jueves, 5 de diciembre de 2013

Aquella noche en Bhopal




Si soy completamente sincero les diré que he dudado mucho si debía o no debía escribir sobre este tema en el blog. Este es, al fin y al cabo, el blog de la Industria Química Vasca y recordar el episodio más negro de la historia de la industria y quizás de la tecnología humana, no parece propio de un blog empresarial, destinado en su esencia a contar los indudables beneficios que nuestro sector reporta a la sociedad.

La noche entre el pasado 2 y 3 de diciembre se cumplieron 29 años del desastre de Bhopal y dudaba si debía o no contarles algo sobre ello. Ayer miércoles por la mañana ya lo había descartado y pensaba aburrirles con un ladrillo sobre el proyecto de Ley de Evaluación de Impacto Ambiental o, quizás mejor, contarles algo bastante más ameno sobre de qué tratará la jornada al respecto del Reglamento REACH y los residuos que celebra APD el próximo 13 de diciembre en Bilbao.

Sin embargo, ya por la tarde, alertado por un tuit de Tomás Pérez escuché la sección, en el programa La Ventana, que dirige y presenta Carles Francino en la Cadena SER, en la que cada semana Nieves Concostrina, periodista y escritora, cuenta de forma muy amena un episodio histórico.

La semana pasada, por ejemplo, relataba el descubrimiento de la tumba del faraón Tutankamón por parte de la expedición que dirigía Howard Carter en 1922. Les confesaré que, habiendo llegado ya a una cita en el Palacio Euskalduna, a la que no me quedó más remedio que ir en coche, me demoré un poco una vez ya aparcado para intentar escuchar la sección completa. Muy recomendable.

Como pueden imaginarse, el tema de ayer fue precisamente el 29 aniversario de la tragedia de Bhopal y reconsideré mi decisión y pensé que la industria, que en esencia es el compendio de los mayores logros tecnológicos que ha alcanzado la humanidad para su propio bienestar, debe recordar y, con ello, no repetir sus errores del pasado, aprendiendo de cada lección, algunas tan duras como la de aquella noche en Bhopal. Si quieren oírlo:



Es obvio que Bhopal fue un acto criminal en toda regla. Una negligencia en el mantenimiento y gestión de una instalación sin actividad productiva pero que almacenaba sustancias peligrosas.

Pero quizás convenga contextualizar algunas cosas y, como me suele suceder por otro lado, defender lo indefendible, tratando de dar una visión más amplia a lo que todo el mundo cuenta sobre aquel suceso y que son, precisamente, los aspectos a los que se ha limitado la historia que Nieves Concostrina ha relatado. Asumo que voy a hacer alguna afirmación polémica que me costará algún que otro reproche (o algo peor…).

Primera afirmación: La planta de Union Carbide de Bhopal contribuyó de manera importante a la lucha contra el hambre en India.

La fábrica de Bhopal se construye en 1969 con el objeto de fabricar Sevin, marca comercial de la sustancia carbaril o carbarilo (químicamente denominado metilcarbamato de 1-naftilo), un biocida muy efectivo frente a las principales plagas que asolaban las cosechas en la India y que, por cierto, sigue siendo uno de los insecticidas más utilizados en Estados Unidos hoy en día.

Gracias a muchas aportaciones y mejoras, pero también gracias a la fábrica de Bhopal, desde 1969 y 1984 la India pasó de una mortalidad infantil de niños menores de 5 años de un 215 por mil a 149 por mil y uno de los principales factores que contribuyó a esa mejora fue un incremento en las calorías disponibles por habitante y día de 2.059 en 1969 a 2.208 en 1984 (en la actualidad, dato de 2007, ambos ratios se situaban en 69/1000 y 2.352 calorías) y para lograr dichos avances, la lucha contra las plagas fue un elemento esencial.

La sustancia que provocó el desastre en Bhopal es un producto intermedio en la fabricación del Sevin, el isocianato de metilo (MIC), un producto muy tóxico, que reacciona muy violentamente con el agua (y por lo tanto con la humedad del ambiente). Hasta 1979 se transportaba hasta la fábrica como materia prima, con los graves riesgos que el transporte de una sustancia como esa implica, hasta que en aquella fecha comenzó a fabricarse in situ.

Pero, por desgracia, una industria sólo puede funcionar si el negocio la mantiene en marcha. Las terribles sequías que sufrió la India a principios de los años 80 dejaron a los agricultores sin cosechas y sin insectos que combatir. De hecho, en 1983 el dato de calorías disponibles por habitante y día fue mejor que el del año siguiente, alcanzando un pico de 2.251.

La producción del isocianato de metilo cesó en aquel año 1984 por la falta de mercado para el Sevin, en el momento del accidente permanecía parada y, en lo que constituye un compendio de negligencias criminales, se dejaron tanques llenos de productos peligrosos, se desmontaron equipos de seguridad y se desobedecieron los protocolos de gestión de operación.

La noche del accidente, una operación de limpieza de tuberías mal realizada provocó una entrada descontrolada de agua en un depósito de MIC. La reacción exotérmica provocó un incrementó de presión y rompió los discos de rotura. Solamente uno de los scrubber de lavado con hidróxido sódico estaba operativo. En un plazo de 45 a 60 minutos fugaron unas 30 toneladas de MIC, que una vez libre, más denso que el aire, descendió a nivel del suelo y siguió reaccionando con la humedad ambiental, generando más gases tóxicos como fosgeno o ácido cianhídrico, formando una nube letal que fue empujada por el viento hacia los barrios cercanos.

Segunda afirmación: Dow Chemical no tiene ninguna responsabilidad sobre los hechos.

A partir de aquel día, Union Carbide comenzó un rápido declive hacia la quiebra. La moral de sus trabajadores en todo el mundo quedó afectada para siempre y sus cifras le llevaron hacia las pérdidas muy rápidamente.

