
Hace ya algunos meses, me llamó con total corrección alguien de Ihobe, supongo que del departamento de administración, para preguntarme si podríamos dejar de enviarles el boletín mensual en papel y cambiábamos a un formato electrónico que, me argumentó, " saldría más barato y además, ya sabe que es más sostenible".
Tras unos instantes de reflexión, le conteste, cortés y educámente: "Sí, podríamos, pero no lo vamos a hacer..."
Sorprendida, acertó a decir:
- "Pero... ¿por algún motivo concreto?"
Y claro, se lo tuve que explicar: hemos comprobado reiterada y contundentemente que la audiencia y la atención que recibe la comunicación y los mensajes contenidos en el boletín mensual en papel es mucho mayor que el de cualquier comunicación electrónica. En el boletín no incluimos comunicaciones nuevas para las empresas, en realidad, para lo que sirve el boletín es para reforzar mensajes (el botón de “suprimir” es muy tentador en la bandeja de entrada del e-mail).
Que eso es especialmente acusado cuanto más ocupado esté el receptor del mensaje y cuanta más edad tenga, perfil que cuadra con muchos de nuestros gerentes y directores de fábrica. Que el Boletín KIMIKA se publica en formato electrónico en la web, que sabemos que distribuir el mismo PDF por e-mail nos saldría gratis pero que vamos a seguir enviándolo en papel porque interesar a las empresas por uno de nuestros proyectos beneficia más a la Sostenibilidad que el ridículo impacto que supone el papel y las tintas de la edición.
Que el papel y la impresión tienen hueco en el mundo sostenible. Que la producción de papel a partir de madera de plantación forestal, no sólo es sostenible, sino que es un eficaz retenedor de carbono especialmente útil en la lucha contra el cambio climático...
Que las empresas papeleras vascas utilizan sus propios residuos orgánicos para generar electricidad en un fantástico ejemplo de aprovechamiento de biomasa para la generación de energía...
. ..ahora bien, que si querían darse de baja de la suscripción (que es gratuita) no tenía más que decírmelo.
Tras un incómodo y supongo que aún más sorprendido silencio en el que casi se podía oír su pensamiento ("¡anda!, un friki que piensa que el papel no es malo...!"), me dijo:
- "No, no me han dicho nada de baja sólo lo del email... bueno, si eso, ya le vuelvo a llamar..."
Cuando colgué el teléfono, un compañero abogado que estaba conmigo en el despacho en aquel momento me preguntó que a quién le había metido semejante rollo y sobre todo, por qué.
- "Es que ella ha preguntado" - alegué en mi defensa.
No me han vuelto a llamar de Ihobe por este motivo. La verdad es que no sé si es que les convencí, o me han puesto en la lista denominada "Mejor-no-llamar-que-meten-mucha-chapa" o es que nos han dado ya por imposibles ("...fíjate si son malos, que hasta defienden el papel").
Pues sí, defendemos el papel. Por su capacidad para comunicar, para ser soporte de las más grandes obras del ingenio humano. Porque una biblioteca es un excelente y, sobre todo, un utilísimo almacén de carbono (mucho mejor que guardarlo bajo tierra), porque la industria del papel crea y ha creado riqueza y empleo en Euskadi… porque un futuro sostenible necesita del papel.
Por eso, cuando hace unos días Paco Ceño, director de la Escuela del Papel de Tolosa, me invitó a dar una charla sobre REACH, y espero que nadie se moleste por este comentario, me quedé muy preocupado por la sensación de pesimismo, por el viento helado que recorría todas las conversaciones, por lo baja que estaba la moral…. y es que la señales no son buenas.
La Escuela del Papel de Tolosa es una institución muy importante en el desarrollo de la industria papelera en Euskadi. Decorada con preciosas maquinas clásicas restauradas y con las paredes adornadas con decenas de fotos de empresas papeleras en plena producción... en ella ya no se imparten módulos de formación ocupacional en papel.
En el municipio de Tolosa, ya no hay empresas papeleras y cada vez quedan menos empresas del papel en funcionamiento en Euskadi. Hace 2 años que cerró Galgo Paper y al pensarlo, no puedo dejar de acordarme de aquel papel verjurado, de 90 gramos, con la majestuosa marca del perro en plena carrera, hace dos años que la calidad y las cosas bien hechas tienen una referencia menos.
Pero, personalmente creo que lo primero que se necesita para entrar en batalla (y para levantarse todos los días e ir a trabajar) es tener la moral alta.
La industria papelera vasca está superando con nota el más que exigente examen de la Directiva IPPC, siendo evaluada por el profesor más riguroso: su propia capacidad competitiva. Ha avanzado muchísimo y lo va a seguir haciendo. Cuenta con excelentes profesionales y preparados trabajadores.
