


Mañana, viernes, 20 de octubre, las asociaciones que representamos al empresariado vasco, agrupadas en torno a Confebask, ADEGI, CEBEK y SEA, hemos organizado un acto homenaje a los hombres y a las mujeres que tuvieron que soportar la violencia y el infierno de un chantaje mafioso, especialmente duro por ser justificado e inclusión apoyado por una buena parte del círculo social de sus víctimas. Un homenaje a los que lo resistieron y a los que, como Jonkar, no fueron capaces.

Hace un par de días, un renombrado líder de los “círculos habituales de la izquierda abertzale” se mostraba entre sorprendido e indignado porque Confebask no le hubiera invitado a dicho acto.

¿Qué quieren que les diga?... supongo que llegará el día que podamos superar todo aquello, un día en el que el olvido nos lleve al perdón. Pero, es pronto. Ese día aún no ha llegado.


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viernes, 15 de mayo de 2015

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- Hola, Luis, ¿qué tal van las cosas?

- Pues bastante bien, la verdad. Yo siempre estoy contento. De hecho, estaba preparando una entrada para el blog y eso siempre es entretenido.

- ¿Sobre qué vas a escribir?... ¿sigues con residuos?… ¡vaya chapuza!... ¡la que nos van a liar!

- No, que no es cuestión de abusar…. pues mira, es que el miércoles fue la asamblea general de CEBEK que, la verdad, es un evento muy bien montado y hubo un interesante debate sobre la competitividad de las empresas vascas...

 - Sí, vi la convocatoria pero, bueno, ya sabes que aquí somos 4 y el tambor y Felipe está en China, en la planta de Guangdong, y tengo que ser muy selectiva con las jornadas y las formaciones….

- No hay compromiso, María, como siempre os digo: la nómina os la paga vuestra empresa, nosotros estamos para ayudar… pero, bueno, a lo que iba, el debate estuvo interesante, entre una acería de toda la vida, una empresa de fibra de carbono de última generación y Arantza Tapia, la consejera de industria…. Hablaron de muchos factores de competitividad pero en lo que más de acuerdo estuvieron fue en que el tamaño pequeño de las empresas vascas les impide salir al exterior y dedicarse a hacer I+D+i… de eso iba a escribir, a ver qué me salía….

- Interesante…. Pero bueno, yo no llamaba para hablar contigo. He preguntado por Borja pero me han dicho que está dando un curso.

- Es que le tenemos abrasao al pobre. A lo que tiene normalmente se ha sumado el Plan de Formación en estos meses y…. bueno.

- Pues mira, Luis, aprovecho: ¿por qué concentráis todos los cursos del plan de formación en cuatro meses y con la Semana Santa de por medio?... si los cursos estuvieran un poco más separados, sería más fácil asistir.

- Pues nos gustaría… presentamos el Plan a Hobetuz en septiembre pero no nos lo aprobaron hasta enero. Entre cierra fechas, convoca y coges un poco de ritmo, pues finales de febrero… y el plazo de ejecución termina el 30 de junio…. Hay alguno que nos ha animado a empezar a convocar cursos antes de tener resolución pero nuestro plan es muy especial, ya sabes… cursos un poco raros y, sinceramente, no me atrevo a convocar un curso y que luego no nos lo subvencionen…

- Pues es una pena porque el plan está francamente bien.

- Muchas gracias, María. En lo que más pensamos al diseñarlo es en tu puesto y en una pyme como la vuestra de modo que, es el mejor cumplido que me puedes hacer.

- Jaja, me alegro… pero en serio, si no está Borja… ¿puedo preguntarte a ti?

- Pues lo más probable es que te diga que... le digo a él que te llame en el descanso … porque tengo REACH-CLP oxidadillo… pero, prueba, prueba…

- Vale, pruebo: Estamos preparando el tema el alta de las formulaciones en los centros de información toxicológica europeos, lo del artículo 45 del CLP y, bueno… tenía aquí unas dudas sobre el procedimiento en Dinamarca y, sobre todo Holanda…

 - Espera, espera que mejor hablas con Borja…. porque, de eso, ni idea. ¿Cuántos países habéis dado de alta ya?

- Bueno… "ya", lo que se dice, "ya"…. estamos con los trámites iniciados en 12… Italia, Francia, Portugal, Polonia, Hungría, Croacia, Rumania… y algunos más…

- Al fin y al cabo, todos en los que vendéis… y cada uno en su idioma, claro.

- Sí, lo de los idiomas ha sido lo peor…, pero, ¡eh! que además vendemos fuera de Europa, en EEUU, Canadá, Brasil, Marruecos, Turquía y desde la planta de China en un montón de países de Asia…

- Qué sí, que ya lo sé… quería decir en Europa…. por cierto, ¿a qué ha ido Felipe a China?.... si estuvo hace menos de un mes.

- Pues es confidencial aún pero… vamos a publicar una patente de un proyecto que hemos hecho con Tecnalia y estamos dándole vueltas donde empezar con las pruebas de escalado…

- Jopela, ¡qué chulada!, ¡enhorabuena!... no te preocupes por la confidencialidad, ya estuve ayudando a Felipe con el contrato con Tecnalia en su momento y las ayudas del CDTI…. La verdad es que tenía muy buena pinta el proyecto… pero no sabía que tanto…. ¿qué pasa?, ¿al final va a ser mucho problema ambiental…?

- No, ¡qué va!... más bien al contrario pero, es que ponernos a modificar la Autorización Ambiental Integrada… pues, la verdad, nos da pánico… o lo mismo de los idiomas de las fichas toxicológicas ¡jo!, es que todos estos costes fijos de tiempos dedicados a licencias son para todos iguales y nosotros los tenemos que repercutir en muchas menos toneladas…

- Ahí tienes toda la razón, esa sí que sería una gran ayuda para mejorar la competitividad de las empresas pequeñas, descargarlas de burocracia…

- Y tanto…

- Por cierto, tú que opinas: ¿el tamaño es el problema?

- ¡Y yo que sé!...  nosotros nos dedicamos a nuestras cosas... en fin, te dejo, que me llama el delegado en costa este de EEUU que seguro que tiene alguna propuesta pintoresca para hacer con Alcoa… ¡se le ocurre cada cosa!

- Jaja… dale cancha, mujer, que haber entrado en Alcoa para una empresa de 28 trabajadores es un puntazo…

- Te dejo que sigas reflexionando con el tamaño de las pymes.. a ver qué se te ocurre.

- Vale, gracias…. Sí, le seguiré dando vueltas.... Le digo a Borja que te llame.

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jueves, 25 de septiembre de 2014

Obras del metal (y 3ª parte)




Les estaba contando cómo dos químicas y una ingeniera, armadas con un "manos libres" y el repertorio de jurisprudencia, me tenían contra las cuerdas preguntando si el carnet TPC creado por el convenio del metal era obligatorio o no tras la anulación por el Tribunal Supremo de la obligatoriedad del propio TPC en su sector originario, el de la construcción.

Estas sutilezas tienen sus importancia en Prevención de Riesgos Laborales. Por desgracia, las investigaciones de accidentes graves, no digamos ya mortales, pueden suponer una atribución de responsabilidades no deseada si durante la misma se pone de manifiesto un incumplimiento legal, por pequeño que sea.

Las pymes no están en absoluto a salvo de estas obligaciones. Uno de los únicos tres accidentes mortales que han sufrido empresas asociadas desde que yo trabajo en AVEQ-KIMIKA, fue precisamente en una pyme, un trabajador de una empresa contratada para la reparación de un tejado, dañado por un vendaval pocos días antes.

Coincidió en el tiempo aquella desgracia con una accidente grave en otra pyme asociada. Un trabajador de una contrata, una empresa de pintura que habían vendido a pintar la puerta de la nave, se cayó desde un andamio móvil. El trabajador no llevaba equipo de protección alguno y... no había evidencia de que la empresa contratista se hubiera asegurado de que los trabajadores externos habían recibido los EPIs. "Como el trabajo solamente iba a durar unas pocas horas..."... ¿es "obligatorio" tener evidencia de que un pintor, que viene una sola vez a mi fábrica, ha recibido los EPIs?

En la primer caso no hubo proceso penal... en el segundo, sí.

Pero les estaba contando si el carnet TPC era obligatorio o no para las obras de construcción en las que de subcontraten empresa que apliquen el Convenio del Metal....

.... pues... ¿saben qué?, he pensado que solamente se lo voy a contar a quienes se acerquen a nuestra oficina el 3 de octubre. Se lo contaré de viva voz y, de paso, les invitaremos a un café.