Dow Chemical, una de las empresas líderes de la química mundial, compró las acciones de Union Carbide en Estados Unidos 16 años después del accidente aunque, entre los activos de dicha sociedad, ya no estaba la planta de Bhopal. Union Carbide India Ltd., que en el momento del accidente era propiedad de la multinacional norteamericana en un 51% y del gobierno de la India en un 49%., fue en1994, adquirida en su totalidad por el gobierno indio, siendo, desde entonces, el único propietario de la planta y de la sociedad titular de la misma.

Es evidente que responsabilizar de los hechos a Dow Chemical y de las consecuencias de los mismos no tienen ningún sentido. Los medios de comunicación y la sociedad en general, tienden a simplificar la realidad cayendo en maniqueísmos absurdos: “si es una multinacional, es ‘mala’ y por lo tanto debe pagar”, lo que constituye un pensamiento muy cómodo, muy infantil y, además, injusto.

Una multinacional no es más que el conjunto organizado de las personas que en ella trabaja. Dow Chemical es uno de los grupos humanos mejor organizados que existe y que basa sus actuaciones en principios éticos sólidos, incluidos el de la transparencia. Su página web, en la que no evita dar su visión sobre Bhopal, es una muestra de ello.

Tercera afirmación: Las víctimas de Bhopal se enfrentan, por desgracia, a una de las bases del capitalismo.

Esta afirmación es quizás menos polémica pero no por ella deja de ser cierta.

La aventura que supone poner en marcha una empresa industrial, con los grandes capitales que hace falta acumular para iniciarla, se basa desde la revolución industrial en el siglo XIX en un pilar jurídico fundamental: la limitación de la responsabilidad.

Las sociedades mercantiles, tanto las sociedades anónimas, como las sociedades limitadas, como cualquier otra figura de organización societaria propia de otros países, basan su funcionamiento en que sus accionistas, sus propietarios, arriesgan en la aventura únicamente el capital que ponen en la sociedad. Si las cosas “van mal” a la compañía, los accionistas no se ven expuestos a perder sus bienes personales como, por ejemplo, su casa familiar.

Esta figura jurídica está pensada, y se ha demostrado tremendamente útil, para créditos comerciales y bancarios. Los prestamistas o los proveedores saben con quien se relacionan (de ahí el carácter público del registro mercantil) y hasta donde pueden asumir riesgos, prestando dinero o vendiendo a crédito a la sociedad en cuestión.

Pocos, muy pocos, se aventurarían en un riesgo empresarial de entidad si tuvieran que hacerlo arriesgando todo su patrimonio personal, la casa donde vive su familia. Aunque hay empresarios que lo hacen, avalando, por ejemplo, a su propia empresa.

Sin embargo, esa figura de limitación de la responsabilidad se ha demostrado como una barrera injusta frente a las obligaciones extracontractuales que la tecnología puede generar. No es justo, ni ético, que los vecinos de Bhopal, que no tenían por qué saber nada de Union Carbide, vean limitado su derecho a ser resarcidos por los daños sufridos.

Para evitar estas situaciones la legislación y la jurisprudencia ha ido creando normas y dictando sentencias que, en caso de fraude, en caso de tratar de utilizar la limitación de responsabilidad de las sociedades mercantiles a modo de pantalla, pueden dirigir sus reclamaciones contra accionistas o contra los seguros de cobertura de responsabilidad extracontractual, medioambiental y de otros tipos, que, de forma obligatoria, deben contratar las compañías.

Dow Chemical no ha es responsable ni jurídica ni moralmente de los hechos. No se le puede acusar de apantallarse para no afrontar su responsabilidad y la justicia debe ser ciega a la condición de los individuos y debe caer sobre los culpables y exonerar a los inocentes, sean ricos o sean pobres, sean multinacionales u ONGs.

Cuarta y última afirmación: Bhopal es una lección aprendida que la industria no puede ni debe olvidar.

Bhopal fue un toque de campana para la industria de todo el mundo. Algo así, algo tan terrible no podía volver a repetirse. Ni remotamente.

La industria química mundial, a raíz, entre otras cosas de los hechos de Bhopal, creó la iniciativa Responsible Care que tiene, entre otros un principio básico perfectamente demostrable, auditado y transparente: los estándares de seguridad de todas las plantas de las empresas firmantes, independientemente de la legislación o de la presión administrativa e inspectora de cada país, cumplen los mismos estándares de seguridad y protección del medio ambiente. Los mismos, en Estados Unidos, en la Unión Europea, en China o en la India. Dow Chemical es una de las compañías líderes en la aplicación de la iniciativa Reponsible Care y, por supuesto, no fabrica en la India productos prohibidos en Estados Unidos o en Europa.


Permítanme, por último, recomendarles un libro: “Era medianoche en Bhopal” (Casa del Libro; Amazon) de Dominique Lapierre y Javier Moro. Lo leí hace ya mucho tiempo, al poco de publicarse, y les confieso que lo empecé con muchas reticencias. Es un libro de muy fácil lectura, que engancha como buen best-seller pero que, en lugar de caer en el maniqueísmo fácil, es riguroso en los datos históricos y aporta una visión humana y realista sobre todas las personas que, de un modo u otro, participaron y sufrieron con aquel terrible suceso. Sobre las personas que crearon y operaron la planta, las personas que, con su actuación negligente, provocaron el accidente y las personas que sufrieron y que murieron como consecuencia del mismo. Personas, ni buenas ni malas, sencillamente personas.


viernes, 29 de noviembre de 2013

Soluciones




Hacia tiempo que no les aburría con una de esas entradas sobre ese tema que tanto me gusta: somos buenos. Pues aquí va otra...  Es que es verdad, somos buenos... ¿qué le vamos a hacer?... En fin, juzguen ustedes (fíjense en la hora de los mensajes, por favor).

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From: Izaro …………
Sent: Thursday, November 21, 2013 11:32 AM
To: bfernandez(a)aveq-kimika.es
Subject: etiquetado_producto HIDROALCOHÓLICO

Buenos días Borja,

Tenemos una duda con el etiquetado de un producto e igual nos podéis ayudar vosotros.

