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miércoles, 1 de mayo de 2013

¿Qué hay detrás de las revoluciones?



Bien que lo siento pero creo que le voy a aguar la fiesta del 1º de Mayo.

No sé si habrá algún antropólogo entre la audiencia de este modesto blog que pueda explicarme porqué los seres humanos nos movemos y nos conmovemos mucho más por los sentimientos, por la música, por el heroísmo y el romanticismo que por la razón.

Hace bien poco tuvimos un ejemplo muy evidente en España que, al menos para mí, resultó muy revelador: Los mineros leoneses que marcharon sobre Madrid, hace menos de un año, fueron recibidos en la capital por miles de personas, aclamados como héroes de una lucha contra un sistema injusto que oprime a los débiles y da más poder a los ya poderosos.

Las imágenes de la evocación colectiva de las revoluciones obreras eran evidentes: banderas rojas al viento, cantos revolucionarios, una vanguardia (los propios mineros) fuerte y cohesionada… solamente faltaron las barricadas.

Sin embargo, el análisis razonado de la situación no tenía nada que ver con la lucha obrera ni con la ocupación de los medios de producción por parte de la clase obrera… ¡que va!: los mineros marchaban sobre Madrid para reivindicar el mantenimiento de las subvenciones y subsidios públicos…. ¡para sus patrones!

En el fondo siento mucho pensar así. Siento mucho tener la manía de mirar detrás del cartón-piedra y ser un aguafiestas… los mineros, lo que atacaban con su marcha no era al sistema y a la burguesía en pro de la clase obrera… defendían sus propios privilegios, sus coeficientes reductores y su derecho a jubilarse antes que todos los demás.

Si se fijan, ninguna de las reivindicaciones de la marcha estaba dirigida a reivindicar las necesarias inversiones en infraestructuras para el desarrollo de alternativas económicas viables para las comarcas mineras. Si cerraran las minas, cierre al que tarde o temprano están abocadas por el necesario declive del carbón en defensa del clima, se desarrollaran alternativas reales en las comarcas mineras y todos los mineros tuvieran empleo, se verían obligados a jubilares con 65 años (o tal vez 67 años, al ritmo que van las cosas), como todos los demás y esa perspectiva bien merecía una marcha sobre Madrid… ¿ustedes no lo harían?

Esta triste y fría visión de la realidad, tan poco romántica, tan antipática me supone un conflicto interno. Por un lado quiero pensar en el asalto al Palacio de Invierno de San Petersburgo, de octubre de 1917, como un acto de rebeldía en el que el pueblo, por fin organizado, cantando “La Internacional”, asaltó el poder en el primer gran triunfo contra la injusticia.

La realidad es cruel y no tiene banda sonora. Los bolcheviques, un grupo muy pequeño de personas en un inmenso país como es Rusia, con aquel acto, dieron un golpe de estado contra una incipiente, débil y muy imperfecta democracia e instauraron un régimen totalitario y opresivo que reprimió la libertad durante 70 años y asesinó a millones de personas.

Es materia de Sostenibilidad esta dicotomía también está presente. Nuestro lado romántico nos empuja a ver la realidad distorsionada y de forma parcial, emocionados con la belleza de unas pocas flores y perdiendo la capacidad de ver todo jardín.

En octubre de 2012 murió Barry Commoner. Uno de los primeros y, casi seguro, más grandes pensadores del ecologismo… o, más propiamente, del ecosocialismo. Digo ecosocialismo porque que Commoner no se limitó a ver el mundo con una visión conservacionista y limitada, sino que desarrolló sus teorías en la percepción de que el ser humano y la Tierra son compatibles y pueden vivir en armonía.

Commoner es el autor de “El Circulo se Cierra”, escrito en 1971, y que se adelanta en muchos años a las hoy asentadas tesis de la Sostenibilidad y el equilibrio entre tecnología y todas sus ventajas y la preservación del medio natural.

En ese libro, Barry Commoner enunció lo que, quizás, es su teoría más citada y conocida, las cuatro reglas de la ecología:

1. Todo está conectado con todo lo demás. Hay una sola ecosfera para todos los organismos vivos y lo que afecta a uno, afecta a todos.