Seminario KiMIKA Documentación Contratas

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jueves, 18 de septiembre de 2014

Obras del metal (2ª parte)


Viene de la entrada anterior en la que les contaba las dificultades para distinguir entre qué es una "obra de construcción" y qué no lo es cuando se contrata un trabajo en una fábrica. En función de esa clasificación, se aplica la sistemática prescrita por dos reales decretos diferentes: el RD 1627/1997 que regula las obligaciones de los proyectos calificados como "obras de construcción" y el RD 171/2004 las de aquellos proyectos que no lo son.

Pues bien, el Real Decreto 1627/1997 define "promotor" y, por lo tanto, sujeto de un montón de obligaciones derivadas de la aplicación del mismo como:

Art.2.1.c) Promotor: cualquier persona física o jurídica por cuenta de la cual se realice una obra.

Si esta definición, la cruzamos con la que figura un poco más arriba

Art.2.1.a) Obra de construcción u obra: cualquier obra, pública o privada, en la que se efectúen trabajos de construcción o ingeniería civil cuya relación no exhaustiva figura en el anexo I.

y, para acabar, echamos un vistazo al listado (no exhaustivo del anexo I)

a) Excavación.
b) Movimiento de tierras.
c) Construcción.
d) Montaje y desmontaje de elementos prefabricados.
e) Acondicionamiento o instalaciones. (!!)
f) Transformación.
g) Rehabilitación.
h) Reparación. (!!)
i) Desmantelamiento.
j) Derribo.
k) Mantenimiento. (!!)
l) Conservación-Trabajos de pintura y de limpieza. (!!)
m) Saneamiento.

Es fácil pensar que una industria, a poco grande que sea, está "promoviendo obras de construcción" de forma habitual.

Sin embargo, personalmente, me cuesta mucho aceptar que casi cualquier trabajo que desarrollen contratas externas en una instalación tengan que ser, por fuerza, "obras de construcción" y tiendo a interpretar el concepto de la forma más restrictiva posible.

En esta forma de ver el asunto no estoy sólo. Parece que hay más gente que opina como yo. De hecho, este documento del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (Guía Técnica para la Evaluación y Prevención de los Riesgos relativos a las Obras de Construcción) es bastante restrictivo, cuando, interpretando la definición del artículo 2 y, en concreto, el listado del anexo I dice:

"...se entiende como obra de construcción el lugar donde se desarrolla, con carácter temporal, cualquiera de las actividades señaladas en el anexo I del RD 1627/1997 o de las relacionadas en la sección F (apartados 41 a 43) de la Clasificación Nacional de Actividades Económicas CNAE – 2009 (RD 475/2007, de 13 de abril), siempre que estén referidas a trabajos intrínsecamente asociados a actividades de construcción (edificación e ingeniería civil) y se ejecuten con tecnologías propias de este tipo de industrias."

Es más, al interpretar el apartado k) del anexo insiste:

"Ejemplos: mantenimiento de bajantes en fachada con utilización de andamios, mantenimiento de una carretera, de una pista de aterrizaje, de los márgenes y encauzamientos de un río, dragado de mantenimiento de un puerto o canal fluvial, dragado y extracción de fangos para el mantenimiento de las tomas y desagües de una presa, sustitución de elementos centradores y amortiguadores en puentes atirantados, etc."

¿Los trabajos de mantenimiento y limpieza de un tanque de hidrocarburos encajan en estas definiciones?... parece que no... ¿y si, como a veces sucede, para limpiar las paredes hay que utilizar andamios y para extraer los fondos de tanque solidificados hubiera que utilizar un martillo neumático?.... pues yo creo que tampoco.

En estas elucubraciones andaba yo cuando me llamaron, con el manos libres puesto, del equipo de prevención de unas de nuestras empresas punteras.

Ya les he contado el estrés (estrés positivo, que conste...) que me producen estas llamadas porque, en este caso, las dos químicas y una ingeniera, con más de 40 años de experiencia en PRL en empresas químicas en total, no llaman para preguntar tonterías. Si llaman es porque la cuestión es difícil y, en muchas ocasiones además, grave.

Hola Luis, 

- Hola, ¿qué tal?

- Bien, trabajando..... ya sabes que estamos tratando de mejorar el procedimiento de coordinación de actividades y estamos definiendo los documento que vamos a solicitar a cada categoría de contratas (...lo sé porque hemos colaborado en el proceso de definición y hemos aprovechado algunos documentos desarrollados por ellas...)Tenemos una duda con las "obras de construcción". Ya sabes que la Ley 32/2006, reguladora de la subcontratación en el Sector de la Construcción, dice que la negociación colectiva estatal puede establecer programas formativos y contenidos específicos de formación para los trabajadores (...¿lo sé?... algo me suena: ¿artículo 10?.... me parece...) amparándose en ese artículo, el convenio de la construcción creó en 2007 la Tarjeta Profesional de la Construcción (TPC) y establecía la formación mínima necesaria para obtenerla. 

El caso es que hemos estado mirando una sentencia del Tribunal Supremo de 2010 sobre el tema... ¿la conoces?

- (¡Jopela, con las químicas e ingenieras...!, leyendo sentencias del Supremo...) Sí, bueno, no la he leído pero he visto referencias a ella en algunos artículos....

En esa sentencia, que promovieron ELA y CIG, se dice que exigir la TPC como requisito de contratación es ilegal y que no se puede reservar la formación obligatoria para los trabajadores del sector a la Fundación Laboral de la Construcción.... de modo que no incluimos la TPC como documento obligatorio para los trabajadores de las subcontratas, pero sí que acrediten, por la vía que sea, una formación equivalente.

Y... bueno, mejor termino de contarles la historia la semana que viene, ahora que está "interesante"... ¿verdad?

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jueves, 11 de septiembre de 2014

Obras del metal (1ª parte)

"GMAW.welding.af.ncs" by William M. Plate Jr. - Licensed under Public domain via Wikimedia Commons

Antes de verano, en el foro CEBEK de prevención de riesgos laborales, gracias a las buenas artes de Montse Ruiz y al eficiente equipo de proyectos de la confederación, tuvimos la suerte de contar con Begoña Lasa, Jefa de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de Bizkaia.

La sesión fue distendida, como todas las del foro y consistió, básicamente, en la puesta en común de un buen montón de temas que preocupan a los coordinadores de prevención de las empresas, tanto industriales como de la construcción, principalmente.

Resultó francamente interesante poder intercambiar puntos de vista con Begoña y, aunque es obvio que no estamos de acuerdo en muchos aspectos e interpretaciones de la normativa, sus argumentos son sólidos y muy razonables. Responde al perfil de técnico de la Administración que tanto nos gusta en AVEQ-KIMIKA: exigente, pero que exige con criterio porque tiene los conocimientos necesarios para, precisamente, tener criterio.

A lo largo de la sesión, Begoña se sintió en la obligación de justificarse por algo que nadie le reprocha: explicó que no responden consultas formuladas individualmente y, alegó, que no lo hacen, por una parte por la escasez de medios y, por otro, porque la naturaleza de la inspección no es la de ser un órgano consultivo.

Personalmente, y como sector, no pedimos a la inspección que se convierta en un órgano consultivo, con que tengan las prioridades claras, sean eficientes y ágiles en la tramitación de expedientes y que tengan un criterios independiente y bien documentado, nos conformamos.

Además, si comenzaran a responder a las consultas de forma sistemática, tengan por seguro que las empresas saturarían el servicio de inspección a base de preguntas.

Esta certeza se debe fundamentalmente a dos factores: por un lado las graves responsabilidades, incluso personales, que pueden derivarse de cada decisión que se toma en el día a día de la prevención y, por otro, por el amplísimo proceloso mar de inseguridad jurídica que se abre ante los pies de los técnicos de las empresas.

Es completamente natural que los técnicos busquen la mayor seguridad posible y que, antes de tomar una decisión, pregunten al SPA, a la Mutua, a nosotros, a la Inspección y, casi, a la pitonisa de la tele....

Además, es esta un área en la que hay agentes aparentemente interesados en mantener un grado amplio de indefinición jurídica destinado a fundamentar según qué decisiones, en función de los aspectos materiales y fácticos de cada caso.

Uno de los temas que se puso sobre la mesa, recurrente en este foro, fue cómo discernir cuándo debemos aplicar la normativa de coordinación de actividades estándar y cuándo la normativa con exigencias reforzadas aplicable "exclusivamente" a obras de construcción. (Luego les explico lo de las comillas).