Vamos a sacar un producto cosmético al mercado y tenemos dudas si tenemos que identificarlo en el etiquetado como inflamable. En la legislación de cosméticos limpiadores no indica nada de esto.

El producto es un …… … … en disolución hidroalcohólica con la siguiente proporción:

.... % ETANOL
….% AGUA
….% ACEITE ……
 ….% ACEITE ……
….% XXXXX

Por lo que vemos en los productos que están en el mercado similares en todos aparece la llama de inflamabilidad pero no indican frases de precaución, ¿cómo podemos saber si nuestro producto es inflamable y cómo tenemos que etiquetarlo?

A ver si nos podéis echar una mano.

Saludos y muchas gracias

Izaro ………
Dpto. de Calidad


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De: Borja Fdez. Almau [mailto:bfernandez(a)aveq-kimika.es]
Enviado el: jueves, 21 de noviembre de 2013 12:09
Para: Izaro …………
CC: Luis Blanco-Urgoiti
Asunto: Re: etiquetado_producto HIDROALCOHÓLICO

Hola Izaro,

Me temo que a ojo en principio no se puede saber, en realidad, así como para los peligros para la salud y medioambientales la clasificación de peligrosidad de una mezcla se obtiene aplicando una fórmula matemática que tiene en cuenta los umbrales en los que se encuentren los ingredientes, para los peligros físico químicos como la inflamabilidad, lo que dice la reglamentación es que tendríais que hacer el ensayo correspondiente o buscar los datos correspondientes en caso de existir.

En este caso te hace falta saber el punto de inflamación (vaso cerrado) y el punto inicial de ebullición de la mezcla, y con esos datos ya puedes compararlo con los criterios que te da la normativa (que puede ser un poco complicado de encontrar, si tenéis estos datos dímelos y te hago la comparativa).

Por otro lado, el etanol está clasificado como Fácilmente Inflamable, con R11, (Símbolo llama), si el resto de aceites tienen la misma inflamabilidad o más bajita, es razonable pensar que el preparado saldrá como mucho R11, con lo que en realidad si os corre prisa yo no lo pensaría mucho más, clasificaría como el etanol y listo.

Y termino, dices que los proveedores no indican frases de precaución, puede ser porque por el tamaño del envase se estén acogiendo a la exención de etiquetado reducido que se puede aplicar a los envases de menos de 125 ml, esto viene del artículo 9.6 del RD 255/2003:

6. Si el contenido del envase no excede 125 ml:

a) En el caso de preparados clasificados como fácilmente inflamables, comburentes, irritantes, salvo a los que se haya asignado la frase R41, o peligrosos para el medio ambiente a los que se haya asignado el símbolo N, no será necesario indicar las frases R ni las frases S.

b) En el caso de los preparados clasificados como inflamables o como peligrosos para el medio ambiente y que no tengan asignado el símbolo N será necesario indicar las frases R, pero no será necesario indicar las frases S.

No sé si te contesto...

Saludos,

Borja Fdez. Almau
Abogado colegiado nº 6997
Área de Tutela de Producto - Regulatory Affairs

AVEQ-KIMIKA
Gran Vía, 50 - 5º
48011 BILBAO
Tel: 944002800
Email: info@aveq-kimika.es


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De: "Izaro ……."
Asunto: RE: etiquetado_producto HIDROALCOHÓLICO
Fecha: 21 de noviembre de 2013 12:29
Para: "'Borja Fdez. Almau'"
Cc: "'Luis Blanco-Urgoiti'"

Muchas gracias Borja con esto nos vale!

Como nuestro envase es de 100ml pondremos el símbolo de inflamabilidad por el etanol y no pondremos frases de precaución.

Apuntamos la dirección nueva.

Saludos!

 Izasro …………
Dpto. de Calidad

viernes, 22 de noviembre de 2013

El Prestige: catástrofe artificial...



Entre las muchas cosas que aprendí de mis mayores, de todas las personas sabias, honradas y buenas que he conocido, hay una que me gusta cuidar: tener respeto a los maestros.

Medio en broma, medio en serio, con una mezcla que yo siento natural, de admiración, respeto, algo de cariño y cierto cachondeo, hay determinadas personas, de las que he aprendido mucho, a las que llamo “maestro” o “maestra”.

Algunos de ellos son personas cercanas y a las que puedo ver con cierta frecuencia, otras, más lejanas, de las cuales he leído muchas cosas y que, aunque he tenido la ocasión de escucharles hablar en público alguna vez o incluso haber tomado un café con ellos, no creo que me recuerden personalmente.

Uno de esos maestros lejanos es don Claudi Mans Teixidó. 

Internet, y las redes sociales, han roto muchas barreras en ese aspecto. Sigo con interés y afán, el Twitter y el Blog de Claudi Mans, catedrático emérito de ingeniería química de la Universidad de Barcelona, uno de los mejores divulgadores científicos de este país, por cuyos artículos, durante muchos años, siempre trataba de hacerme con un ejemplar de la revista del Colegio de Químicos de Cataluña y que, como les decía gracias a las grandes ventajas de Internet y de las redes, hoy disfruto sin ningún esfuerzo. Se lo recomiendo vivamente.

Ayer por la tarde, ya subido en el avión que me llevaba del frío de Madrid a la encarnizada lluvia de Bilbao, antes de que dieran la orden de apagar los teléfonos móviles (soy muy respetuoso con la seguridad…) vi en la aplicación de Twitter el anuncio de publicación de una entrada  del blog en la que explicaba su visión de las informaciones de prensa al respecto de la sentencia del juicio penal sobre el caso Prestige. 

Pues bien, me temo, maestro, que tengo que llevarle la contraria en un sutil pero muy importante aspecto.

La situación planteada por el Prestige a las autoridades españolas en aquellos días puede, como usted dice en su artículo, aunque no lo hace en términos jurídicos naturalmente, calificarse de caso fortuito o fuerza mayor.