2. Todo debe ir a parar a alguna parte. No hay "residuos" en la naturaleza y no hay un "afuera" adonde las cosas puedan ser arrojadas.

3. La naturaleza es la más sabia. La humanidad ha creado tecnología para mejorar la naturaleza, pero los tales cambios en el sistema natural usualmente han sido en detrimento de tal sistema.

4. No existe eso de la "Barra Libre". En la naturaleza, ambos miembros de la ecuación deben estar equilibrados, para cada ganancia hay un coste, y las deudas al final se pagan.

La aplicación de esta teoría a la Sostenibilidad es evidente. Todas las esferas de nuestra vida como seres vivos están conectadas y, nos guste o no, todo tiene un trasfondo, una trastienda… unos bastidores que los sujetan.

Y es ahí, precisamente ahí, donde el romanticismo y los actos de heroísmo se acaban, donde los activistas colgándose de arneses desde chimeneas desplegando pancartas son una mera anécdota, un mal chiste, donde la humanidad se la está jugando.

Y sí, lo siento, esa tramoya se mueve con dinero.

Y no estoy hablando de avaricia, en estos últimos meses se ha hablado mucho de la llamada “pobreza energética”, la situación económica que supone la imposibilidad de pagar el coste de la calefacción. Pues bien, si nos dejáramos llevar por el romanticismo aplicado a la Sostenibilidad, ¿no sería una buena idea prohibir los combustibles fósiles y abrazar, de una vez por todas, las energías renovables?... ¿saben a cuanto tendría que subir el precio de cada kilovatio para que cuadraran las cuentas?. Alguien dirá que lo que necesitamos es investigar y desarrollar nuevas tecnologías en el mundo de las renovables para que sus costes sean asumibles… pues para eso, también hace falta dinero.

Por ello que esta entrevista a Connie Hedegaard, comisaria europea de Cambio Climático, me ha preocupado mucho.

Aplicando lo que dice la 1ª ley de Commoner, en estos momentos, castigar aún más a la industria europea sólo servirá para favorecer la producción fuera de Europa, especial y obviamente en China, y allí no utilizan energías renovables, ni siquiera gas natural, allí utilizan directamente carbón. Carbón al que habrá que sumar las miles de toneladas de carbono necesarias para el transporte. Y sólo tenemos una atmósfera.

Y, aplicando lo que dice la 4º ley, ¿cómo es posible que alguien, con capacidad, responsabilidad y conocimiento, diga que “Sé que España lo ha hecho muy bien en las renovables”?... España ha aceptado una factura en renovables que no puede pagar y que no podrá pagar en muchos años.

Eso sería tanto como decir que “lo ha hecho muy bien” un gestor de un equipo de fútbol que compra jugadores que no puede pagar, gana títulos que con una gestión adecuada nunca habría alcanzado provocando la quiebra y desaparición del club… una situación que supongo que les suena. Y mucho me temo que no hay una diputación o un ayuntamiento que pueda salvar al sector de las renovables en España… aunque, para el futuro de nuestros hijos, sería mucho más importante haberlo salvado antes que a toda una liga de fútbol.

Alguno de ustedes, sufridos lectores, podrá decir, “¡Cómo eres!, estamos hablando del aire, las olas, las ballenas, de la gloria del triunfo de la copa de Europa, de luchar contra la injusticia y del futuro de nuestros hijos… y tú te pones a hablar de sucio dinero”.

Bien que lo siento pero… ¿no les había dicho que venía dispuesto a aguarles la fiesta?

viernes, 19 de abril de 2013

Conceptos sencillos, palabras complicadas en el aire




He puesto a Izaskun Bilbao presidiendo esta entrada porque hacia tiempo que no me sentía tan bien representado por un o por una parlamentaria. Sabía de su capacidad pero me ha sorprendido muy gratamente comprobar, al leer su blog esta entrada (a partir del octavo párrafo), lo bien que ha preparado un tema tan técnico y complejo para una votación sobre un asunto concreto que, supongo yo, para un parlamentario no especialista en temas ambientales, le parecerá lejano y abstracto. Mi enhorabuena.