Derivado del artículo 24 de la Ley 31/1995, la Ley de Prevención y desarrollado por el Real Decreto 171/2004, cualquier empresa que reciba trabajadores externos en sus instalaciones tiene la obligación de coordinar la prevención de riesgos asociados al trabajo de éstos con el empleador de los mismos. Además, desde 1997, se aplica a obras de construcción el Real Decreto 1627/1997, por el que se establecen disposiciones mínimas de seguridad y de salud en las obras de construcción, en el que, obviamente, las cuestiones asociadas a la subcontratación y la coordinación de actividades son una parte central de la normativa.

Con la confluencia, casi colisión, de las tres normas, desde un punto de vista práctico, la cuestión ha quedado configurada en tres escalones, en función del nivel de exigencia: contratas "normales" que no realizan tareas de "propia actividad" de la empresa que las recibe, contratas "normales" que sí realizan tareas de "propia actividad" de la empresa que las recibe y, por último, contratas que realizan actividades de construcción.

En AVEQ-KIMIKA hace tiempo que renunciamos al debate sobre "propia actividad" o "no propia actividad". Todavía, en el foro de prevención de CEBEK del otro día nos lo reprochaban, pero pensamos que discernir entre uno y otro caso no aporta suficientes ventajas prácticas (en cuanto a la reducción de exigencias burocrático-administrativas) y, sin embargo, puede suponer una complicación en el día a día de la gestión de la coordinación.

Es por ello que, en AVEQ-KIMIKA, salvo contadas excepciones como los conductores de los camiones y las visitas a oficinas, todos los trabajadores externos que entran en nuestras instalaciones son tratados de la misma manera y, únicamente se modula dicho tratamiento en función del nivel de riesgo específico de cada tarea que se realiza.

Dicha práctica, que utiliza la vieja y, en general, poco recomendable práctica de, con el fin de cubrir exigencias menores, aplicar siempre las propias de casos mayores, no sirve sin embargo para los trabajos regulados por el RD 1627/1997, por sus características y exigencias diferenciadas por lo que, es inevitable, antes de iniciar un proyecto, discernir si estamos ante una "obra de construcción" o no.

Alguno de ustedes, no iniciado en la cabalística y alquímica gestión de la prevención de riesgos, pensará que estamos buscando tres pies al gato pues una obra de construcción, será eso, una obra y nuestra asociación es una asociación industrial, que estos temas no son asunto nuestro.

Sin embargo... bueno.... sigo la semana que viene que esto se está alargado.

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viernes, 6 de junio de 2014

Mapa de Riesgos en el Transporte de Mercancías Peligrosas



Estimada Elena,

Ya te adelanté el otro día que quería pedirte disculpas en el mensaje en el que te anunciaba nuestra intención de recomendar a las empresa asociadas rellenar la encuesta para la revisión del Mapa de Riesgos en el Transporte de Mercancías Peligrosas de la Comunidad Autónoma del País Vasco.  Así lo hicimos en la circular que mandamos ayer.

Quería disculparme porque siempre he tenido a gala valorar a las personas y sus acciones, más por sus intenciones que por los resultados y, aunque la planificación de la encuesta y el propio documento tienen aspectos en los que podemos no estar de acuerdo, creo que el objetivo es loable, las circunstancias adversas y los medios escasos.

Cuando hablamos en Lakua, allá por el mes de febrero, ya te advertí de que en AVEQ-KIMIKA somos gravemente alérgicos a las encuestas y suelen provocarnos serios sarpullidos. Una de nuestras máximas de gestión es que el recurso más escaso de las empresa industriales es el tiempo de trabajo de sus técnicos y profesionales y que la mejor ayuda que podemos prestarles es ahorrarles tiempo en su labor diaria. Es, básicamente, a lo que nos dedicamos.

Es por ello que nosotros mismos somos muy reticentes a mandar encuestas, no facilitamos cauce a ningún proyecto que las incluya y miramos con desconfianza e indisimulada antipatía cuando la Administración Pública nos comenta su intención de enviar cuestionarios a las empresas del sector.

En aquella conversación te comenté que si explicábamos a los técnicos la importancia de tener el Mapa de Riesgos actualizado y les dejabais colaborar en el diseño del proyecto y de la propia encuesta, presentando la idea y recogiendo sus sugerencias, tendrías una respuesta más amplia y de mayor calidad que enviando el cuestionario por correo, de forma fría e impersonal.

He mirado mis notas y no dicen nada al respecto. Yo me quedé con la idea de que me avisarías cuando el proyecto estuviera suficientemente avanzado para presentarlo a las empresas y que, a partir de eso, veríamos cómo y cuándo reunirnos con los consejeros de seguridad de la asociación... y dejé el asunto un poco aparcado y, al parecer, tú te quedaste esperando una invitación formal (... en AVEQ-KIMIKA somos formales pero poco dados a "formalidades"...).

En fin, el caso es que el pasado 20 de mayo celebraba CEBEK una jornada introductoria a los cambios que traía el Real Decreto 97/2014, de 14 de febrero, por el que se regulan las operaciones de transporte de mercancías peligrosas por carretera en territorio español.  No sé si has tenido tiempo para echar un vistazo a la norma pero con su lectura y análisis se confirma una vez más mi teoría de que, en este país, las únicas personas responsables (en el sentido verdadero y completo de la palabra) que trabajan continuádamente en materia de mercancías peligrosas, son los profesionales de las empresas. O al menos lo parece.

Un error en una sola letra en una carta de porte, redactada con la mejor intención, error sobre el que no recae la más mínima sospecha de estar intentando beneficiarse o aprovecharse en modo alguno, en un trayecto de 20 kilómetros, para el transporte de una materia de muy escaso riesgo... supone una imponente sanción económica. ¿Redactar una chapuza pretenciosa como el RD 97/2014 sale gratis?... ¿de verdad?

Pues en dicha jornada informativa sucedió lo que suele suceder en estos casos. A pesar de los esfuerzos del maestro Antonio Gómez, según íbamos profundizando en la materia, el ambiente de la sala fue caldeándose y los sufridos consejeros de seguridad presentes, sulfurándose, pasando, muy rápidamente a una calificación de L10CH... casi. casi L15CH, cargada con nº ONU 2448  (jeje, es este un chiste sólo para consejeros de seguridad....)

Y en ese ambiente, una vez finalizada la sesión, unos cuantos airados consejeros me abordaron blandiendo unos sobres con una encuesta. Y, en la peor semana de trabajo de todo el año (celebramos la asamblea general el día 27), saqué un ratillo el domingo para leer la encuesta, para escribirte... y, bueno, para ser un tanto injusto en mi valoración.

Me decías en tu respuesta que aún no habéis contactado con algunos colectivos a los que la encuesta pretende dirigirse. Si podemos ayudar, estamos a tu disposición y te digo esto especialmente porque, una de las cosas con las que no estamos de acuerdo en la carta que acompaña la encuesta, es que completarla sea obligatorio.

No, no te asustes, los consejeros de seguridad de las empresas serias contestarán igual, con toda la diligencia y puntualidad de la que sean capaces, sea obligatorio o voluntario hacerlo, siempre que vean que el fin de la estadística es legítimo y una mejora en la seguridad y la sostenibilidad. Y en este caso no tenemos ninguna duda que así sea... pero, como tenemos algunas malas experiencias con la confusión obligatorio/voluntario y la capacidad de la Administración Pública de generar obligaciones de carácter general sin utilizar los cauces reglamentarios para ello, te explico cómo vemos nosotros la cuestión.

La Ley 4/1986 de Estadística de Euskadi determina que las distintas administraciones públicas (los ayuntamientos, las sociedades públicas, los entes administrativos, etc.) siempre estarán, incluso por defecto, obligados a responder a las encuestas que gire el Gobierno Vasco, pero que los ciudadanos y empresas privadas:

Artículo 10. Sujetos obligados:
[...]

2. La regulación de cada estadística determinará las personas o Entidades obligadas a suministrar la información, con independencia de la naturaleza física o jurídica, pública y privada, y de la nacionalidad de aquellas, siempre que tengan su domicilio, residencia y estén establecidas dentro del ámbito territorial de la Comunidad Autónoma de Euskadi.

La aplicación de este artículo, tal cual,  supondría una complicación terrible, el afán recopilatorio de datos del Gobierno Vasco se ha multiplicado exponencialmente y las complicaciones que supone publicar en el BOPV han crecido en la misma proporción... emitir una norma específica para cada estadística es inviable.