Los abogados hablamos de caso fortuito o fuerza mayor cuando nos referimos a causas naturales, difícilmente previsibles y en las que no ha intervenido el ser humano.

Frente a los daños provocados por causas de fuerza mayor, como un tsunami, un tifón, un terremoto, pocas responsabilidades se pueden reclamar. Es cierto que los seres humanos, y esto sucede cada vez más, sentimos la necesidad de echar la culpa de todo a otro (u "otros") ser humano, generalmente, cuanto más lejano y desconocido, mejor, pero humano. Aún así, siempre ha habido temporales en el mar de Fisterra y siempre ha habido naufragios en Costa da Morte… y los seguirá habiendo siempre. Es un fenómeno natural. Un "fenómeno" pero no, necesariamente, una "catástrofe.

En realidad, la identificación de la catástrofe del Prestige con un caso de fuerza mayor no es correcta pues es más que evidente que la intervención negligente de un tercero ha sido causa necesaria para el resultado dañoso: hay un tercero responsable, el armador, con la cooperación necesaria de una entidad de verificación, que deberían ser encausados y, probablemente condenados.

Pero, pongamos un caso con una fábrica, que es más sencillo. Un animal salvaje, por lo tanto no propiedad de nadie al que responsabilizar, se cuela en una fábrica y produce daños en las instalaciones que, a su vez, provocan un vertido de productos químicos y un trabajador resulta gravemente quemado.

Les aseguro que inspección de trabajo, inspección medioambiental, policía, fiscal, juez de instrucción y cuatro agencias del gobierno autonómico correspondiente, mirarán con lupa las instalaciones en busca de deficiencias en el mantenimiento. Y, si la encuentran, no duden en que las responsabilidades (civiles, en este caso) caerán sobre la espalda de la empresa con todo el peso de la ley.

Pero esa no era la cuestión que me ha llamado la atención en el artículo. La cuestión principal, lo más llamativo del artículo, es que el maestro Mans afirma estar de acuerdo con la no atribución de responsabilidades a los “responsables” del gobierno.

En el día a día de la industria, en materia de responsabilidad, hay una cuestión que preocupa y mucho a los profesionales de la seguridad, precisamente, la responsabilidad penal.

Yo les insisto mucho en que un juez y un fiscal razonables solamente encausarán por vía penal en dos casos: uno, que el profesional de la prevención haya sido gravemente negligente en su trabajo y otra que, aún cuando el trabajo de la empresa haya sido inmaculado, estén buscando que los huérfanos cobren una responsabilidad civil asociada a la condena penal que, por otras vías, tendrían difícil cobrar.

Pues bien, les puedo asegurar, sin ningún genero de dudas, que en un accidente laboral grave (y no les digo ya en uno mortal) si el inspector de trabajo, el fiscal o el juez de instrucción descubren que la empresa no ha evaluado sus riesgos y no ha planificado la prevención de los mismos o no tiene un plan de emergencia, el encausamiento penal es seguro, la condena, muy probable, porque aunque no hubiera una ley que lo diga expresamente, cuando estás gestionando un riesgo, es necesario prevenirlo y minimizarlo y tener planificado al detalle qué harás si ese riesgo se materializa.

La negligencia de aquel gobierno, de los anteriores y de los posteriores, es que no haya un plan perfectamente estudiado y dotado de todos los medios humanos, logísticos y tecnológicos necesarios para llevarlo a cabo, para actuar en una emergencia como esa que se ha demostrado con un riesgo elevadísimo, en tanto que las consecuencias son catastróficas y su frecuencia es elevada (Prestige, 2002, Mar Egeo 1992, Urquiola, 1976…)

En mi muy humilde opinión hay muchos responsables, también en vía penal, que no se han sentado en el banquillo y resulta que, en mi aún más humilde opinión, el capitán es precisamente el que menos se merece una condena pues por lo que he podido leer de aquel episodio, su primera y casi única preocupación, como es por otro lado su deber, era salvar la vida a su tripulación.

Lo peor de todo este triste episodio es que, 11 años más tarde, seguimos igual. No hay un plan trazado ante esa emergencia y volverán a repetirse los errores que entonces se cometieron, sí, tal vez inevitables una vez declarada la alerta, pero en la que nunca se debería haber entrado sin un detallado plan de actuación.

En fin, maestro Mans, siento discrepar, pero la ausencia de planificación es, claramente, una negligencia criminal… crimen que se sigue cometiendo.



viernes, 15 de noviembre de 2013

Querida Itziar:



Querida Itziar,

Si te soy completamente sincero, te escribo porque se me hace un poco cuesta arriba llamarte.

Y es que, además de, como siempre, para preguntarte qué tal estás y que tal vais aguantando el chaparrón, te escribía por un tema concreto. Un tema que por un lado, me castiga la conciencia, la mala conciencia que me deja los líos en los que habitualmente os meto como responsables técnicos de las empresas pero que, por otro, no puedo dejar pasar, por los objetivos de la Asociación, por los objetivos del proyecto y, sobre todo, por nuestra, sí tuya y mía, responsabilidad como químicos industriales (ya sabes que, en mi caso, químico industrial "honorario"...)

Como sabes, por la mucha guerra que hemos dado con el tema, llevamos trabajando en materia de regularización de focos desde hace ya bastantes años pero, con especial intensidad desde que se publicó el RD 100/2011 que venía a sustituir el catálogo de Actividades Potencialmente Contaminadoras de la Atmósfera (APCAs).

Como sabes, la parte gorda del trabajo llegó con el Decreto 278/2011 del Gobierno Vasco. Con su publicación, a principios de 2012,  ya teníamos plazos marcados y tareas concretas que había que cumplir. El reloj se ponía en marcha y había bastante tarea por hacer.

En materia de focos de emisión, en AVEQ-KIMIKA clasificamos las empresas asociadas en tres grupos a la hora de enfrentarnos con la regularización conforme a la nueva normativa.