El pasado martes tenía lugar en el Parlamento Europeo una votación que, sin ser ni mucho menos “crucial” (pues la medida que finalmente fue rechazada puede volver a ser presenta por al Comisión más adelante), sí que me parecía importante como indicador de cuánto hay de sinceridad en las instituciones europeas y en los países miembros en la protección del medio ambiente y, hasta que punto, esa voluntad de protección se puede ver "contaminada" con intereses que nada tienen que ver con la naturaleza, la salud y la atmósfera pero que terminan por perjudicar a la capacidad competitiva de la industria europea, a su capacidad para crear empleo.

Como jurista, no puedo dejar de admitir que el sistema de comercio de derechos de emisión es el sistema más avanzado, más justo y, teóricamente, eficiente de internalización de costes ambientales y, como tal, la herramienta perfecta para poner al mercado a trabajar eficazmente en favor del medio ambiente.

Se supone que la existencia de un mercado líquido concede a las empresas eficientes la posibilidad de vender “derechos de emisión” y por lo tanto, ser premiadas por sus mejoras, y que obliga a las empresas menos eficientes a gastar dinero en comprarlos, castigando su competitividad en el mercado. Es el sistema definitivo para que las empresas se muevan y con ellas el I+D+i en pro de tecnologías más amigables para el medio ambiente.

Los principios teóricos se supone que ya están en marcha y que el mercado funciona. Pero un mercado, para que se consolide y funcione, necesita algo más, algo que solamente se lo da una actividad estable durante un periodo de tiempo: necesita seguridad jurídica.

Se trata de que el mercado no esté sometido a decisiones arbitrarias (básicamente derivadas de decisiones administrativas) que impidan la planificación a largo plazo.

¿Cuál es el objetivo del mercado de derechos de emisión de gases de efecto invernadero?: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, lo demás son efectos secundarios, buenos o malos, pero secundarios.

Parece ser que algunos estados miembros y la propia Comisión están preocupados por la efectividad de algunas de las políticas que se pretendían desarrollar colateralmente con la puesta en marcha del mercado de derechos de emisión y es que, al parecer, la exigencia optima para las empresas en la mejora de procesos, que a su vez provocaría una decidida apuesta por la I+D, estaba calculada por las autoridades europeas en un precio del derecho fluctuando en torno a 30,00 €/tm

Pero, en el camino se ha cruzado la dichosa crisis. La producción de la industria ha descendido dramáticamente y sectores clave para el mercado de derechos de emisión como la producción eléctrica, el refino de petróleo o la producción de cemento, han dejado de demandar derechos de emisión saturando el mercado de oferta y situando el precio en torno a los 5,00 €/tm habiendo marcado esta semana un mínimo histórico de 2,63 €/tm, el mismo día de al votación.

Independiente de los motivos, el caso es que los objetivos de reducción de emisiones de CO2 se están cumpliendo pero, claro, los derechos que las empresas compran y venden. En esta fase ya madura del desarrollo de la directiva, se van poniendo en el mercado por emisión de los estados miembros mediante subastas y, evidentemente, las expectativas de recaudación distan mucho de ser las esperadas.

Esta información del Parlamento Europe y, en concreto las explicaciones de los dos ponentes de las posturas enfrentadas en la votación, Matthias Groote y Herbert Reul, resumen la cuestión bastante bien.
Es en esta situación, peculiar pero previsible sin duda y que, como tal, debió ser contemplada en el diseño del sistema, en l que la Comisión Europea propone al Parlamento una medida que viene a decir: la libertad (en este caso la de mercado) me gusta, siempre y cuando haga lo que al regulador (económicamente) interesa... porque el fin jurídico de la norma esta, de hecho, cumpliéndose.

Además, no seamos ingenuos, cargar aún más las espaldas de la industria europea, con esta especie de "ayudas de estado invertidas", compitiendo en un mercado global, no sólo no beneficia a la atmósfera, sino que la perjudica seriamente pues cada neumático que dejemos de fabricar en Europa será sustituido por uno hecho en China, con tecnología mucho menos eficiente. No olvidemos que el problemas del calentamiento... es global.