¿Entonces?... el Parlamento Vasco aprueba cada tres años una ley llamada Ley del Plan Vasco de Estadística que consiste, básicamente, en decir:

Artículo 4.- Obligatoriedad de respuesta.
1.- Las estadísticas contenidas en este Plan Vasco de Estadística 2010-2012 son de cumplimentación obligatoria.

Y publicar un catálogo de estadísticas que se van a realizar en ese período, con sus fines, entidad del Gobierno Vasco que la realiza, periodicidad, etc. (cuyo anteproyecto, en su versión 2014-2017, fue aprobado por el Gobierno Vasco en diciembre de 2013 pero, que yo sepa al menos, aún no ha sido aprobada por el Parlamento), pues bien, en ese anteproyecto, ni en las versiones anteriores de la norma, aparece la obligatoriedad de responder a encuestas sobre el Mapa de Riesgos de Mercancía Peligrosas... salvo que yo haya mirado mal. Y mucho me temo que la Ley es clara en la interpretación restrictiva de las obligaciones.

En fin, no me enrollo más.

Como te decía, el trabajo que estás llevando a cabo nos parece muy importante y confiamos en que pueda terminarse con éxito. Cuenta con nuestra ayuda y específicamente, si quieres convocar a los técnicos o si tienes problemas para contactar con alguna empresa o necesitas actualizar datos o referencias de alguna de ellas, estamos a tu disposición.

Un saludo.


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viernes, 21 de febrero de 2014

De los malos de película infantil y la innovación



 Hace 15 días, más o menos, en un sábado que llovía, mi familia y yo fuimos al cine, como tantas veces, a ver una película para niños.

No es que sea un gran aficionado al cine infantil. Voy con cierta frecuencia, claro, pero suelo ir más bien por razones obvias. Aún así, confieso que me gustan y disfruto de las buenas películas para niños. Lloré con los primeros 10 minutos de "Up!", me emocioné con "Toy Story 3", me reí muy a gusto con "Cars" o con "Shrek".

Pero, en los últimos tiempos percibo una tendencia preocupante en el cine infantil, especialmente en el de mayor consumo, el norteamericano, que me preocupa mucho.

Como les decía, hace 15 días, más o menos, llovía y falta de un plan mejor nos acercamos al cine a ver "La Lego Película" (The Lego Movie).

Yo iba positivamente predispuesto. De niño, fui un gran fan de los juegos de construcciones, del Lego, del Mecano o del Tente. Y aunque la película no está hecha, como yo en un principio pensaba, con figuras de Lego movidas fotograma a fotograma, es una película de dibujos animados en la que las personajes y los escenarios imitan las figuras de Lego, tenía todas mis simpatías.

Pero, al poco de empezar, llegó la primera decepción. El malo de la película, llamado "Mega-presi", es presidente y dictador del mundo-Lego en el que se desenvuelve la película... y de una corporación mercantil. Parece que para los guionistas de la película ser un dictador caprichoso y homicida no era ser suficientemente "malo", para ser un "malo" de verdad, un malo con carnet certificado, necesitábamos que hubiera una corporación, a ser posible multinacional claro, para que nos creyéramos de verdad lo malo que es. Y el caso es que durante la película, todas las maldades que lleva a cabo son maldades de dictador y casi nos olvidamos de su condición de CEO corporativo.

Pero digo que es tendencia porque las penúltima película infantil que he visto en el cine fue "Lluvia de Albóndigas 2" ("Cloudy with a Chance of Meatballs 2") y esa me preocupó aún más. La primera parte me pareció curiosa, con un punto surrealista que los niños obviamente no perciben, pero que resultaba muy interesante.

Pero el mensaje que subyace en la segunda parte me resultó demoledor. Llegado el momento, los protagonistas tienen que enfrentarse a los intereses de una corporación de perfil tecnológico e innovador y a su malvado creador, emprendedor tecnológico y CEO... Es decir, contra una de esas empresas que tanto necesitamos en nuestra sociedad.

¿Qué impresión sacarán nuestros hijos de todos estos mensajes?... ¿que ser emprendedor y crear una empresa te convierte en "malo" y que ser artista, deportista o militante de una ONG te convierte, automáticamente, en "bueno"?.... por nuestro bien, espero que no.

A pesar de la decepción inicial, "La Lego Película" enmendó su mensaje. Y es que las pretensiones del malvado Mega-Presi se centraban en que todos y todo siguiera siempre los planes, congelar la perfección, impedir los cambios.... detener la creatividad. Mega-Presi quería destruir, precisamente, la esencia misma, el espíritu de Lego: la innovación.

Esta mañana, en la presentación del programa AMP que organizan en Bilbao, a medias entre el Instituto de Empresa (IE Business School) y CEBEK, Manuel Bermejo ha dicho una frase que, de tan certera, una vez que la oyes suena ya obvia: "Las empresas que sobreviven son aquellas en las que sus líderes nunca dejan de emprender", y es que, en el fondo, innovar es emprender.

En AVEQ-KIMIKA, en nuestra modestia lo intentamos día tras día. Todas las personas que trabajan conmigo, que me soportan en el trabajo, lo saben y, en cierta medida, lo sufren.... en todo proceso de cambio, en todo proyecto que iniciamos, llega un momento en el que decimos: "Vale, ya está perfecto. ¿Cómo lo mejoramos?"...  y nos ponemos a ello.

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viernes, 31 de mayo de 2013

¿De verdad queremos reindustrializar Euskadi?



Llevo unos días un poco liados pero no, no me quejo, están resultando muy interesantes.

En estos últimos días de mayo se concentran las asambleas generales de muchas asociaciones, federaciones y confederaciones y, aunque, salvo a la de AVEQ-KIMIKA voy de invitado, son días completos perdidos... bueno, o quizás, con más propiedad, días "ganados".

Esa sensación, la de dedicar un día fuera de la oficina a algo útil e interesante, se acrecentó la semana pasada cuando asistí, como todos los años, a la asamblea general de la Confederación Empresarial de Bizkaia, por todos conocida como CEBEK.

Año tras año, por muy altas que sean mis expectativas, la organización de la asamblea de CEBEK no deja de superarlas. Se trata de un evento complejo, en el que pueden surgir muchos imprevistos, con los tiempos siempre muy medidos y cada año, el programa se cumple a la perfección y los asistentes se olvidan completamente del continente y pueden centrarse al 100% en el contenido. Creo que no se puede decir nada mejor de la organización de un evento.

Como es tradicional, desde hace ya algunos años, CEBEK organiza un "encuentro empresarial", una fórmula mixta ente un conferencia y una mesa redonda en la que, un ponente de fuera de Euskadi y otro local, responden a una única pregunta durante uno 25 minutos para luego pasar a un debate que siempre cuenta con un moderador de prestigio.

El tema de este año no podía ser más interesante: "¿Es posible reindustrializar Euskadi?". Los que son habituales de este blog ya sabrán que el planteamiento ya me tenía ganado desde su formulación.

Es obvio que no soy objetivo en la percepción de este tema pero yo entendí la pregunta como una superación del absurdo debate entre la Euskadi industrial y la Euskadi "de los servicios", que parece por fin rebasado: el único camino que tiene Euskadi para garantizar el futuro de los que aquí vivimos y no abocarnos a ser un país de emigración, es la industria... ahora toca debatir como volvemos a impulsarla.

A mi indudable interés sobre el tema en abstracto se sumó una acertada elección de los ponentes: como "local" saltó al terreno de juego Josu Jon Imaz, presidente de Petronor y ex-consejero de Industria del Gobieno Vasco. Josu Jon es brillante y claro y, sobretodo, responde de forma directa a las preguntas que se le plantean. La última vez que asistí a una conferencia suya fue en el marco del IV Encuentro del Sector Químico en el IESE en Barcelona en el que, ante un público muy exigente y esta vez "jugando fuera de casa", hizo una exposición magnífica sobre el futuro de la Industria Química del grupo Repsol.

Como visitante jugaba Juan José Toribio, profesor precisamente del IESE y asesor de la Asociación Española de Banca (AEB). Confieso que era la primera vez que le escuchaba en público, si bien había oído hablar mucho de su capacidad de análisis y lo fino que hila en las exposiciones, así como de su fama de acérrimo liberal y de cierta capacidad de provocación, pues expresa puntos de vista muy alejados de los "políticamente correcto", al menos en el ámbito social y de los medios de comunicación, a lo cual creo que también se ve empujado por su papel, en los tiempos que corren, de defensa del sector bancario.