Por un lado, y por una vez excluidas de un lío concretó, estaban las empresas IPPC. Son las 32 empresas más grandes de la Asociación, cuyos focos habían quedado incluidos ya en las Autorizaciones Ambientales Integradas de la Ley 16/2002,. Por una vez, repito, no tenían que hacer nada... ya se habían dado un gran baño de papeles desde 2006.

En un segundo grupo, clasificamos a las empresas que no eran IPPC y que tienen o han tenido focos regularizados previamente y con los que hemos trabajado para adaptarse a la nueva regulación. Estos se dividían, a su vez, en función de los plazos marcados por el Decreto 278 en empresas que tenían que presentar sus papeles en enero de 2013, de 2014 y de 2015. Ya eran conscientes de que tenían tarea y muchos de ellos estuvieron en las sucesivas jornadas y cursos que hemos ido haciendo en AVEQ-KIMIKA sobre regularización de focos.

Ayer mismo, la responsable de calidad, medio ambiente y seguridad de una de estas empresas me mandó, muy contenta, una captura de pantalla de la resolución que le daba el IKS (que he puesto para ilustrar la entrada).

La verdad es que Leire, que así se llama, ha sacado adelante el tema ella sola. Es verdad que ha venido a las jornada y a los eventos y que alguna consulta nos ha hecho, pero lo cierto es que se lo ha currado. Si te soy sincero, creo que me ha mandado a mí el pantallazo del IKS porque nadie más que gente rara como nosotros entenderíamos su alegría por el hito alcanzado... si vas a casa con eso, impreso en un papel y una sonrisa de oreja a oreja, te mandan al psiquiatra de cabeza.

La situación, en ese segundo grupo, está casi completamente encauzada. Hay alguna duda en alguna empresa sobre si merece la pena o no regularizar un foco en procesos muy poco rentables, pero están encauzados.

En el tercer grupo quedaban, o quedabais más bien, unas 50 empresas. En el grupo hay un poco de todo. Empresas pequeñas, familiares, como la vuestra, o empresas que, sencillamente por sus procesos de producción nunca hasta ahora habían tenido que dar de alta un foco.

Hemos ido trabajando con todas y hemos descartado casi la mitad por carecer de impactos en este aspecto ambiental, por ejemplo, una empresa de piezas de termoplástico para automoción.

Hace casi dos años que empezamos a trabajar con las restantes 25 empresas. A mí, personalmente, me sonó la alarma, la necesidad de apretar el acelerador, en una visita a una de ellas, allá por finales de 2011.

Se trata de una empresa de piezas de plástico, con un proceso muy auxiliar de pintado en una campana con aspiración forzada, ya sabes, para proteger la salud de los trabajadores. La aspiración está conducida a un tubo de extracción que sale al exterior por la fachada y que, con con un elegante diseño vertical en acero inoxidable, sobresale del techo de la nave un par de metros. No estaba yo allí para hablar de focos, pero al pasar por delante de la zona de pintado comenté, sin ningún afán concreto, solamente por charlar, al responsable de seguridad (y medio ambiente):

 - Está a punto de salir el Decreto de focos de emisión del Gobierno Vasco. Os va a poner deberes...
- ¿Focos? - me contestó - ... si nosotros no tenemos focos.... 


El proyecto con Aliatec tiene un objetivo muy concreto: que esas 25 empresas que nunca se han enfrentado a esta normativa sepan si tienen o no tienen en sus instalaciones focos de emisión conforme a la nueva normativa y que sepan si tienen o no que hacer papeles.

Hemos desplegado toda nuestra artillería de comunicación y marketing para conseguir que os animéis a hacer el diagnóstico: circulares, blog, boletín... y te confesaré que solamente te has animado tú y otra empresa. Visto el panorama, a partir de octubre, empezamos con los contactos individualizados, y ya van entrando más empresas en el programa, poco a poco, pero van entrando.

Tenemos las chicas de Aliatec y yo un documento compartido en "la nube" en el que vamos haciendo seguimiento de cómo van avanzando los contactos y los diagnósticos de cada empresa. Sé que la semana pasada te entregaron el documento y, aunque no he tenido acceso al contenido (en Aliatec, son muy cuidadosas con la confidencialidad), por la visita que te hice yo antes de verano, sospecho que al menos un foco tendréis que declarar... y por lo cerca que tenéis las casas de los vecinos y los disolventes que utilizáis, hasta es posible que el Gobierno Vasco os eleve la clasificación y os imponga más controles...

Lo sé, lo sé... Sé que las empresas pequeñas lo estáis pasando mal. Soy consciente de que tú personalmente llevas la gerencia, el laboratorio, la calidad, la atención a los clientes y hasta tienes que encargarte de perseguir a los que no os pagan, pero, como sector, como asociación y, por lo que te conozco, tú como profesional, no puedes dejar pasar una situación de ilegalidad de vuestras actividades.

Y me dirás... "es mejor no saber" y te contestaré que no, que nunca ha sido mejor "no saber". Que la supervivencia de una empresa depende de conocer sus debilidades y de gestionarlas y que una inspección, una denuncia de un vecino, una sanción, hunden el futuro de una empresa mucho más rápido y de forma mucho más dramática, que dedicar un tiempo a realizar unos cuantos papeles.

Como ves por el caso de Leire, es un esfuerzo, pero no es ni mucho menos imposible. Por lo que pude ver, vuestra instalación está muy nueva y, es muy posible que no tengáis que cambiar nada físico. Sí que tendrás que hacer papeles y, en su momento, pedir a una OCA que os mida los gases que salgan por ese foco, pero cuenta con toda nuestra ayuda.

En fin, Itziar, poco más por ahora. Estoy a tu disposición. Echa un vistazo al diagnóstico y llámame si necesitas charlar. Si pone lo que yo creo, te va a tocas lidiar con ello.