Decían los chicos y chicas de Factor CO2, la consultora de referencia en este complejo mundo en España y una de las más importantes del mundo (y no lo digo porque sean de Bilbao), en su boletín semanal emitido, precisamente, el mismo día 16: "Día nefasto para el comercio europeo de derechos de emisión"... es posible, pero fue un buen día para la seguridad jurídica y para la atmósfera, que es de lo que se trata.


martes, 13 de abril de 2010

What (the hell) are “bulk organic chemicals”?


There is one motto, for those who dedicate our working time to advise about industrial regulations, that European Lawmakers should take in account: a paragraph in a law is as interesting for lawyers as a "nightmaring" for technicians. And this contrast is specially intensive when the paragraph regulates the scope of the directive or regulation.

And a law paragraph is interesting when ever it has different interpretations, when two different people could understand it in different ways... a good basis for arguing that possibly ends in a process in courts. And, in my personal point of view, the industrial law maker must understand every process in courts as a fail in his performance.

We assume is not an easy task to find objective and measurable points to establish the scope of a law, to find an easy questions/answer to resolve the puzzle: "Is my company affected in this specific directive?", but we firmly think that the effort is necessary.

European Commission, and the European Court as well, use to reach a formula that industry deeply reject because it is a dangerous source of lack in equality in application of law: "A consideration on a case-by-case basis will therefore be required."

A look trough the competence crystal give us an scene where "case-by-case" analysis supposes that authorities of our competitors, any given border case sector, in Italy, Croatia or France consider that the invisible line keep our sector out of scope... But our government does not.... Our only solution is to demand the help of a judge, require a pre-judicial question to the European Court in Luxemburg and, a couple of year later and after spending a good amount of Euros, we will have a solution...

In other hand, we have objective points that give a non interpretable solution: square metres occupied, tonnes of fuel consumed, therms of gas, kWh... Avoiding any reference to “sectors” and considering any economical activity: If a company burns a tonne of fuel... does it environmentally matter if is burned in an industrial process or to keep warm a mall?

One of the last incident in such of problem is the final decision about the specific facilities included in EU ETS Directive and the scope of the sentence: "Bulk organic chemicals". Decision of regional government, competent in environmental regulation.

The Directive 2009/29/EC of 23 April 2009 amending Directive 2003/87/EC so as to improve and extend the greenhouse gas emission allowance trading scheme of the Community, in its annex I “CATEGORIES OF ACTIVITIES TO WHICH THIS DIRECTIVE APPLIES” says:

“Production of bulk organic chemicals by cracking, reforming, partial or full oxidation or by similar processes, with a production capacity exceeding 100 tonnes per day”

In this two lines we can easily find three sources of conflict: What exactly is a “bulk organic chemical”?, What are “similar processes”?.... and the only objective references (100 tonnes per day of production capacity) is inoperative by the question: Production capacity of the specific products catalogued as “bulk organic chemicals” or total production capacity of the facility?....

The Directorate-General Climate Action of the European Commission published last March 18th, a document regarding this problems: “The guidance on Interpretation of Annex I of the EU ETS Directive” but it falls again in same mistake...

Specifically, the reference to “Bulk Organic Chemicals” is this:

Bulk organic chemicals are chemicals which are usually produced at large scale and sold as commodities for the purpose of producing other chemicals. Production processes under this activity are "cracking, reforming, partial or full oxidation" and "similar processes" (i.e. processes where severe thermal and/or oxidising conditions prevail). A production process can be assumed to be a "similar process" falling under this activity, if CO2 emissions are not only result of separate combustion of fuels, but where part of the emitted carbon stems from the feedstock. Other chemical production processes should be assessed regarding inclusion in the EU ETS under the aspect of combustion activities.

There is no exhaustive list of chemicals available that would satisfy the definition of the activity in Annex I of the EU ETS Directive. However, Table 3 can serve as a starting point. The fact that the chemicals produced are not listed in Table 3 does therefore not mean that the installation considered should not be included in the EU ETS. A consideration on a case-by-case basis will therefore be required.