Como moderadora, CEBEK tuvo el tino de invitar a una apuesta segura: Mª Carmen Gallastegui catedrática de Teoría Económica de la UPV/EHU que ha sido Consejera de Economía del Gobierno Vasco. Allí coincidí con Joxean Calvo, de Acorde Consulting, uno de los mejores expertos con los que cuenta Euskadi en gestión empresarial y excelencia, y una referencia fundamental en EFQM en toda Europa, que me dijo con rotundidad: "La mejor profesora que tuve yo en todo mi paso por la facultad de económicas de Sarriko".

Tras la presentación del nuevo presidente de CEBEK, Iñaki Garcinuño y una introducción por parte de la moderadora, tomó la palabra Josu Jon Imaz y fue directo al grano: la pregunta clave que debemos hacernos para saber si es posible o no una reindustrialización en Euskadi es "¿De verdad queremos reindustrializar Euskadi?" y planteó la cuestión de forma muy cruda: "Preparen un proyecto industrial de alcance, una acería, una papelera, una fundición, tengan lista la financiación, el plano constructivo, el plan de negocio.... y, entonces, busquen un municipio en Euskadi para implantarlo..." y ligó esta circunstancia, este dominio social del "no, por sistema" con las oportunidades que está abriendo la explotación del gas no convencional en Estados Unidos, lideradas por la Industria Química.

Tras él fue el turno del profesor Toribio que se centró en aspectos puramente económicos y en tratar de convencernos de que no estamos tan mal como dicen. Hizo algunas afirmaciones que, académicamente son correctas, pero que han generado mucha polémica por el foro en el que las hizo y la hipersensibilidad actual que hay en esta materia. De hecho, he recibido algunos email de directivos de empresas asociadas, presentes en la sala, con alguna queja y preguntas incisivas como "¿Se identifica CEBEK con las afirmaciones del profesor Toribio?" o "Se perdió una buena oportunidad para rebatir las teorías ultraliberales de Toribio. La única que saco un poco la cara fue Mari Carmen Gallastegui". Se referían, por ejemplo, a cuando dijo: "Lo que los sociólogos llaman conquistas sociales y lo que los juristas llaman derechos laborales, nosotros lo llamamos distorsiones del mercado de trabajo. Eso es lo que son en lenguaje económico" o cuando proponía que los territorios y países compitieran entre ellos por atraer inversiones industriales mediante, por ejemplo, la eliminación del Impuesto de Sociedades para empresas que no repartan beneficios y los reinvierten. Y me enlazaban algunos artículos muy críticos, como este de Imanol Zubero.

Evelyn Beatrice Hall, biografa inglesa de Voltaire, para resumir el pensamiento del gran filósofo francés de la Ilustración, dijo: "Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo". Es evidente que CEBEK no se identifica con las afirmaciones de todos los conferenciantes que pasan por sus actos y eventos (que son muchos y muy variados), pero con este evento concreto, pretendía abrir un debate, llevar una pregunta al primer plano social y ese objetivo se logró con creces. Las visiones de cómo llevar a cabo ese imprescindible proceso de reindustrialización son muchas y muy variadas y todas deben ser, al menos, escuchadas.

Pero, más allá de que CEBEK no se identifique con sus teorías, el profesor Toribio no propuso en ningún momento eliminar los derechos laborales. Se limitó a una afirmación de carácter académico. Del mismo modo, en este modesto blog, cuando me refiero a los efectos ambientales de las actividades y a su denominación en teoría económica como "externalidades", no estoy proponiendo en absoluto eliminar la regulación medioambiental.

Si me lo permiten, me quedaré con lo esencial: Europa, la industria europea, compite en mercados globales llevando en la mochila algunas necesarias, imprescindibles, irrenunciables, esenciales, medulares, básicas, elementales, primordiales, indispensables... sin duda, pero, al fin y al cabo distorsiones del mercado, pues en otros países no existen y las autoridades europeas, españolas y vascas deberían aportar y promover aquellas condiciones que favorezcan la competitividad de la industria y compensen dichas distorsiones.

Una política seria, continuada y estable de inversiones en I+D+i, en formación reglada y continuada, un programa decidido de infraestructuras bien planificadas, sin "faraonismos" pero sin escatimar en todo aquello que sea necesario, una política fiscal favorable y un largo etcétera de aspectos y medidas que los gobiernos, y los ciudadanos al elegir aquellos, deberían favorecer si de verdad queremos reindustrializar Euskadi.


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domingo, 9 de diciembre de 2012

¿Liberado?


Les confieso que, en una primera lectura, muy poco reflexiva la verdad, me ofendí. Me ofendí y reaccioné de forma inapropiada. Yo también había caído en la trampa.

El caso es que Juan Torres López, catedrático de Economía de la Universidad de Sevilla, escribía un artículo, al hilo del este otro de Ana Tudela periodista del diario Público, en los que ambos caían en la trampa que, hace ya tiempo, les tendió Esperanza Aguirre.

La por entonces presidenta de la Comunidad de Madrid anunció una especie de cruzada contra los liberados sindicales que, según su interpretación, no son más que una lacra para las empresas, para su competitividad y para la economía en general.

En primer lugar quizás convenga aclarar un poco el concepto: Nos referimos a "liberados sindicales" a aquellas personas a las que, a pesar de no trabajar en sus empresas, éstas les siguen abonando la nómina. No, no se crean que la empresa les regala nada, esto se produce porque el resto de sus compañeros renuncian a las horas de liberación sindical que por convenio les pueden corresponder y las ceden a una sola persona, de forma que ésta puede dedicarse a la representación sindical a tiempo completo. Insisto, la empresa no regala nada.

Ya en su momento lo comenté por aquí: los liberados sindicales tienen una función importante en el justo equilibrio para el ámbito social de la Sostenibilidad de las empresas. Su labor es la de defender los derechos de los trabajadores y frenar los posibles abusos. En realidad, son como los sistemas de seguridad de una industria, son caros de instalar y costosos de mantener, en la mayor parte de las empresas de AVEQ-KIMIKA nunca serán necesarios, pero deben estar ahí.

Obviamente, como en todo colectivo humano, hay abusos y caraduras. Conozco un buen montón de liberados sindicales y la mayoría de ellos son personas responsables y trabajadoras que trajinan muchas horas, haciendo muchos kilómetros de carretera a horas intempestivas, visitando fábricas, negociando convenios y asesorando trabajadores, haciendo horarios que van mucho más allá de las 8 horas al día.

Conozco también unos cuantos liberados sindicales que abusan. Pero no muchos más que periodistas caraduras, catedráticos de universidad caraduras... o abogados caraduras.

Digo que Ana Tudela y Juan Torres López, dos avezados columnistas en medios de la izquierda, en lugar de dar esta sencilla explicación (o una parecida), cayeron en la trampa neoliberal de Esperanza Aguirre, y digo que picaron el anzuelo porque, en lugar de responder con dignidad, cayeron de cabeza en el "y tú más", como si decir que las patronales tienen "35.000 liberados" fuera una especie de contrapunto a las diatribas de la ex-presidenta.

Quizás tuvo algo que ver, aunque no he leído suficiente a ninguno de los dos como para afirmar o negar tal cosa, que la izquierda guay y moderna también desprecia a los sindicatos...  en fin, no lo sé... el caso es que me ofendí. Y puede ser que me ofendiera sin motivo pues la palabra "liberado" no puedo considerarla un insulto.

O, bueno, quizás sí algún motivo sí que tenía... porque cuando se lee el párrafo completo del Señor Torres López, hay poco margen para equívocos:

"(La patronal española) Ha estado y está dominada por personas cuya trayectoria no ha sido precisamente la que podría servir a la sociedad como referencia de la excelencia, el riesgo y el buen hacer productivo de un empresario ejemplar. Y no me refiero solo a sus presidentes sino a los más de 35.000 liberados (por cierto, casi 8,5 veces más de los que tienen los sindicatos) que mantienen las diferentes organizaciones patronales."

Pues sí, yo trabajo en una pequeña organización que forma parte de CEBEK, de FEIQUE, de Confebask y de la CEOE. Sí, soy uno de esos "35.000 liberados", aunque no sé muy bien "liberado" de qué.

Dedico mi día a día, por ejemplo, a explicar a un empresario (uno de tantos...) que fabrica jabones y detergentes para hostelería de Ugao-Miravalles (Bizkaia), que tiene 4 personas contratadas, y que se pasa todo el día visitando clientes, vendiendo, qué tiene que hacer para cumplir un Reglamento Europeo de 1.200 páginas (uno de tantos...), que dice cómo tiene que ser el etiquetado de seguridad de sus productos.