Un saludo y mucho ánimo.




miércoles, 6 de noviembre de 2013

Están invitados a un concierto


El próximo viernes día 8, es decir pasado mañana, en la sede de APD de Bilbao, justo detrás de la Estación de Abando, hemos organizado una reunión, pequeña pero muy selecta, destinada a poder preguntar, en vivo y en directo al Viceconsejero de Medio Ambiente, Josean Galera y a la Directora de Administración Ambiental, Alejandra Iturrioz, todas las dudas y esperanzas que la industria puede albergar al respecto de del programa de gobierno del Departamento de Medio Ambiente para esta legislatura.

Es verdad, lo admito, que con ello hemos traicionado un poco el espíritu del Foro APD de Medio Ambiente, que siempre ha estado muy volcado en aspectos muy técnicos, muy específicos, pero en mi descargo puedo alegar dos circunstancias atenuantes: la primera es que el mismo Josean Galera es 100% técnico y si le preguntamos sobre los plazos de respuesta de la Administración a una Licencia de Actividad sabe perfectamente de que hablamos porque conoce el procedimiento desde un lado y desde el otro. Josean ha gastado muchos zapatos pateando fábricas y  ayuntamiento, y es consciente de los retos y de las dificultades a los que se enfrentan los técnicos de las fábricas.

Quizás por eso mismo, y este es mi segundo atenuante, el nuevo equipo de dirección de la Viceconsejería, con Josean y Alejandra, a los que hay que sumar a Tomás Epalza, también viejo rockero en estas lides y Javier Agirre, nuevo director general de Ihobe que a lo largo de su vida profesional ha visto infinidad de expediente administrativos de autorizaciones y permisos, han empezado a tocar acompasadamente, una música que empieza a sonar muy bien.

- “¡Empieza!… todas las legislaturas empiezan con muy buenas intenciones y luego las circunstancias del gobierno se las comen….” - me espetarán con un mohín de estar asistiendo a una película de cine con muy mal guión y para la que ya pagaron entrada en su día.

Es posible, lo admito, es posible que me confunda, pero ya saben aquellos lectores veteranos de este modesto diario que soy un optimista patológico y que siempre, a pesar de que la vida se empeñe en decirme lo contrario, creo en las buenas intenciones.

Además, en esta ocasión, esos compases de música sinfónica, para una gran orquesta como es la Viceconsejería que, por desgracia en el pasado no siempre ha acertado con la partitura adecuada, ha comenzado con un solo de violín, un movimiento llamado “corresponsabilidad” que desde la Industria siempre hemos considerado la clave de sol, el estribillo, el concierto de Bach en el que debe basarse todo lo demás.

Acompáñenme a escucharlo y quizás, al final, esta vez sí, la industria dejaremos de ser espectadores del proceso administrativo y podamos incorporarnos a la orquesta y juntos tocar, por fin, una partitura llamada Sostenibilidad, esperanza y futuro de la Industria Vasca.


jueves, 31 de octubre de 2013

El gen altruista




Existe una teoría, una teoría ampliamente debatida, refutada y vuelta a debatir, en la apasionante disciplina de la etología, la rama de la zoología que estudia el comportamiento animal, llamada teoría del "gen altruista" y según la cual, la conducta de algunos animales, en situaciones concretas, no cumple el patrón determinista de la supervivencia propia y de su prole a toda costa, tiene excepciones en aras de la supervivencia colectiva de su especie. Situaciones en las que un individuo sacrifica su propia supervivencia, la supervivencia de sus propios genes, para que el colectivo prospere.

Para ilustrarlo, se utilizaban algunos ejemplo, pero dos muy concretos:

Los jóvenes pingüinos emperador, nacidos en la primavera austral, tras un durísimo período de incubación de los huevos, durante el crudo invierno del continente antártico, llegan al borde mismo del acantilado de hielo en un gran grupo formado por cientos de individuos, dispuestos a zambullirse en el mar para pescar. 

Poco a poco van acercándose al borde del precipicio, de en torno a los 5 ó 6 metros de alto. A sus pies, las aguas del frío océano parecen tranquilas.

Sucede, sin embargo, que los jóvenes pingüinos saben por instinto que bajo las aguas es probable que se escondan orcas o focas leopardo, listas para el ataque y saciar su hambre con los pingüinos.

Los pingüinos, acuciados también por el hambre y su necesidad de pescar, se van acercando más y más, apretándose contra el abismo.

Finalmente, algunos individuos se precipitan a las olas y los cazadores que, en la mayoría de los casos, los estaban efectivamente esperado comienzan a perseguirlos y, casi siempre, a dar buena cuenta de esos primeros pioneros.

Aprovechando la confusión, el resto de los pingüinos se lanzan al agua y consiguen evitar a los depredadores, pudiendo así alimentarse y regresar a la colonia con pescado en el buche suficiente para alimentar al resto de sus congéneres.

¿Es ese salto al vacío un sacrificio altruista de unos pocos pingüinos destinado a que la generalidad del grupo pueda prosperar?

Otro ejemplo, quizás menos evidente, es el de las gacelas Springbok, que dan nombre los jugadores del equipo de rugby de Sudáfrica. Cuando la manada es atacada por un grupo de leonas, por ejemplo, algunos ejemplares parecen exhibirse dando enormes saltos, en lo que se ha interpretado como un intento de llamar la atención de los cazadores y evitar con ello que ataquen el grueso del grupo.

¿Es ese comportamiento tan llamativo, quizás un tanto alocado, una inmolación voluntaria que protegerá al resto de la manada?

Richard Dawkins, etólogo y divulgador británico, publicó en 1976 un libro titulado “El Gen Egoísta” (The Selfish Gene) en el que refutaba esta teoría, en el que, siguiendo las pautas de un darwinismo bastante ortodoxo, venía a decir que todos esos comportamientos era perfectamente explicables desde el más puro egoísmo genético.

En el primer caso, en el de los pingüinos, el grupo se va apretando contra el borde del precipicio y son los individuos más fuertes los que van empujando a los más débiles hacia el borde en una forma de selección natural adicional, impuesta por el grupo.