Yo no puedo darles consejos, no me atrevería, pero me voy a permitir opinar que a lo que se dedica la industria papelera vasca no sólo es útil, no sólo es necesario, es definitivamente imprescindible.
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Tras unos instantes de reflexión, le conteste, cortés y educámente: "Sí, podríamos, pero no lo vamos a hacer..."
Sorprendida, acertó a decir:
- "Pero... ¿por algún motivo concreto?"
Y claro, se lo tuve que explicar: hemos comprobado reiterada y contundentemente que la audiencia y la atención que recibe la comunicación y los mensajes contenidos en el boletín mensual en papel es mucho mayor que el de cualquier comunicación electrónica. En el boletín no incluimos comunicaciones nuevas para las empresas, en realidad, para lo que sirve el boletín es para reforzar mensajes (el botón de “suprimir” es muy tentador en la bandeja de entrada del e-mail).
Que eso es especialmente acusado cuanto más ocupado esté el receptor del mensaje y cuanta más edad tenga, perfil que cuadra con muchos de nuestros gerentes y directores de fábrica. Que el Boletín KIMIKA se publica en formato electrónico en la web, que sabemos que distribuir el mismo PDF por e-mail nos saldría gratis pero que vamos a seguir enviándolo en papel porque interesar a las empresas por uno de nuestros proyectos beneficia más a la Sostenibilidad que el ridículo impacto que supone el papel y las tintas de la edición.
Que el papel y la impresión tienen hueco en el mundo sostenible. Que la producción de papel a partir de madera de plantación forestal, no sólo es sostenible, sino que es un eficaz retenedor de carbono especialmente útil en la lucha contra el cambio climático...
Que las empresas papeleras vascas utilizan sus propios residuos orgánicos para generar electricidad en un fantástico ejemplo de aprovechamiento de biomasa para la generación de energía...
. ..ahora bien, que si querían darse de baja de la suscripción (que es gratuita) no tenía más que decírmelo.
Tras un incómodo y supongo que aún más sorprendido silencio en el que casi se podía oír su pensamiento ("¡anda!, un friki que piensa que el papel no es malo...!"), me dijo:
- "No, no me han dicho nada de baja sólo lo del email... bueno, si eso, ya le vuelvo a llamar..."
Cuando colgué el teléfono, un compañero abogado que estaba conmigo en el despacho en aquel momento me preguntó que a quién le había metido semejante rollo y sobre todo, por qué.
- "Es que ella ha preguntado" - alegué en mi defensa.
No me han vuelto a llamar de Ihobe por este motivo. La verdad es que no sé si es que les convencí, o me han puesto en la lista denominada "Mejor-no-llamar-que-meten-mucha-chapa" o es que nos han dado ya por imposibles ("...fíjate si son malos, que hasta defienden el papel").
Pues sí, defendemos el papel. Por su capacidad para comunicar, para ser soporte de las más grandes obras del ingenio humano. Porque una biblioteca es un excelente y, sobre todo, un utilísimo almacén de carbono (mucho mejor que guardarlo bajo tierra), porque la industria del papel crea y ha creado riqueza y empleo en Euskadi… porque un futuro sostenible necesita del papel.
Por eso, cuando hace unos días Paco Ceño, director de la Escuela del Papel de Tolosa, me invitó a dar una charla sobre REACH, y espero que nadie se moleste por este comentario, me quedé muy preocupado por la sensación de pesimismo, por el viento helado que recorría todas las conversaciones, por lo baja que estaba la moral…. y es que la señales no son buenas.
La Escuela del Papel de Tolosa es una institución muy importante en el desarrollo de la industria papelera en Euskadi. Decorada con preciosas maquinas clásicas restauradas y con las paredes adornadas con decenas de fotos de empresas papeleras en plena producción... en ella ya no se imparten módulos de formación ocupacional en papel.
En el municipio de Tolosa, ya no hay empresas papeleras y cada vez quedan menos empresas del papel en funcionamiento en Euskadi. Hace 2 años que cerró Galgo Paper y al pensarlo, no puedo dejar de acordarme de aquel papel verjurado, de 90 gramos, con la majestuosa marca del perro en plena carrera, hace dos años que la calidad y las cosas bien hechas tienen una referencia menos.
Pero, personalmente creo que lo primero que se necesita para entrar en batalla (y para levantarse todos los días e ir a trabajar) es tener la moral alta.
La industria papelera vasca está superando con nota el más que exigente examen de la Directiva IPPC, siendo evaluada por el profesor más riguroso: su propia capacidad competitiva. Ha avanzado muchísimo y lo va a seguir haciendo. Cuenta con excelentes profesionales y preparados trabajadores.
Yo no puedo darles consejos, no me atrevería, pero me voy a permitir opinar que a lo que se dedica la industria papelera vasca no sólo es útil, no sólo es necesario, es definitivamente imprescindible.
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