Si los "liberados sindicales" pueden equipararse a las inversiones no-productivas en seguridad, en mi caso, en nuestro caso, en el de la inmensa mayoría de esas 35.000 personas, somos inversiones productivas, muy productivas. Ese empresario de Ugao-Miravalles, ese que gestiona su pequeña empresa con esfuerzo, "excelencia, riesgo y buen hacer productivo" no puede permitirse contratar 2 abogados y 2 técnicos que le asesoren sobre seguridad y medio ambiente, pero puede aliarse con 124 empresas y empresarios (sí, también cooperativas o sociedades laborales...) para compartirlos... y eso, se pongan ustedes como se pongan, es una asociación empresarial.

Aunque quizás lo que más me molesta de esta corriente de opinión es cuando se insinúa que los comités de dirección de nuestras organizaciones son "poltronas". Es en esas "poltronas" donde los empresarios  colaboran con AVEQ-KIMIKA. Empresarios que sacan tiempo de debajo de las piedras (en realidad, de robárselo a sus familias) para echar una mano. No cobran ni un duro, por supuesto, es más, asistir a las reuniones les cuesta dinero, y todavía tienen que oír por ahí comentarios tan poco documentados.

En fin... creo que ya estoy mejor. Este desahogo del blog es muy buena terapia. 

Aunque ese desahogo no me servirá de nada mañana, cuando suene el despertador a las 6:15 y no vea a mi hija en todo el día. Me marcharé de casa antes de que se despierte y regresaré cuando ya esté dormida, algo que me enfada y me avergüenza pero que a veces me sucede. He quedado con un empresario a las 8:00, para hablar de su almacén de productos químicos y tengo una reunión con el Colegio de Químicos a última hora de la tarde.

Cuando entre en cuarto de mi hija de puntillas, con los zapatos en la mano y con la corbata todavía a medio desatar, me acordaré del artículo del Sr. Torres López y, al darle un beso en la frente, pensaré:

- "¿Liberado?... ¡jo, que bien vivo liberado!"


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viernes, 9 de noviembre de 2012

Hace frío ahí fuera...



Mi abuela de Bilbao solamente tuvo un hermano que, a su vez, solamente tuvo un hijo, de modo que sobrinos "suyos", mi abuela bilbaína, solamente tuvo uno.

Desde muy pequeño le oí decir: "Fíjate que listo es mi sobrino que ha entrado a trabajar de ingeniero en Altos Hornos... y eso es para toda la vida".

Mi abuela murió casi a la vez que Altos Hornos. De hecho, no creo que fuera consciente del declive y desgracia de la empresa porque, probablemente, de haberlo sido, el disgusto se la hubiera llevado al Cielo mucho antes.

El pasado martes, de camino al Instituto de Botica Vieja en Deusto para una reunión, más que nada protocolaria, con algunos de los profesores de ciencias de secundaria con los que colaboramos en el marco del proyecto APQUA, me acerqué por el Palacio Euskalduna de Bilbao.

Lo cierto es que no estuve demasiado tiempo, pero tenía mucho interés en pasarme por la feria Prestik que organiza la fundación Gazte Lanbidean de la BBK y la Diputación de Bizkaia y cuyo objetivo es tender puentes sobre ese río caudaloso y lleno de hambrientos cocodrilos, que en estos últimos años se está convirtiendo en un auténtico océano, que separa a los jóvenes recién titulados de su primer empleo.

Aproveché pasarme por el estand de los empresarios vizcaínos para saludar a Mónica Fernández y Nieves Gámiz, dos compañeras de CEBEK, que defendían la plaza con una sonrisa y mucha eficiencia, atendiendo a decenas de chavales, y para hacer una gestión con la Fundación Novia Salcedo, toda una institución en Bilbao en esta materia y con la que ando liado en un proyecto muy chulo... ya les contaré.

Hubo algunas cosas que me llamaron la atención. La mayor parte positivamente  Me gustó mucho un stand dedicado al "Curro de buscar curro" en el que de forma muy amena se explicaba, entre otras cosas, a los chicos y chicas las técnicas básicas y avanzadas para editar un buen currículum y distribuirlo.

Y, sinceramente, me molesto un poco que uno de los estands más amplios y concurridos fuera el montado por un programa europeo de captación de jóvenes titulados para irse a trabajar a Noruega, Holanda, Suecia o Alemania. Esta exportación gratuita de talento es un grave error histórico que acabaremos pagando...

Hubo algo que me llamó mucho la atención, quizás porque no lo esperaba: la red Linkedin tenía un estand propio... y pasados unos segundo me di cuenta de que era algo absolutamente lógico pero, nunca se me hubiera ocurrido. Internet se ha convertido en una herramienta fundamental para casi todo en nuestras vidas... para encontrar trabajo, también. Aunque, en realidad, Internet es bueno para algo previo y necesario a la propia búsqueda de empleo: para hacer redes.

La verdad es que ver allí a Linkedin y el hecho de que hoy estoy camino de Zaragoza para charlar con jóvenes investigadores sobre posibilidades de empleo en la industria (en el IX Simposio de Investigadores Jóvenes),  me ha hecho recordar que tenía este post pendiente de escribir. Es que es un post, no diría yo off-topic... pero sí un poco diferente a lo habitual.

Hace unos meses, Joseba, uno de nuestros mejores técnicos de seguridad, se quedó en paro. Los alemanes decidieron cerrar la planta en la que trabajaba,  para con ello, tratar de paliar un problema de sobre-producción brutal en el mercado Europeo de unos producto muy concretos. El crack inmobiliario español y la aniquilación total de la construcción, habían situado a la fabrica vasca al borde mismo del abismo, con una caída de facturación de casi el 70% en dos años.

Un par de semanas después de su salida de la empresa, Joseba me llamó para invitarme a un café y charlar un rato. Darme un curriculum y ver que opciones le veía yo para volver al sector químico.

Durante la conversación fue quedando claro que, a lo largo de estos 8 últimos años de responsabilidad, Joseba había trabajado mucho y muy bien (eso ya lo sabía) pero había cometido un error muy grave. No se había preocupado por sí mismo, quizás pensó que su trabajo y su empresa eran para siempre y no se había entretenido, en absoluto, en ir tejiendo "una red".

- He visto que tienes perfil en Linkedin - me dijo - ¿Eso sirve para algo?
- Sí, claro que sirve.
- ¿Crees que me vendría bien que me hiciera un perfil?
- Sí, claro - y añadí - pero te hubiera venido inmensamente mejor que te lo hicieras hace tres años. Que hubieras participado en grupos y hubieras ido colaborando con compañeros y colegas de profesión en foros y actividades.

Y cuando hablo de "redes" no hablo específicamente de Intenet. No sólo Linkedin e Internet permiten crear redes. Asociaciones, colegios profesionales... algo tan antiguo y tan poco virtual, son imprescindibles para esa labor.

- ¿Para qué me iba a colegiar?, el Colegio no tiene muchas actividades, tampoco es que salga caro, pero la formación ya me la daba mi empresa, así que siempre pensé que no me merecía la pena... total ¿para qué?
- Pues, para preparar este preciso instante en el que ahora te encuentras.

Háganse un perfil en Linkedin o dónde más les guste. Colégiense, asóciense, vengan a los Grupos de Trabajo de AVEQ-KIMIKA. Siempre que les llamen para liarles, para dar una charla o impartir un curso, hagan un hueco y salgan, déjense ver.

- Bueno, es que yo soy químico pero no trabajo de químico... no tiene mucho sentido que me colegie
- Bueno, eso no es del todo cierto. Trabajas con categoría de licenciado y eres licenciado en químicas.. pero eso da igual. Lo importante es la red de contactos que puedas hacer y para eso da igual ser químico, abogado o decorador de interiores. 

¿Han oído ustedes eso de "Es que tuvo suerte. Estaba en el sitio adecuado en el momento adecuado"... pues las redes, las asociaciones, los colegios, nos permiten estar en muchos sitios a la vez y, a poco preparados que estemos, alguno de ellos será el adecuado.

Hoy por hoy, y esperemos que por muchos años, ustedes están cómodos, calientes y secos al fuego de su empresa. Andan liados claro, pero el fuego del hogar corporativo les cuida y les protege. Pero, ojo, hace mucho frío fuera. Mucho. Y se está muy solo.