En el caso de las gacelas, los vigorosos saltos de los individuos más fuertes parecen ser una forma de indicar a los depredadores lo rápido, ágil y sano de la condición de aquellos y dirigir a los asaltantes hacia individuos más débiles, siendo ambas pautas de conducta nuevas muestras de egoísmo que de forma indirecta puede beneficiar al colectivo, pero egoísmo al fin y al cabo.

 A estas alturas, ya se estarán preguntando… ¿qué mosca le ha picado hoy a Luis y a qué viene todo esto?

Pues bien, me he acordado de Dawkins porque en las últimas semanas estoy teniendo muchas solicitudes del tipo:

- “Luis, te importa llamar al Gobierno Vasco y decir que tienes un amigo, que tiene un amigo, que tiene un amigo que trabaja en una fábrica y que tiene una duda al respecto de….

Yo suelo decir que cada ciudadano tiene la misma autoridad que los técnicos del Gobierno Vasco para interpretar la normativa y que no es necesario llamar, sin embargo, en un mundo tan difícil como este de la industria, es lógico buscar seguridad... aunque, ante todo, no se quiere llamar demasiado la atención... no apetece ser el primero o, como se suele decir, "levantar una liebre":

Y el caso es que, siendo como es este un país tan pequeño, si llamo a Nico García Borreguero, jefe del servicio de atmósfera del Gobierno Vasco y le pregunto por una empresa que tiene dudas al respecto de reparar y alargar la vida útil de su equipo de medición en continuo de gases en chimenea, que últimamente le está dando problemas y provocando cortes de señal, o bien sustituirlo por uno nuevo, sabe, a los 5 segundos, de qué empresa se trata.

Si mando un email a Poli Bilbao, jefe del servicio IPPC y le pregunto por el caso de una empresa que tiene dudas al respecto de los criterios de la Viceconsejería para la desclasificación de un residuos con categoría espejo en el Listado Europeo de Residuos, en su respuesta ya me dice razón social y nombre y apellido del técnico de la empresa encabezando el mensaje con una primera frase que dice “Dile a Fulanito Detal que…..”

Si hago una llamada a Ana Salinas, técnico de Salud Pública, una auténtica referencia en productos químicos en Euskadi, y le pregunto por el caso de una industria que fabrica ácidos inorgánicos que se usan en el mercado alimentario, casi se sabe de memoria el email de la técnico responsable de la empresa.

Y es que el error es de concepto. El error es pensar que los servicios técnicos del Gobierno Vasco, ya sea en Medio Ambiente, en Industria, en Interior, en Sanidad o en cualquier consejería hacen el papel de “cazadores”. Si hablamos con ellos, lo único que encontraremos, es colaboración y ayuda.

John Stuart Mill, filósofo también británico, contemporáneo del propio Darwin, uno de los grandes precursores de la libertad, la igualdad, el feminismo y la democracia, asumió que, si bien los seres humanos somos por naturaleza, genéticamente diríamos ahora, egoístas, la educación y la transmisión cultural, las cosas que aprendemos que son nuestro principal elemento diferenciador con los animales, corrigen ese comportamiento.

Juntos, gobierno e industria, hemos aprendido que los objetivos de ambos no son en absoluto contrapuestos y que son, en realidad, uno solo: mantener la actividad de las fábricas en las mejores condiciones de seguridad y prevención de la contaminación posibles.

Sinceramente, no me importa hacer ese tipo de gestiones. Es muy agradable hablar con los técnicos del Gobierno. Gente con criterio y amabilidad a raudales pero si quieren llamar, de verdad, anímense, llamen ustedes… 

Bueno… permítanme una salvedad... es casi mejor que, si no conocen a la persona concreta a la que quieren llamar,  me hagan una llamada a mí primero… más que nada porque en Lakua hay muy pocas, muy poquitas, focas leopardo… pero alguna puede haber.


miércoles, 23 de octubre de 2013

¿Y... te vas a meter en política...?



Gilen se ha levantado pronto este domingo y no ha sido ni para ir al monte, ni para salir con la bici.

Mientras los mellizos y su mujer duermen, se ha sentado en la cocina, se ha puesto un café y mira al vacío, hacía el cielo, aún oscuro tras la ventana. El iPad yace olvidado sobre la mesa. Lo ha cogido pensando en echar un vistazo a la prensa pero ni siquiera lo ha encendido.

Lleva dos noches durmiendo regular. No para de darle vueltas a una decisión que le preocupa. No se lo ha contado a Cristina, su mujer, porque sabe perfectamente lo que va a decirle y, antes de hablarlo con ella, quiere tener claro cuál es su propia opinión.

La vida no le va mal, piensa que no puede quejarse. Se ha esforzado mucho y, aunque reconoce que tampoco es que haya tenido que superar grandes dificultades en la vida, está bastante orgulloso de haber correspondido al esfuerzo que hicieron sus padres pagándole los estudios.

Gilen vive en su pueblo. En el pueblo de sus padres al pie del Gorbea. Él suele decir, medio en serio medio en broma, que es un privilegiado porque siendo su mujer de la costa es muy raro habérsela traído tan lejos del mar.

Cristina hizo un curso con la Fundación Novia Salcedo cuando terminó la carrera y se quedó a trabajar, después de las prácticas, en el departamento de gestión de personas de una cooperativa de Amorebieta que hace piezas para coches. Metódica, inteligente, eficiente, muy ordenada.... ahora lleva el departamento y el coordinador general de la cooperativa dice que no puede vivir sin ella... a Gilen no le extraña en absoluto, piensa, a él le pasa lo mismo...

Se conocieron en Deusto. Ella tenía los ojos más bonitos de segundo de Psicología y él la cara más dura de primero de Derecho. Se casaron hace 8 años y los mellizos, Julene y Odei, han hecho 6 hace bien poco.