In line with section 4.2, where more than one organic chemical is produced, the aggregation clause requires all production volumes to be added. Also, in line with section 3.2, the production of chemicals which have not been identified as being bulk organic chemicals and which are not individually listed in Annex I (i.e. chemicals such as ammonia, carbon black, etc) must be assessed for inclusion in the EU ETS under the assumption that the activity “combustion of fuels is relevant.

Table 3, entitled as “Non-exhaustive list of bulk organic chemicals” includes 17 chemicals to be used as “starting point”, guide us to new unsolved questions: “Aromatics (Benzene, Toluene, Xylenes, Styrene, Ethylbenzene, Naphthalene and others)”: Which “Others”?... and in organic chemistry, only petrochemicals produce specific aromatics as a substance, but there are many other mixtures produced that include aromatics as part of the mixture.... Must we consider this mixtures as an included product?…

“A consideration on a case-by-case basis” is a heaven on earth for lawyers… industry needs that the European Union thinks almost twice before publish such kind of regulations if the true goals of European Environmental Law are avoid problems, improve Environment and unified competence in the EU and not others.



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lunes, 20 de julio de 2009

El Ministerio de Medio Ambiente no nos deja de sorprender



Hoy escribe Elena Atienza sobre la Ley 5/2009 que modifica la Ley del Mercado de Valores... será que se nos han acabado los temas de la industria....

El 30 de junio se publicaba en el BOE la Ley 5/2009, de 29 de junio, por la que se modifican la Ley 24/1988, de 28 de julio, del mercado de valores, la Ley 26/1988, de 29 de julio, sobre disciplina e intervención de las entidades de crédito y el texto refundido de la Ley de ordenación y supervisión de los seguros privados, aprobado por Real Decreto Legislativo 6/2004, de 29 de octubre, para la reforma del régimen de participaciones significativas en empresas de servicios de inversión, en entidades de crédito y en entidades aseguradoras.

Y ustedes se preguntarán… ¿y es que la industria ya no “da para más”? ¿No me van a volver a hablar sobre AAI, IPPC, IKS-L03, E-PRTR, E-DMA, EMAS, OSHAS, ISO, ADR, APQ´s ni tampoco sobre el GHS tan en boga últimamente? ¡Con lo que me había costado asimilar tantas siglas! ¿Y tampoco sobre el REACH?, ya le habíamos cogido cierto cariño, tanto oír hablar de él….

Pues no, la industria no se ha agotado, ¡¡¡ni mucho menos!!! Ni tampoco la creatividad del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (no olvidemos que es el año bautizado como tal “Creativity and Innovation European Year 2009”), pues no deja de sorprendernos, ahora con la transposición de una Directiva Comunitario por medio de una Disposición Adicional de una Ley que poco tiene ver con la temática de la normativa europea.


Pues bien, la citada Ley 5/2009 incluye una disposición adicional, la segunda, que hace referencia a la revisión del régimen de comercio de derechos de emisión, estableciendo obligaciones de notificación para los sectores cuyas instalaciones no estaban incluidas en el régimen de comercio de derechos de emisión en el periodo 2008-2012, pero que sí lo están a partir del 2012 (detalladas en ANEXO de la Ley 5/2009).

Dichas instalaciones deberán presentar, antes de 30 de abril de 2010, a los órganos competentes de las Comunidades Autónomas, datos de emisiones correspondientes a los años 2007 y 2008, de conformidad con la normativa comunitaria y con lo que se determine reglamentariamente. Dichos datos deberán presentarse debidamente documentados y verificados de forma independiente por un verificador acreditado en el ámbito del comercio de derechos de emisión. Los órganos competentes de las Comunidades Autónomas los remitirán a la Secretaría de Estado de Cambio Climático en un plazo máximo de diez días desde su recepción.

Por tanto, y recapitulando, la disposición adicional segunda de la Ley 5/2009 sobre entidades financieras acomete la función de transponer al ordenamiento jurídico nacional una Directiva comunitaria de materia medioambiental: La Directiva 2009/29/CE del Parlamento europeo y del Consejo por la que se modifica la Directiva 2003/87/CE para perfeccionar y ampliar el régimen comunitario de comercio de derechos de emisión.