Cuídense mucho y sean un poco egoístas. Reserven algo de tiempo para pensar en ustedes mismos y en su futuro. Colégiense ya, esta misma mañana, déjense ver por las asociaciones empresariales y, esto lo pueden dejar para un rato que tengan durante el fin de semana: háganse un perfil en Linkedin.

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jueves, 27 de septiembre de 2012

La coordinación de actividades empresariales y el catecismo del padre Astete




Hay una frase hecha en castellano que me gusta muy poco y que aplicada a la prevención de riesgos laborales no me gusta nada pero que me he visto obligado a utilizar recientemente. Es aquella que dice "Doctores tiene la Iglesia"

Tiene esa frase hecha su origen en el libro "Catecismo de la Doctrina Christiana" del padre Gaspar Astete (1537-1601), conocido simplemente como "Catecismo del Padre Astete", un jesuita español que publicó su famosísimo catecismo en forma de preguntas y respuestas y que fue de aprendizaje memorístico obligatorio para la mitad de los niños españoles hasta hace unas pocas décadas. Digo la mitad porque tuvo más difusión en el norte de España mientra que, en el sur, era más habitual utilizar el "Catecismo del Padre Ripalda", de Jerónimo Martínez de Ripalda (1536-1618), también padre jesuita  Aquellos de ustedes algo más veteranos lo recordarán... y no se me pongan nostálgicos que nos conocemos.

El caso es que la frase en cuestión la escribe el padre Astete en el siguiente contexto:

P.: Además del Credo y los Artículos, ¿creéis otras cosas? 
R.: Sí, Padre, todo lo que está en la Sagrada Escritura y cuanto Dios tiene revelado a su Iglesia.

P.:¿Qué cosas son ésas? 
R: Eso no me lo preguntéis a mí que soy ignorante; doctores tiene la santa Madre Iglesia que lo sabrán responder.

En mi opinión, el padre Astete no utiliza la frase exactamente en el sentido que recibe la frase hecha, que viene a significar algo así como: "de este tema hay gente que sabe más que nosotros que ha dicho que es así y no somos nosotros nadie para discutirlo"... más menos. Pero, en fin, así queda para la historia.

Les decía que no me gusta nada la frase porque soy firme partidario de la divulgación científica y de la transparencia a toda costa. Creo que todos somos adultos y capaces y que, si alguien se toma la molestia de explicar las cosas, por complejas que estas sean, casi cualquiera puede llegar a entenderlas.

Me pasa mucho cuando cuento por ahí procesos industriales de manipulación de alimentos... alguien siempre afirma con cara de desagrado "Es mejor no saber..." y yo siempre pienso que no, que para ser adultos y tomas decisiones siempre "será mejor saber" y cuanto más sepamos y más conscientes seamos, mejor.

Y digo que esa frase me resulta especialmente molesta en materia de prevención de riesgos laborales porque creo que el más sabio doctor de la seguridad es cada uno es uno mismo y solamente con concienciación y diálogo es posible avanzar en este campo, evitando órdenes, imposiciones y mandatos.

Pero, como les decía, en la penúltima reunión del Grupo de Trabajo KIMIKA de Seguridad me quedé más sólo que la una en la defensa de un argumento y, teniendo en frente a un muy intimidante grupo de técnicos, jefes y jefas de seguridad de industrias químicas del País Vasco, no me quedó más remedio que plegar velas y afirmar contrito (término éste muy del gusto del padre Astete, imagino): "Doctores tiene la Iglesia..."

El caso es que llevaba yo tiempo dándole vueltas a la espiral de locura en la andan metidos los responsables de prevención de las industrias con la documentación asociada a la coordinación de actividades empresariales, a la gestión de contratas.

Derivado de la cadena de responsabilidades subsidiarias que impone la normativa, el listado de documentos que las empresas que reciben contratas en sus instalaciones es de una extensión y detalle descomunal, multiplicado por cada uno de los trabajadores que entran en las instalaciones y la necesidad de su permanente actualización.Una locura administrativa a la que, en muchas ocasiones, es necesario dedicar gran parte del tiempo de los técnicos y, en aquellos más afortunados, el de un administrativo que le apoye en la gestión.

Así, entre otras cosas y para empezar, piden el certificado de que los trabajadores han recibido la formación adecuada respecto a los trabajos objeto de la contratación por ejemplo en el en caso de realizar trabajos en altura, con riesgo eléctrico, espacios confinados, manipulación de productos fitosanitarios (plaguicidas,  etc.), uso de aparatos elevadores y/o trabajos con vehículos y maquinaria para movimiento de tierras y para manipulación de materiales se deberá presentar certificados de formación específica.


Solicitan certificados de aptitud médica para la realización de trabajos que impliquen un riesgo especial  (aquellos trabajos incluidos en el Anexo I del R.D. 39/97 o en el Anexo II del R.D. 1627/97 y otros derivados de su propia actividad, como son los trabajos con riesgo de caída de altura, con electricidad, en espacios confinados, etc.).

Nombramiento de recurso preventivo y formación en materia de PRL (nivel básico como mínimo) para aquellos trabajos que así lo requieran.


Por supuesto, copia de DNIs de todos los trabajadores que vayan a acceder a las instalaciones para poder comprobar que, efectivamente, las personas que se presentan en las instalaciones son las mismas que figuran en la documentación.


Además, copia de los impresos TC1 y TC2 del mes anterior a la fecha del inicio de los trabajos donde figuren los nombres de las personas que intervendrán, o el parte de alta correspondiente debidamente sellado por el INSS si se trata de personal de nueva incorporación, o bien recibo de autónomos, si se trata de personal perteneciente a este tipo de colectivo.

Este último es especialmente significativo pues la costumbre de pedirlo procede de un artículo del Estatuto de los Trabajadores y de otro de la Ley General de la Seguridad Social (no de la normativa de prevención) que dice:


Estatuto de los Trabajadores. Artículo 42. Subcontratación de obras y servicios. 

1. Los empresarios que contraten o subcontraten con otros la realización de obras o servicios correspondientes a la propia actividad de aquéllos deberán comprobar que dichos contratistas estén al corriente en el pago de las cuotas de la Seguridad Social. Al efecto, recabarán por escrito, con identificación de la empresa afectada, certificación negativa por descubiertos en la Tesorería General de la Seguridad Social, que deberá librar inexcusablemente dicha certificación en el término de treinta días improrrogables y en los términos que reglamentariamente se establezcan. Transcurrido este plazo, quedará exonerado de responsabilidad el empresario solicitante.

2. El empresario principal, salvo el transcurso del plazo antes señalado respecto a la Seguridad Social, y durante el año siguiente a la terminación de su encargo, responderá solidariamente de las obligaciones de naturaleza salarial contraídas por los contratistas y subcontratistas con sus trabajadores y de las referidas a la Seguridad Social durante el período de vigencia de la contrata.


Ahora bien... ¿qué significa "propia actividad"?, se preguntarán. Pues no son los únicos y es un tema muy largo que, si me lo permiten, lo derivo a una entrada posterior.

Pero lo más pintoresco de los procedimientos que obligan a pedir estos documentos es que, la entrega de tanto la certificación negativa de descubiertos como las copias del TC1 y TC2 no podrían evitar que el subcontratista del que no nos fiamos, entregue los documentos en nuestra fábrica, deje a sus empleados trabajando y vaya directamente a las oficinas de la Seguridad Social a darlos a todos de baja.

El procedimiento de acceso más desbocado con el que me he enfrentado, el de un cliente de una empresa asociada, que creo que con nuestra ayuda consiguió reconducir, era el caso de una instalación industrial que pedía, con quince días de antelación, toda esa documentación... de todos los chóferes de los camiones que iban a acceder a sus instalaciones.

El caso es que, con el fin de asistir a las empresas en el manejo de esta documentación existen en el mercado opciones de software para gestionarlas en PDF, con avisos automáticos dirigidos a la base de datos de contratistas y con un código de semáforos para poder controlar visualmente qué documentos faltan por entregar o bien, en su caso, por renovar.

Un paso más allá son los sistemas on-line en los que una empresa externa certifica esa documentación a los receptores de contratas, de modo que sean ellos los custodios de la documentación y los que deben preocuparse del seguimiento de las renovaciones.

Llevando un poco más allá esta práctica y con el conocimiento adquirido en el Foro CEBEK de Coordinación de Actividades Empresariales  los procedimientos que se llevan a cabo en otros sectores, presenté una propuesta al Grupo de Trabajo KIMIKA de Seguridad que estaba seguro a todos les parecería una genialidad y sería aprobada por aclamación.