Pues sí, las cosas no le van mal. Al terminar el máster, con más ganas que prudencia, puso en marcha un despacho en Durango con un compañero. Se especializaron en Derecho Laboral pero, como ellos mismos dicen, tenían pocas opciones para hacerle ascos a nada. Al principio se instalaron en un piso muy necesitado de reforma que alquilaron, en el que se turnaban cada semana para limpiar el baño y pasar la aspiradora por no gastar en servicio de limpieza y, tras asentarse, patear mucho taller y mucha fábrica, se han trasladado, hace ahora 3 años, a unas oficinas nuevas, muy bien equipadas, en Iurreta. Acaban de contratar a Uxue, una abogada que ha hecho las prácticas del máster con ellos y están pensando que, el siguiente o la siguiente que venga a hacer las prácticas, si es tan eficaz como Uxue, se quedará también.

El viernes por la tarde le llamó su padre al móvil para ver si podía quedar un rato con él y con Joselu, el alcalde, a tomar un zurito en el batzoki. Tras saludarse y las cuatro frases de rigor sobre el tiempo y el Athletic, el alcalde fue directo al grano:

- "Hay elecciones municipales en algo más de un año y me gustaría contar contigo para la lista como segundo. Está será mi última legislatura. Hemos hablado en la ejecutiva y hemos pensado que, en las próximas te presentes tú. Todo el mundo se acuerda cuando estuviste de presidente de la ikastola y en la junta del equipo de fútbol. Todo el mundo te conoce en el pueblo y todos te aprecian." - decía Joselu, mirándole a los ojos - "Estamos casi seguros de que, si no te presentas tú en estas elecciones, las va a ganar la cuadrilla del herriko, con el inútil de Boni al frente, o "Potato" como le llamáis, cuyo único mérito es haber pasado 6 meses en la cárcel por tirarle piedras a la Ertzaintza. Ya sabes lo ajustadas que quedaron hace 3 años".

- "Bueno... Potato estuvo conmigo en el fútbol y es muy listo y trabaja duro... cuando algo le interesa." - acertó a responder Gilen, no sabiendo qué decir... "... tendría que hablar con Cristina, claro".

- "Claro, claro... pero tened en cuanta que llevamos 10 años seguidos perdiendo gente en el pueblo poco a poco. Los jóvenes se están marchando a Durango o Galdakao que están aquí al lado y donde los precios de las casas han bajado. Aquí no han bajado ni un duro... y  tú lo debes saber bien porque te compraste el caserío de Urtegi , ¿no?..."

Gilen asintió y pensó en el esfuerzo que les había supuesto comprar la casa y arreglarla, y lo apurados que andaban para pagar la dichosa hipoteca. ¿No se habrían pasado?, ¿y si Cristina se quedara sin trabajo?, ¿y si sucediera algo?, ¿y si...?... no podía dejar de pensarlo.

- "... como sigamos así, nos vamos a quedar sin médico y sin niños para la Ikastola. ¿Y qué propone tu amigo Potato para solucionarlo?: Parar la reparcelación de la finca de Aldapa y no hacer los pisos nuevos, liquidar el proyecto del polígono del ZATI, con lo que nos costó implicar a la Diputación y al Gobierno Vasco, bien que lo sabe tu padre, y salirnos del consorcio para implantar el sistema de recogida de basuras puerta-a-puerta... vamos, justo lo que necesitamos..."

Gilen, veía a su padre asentir con orgullo y siguió oyendo al alcalde hablar, aunque hacía rato que había dejado de escucharle. Tiene carnet del partido y paga sus cuotas, claro, pero nunca había participado mucho más allá de las fiestas, en las que siempre echaba una mano en la txozna de EGI y, eso sí que era casi un rito sagrado, al menos lo fue hasta que nacieron los mellizos, acompañando a sus padres a cada Aberri, en primavera, y cada Alderdi en septiembre... pero poco más...

- "Perdona, Joselu..." - interrumpió las argumentaciones del alcalde - "...pero tengo que ir a recoger a los niños a margolaritza, donde Margari. Prometo hablarlo con Cristina y decirte algo la semana que viene sin falta. Sabes que siempre he querido y he estado dispuesto a ayudar, pero esto es muy gordo y tengo que pensarlo con calma. Aita: ¿pagas tú la ronda?... te llamo luego para quedar mañana para el cumpleaños de ama... agur y gracias."

En realidad, Cristina recogía a los niños todos los viernes pero Gilen necesitaba una excusa para salir y respirar un poco de aire fresco. De todos modos, se dirigió a la salida de margolaritza para encontrarse con su familia.

Por el camino, se cruzó por la calle con Potato y con Rakel, su pareja, y les saludó de lejos. La hipoteca daba vueltas en su cabeza una y otra vez... el teniente-alcalde cobrar menos del 50% de lo que ingresaba ahora con el despacho y el alcalde cobra más... pero no mucho más. Compatibilizar el despacho con una concejalía era relativamente factible, con ser el segundo del ayuntamiento, difícil, pero con la alcaldía, era imposible.

- "¿Pasa algo?..." - le preguntó Cristina al verle llegar y darle un beso
- "Luego te cuento..."

Pero los niños se entusiasmaron con la sorpresa de ver a sus padres juntos a la salida del taller de pintura y se fueron los cuatro juntos a los columpios de la plaza. Y en la ronda de juegos, meriendas, baños, cenas y cuentos, comidas familiares, primos, zorionak, regalos para amama y velas de cumpleaños, no encontró el momento de pensar con calma y hablarlo con su mujer.

El ruido de la puerta del pasillo interrumpió sus pensamientos. Cristina entró en la cocina por su espalda y se agachó sobre su hombro para abrazarle a la altura del cuello un segundo y darle un beso en la mejilla.

- "Parece que hoy esos dos tiene sueño." - dijo soñolienta.
- "No me extraña, con la paliza que se dieron ayer".
- "¿Qué te pasa?... desde el viernes te veo pensativo... ¿algún problema en el despacho?"
- "No, no... que va... además quería contártelo... ¿por dónde empiezo?..."