Además con dicha transposición se modifica, (a nuestro entender), indirectamente la Ley 1/2005, de 9 de marzo, por la que se regula el régimen del comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero; pero esta interpretación es cosa nuestra puesto que, y de nuevo nos sorprende el Ministerio, no se cita la modificación de esta Ley en la citada disposición.

… Pensándolo bien no ha sido tan creativo el Ministerio pues ya sucedió algo semejante con la Ley Orgánica 7/2006, de 21 de noviembre, de protección de la salud y de lucha contra el dopaje en el deporte y la
Ley 29/1998, de 13 de julio, Reguladora de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa.

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martes, 28 de octubre de 2008

La Industria Química Vasca pide más recursos para el Departamento de Medio Ambiente


La Asociación de Empresas Químicas del País Vasco (AVEQ-KIMIKA) se muestra partidaria de un sustancial incremento en la dotación presupuestaria destinada a la protección del medio ambiente en la CAPV. El constante incremento en las responsabilidades que afronta el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco aconsejan que la dotación presupuestaria, la asignación de personal, y la preparación de los funcionarios que desarrollan su labor en dicho Departamento, sea una prioridad en la redacción de los presupuestos de la Comunidad Autónoma para 2009.


El Sector Químico de Euskadi es uno de los principales interesados en que la gestión administrativa del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco sea lo más eficaz posible, por ello, AVEQ-KIMIKA está convencida de la necesidad de dotar al Departamento de Medio Ambiente de un presupuesto sustancialmente superior al que ha venido gestionando en los últimos años.

Esta medida, tendría como objetivo posibilitar que el área ambiental del Gobierno Vasco cuente con el personal necesario para poder gestionar, de forma eficaz, los nuevos retos ambientales que la Unión Europea impone a la Industria Vasca por los que el Departamento de Medio Ambiente debe velar.

Entre los retos que está afrontando el Departamento se pueden destacar:

· La Directiva de Prevención y Control Integrado de la Contaminación (conocida como IPPC) que obliga a actualizar constantemente los permisos de funcionamiento, con una continua revisión de los límites de emisión de todas las grandes industrias. Además de un importante esfuerzo en la tramitación de expedientes debería ir aparejado con un importante impulso de la inspección y control “in situ” de las fábricas.

· La Directiva de Comercio de Derechos de Emisión, que ha hecho recaer sobre la industria el principal esfuerzo para el cumplimiento del Protocolo de Kioto, será otra de las áreas de actuación normativa que va a suponer un esfuerzo importante al Departamento y que, a partir de 2009, se ampliará a mayor número de sectores industriales.

· Puesta en marcha del Reglamento Europeo REACH –relativo al registro, evaluación y autorización de sustancias químicas.

· El Plan de Inspección y Control Ambiental, –plan reiteradamente solicitado por la Industria Química–, iniciado en 2003, que debe mantenerse y fortalecerse durante los próximos años.

La Industria Química Vasca asume como un interés prioritario tanto encontrarse permanentemente al día en las obligaciones legales que la atañen, como que las exigencias jurídico-ambientales a toda la industria sean del más alto nivel, pero en consonancia con ello, el Departamento de Medio Ambiente debe estar formado por el personal lo más preparado posible, de manera que se evite, por un lado, la competencia desleal entre empresas por aplicación de diferentes criterios, y por otro, los retrasos administrativos que tanto trastorno causan a las inversiones industriales.

Con todo esto se quiere que los ambiciosos objetivos de la legislación ambiental no sólo incumban a unas cuantas empresas y sectores comprometidos, sino que se apliquen de forma generalizada, sistemática y precisa a todas las industrias localizadas en Euskadi.

Sólo el conocimiento profundo de los procesos industriales y de la legislación aplicable, permite la correcta y equilibrada aplicación de las medidas de protección que llevan a nuestro país a un Desarrollo Industrial Sostenible.

jueves, 16 de octubre de 2008

Cambio climático en el Guggenheim


Hoy jueves 16, a eso de las 12:30, Al Gore, ex-vicepresidente de los Estados Unidos y premio Nobel de Paz, imparte una conferencia sobre la amenaza global que supone el cambio climático y, sobre cómo está precipitando el ser humano ese cambio y, sobre todo, cuál es su visión sobre qué deben hacer gobiernos, empresas y ciudadanos para afrontar ese reto.