En lugar de verse inundado de papeles o confiar en la certificación de un tercero externo, que cobra por ello claro, ¿por qué no confiamos en la responsabilidad del contratista y le pedimos un único documento: una declaración responsable, firmada por el mismo, certificando estar al día de sus obligaciones y exonerando de responsabilidad al empresario principal?.

Cuando presenté la idea al grupo iba acompañada de un despliegue de actividades destinadas a unificar criterios con la Inspección de Trabajo y la propia fiscalía de prevención de riesgos, así como Osalan y otros sectores industriales y no industriales. Circulares, publicaciones, jornadas informativas, seminarios... la recepción de la propuesta fue más bien fría... casi congelada.

"Bueno" - me dijeron unánimemente - "... pero nosotros seguiremos pidiendo todos los demás papeles, que nos quedamos más tranquilos".

Obviamente, dije la referida frase, recogí el despliegue y cambié de tercio y comenzamos a hablar de otro tema. (En concreto, sobre la aplicación a las empresas industriales del Real Decreto 1627/1997, de 24 de octubre, por el que se establecen disposiciones mínimas de seguridad y de salud en las obras de construcción y sobre qué puede considerarse "obra de construcción" y qué no, en el constante devenir del mantenimiento en las instalaciones industriales. Por cierto, estén atentos a la agenda de CEBEK que a principios del próximo mes de noviembre hay programado un seminario para tratar de aclarar esta cuestión).

Aspiro a convencer algún día a los doctores de AVEQ-KIMIKA. Entre tanto, me temo que seguiremos navegando en el tormentoso mar de los papeles que nos inunda pero que, ¡oh contrasentido!, nos da seguridad.


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lunes, 6 de agosto de 2012

La Consagración de la Primavera




Aquel jueves, 29 de mayo de 1913, en el nuevo Teatro de los Campos Elíseos de París, los ánimos del público que iba poco a poco completando el aforo estaban bastante enardecidos. El programa, sin duda innovador, se anunciaba interesante, pero el ambiente era el previo a una batalla.

La compañía de los Ballets Rusos de Sergei Diaghilev, que venía acumulando exito tras éxito en la capital francesa desde hacía años, había confiado su nuevo espectáculo a tres jóvenes de nacionalidad rusa. Los tres ya eran conocidos, y habían cosechado algunos éxitos y algún que otro sonoro fracaso en las últimas temporadas, pero la propuesta que los tres presentaban en esta ocasión era rompedora.

Aquellos tres jóvenes artistas eran el compositor Igor Stravinsky, que entonces tenía 30 años, el bailarín y coreógrafo Vaslav Nijinsky, de 23 y el escenógrafo y diseñador del vestuario Nikolái Roerich, que era algo más mayor, 38.

Aquella temporada de los Ballets Rusos de Diaghilev había empezado el 15 de mayo con una nueva coreografía de Nijinsky sobre una obra de Claude Debussy. Se trataba de Jeux (Juegos), un poema sinfónico en el que, junto a las bailarinas Tamara Karsavina y Ludmila Schollar, representaban un extraño partido de tenis.

Tras el escándalo que se había organizado la temporada anterior con la interpretación de Preludio a la Siesta de un Fauno del propio Debussy, con ninfas ligeras de ropa y Nijinsky, en ajustadas mayas, desarrollando un amplio despliegue de sinuosos movimientos indisimuladamente eróticos sobre el escenario, el público acogió Jeux con más frialdad que abucheos, consecuencia, quizás, de la combinación del rechazo a una coreografía extraña e innovadora con el respeto que el público tenía al gran compositor francés.

Una semana más tarde, el día 22, la compañía programó una reedición de la versión de Rimski-Korsakov de la opera Boris Gudunov de Moussorgsky, con el grandísimo cantante ruso Fiódor Chaliapin en toda su plenitud en el papel principal. El éxito, favorecido sin duda por haber traído los suntuosos decorados y vestuarios desde San Petersburgo, fue enorme.

Pero el día 29 llegaba el plato fuerte de la temporada. Diaghilev estrenaba el nuevo ballet del joven Stravinsky, llamado La Consagración de la Primavera, y, por qué no decirlo, la exigente y bastante acartonada afición parisina le tenía bastantes ganas.

Diaghilev era consciente de la que se avecinaba. Lo era porque un experto y experimentado empresario que había dado total libertad creativa a los tres jóvenes artistas e instrucciones muy claras a la compañía de danza de que, "si algo sucedía, mantuvieran la calma y continuaran. El ballet debía interpretarse hasta el final, pasara lo que pasara". Sabía a qué se atenía.

Pero el lío que se organizó en el teatro aquella velada fue aún peor que cualquier expectativa que pudieran tener. En el preludio orquestal, antes de que se levantara el telón, acompañando a los primeros compases en los que un fagot y un corno inglés llaman al despertar de la tierra dormida por el largo invierno con una leve melodía, comenzaron los primeros tenues abucheos y silbidos. Que se convirtieron en una rugido ensordecedor cuando subió el telón y sobre el mismo aparecieron "un grupo de lolitas patizambas con largas trenzas que saltaban arriba y abajo" como calificó el cuadro uno de los críticos presentes "un espectáculo bárbaro y pueril, desconcertante y ridículo" que diría otro.

El ruido no cesaba, y aún se incrementó cuando otro grupo del público comenzó a pedir silencio a gritos a los alborotadores y comenzaron las primeras peleas y trifulcas entre miembros de ambas tendencias.

El ruido llegó a tal volumen que era imposible escuchar una sola nota, aunque dicen que la profusión rítmica de la partitura y la potencia y volumen de la percusión transmitían la vibración necesaria para que los bailarines pudieran mantener la calma y continuar hasta el final.

Al poco de comenzar las protestas, Stravinsky abandonó la platea y se dirigió a los bastidores. Allí se encontró a Nijinsky subido en una silla, contando a gritos, tratando de ayudar a que los bailarines mantuvieran el paso.

Diaghilev, que también se encontraba entre bastidores enormemente agitado, había decidido llamar a la policía, mantuvo encendidas las luces del teatro durante el principio del segundo acto para que los agentes, que en importante número ocupaban el pasillo central del patio de butacas, pudieran detener y expulsar a los alborotadores más belicosos. Eso sí, en cuanto las luces volvieron a apagarse, el pandemonium de gritos, silbidos, pataleos y abucheos se inició de nuevo con toda su fuerza y se redoblaron las trifulcas y peleas, en las que se blandieron puños y bastones por doquier.

Los únicos que parecieron permanecer impasibles fueron los bailarines que, tras largos meses de interminables ensayos, dirigidos por el siempre muy meticuloso Nijinsky, realizaron una más que correcta interpretación.

Al terminar la función y vaciarse el teatro todos estaban exhaustos. Jean Cocteau, que estaba entre el público, cuenta cómo se unió a Stravinsky, Nijinsky y Diaghilev que se subieron a un taxi a las 2 de la madrugada y se dirigieron al Bosque de Boulogne buscando un poco de paz y aire fresco. Su impresión fue que el compositor y el coreógrafo estaban nerviosos, enfadados, disgustados y.... felices. Y contaba que el único comentario del empresario fue "Es exactamente lo que quería".

Stravinsky, gracias al apoyo de Diaghilev, transformó completamente el ballet y con él todo el panorama de la música sinfónica. Ya nada sería igual. Muy poca gente recuerda ya el gran triunfo de la ópera Boris Gudunov en el Teatro de los Campos Eliseos aquella primavera de 1913.... sin embargo, en los anales de la historia de la música quedará para siempre cómo aquellos 3 jóvenes consiguieron revolucionar la danza y cambiarla para siempre.

El día 3 de septiembre AVEQ-KIMIKA, integrada en el programa de CEBEK y de Gazte Lanbidean de Kutxa Bank, inicia el programa de prácticas para jóvenes en empresas. Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que convencer que una empresa se sume por primera vez a un programa de prácticas es complejo... hacer que repita es muy sencillo. Atrévanse, abran la ventana y dejen que el aíre fresco entre en sus talleres y oficinas. Dejen que los jóvenes revolucionen, un poco, sus empresas. Verán como compensa.

(Hoy, día 6 de agosto, una joven valiente que nos importa mucho en AVEQ-KIMIKA comienza una aventura que sin duda será larga y estará llena de esfuerzos y sacrificios.... y de éxitos. Mucha suerte, Anne. Te la mereces).

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