
Llegará el día en que todos los ciudadanos tengamos una tarjeta de firma electrónica con nuestro DNI. Si se hacen las cosas bien, esa tarjeta nos servirá para identificarnos en cualquier circunstancia, electrónica o presencial y para firmar electrónicamente cualquier documento.
Mientras tanto hay administraciones públicas que han ido más allá que otras. Por ejemplo, Sanidad del Gobierno Vasco puso en marcha hace ya tiempo la tarjeta ONA y funciona francamente bien. No es, ni más ni menos, que una tarjeta de firma electrónica normal y corriente que se puede utilizar para pedir cita en el ambulatorio... y para cualquier otra cosa.
El hecho de utilizarla para firmar la remisión de los documentos de control y seguimiento no tiene mayor trascendencia. En realidad es como si firmáramos con un “boli” que nos ha regalado el Osakidetza y con ello conseguimos una de las reivindicaciones de la industria con el anterior sistema IKS-L03 que era la falta de seguridad en las comunicaciones.
Ahora bien, el hecho de que el/la responsable de medio ambiente utilice su tarjeta ONA personal en el trasiego de comunicaciones por el IKS no es lo mismo que la exigencia de una tarjeta corporativa, de lo que se ha dado en llamar un Certificado de Entidad.
Las tarjetas corporativas que la entidad IZENPE está preparando para, si se están haciendo bien (confío en que sí), se acogerán a lo dispuesto en el artículo 7.3 de la Ley 59/2003:
Art.7. Certificados electrónicos de personas jurídicas.
3. Los datos de creación de firma sólo podrán ser utilizados cuando se admita en las relaciones que mantenga la persona jurídica con las Administraciones públicas o en la contratación de bienes o servicios que sean propios o concernientes a su giro o tráfico ordinario. Asimismo, la persona jurídica podrá imponer límites adicionales, por razón de la cuantía o de la materia, para el uso de dichos datos que, en todo caso, deberán figurar en el certificado electrónico.
Es decir, unas tarjetas de firma electrónica que solamente podrán utilizarse para gestionar el IKS.... un bolígrafo que solamente escribe en un papel muy determinado. Y es que las tarjetas sin límite solamente se podrán entregar a personas “con firma” y no podemos pedir al gerente que firme los documentos de control y seguimiento cada vez que mandemos residuos peligrosos al gestor.
Es ahí donde hemos tenido problemas, algunos de ellos serios, y especialmente con las multinacionales. Imaginen: punto 18 del orden del día del Consejo de Administración de Industrial Mega Corporation Ibérica, S.A.: El responsable de medio ambiente de una pequeña fábrica en Euskadi, que depende del director de la planta, que a su vez depende de un director de división, que a su vez depende de una consejero delegado, que a su vez depende del propio Consejo de Administración pide una tarjeta de firma electrónica corporativa de la empresa.... si no se explica bien, lo único que va a sonar en la sala es una carcajada monumental.
Estas tarjetas corporativas son personales e intransferibles de la persona física titular y de la persona jurídica a la que representa, lo que quiere decir que si el responsable cambia, la tarjeta no vale y si el nombre de la empresa cambia... tampoco.
Personalmente creo que los inconvenientes de utilizar estas tarjetas corporativas limitadas son mayores que sus ventajas. Creo que si se hubiera explicado bien, nadie tendría reticencias en utilizar su tarjeta ONA personal y con ello obtendríamos suficiente seguridad.
Pero claro, todas estas dudas y reticencias, las llamadas que he recibido en los últimos días, se deben a la absolutamente nula capacidad de diálogo que han demostrado los responsables de esta cuestión en el Gobierno Vasco desde un principio.
Todos los avances se han presentado como algo cerrado y definitivo, no se han aceptado comentarios ni sugerencias, ni siquiera preguntas, y todos los requisitos se han formulado como supuestamente obligatorios con el argumento “porque lo digo yo”.
Pero, sinceramente, lo peor de todo es la falta de respeto y educación constante que tenemos que sufrir en este tema. Algunas de las personas que gestionan este sistema concreto en el Gobierno Vasco se han mostrado bruscas, incluso desagradables, cuando no directamente han hecho gala de muy mala educación, cuando muchos de nuestros responsables de medio ambiente han llamado por teléfono para aclarar dudas o problemas. La respuesta “no lo utilizáis porque no os da la gana”, es bastante habitual.
Llevamos ya muchos años lidiando con la aplicación IKS y persisten casi todas las dudas y reticencias. Si preguntáramos, la inmensa mayoría de los responsables de medio ambiente de las fábricas que lo están utilizando dirán que prefieren no hacerlo... y eso que nos encontramos con un colectivo formado por titulados medios o superiores, habituados a utilizar ordenadores e Internet.
Si la Administración Pública pretende ir dando pasos hacia la e-Administración les aseguro que este no es el camino. La única vía es el diálogo, la transparencia, la comprensión de las dificultades de los usuarios y, sobre todo, la educación y el respeto.
Espero que estén de acuerdo conmigo.
Volver a www.aveq-kimika.es