Los organizadores, el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco y por Ihobe, han tenido la amabilidad de invitarme.

Aunque el consenso en la realidad del cambio climático y en el grado de influencia que tiene el ser humano en dicho cambio no es absoluto, pocos son los que se atreven a negarlo.

Las evidencias de dicho cambio no son "noticiables", no son las que difunden los medios de comunicación y, por mucho que insistan, las tormentas y trombas de agua en Levante durante el principio de otoño, más o menos intensas, han venido sucediendo desde que se tiene noticia.

Las evidencias las extraen los científicos en forma de tubos con estratos de hielo, comparando su grosor y contenido en CO2 y vaticinando que, de seguir la evolución, de continuar la línea que marca la gráfica en unos años dejará de formarse hielo y comenzará a derretirse.

Esa evidencia, sin embargo, no debe convertirnos en ciegos partidarios de cualquier medida o propuesta que se autocalifique como "de lucha contra el cambio climático". Debemos seguir siendo críticos y, como decimos a los chicos y chicas que participan en nuestras actividades de fomento de las vocaciones científicas: hay que tomar decisiones basadas en la evidencia y no en principios de supuesta autoridad (como lo ha dicho “nosequien”...).

El ideal, el principio político que puso en marcha el Protocolo de Kyoto es sencillamente indiscutible: dado que la atmósfera es de todos y que tiene el mismo supuesto derecho a contaminarla un ciudadano de la selva del Congo que un urbanita europeo adicto al coche, los exceso nuestra cuota de contaminación que emitimos los occidentales los compensaremos con ayudas al desarrollo para los países que no alcanzan dicha cuota. Hasta ahí todo perfecto.

Las cosas comienzan a desviarse cuando países de la importancia de China y Estados Unidos no ratifican el protocolo y cuando la Unión Europea insiste en ejercer un liderazgo en esta materia con una premisas políticas con las que no podemos estar de acuerdo.

Esas premisas políticas podrían resumirse en que los ciudadanos europeos, no somos sujetos de obligaciones en materia ambiental solamente sujetos de derechos. A pesar de que la industria solamente genera porcentaje menor de la emisiones de gases de efecto invernadero del global emitido en Europa, la Directiva 2003/87/CE de Comercio de Derechos de Emisión solamente incide en el sector industrial y en el de la energía. Medidas como el incremento del precio de los carburantes de los vehículos particulares, mediante el aumento de los impuestos que los gravan e instaurando un gasóleo profesional para limitar su efecto en la inflación o la instauración de peajes para la entrada de vehículos particulares en las grandes ciudades, se descartan por impopulares y por su evidente coste en votos, y se incide en un agente ajeno en principio al ciudadano, en “el malo de la película”, que siempre es la industria.

Supuestamente, y todos confiamos en que así funcione, a largo plazo la imposición de costes por emisión de CO2 a la industria fomentará la investigación y el desarrollo en procesos energéticamente más eficientes y la industria europea internalizará ese coste ambiental siendo otra vez competitiva, pero por el camino las pérdidas pueden ser enormes, para la economía europea... pero también para el medio ambiente, lo que resulta francamente desalentador.

Me explico: si la industria europea de neumáticos internaliza los costes de las emisiones de CO2 que se producen en todo el proceso de fabricación el coste unitario de producción de cada rueda subirá. Los neumáticos fabricados en países que no internalizan dichos costes ganarán cuota de mercado, porque los europeos seguiremos consumiendo, con lo que al CO2 generado en procesos probablemente mucho menos eficientes habrá que sumar los del transporte del neumático hasta el mercado europeo con lo que el efecto económico será negativo y el efecto ambiental.... también, con una mayor cantidad de CO2 en la atmósfera para producir el mismo bien de consumo... es decir, el Desarrollo Sostenible justo al revés.

A un problema de escala tan global como este sólo puede responder con medidas globales.

Veremos a ver que opina Al Gore.

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